viernes, mayo 11, 2012
Tras las huellas de los dinosaurios
La revista conCiencias se trata de una publicación de divulgación científica de la Facultad de Ciencias de la Universidad. Se puede descargar gratis en pdf. Hay artículos científicos de todas las ramas y de muy variadas orientaciones. Vale la perder un tiempo en ver las contribuciones. Acaba de publicarse el número 9 donde nuestro aragosaurero José Ignacio Canudo hace un artículo de divulgación sobre sus andanzas buscando dinosaurios en la Patagonia argentina. Os adjuntamos algunos párrafos, y el enlace al pdf
En Enero comienza una rutina que llevo desarrollando desde el 2004, se trata de la preparación de la campaña anual de prospecciones y excavaciones paleontológicas en la Patagonia. El grupo de investigación Aragosaurus-IUCA en colaboración con varias instituciones argentinas viene desarrollando trabajos prospección y excavación paleontológica en el norte de Patagonia. El objetivo es descubrir y estudiar nuevos yacimientos de vertebrados fósiles, especialmente de dinosaurios, en el contexto de un ambicioso proyecto que luego contaré.
La imagen del investigador con una bata en un laboratorio es un arquetipo que no sirve para los paleontólogos que desarrollamos trabajo de campo en el desierto patagónico. Los fósiles se encuentran en los estratos, y para obtener la información que encierran es necesario adquirir los datos en el campo. El norte de la Patagonia (provincias de Neuquén y Río Negro) es una tierra dura, despoblada y desértica, pero tiene una ventaja para el geólogo, los estratos están bien expuestos y se puede estudiar bien la litología y encontrar con facilidad los fósiles que contienen.
La posición donde se sitúan los pozos petrolíferos es el resultado de complicados estudios del subsuelo hechos con simulaciones por ordenador, por esa razón cuando se decide situar un pozo en un punto, si hay un relieve simplemente se desmonta con maquinaria pesada, pero no se cambia la ubicación de la perforación. La historia del descubrimiento de Petrobrasaurus comenzó en Septiembre del 2004 cuando se iniciaron las obras de desmonte de una colina para colocar el equipo de bombeo del pozo PH-1597 por parte de la empresa brasileña Petrobras. Esta compañía tenía un convenio con el Museo de Rincón, de manera, que un equipo de paleontólogos seguía a pie de excavadora los desmontes de terreno. Gracias a este seguimiento se localizaron las primeras vértebras de nuestro dinosaurio. Se encontraron en unas arcillas rojas depositadas en las orillas de un antiguo río del Santoniense, de hace unos 85 millones de años (Cretácico Superior).
Algunos de los huesos quedaron destruidos por una gran topadora, pero en el momento que se constato el descubrimiento se pararon las obras de desmote. En este punto, el papel de la empresa fue de un gran compromiso al trasladar la posición del pozo petrolífero unos 30 metros, de manera que quedará el yacimiento con los fósiles sin alterar. ¡Qué envidia, y cuanto tendrían que aprender las empresas que explotan el carbón en Teruel! Cuantos huesos de dinosaurios aragoneses terminan en las escombreras o en la central térmica… pero esto es otra historia.
Continúa en el Pdf
La foto es de Iñako
jueves, mayo 10, 2012
Sobre la longitud del pulgar de los primates
El American Journal of Physical Anthropology publica esta semana en su
edición online el trabajo «The Thumb of Miocene Apes: New Insights From
Castell de Barberà (Spain)», que firman tres investigadores del ICP y
que muestra que las proporciones de la mano humana, especialmente en
cuanto a su largo pulgar, son más similares a las proporciones de los
simios fósiles que a las de los grandes simios actuales. Los chimpancés,
gorilas y orangutanes presentan una mano alargada con un pulgar corto,
ya que están adaptados a suspenderse bajo las ramas. Os adjuntamos la nota de prensa que ha preparado el ICP sobre el tema.
A partir de nuevos restos del pulgar de un simio fósil del yacimiento de Castell de Barberà (Barberà del Vallès, Barcelona), los investigadores del ICP Sergio Almécija -actualmente en el Museo Americano de Historia Natural- David M. Alba y Salvador Moyà-Solà publican una investigación que compara la morfología de la mano de los humanos con la de los grandes simios actuales, así como también con la de diferentes especies de simios fósiles. El trabajo que se publica esta semana en la edición online del American Journal of Physical Anthropology se centra en el dedo pulgar, y concluye que el hecho de tener una mano ligeramente corta con un pulgar relativamente largo es una característica primitiva que ya estaba presente en los simios fósiles.
Así pues, el hecho de tener un pulgar largo no estaría directamente relacionado con la evolución de una motricidad fina de las manos, como la que caracteriza a los humanos, sino a la capacidad de los simios fósiles de poder agarrarse a las ramas de los árboles de forma segura mientras caminaban por encima suyo. No fue hasta más tarde que los simios desarrollaron adaptaciones para la ortogradía, la posición erecta del tronco, que permitió a algunos simios desplazarse colgándose de las ramas de los árboles (desarrollando manos largas con pulgares cortos) y a los ancestros de los humanos desarrollar el bipedismo. Gracias al hecho de caminar sobre las extremidades inferiores, las manos fueron liberadas en cuanto a la locomoción, y los humanos hemos podido sacar el máximo provecho del pulgar para manipular objetos. En general, los primates presentan unas manos a caballo entre adaptaciones basadas en la locomoción y las basadas en la manipulación.
En algunos casos, el pulgar no juega un papel importante en los desplazamientos, pero siempre tiene un papel destacado en las actividades de manipulación. Esto hizo pensar durante mucho tiempo que el largo pulgar de los humanos era una adaptación evolutiva ligada a nuestra capacidad de hacer cosas con las manos. Este estudio, sin embargo, muestra que tener un pulgar largo es una condición primitiva, ya presente en los simios fósiles del Mioceno (los primeros homínidos) hace entre 13 y 10 millones de años, que tenían un pulgar relativamente largo, como los humanos. En cambio, parece ser que los simios actuales (que son más grandes que los fósiles) son los que han evolucionado más en este respecto, alargando la mano y reduciendo la longitud del pulgar para poder suspenderse bajo las ramas.
+ info Almécija, S., Alba, D.M. & Moyà-Solà, S. (pubished online, 2012). The Thumb of Miocene Apes: New Insights From Castell de Barbera' (Catalonia, Spain). American Journal of Physical Anthropology.
+ info Sobre Castell de Barberà y ortros hallazgos fósiles
A partir de nuevos restos del pulgar de un simio fósil del yacimiento de Castell de Barberà (Barberà del Vallès, Barcelona), los investigadores del ICP Sergio Almécija -actualmente en el Museo Americano de Historia Natural- David M. Alba y Salvador Moyà-Solà publican una investigación que compara la morfología de la mano de los humanos con la de los grandes simios actuales, así como también con la de diferentes especies de simios fósiles. El trabajo que se publica esta semana en la edición online del American Journal of Physical Anthropology se centra en el dedo pulgar, y concluye que el hecho de tener una mano ligeramente corta con un pulgar relativamente largo es una característica primitiva que ya estaba presente en los simios fósiles.
Así pues, el hecho de tener un pulgar largo no estaría directamente relacionado con la evolución de una motricidad fina de las manos, como la que caracteriza a los humanos, sino a la capacidad de los simios fósiles de poder agarrarse a las ramas de los árboles de forma segura mientras caminaban por encima suyo. No fue hasta más tarde que los simios desarrollaron adaptaciones para la ortogradía, la posición erecta del tronco, que permitió a algunos simios desplazarse colgándose de las ramas de los árboles (desarrollando manos largas con pulgares cortos) y a los ancestros de los humanos desarrollar el bipedismo. Gracias al hecho de caminar sobre las extremidades inferiores, las manos fueron liberadas en cuanto a la locomoción, y los humanos hemos podido sacar el máximo provecho del pulgar para manipular objetos. En general, los primates presentan unas manos a caballo entre adaptaciones basadas en la locomoción y las basadas en la manipulación.
En algunos casos, el pulgar no juega un papel importante en los desplazamientos, pero siempre tiene un papel destacado en las actividades de manipulación. Esto hizo pensar durante mucho tiempo que el largo pulgar de los humanos era una adaptación evolutiva ligada a nuestra capacidad de hacer cosas con las manos. Este estudio, sin embargo, muestra que tener un pulgar largo es una condición primitiva, ya presente en los simios fósiles del Mioceno (los primeros homínidos) hace entre 13 y 10 millones de años, que tenían un pulgar relativamente largo, como los humanos. En cambio, parece ser que los simios actuales (que son más grandes que los fósiles) son los que han evolucionado más en este respecto, alargando la mano y reduciendo la longitud del pulgar para poder suspenderse bajo las ramas.
+ info Almécija, S., Alba, D.M. & Moyà-Solà, S. (pubished online, 2012). The Thumb of Miocene Apes: New Insights From Castell de Barbera' (Catalonia, Spain). American Journal of Physical Anthropology.
+ info Sobre Castell de Barberà y ortros hallazgos fósiles
miércoles, mayo 09, 2012
Piercing mioceno
Nuestro colega Jordi de Gibert acaba de publicar una interesante reseña en el blog Paleobiologia del Neogen Meditarrani
sobre el descubrimiento de bioerosión en la bulla timpánica de un
cetáceo del Mioceno Medio de Tarragona. Esta investigación acaba de
publicarse en la revista Paleo 3. Os adjuntamos una parte de la nota, y
os animamos a leerla por completo.
En esta publicación estudian en detalle la bioerosión presente en la bulla timpánica de un fósil de cetáceo del Serravaliense de Tarragona. Recientemente se publico un trabajo en Geobios sobre la Tafonomía de este individuo. Nuestros colegas concluyen que se trataba del cadáver de un cetáceo juvenil de atribución taxonómica incierta que se acumuló en un fondo tranquilo donde fue posiblemente desarticulado por la actividad de carroñeros (tiburones y otros peces) y/o suaves corrientes.
La nueva investigación estudia tres perforaciones presentes en la bulla timpánica. Su morfología permite incluilas icnogénero Gastrochaenolites en base a su forma de porra o pera con un cuello apertural que se abre en una cámara de sección circular. Los productores más probables de estas cavidades son bivalvos pholádidos que se beneficiaron de la presencia de los restos óseos en el fondo marino limoso para colonizarlos.
Además en la publicación se revisa la bioerosión de huesos en medios marinos Esta revisión les ha identificar 6 grandes grupos de trazas fósiles de bioerosión marinas sobre hueso:
1) Microbioerosión producida por microorganismos (hongos, bacterias y algas) en la parte más superficial del hueso.
2) Trazas de vertebrados depredadores o carroñeros que se alimentan de los tejidos blandos adheridos al hueso. Incluyen sobre todo marcas de mordiscos.
3) Trazas de cangrejos osteófagos similares a las producidas hoy en día por los cangrejos Tanner.
4) Perforaciones de gusanos realizadas o bien para alimentarse del contenido nutritivo de los huesos o simplemente como refugios.
5) Perforaciones de bivalvos producidas por pholadidos y quizás otros grupos.
6) Trazas de invertebrados herbívoros (erizos de mar, gasterópodos o poliplacóforos) que raspan la cubierta algal de los huesos en el fondo creando grabados característicos en estos.
La referencia completa es: Belaústegui, Z., Gibert; J.M. de, Domènech, R., Muñiz, F. and Martinell, J. 2012. Clavate borings in a Miocene cetacean skeleton from Tarragona (NE Spain) and the fossil record of marine bone bioerosion. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology 323–325, 68–74.
En esta publicación estudian en detalle la bioerosión presente en la bulla timpánica de un fósil de cetáceo del Serravaliense de Tarragona. Recientemente se publico un trabajo en Geobios sobre la Tafonomía de este individuo. Nuestros colegas concluyen que se trataba del cadáver de un cetáceo juvenil de atribución taxonómica incierta que se acumuló en un fondo tranquilo donde fue posiblemente desarticulado por la actividad de carroñeros (tiburones y otros peces) y/o suaves corrientes.
La nueva investigación estudia tres perforaciones presentes en la bulla timpánica. Su morfología permite incluilas icnogénero Gastrochaenolites en base a su forma de porra o pera con un cuello apertural que se abre en una cámara de sección circular. Los productores más probables de estas cavidades son bivalvos pholádidos que se beneficiaron de la presencia de los restos óseos en el fondo marino limoso para colonizarlos.
Además en la publicación se revisa la bioerosión de huesos en medios marinos Esta revisión les ha identificar 6 grandes grupos de trazas fósiles de bioerosión marinas sobre hueso:
1) Microbioerosión producida por microorganismos (hongos, bacterias y algas) en la parte más superficial del hueso.
2) Trazas de vertebrados depredadores o carroñeros que se alimentan de los tejidos blandos adheridos al hueso. Incluyen sobre todo marcas de mordiscos.
3) Trazas de cangrejos osteófagos similares a las producidas hoy en día por los cangrejos Tanner.
4) Perforaciones de gusanos realizadas o bien para alimentarse del contenido nutritivo de los huesos o simplemente como refugios.
5) Perforaciones de bivalvos producidas por pholadidos y quizás otros grupos.
6) Trazas de invertebrados herbívoros (erizos de mar, gasterópodos o poliplacóforos) que raspan la cubierta algal de los huesos en el fondo creando grabados característicos en estos.
La referencia completa es: Belaústegui, Z., Gibert; J.M. de, Domènech, R., Muñiz, F. and Martinell, J. 2012. Clavate borings in a Miocene cetacean skeleton from Tarragona (NE Spain) and the fossil record of marine bone bioerosion. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology 323–325, 68–74.
lunes, mayo 07, 2012
La agricultura llego más tarde al norte de España. Evidencias de los roedores
Acaba de publicarse el libro “El Mirón Cave, Cantabrian Spain” editado
por Lawrence Guy Straus (Universidad de New Mexico) y Manuel R. González
Morales (Universidad de Cantabria). Los aragosaureros hemos escrito un
artículos sobre el registro de micromamíferos del Holoceno y las
implicaciones climáticas que tiene en la evolución del clima del
Holoceno de Cantabria. Gloria Cuenca participa desde 2001 en el equipo
de investigación de la Cueva del Mirón, y está fue una de sus primeras
aportaciones.
La cueva del Mirón está situada en las proximidades de Ramales de la Victoria en el valle del Río Asón, en Cantabria. Es una cavidad cuya boca tiene unos 20 metros de altura, y un desarrollo de unos 130m. Forma parte del sistema cárstico del Monte Pando, con las conocidas cuevas de La Cullalvera, La Luz, El Horno, La Haza, y Covalanas, éstas dos últimas famosas por sus pinturas rupestres de “perfilados con puntos rojos”.
La entrada está orientada a poniente, y durante el último máximo glacial, hace unos 17.000 años, al inicio del Magdaleniense, estaba a unos 27 Km. de la paleo-costa. Su posición, orientación y amplitud han atraído a los seres humanos, que han ido ocupándola al menos desde el Musteriense (41.000 años antes del presente) hasta nuestros días. La cueva fue descubierta a comienzos del siglo XX, aunque la excavación sistemática comenzó en 1996. Desde entonces, un equipo de unas 15-25 personas excava, durante los dos meses de la campaña de campo, en cuatro zonas distintas de la Cueva del Mirón: la Cabaña (Cabin), la Trinchera, el Corral del gran vestíbulo soleado del Mirón y la Rampa, una pendiente erosional que sube hacia la parte interior y oscura de la cueva.
El trabajo que hemos publicado estudia la asociación de microvertebrados del Holoceno nivel por nivel, lo permite tener una información detallada de como ha evolucionado el clima en esta parte de Cantabria durante el Holoceno. Solo vamos a apuntar algunos aspectos interesantes, porque recomendamos leer el trabajo que tiene mucha información. En primer lugar se demuestra que las variaciones en las asociaciones de los microvertebrados son el resultado de los cambios climáticos regionales y por tanto son una herramienta para reconstrucción del clima. En segundo lugar la ocupación humana de la cueva del Mirón era esporádica. La gran abundancia de micromamíferos, resultado de la predación de rapaces, es incompatible con la presencia humana. En tercer lugar, la presencia de los múridos modernos (ratones) en la región Cantábrica en una edad más moderna que en el sur de España, posiblemente está relacionada con un llegada más tardía de la agricultura al norte de España. No hay que olvidar que la dispersión, como comensalista de los humanos, se ha relacionado con la expansión de la agricultura.
En fin mucho más en el peiper.La referencia completa es: Cuenca-Bescós, G. & García Pimienta, J.C. 2012. Holocone biostratigraphy and climatic change in Cantabria. En: El Mirón Cave, Cantabrian, Spain, The site and its holocene archaeological record. Straus, L.G. & González Morales, M.R. (eds.), 205-241.
La cueva del Mirón está situada en las proximidades de Ramales de la Victoria en el valle del Río Asón, en Cantabria. Es una cavidad cuya boca tiene unos 20 metros de altura, y un desarrollo de unos 130m. Forma parte del sistema cárstico del Monte Pando, con las conocidas cuevas de La Cullalvera, La Luz, El Horno, La Haza, y Covalanas, éstas dos últimas famosas por sus pinturas rupestres de “perfilados con puntos rojos”.
La entrada está orientada a poniente, y durante el último máximo glacial, hace unos 17.000 años, al inicio del Magdaleniense, estaba a unos 27 Km. de la paleo-costa. Su posición, orientación y amplitud han atraído a los seres humanos, que han ido ocupándola al menos desde el Musteriense (41.000 años antes del presente) hasta nuestros días. La cueva fue descubierta a comienzos del siglo XX, aunque la excavación sistemática comenzó en 1996. Desde entonces, un equipo de unas 15-25 personas excava, durante los dos meses de la campaña de campo, en cuatro zonas distintas de la Cueva del Mirón: la Cabaña (Cabin), la Trinchera, el Corral del gran vestíbulo soleado del Mirón y la Rampa, una pendiente erosional que sube hacia la parte interior y oscura de la cueva.
El trabajo que hemos publicado estudia la asociación de microvertebrados del Holoceno nivel por nivel, lo permite tener una información detallada de como ha evolucionado el clima en esta parte de Cantabria durante el Holoceno. Solo vamos a apuntar algunos aspectos interesantes, porque recomendamos leer el trabajo que tiene mucha información. En primer lugar se demuestra que las variaciones en las asociaciones de los microvertebrados son el resultado de los cambios climáticos regionales y por tanto son una herramienta para reconstrucción del clima. En segundo lugar la ocupación humana de la cueva del Mirón era esporádica. La gran abundancia de micromamíferos, resultado de la predación de rapaces, es incompatible con la presencia humana. En tercer lugar, la presencia de los múridos modernos (ratones) en la región Cantábrica en una edad más moderna que en el sur de España, posiblemente está relacionada con un llegada más tardía de la agricultura al norte de España. No hay que olvidar que la dispersión, como comensalista de los humanos, se ha relacionado con la expansión de la agricultura.
En fin mucho más en el peiper.La referencia completa es: Cuenca-Bescós, G. & García Pimienta, J.C. 2012. Holocone biostratigraphy and climatic change in Cantabria. En: El Mirón Cave, Cantabrian, Spain, The site and its holocene archaeological record. Straus, L.G. & González Morales, M.R. (eds.), 205-241.
viernes, mayo 04, 2012
Vida y Muerte de una familia de saurópodos
Los rebaquisáuridos son un grupo de saurópodos de mediano tamaño
abundantes en el Cretácico Inferior y el comienzo del Cretácico Superior
de Sudamérica, África y Europa. Son especialmente interesantes para
estudiar la dispersión de los animales terrestres durante el Cretácico
Inferior, pero de eso no vamos a hablaros a ahora. Los que siguen esta
web conocen que una de las líneas de investigación del grupo
Aragosaurus-IUCA se encuentra al norte de la Patagonia. Hace tres años
encontramos un
excepcional yacimiento en el centro de la provincia de Neuquén con
un esqueleto de un animal adulto y restos de individuos juveniles.
Acabamos de terminar la investigación de una parte de estos fósiles.
La prestigiosa revista Journal of Vertebrate Paleontology acaba de publicar un artículo donde describimos los fósiles de los individuos juveniles. Hay huesos largos y vértebras de dos ejemplares inmaduros de pequeño tamaño. Estos restos se encontraban en relación con la carcasa articulada de un rebachisáurido adulto que se puede ver en la fotografía. La hipótesis del trabajo es que se trataba de un grupo familiar que murieron prácticamente a la vez. Podemos incluso pensar que la muerte de la “madre” desencadeno la muerte poco después de los ejemplares más pequeños, pero eso nunca lo sabremos. Lo importante es que este yacimiento representa una evidencia que los rebachisáuridos juveniles se mantenían con los individuos adultos. Evidencias presentadas por otros autores parecían sugerir que no existía esta relación y los juveniles de los saurópodos no se integraban en grupos familiares con los adultos. Esta aparente diferencia se podría explicar porque habría taxones de saurópodos que cuidarían a su prole y otros no. Un comportamiento protector de las crías no es raro y se ha descrito en otros dinosaurios.
Los fósiles de cf. Zapalasaurus, que así se ha nombrado a este saurópodo, se han encontrado en la Formación Rayoso (unos 110 millones de años). Se trata del primer dinosaurio encontrado de esta formación. Son areniscas depositadas en una llanura costera que hemos prospectado de manera exhaustiva, sin embargo son muy raros los fósiles de vertebrados. La razón es que se deposito en un área de gran aridez, de hecho son abundantes el yeso y los cristales de halita. Estos minerales son indicadores de un clima extremo, lugar poco adecuado para unos animales como los saurópodos. Que hacía “una madre” Zapalasaurus con su prole en un medio inhóspito. ¿Vivía en él, o iban de paso? ¿No sobrevivieron el paso de este lugar tan árido? Preguntas que no tienen respuesta, pero que nos permite despertar la imaginación.
Esta investigación la hemos llevado un equipo formado por aragosaureros, colegas del Museo Provincial de Ciencias Naturales “Prof. Dr. Juan A. Olsacher” de Zapala, del Conicet, de la Universidad Nacional de Río Negro y del Museo Egidio Feruglio
La referencia completa es: Salgado, L., Canudo, J.I., Garrido, A.C., Carballido, J.L. 2012. Evidence of gregariousness in Rebbachisauridae (Dinosauria, Sauropoda, Diplodocoidea) in the Early Cretaceous of Neuquén (Rayoso Formation), Patagonia, Argentina. Journal of Vertebrate Paleontology, 32(3), 603-613
La prestigiosa revista Journal of Vertebrate Paleontology acaba de publicar un artículo donde describimos los fósiles de los individuos juveniles. Hay huesos largos y vértebras de dos ejemplares inmaduros de pequeño tamaño. Estos restos se encontraban en relación con la carcasa articulada de un rebachisáurido adulto que se puede ver en la fotografía. La hipótesis del trabajo es que se trataba de un grupo familiar que murieron prácticamente a la vez. Podemos incluso pensar que la muerte de la “madre” desencadeno la muerte poco después de los ejemplares más pequeños, pero eso nunca lo sabremos. Lo importante es que este yacimiento representa una evidencia que los rebachisáuridos juveniles se mantenían con los individuos adultos. Evidencias presentadas por otros autores parecían sugerir que no existía esta relación y los juveniles de los saurópodos no se integraban en grupos familiares con los adultos. Esta aparente diferencia se podría explicar porque habría taxones de saurópodos que cuidarían a su prole y otros no. Un comportamiento protector de las crías no es raro y se ha descrito en otros dinosaurios.
Los fósiles de cf. Zapalasaurus, que así se ha nombrado a este saurópodo, se han encontrado en la Formación Rayoso (unos 110 millones de años). Se trata del primer dinosaurio encontrado de esta formación. Son areniscas depositadas en una llanura costera que hemos prospectado de manera exhaustiva, sin embargo son muy raros los fósiles de vertebrados. La razón es que se deposito en un área de gran aridez, de hecho son abundantes el yeso y los cristales de halita. Estos minerales son indicadores de un clima extremo, lugar poco adecuado para unos animales como los saurópodos. Que hacía “una madre” Zapalasaurus con su prole en un medio inhóspito. ¿Vivía en él, o iban de paso? ¿No sobrevivieron el paso de este lugar tan árido? Preguntas que no tienen respuesta, pero que nos permite despertar la imaginación.
Esta investigación la hemos llevado un equipo formado por aragosaureros, colegas del Museo Provincial de Ciencias Naturales “Prof. Dr. Juan A. Olsacher” de Zapala, del Conicet, de la Universidad Nacional de Río Negro y del Museo Egidio Feruglio
La referencia completa es: Salgado, L., Canudo, J.I., Garrido, A.C., Carballido, J.L. 2012. Evidence of gregariousness in Rebbachisauridae (Dinosauria, Sauropoda, Diplodocoidea) in the Early Cretaceous of Neuquén (Rayoso Formation), Patagonia, Argentina. Journal of Vertebrate Paleontology, 32(3), 603-613
lunes, abril 30, 2012
Hace 20 millones de años había grullas en el Ebro
Ina (http://elvinosaurio.blogspot.com.es/), nuestro aragosaurero de la Universidad de La Rioja ha liderado una
investigación que demuestra la presencia de grullas en el Mioceno
Inferior de la localidad rioja de Cenicero. El descubrimiento se ha
realizado a partir de unas icnitas muy bien conservadas, para las cuales
han propuesto el curioso nombre de Uvaichnites riojana.
El nombre tiene explicación. Los fósiles se encontraron la construcción
de una bodega en Cenicero. Los bloques de areniscas con Uvaichnites
tenían gran cantidad de icnitas de otros pájaros y de mamíferos
(artiodáctilos y prerisodáctilos), hasta un total de 142. Un excelente
descubrimiento.
Entre todas las icnitas recuperadas, la más interesante son la de Uvaichnites son las que son tridáctilas (fotografía), caracterizas por una prominente almohadilla central, de gran tamaño, separada de la parte proximal de los dedos. La forma de la icnita de Uvaichnites riojana es similar a las huellas de grulla común. Aunque hay muy pocas referencias de la presencia de estas grandes aves en la Península Ibérica en el Mioceno, este hallazgo confirma la presencia de grúidos desde, al menos hace 20 millones de años.
La investigación ha sido publicada en la prestigiosa revista científica Proceedings of the Geologists' Association. Además de Ignacio Díaz Martínez, han participado Félix Pérez Lorente (Universidad de La Rioja), el “alma mater” de la investigación de icnitas de dinosaurios de La Rioja, José María Hernández y Xabier Murelaga de la Universidad del País Vasco y Salvador García Fernández del Aula Paleontológica de Cenicero.
La referencia completa es: Díaz-Martínez, I., Hernández, J.M., García Fernández, S., Murelaga, X., Pérez-Lorente, D. 2012. Uvaichnites rioja: A new crane-like bird ichnotaxon from the lower Miocene of La Rioja (Ebro Basin, Spain). Proceedings of the Geologists’ Association
Entre todas las icnitas recuperadas, la más interesante son la de Uvaichnites son las que son tridáctilas (fotografía), caracterizas por una prominente almohadilla central, de gran tamaño, separada de la parte proximal de los dedos. La forma de la icnita de Uvaichnites riojana es similar a las huellas de grulla común. Aunque hay muy pocas referencias de la presencia de estas grandes aves en la Península Ibérica en el Mioceno, este hallazgo confirma la presencia de grúidos desde, al menos hace 20 millones de años.
La investigación ha sido publicada en la prestigiosa revista científica Proceedings of the Geologists' Association. Además de Ignacio Díaz Martínez, han participado Félix Pérez Lorente (Universidad de La Rioja), el “alma mater” de la investigación de icnitas de dinosaurios de La Rioja, José María Hernández y Xabier Murelaga de la Universidad del País Vasco y Salvador García Fernández del Aula Paleontológica de Cenicero.
La referencia completa es: Díaz-Martínez, I., Hernández, J.M., García Fernández, S., Murelaga, X., Pérez-Lorente, D. 2012. Uvaichnites rioja: A new crane-like bird ichnotaxon from the lower Miocene of La Rioja (Ebro Basin, Spain). Proceedings of the Geologists’ Association
miércoles, abril 25, 2012
Evolucionar en una isla, el secreto para una vida más larga
Nuestros colegas del ICP acaban de
publicar en la prestigiosa revista inglesa Proceedings of the Royal
Society B una de las primeras evidencias a partir del registro fósil que
apoya la teoría evolutiva del envejecimiento. Según esta teoría las
especies que evolucionan en ecosistemas con baja mortalidad y limitación
de recursos tienden a ser más longevas. Un paradigma de estos ambientes
son las islas. El trabajo muestra que la altura de los dientes de
mamíferos endémicos insulares es un indicador de su longevidad, y pone
en cuestión el uso de este carácter morfológico como un indicador
exclusivo para inferir la dieta de las especies fósiles, así como para
interpretar el clima en el que vivían. Os adjuntamos la nota de prensa
del ICP.
Los sistemas insulares funcionan a menudo como laboratorios naturales para poner a prueba hipótesis evolutivas, dado que son menos complejos que los sistemas continentales. El aumento de la longevidad de las especies endémicas de islas es una adaptación que predice la teoría evolutiva del envejecimiento, en el marco de una estrategia evolutiva que las empuja hacia un ciclo de vida más lento, debido a la ausencia de depredadores y la limitación de recursos. En este contexto, Xavier Jordana y el resto de investigadores que han desarrollado la investigación se preguntan si el aumento de la altura de los dientes en los herbívoros endémicos de islas puede ser una respuesta evolutiva a esta longevidad. Esto cuestionaría el consenso que hasta ahora explicaba este rasgo morfológico principalmente a partir de diferencias en la dieta y el clima.
La hipsodoncia, como denominan los expertos al hecho de tener una corona dental más alta, puede ser un indicador de especies más longevas. Tal y como explica el investigador del ICP Xavier Jordana, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) “nuestros resultados tienen implicaciones en los mamíferos herbívoros en general, extintos y actuales, y más concretamente en las especies endémicas de islas. Los endemismos insulares comparten una serie de características comunes, conocidas como el síndrome de la isla, y diferentes a las de sus parientes continentales, puesto que evolucionan en unas condiciones ecológicas especiales, como son la ausencia de depredadores, la alta densidad poblacional y la escasez de recursos”.
La publicación analiza la dieta, la longevidad y el patrón de mortalidad de M. balearicus, un bóvido fósil endémico de las Islas Baleares. El trabajo concluye que, a pesar de ser extremadamente hipsodonto, M. balearicus era un herbívoro mayoritariamente ramoneador, que se alimentaba de hojas y brotes de árboles y arbustos, y probablemente, también, de tubérculos y raíces, que implican un mayor desgaste de la dentadura puesto que hay que remover la tierra para llegar a ellos. Aun así, no llegaba a tener una dieta tan abrasiva como la de los herbívoros que se alimentan mayoritariamente de pastos y que, por lo tanto, presentan las dentaduras más altas. Este tipo de dieta, sin embargo, no es suficiente para explicar la hipsodoncia de Myotragus.
Al analizar la longevidad de M. balearicus a partir de las líneas de crecimiento anual del cemento de los dientes, los investigadores obtienen una medida de unos 27 años, casi el doble de lo que se esperaría para un bóvido de su masa corporal. Además, el estudio del patrón de mortalidad en dos poblaciones de M. balearicus, una en Cova Estreta y la otra en Cova des Moro en Mallorca, muestra tasas de supervivencia en edades juveniles y adultas más elevadas que en los bóvidos continentales actuales. Es decir, una gran parte de la población lograba edades avanzadas y, por lo tanto, M. balearicus era una especie con un ritmo de senescencia lento, o, lo que es lo mismo, envejecía tarde. Todo ello son resultados consistentes con la teoría evolutiva del envejecimiento que predice el retraso de la senescencia en poblaciones con un índice de mortalidad extrínseca bajo. En un entorno en el que pocos elementos externos pueden causar la muerte de los individuos de una especie, como es el caso de la falta de depredadores en una isla, dicha especie se adapta cambiando su ritmo de envejecimiento y la duración de su vida. En el caso de los herbívoros, una manera de hacerlo es seleccionando aquellos individuos de la población que tengan dientes más altos, para los que la senescencia empezará más tarde.
El género fósil Myotragus ha resultado un modelo ideal para hacer estudios de evolución en las islas y M. balearicus es la especie terminal, que se extinguió hace unos 3.000 años. Myotragus sobrevivió totalmente aislado en Mallorca y Menorca durante más de 5 millones de años, desde el Plioceno hasta el Holoceno. Durante su evolución, Myotragus sufrió cambios importantes, que afectaron especialmente el sistema locomotor y su tamaño, así como también su sistema nervioso y alimentario. El enanismo, la disminución del cerebro y los cambios en la dentadura son los rasgos evolutivos más característicos. Muchos de estos rasgos morfológicos son compartidos por el conjunto de las faunas insulares, como es el caso del aumento de la altura de la corona dental de los molares.
La referencia completa es: Jordana, X., Marín-Moratalla, N., DeMiguel, D., Kaiser, T. & Köhler, M. (2012) Evidence of correlatedevolution of hypsodonty and exceptional longevity in endemic insular mammals. Proceedings of theRoyal Society B. doi:10.1098/rspb.2012.0689
Se pueden descargar imágenes en: http://bit.ly/HYAIrE
Los sistemas insulares funcionan a menudo como laboratorios naturales para poner a prueba hipótesis evolutivas, dado que son menos complejos que los sistemas continentales. El aumento de la longevidad de las especies endémicas de islas es una adaptación que predice la teoría evolutiva del envejecimiento, en el marco de una estrategia evolutiva que las empuja hacia un ciclo de vida más lento, debido a la ausencia de depredadores y la limitación de recursos. En este contexto, Xavier Jordana y el resto de investigadores que han desarrollado la investigación se preguntan si el aumento de la altura de los dientes en los herbívoros endémicos de islas puede ser una respuesta evolutiva a esta longevidad. Esto cuestionaría el consenso que hasta ahora explicaba este rasgo morfológico principalmente a partir de diferencias en la dieta y el clima.
La hipsodoncia, como denominan los expertos al hecho de tener una corona dental más alta, puede ser un indicador de especies más longevas. Tal y como explica el investigador del ICP Xavier Jordana, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) “nuestros resultados tienen implicaciones en los mamíferos herbívoros en general, extintos y actuales, y más concretamente en las especies endémicas de islas. Los endemismos insulares comparten una serie de características comunes, conocidas como el síndrome de la isla, y diferentes a las de sus parientes continentales, puesto que evolucionan en unas condiciones ecológicas especiales, como son la ausencia de depredadores, la alta densidad poblacional y la escasez de recursos”.
La publicación analiza la dieta, la longevidad y el patrón de mortalidad de M. balearicus, un bóvido fósil endémico de las Islas Baleares. El trabajo concluye que, a pesar de ser extremadamente hipsodonto, M. balearicus era un herbívoro mayoritariamente ramoneador, que se alimentaba de hojas y brotes de árboles y arbustos, y probablemente, también, de tubérculos y raíces, que implican un mayor desgaste de la dentadura puesto que hay que remover la tierra para llegar a ellos. Aun así, no llegaba a tener una dieta tan abrasiva como la de los herbívoros que se alimentan mayoritariamente de pastos y que, por lo tanto, presentan las dentaduras más altas. Este tipo de dieta, sin embargo, no es suficiente para explicar la hipsodoncia de Myotragus.
Al analizar la longevidad de M. balearicus a partir de las líneas de crecimiento anual del cemento de los dientes, los investigadores obtienen una medida de unos 27 años, casi el doble de lo que se esperaría para un bóvido de su masa corporal. Además, el estudio del patrón de mortalidad en dos poblaciones de M. balearicus, una en Cova Estreta y la otra en Cova des Moro en Mallorca, muestra tasas de supervivencia en edades juveniles y adultas más elevadas que en los bóvidos continentales actuales. Es decir, una gran parte de la población lograba edades avanzadas y, por lo tanto, M. balearicus era una especie con un ritmo de senescencia lento, o, lo que es lo mismo, envejecía tarde. Todo ello son resultados consistentes con la teoría evolutiva del envejecimiento que predice el retraso de la senescencia en poblaciones con un índice de mortalidad extrínseca bajo. En un entorno en el que pocos elementos externos pueden causar la muerte de los individuos de una especie, como es el caso de la falta de depredadores en una isla, dicha especie se adapta cambiando su ritmo de envejecimiento y la duración de su vida. En el caso de los herbívoros, una manera de hacerlo es seleccionando aquellos individuos de la población que tengan dientes más altos, para los que la senescencia empezará más tarde.
El género fósil Myotragus ha resultado un modelo ideal para hacer estudios de evolución en las islas y M. balearicus es la especie terminal, que se extinguió hace unos 3.000 años. Myotragus sobrevivió totalmente aislado en Mallorca y Menorca durante más de 5 millones de años, desde el Plioceno hasta el Holoceno. Durante su evolución, Myotragus sufrió cambios importantes, que afectaron especialmente el sistema locomotor y su tamaño, así como también su sistema nervioso y alimentario. El enanismo, la disminución del cerebro y los cambios en la dentadura son los rasgos evolutivos más característicos. Muchos de estos rasgos morfológicos son compartidos por el conjunto de las faunas insulares, como es el caso del aumento de la altura de la corona dental de los molares.
La referencia completa es: Jordana, X., Marín-Moratalla, N., DeMiguel, D., Kaiser, T. & Köhler, M. (2012) Evidence of correlatedevolution of hypsodonty and exceptional longevity in endemic insular mammals. Proceedings of theRoyal Society B. doi:10.1098/rspb.2012.0689
Se pueden descargar imágenes en: http://bit.ly/HYAIrE
viernes, abril 20, 2012
Un excepcional cráneo de Panthera del Pleistoceno del Norte de España
El Boletín Geológico y Minero acaba de publicar un artículo titulado “técnicas aplicadas en la preparación de un cráneo cuaternario de Panthera pardus (Linneo, 1758) de Ataun (Cueva Allekoaitze, Guipúzcoa, España”. Se trata de una descripción minuciosa de preparación de un cráneo de Panthera pardus
de la Cueva Allekoaitze en (Lizarrusti Gipuzkoa). El autor del trabajo y
de la preparación es Carmelo Corral. Fue encargado por la Sociedad
Arazandi de San Sebástian. Sin duda es buen ejemplo de los pasos
realizados en la preparación de un excepcional fósil y recomendamos su
descarga, que además es gratis.
Carmelo desarrolló el master de Geología de la Universidad de Zaragoza por lo que le tenemos un especial cariño. En su trabajo nos presenta la magnífica preparación desarrollada con el fósil como se puede ver en la fotografía. El cráneo estaba muy bien conservado, pero presentaba una costra carbonatada y parte de la matriz de arcilla. Carmelo nos explica paso a paso como primero fue retirando mecánicamente el carbonato y la arcilla usando diferentes técnicas. Vamos a aprendiendo las diferentes sustancias a usar en los consolidación de los diferentes partes del cráneo.
La preparación mecánica se complemento con baños en ácido acético que permitió la limpieza de las partes encostradas que no podían ser destruidas mecánicamente. La preparación de Carmelo sobre este magnífico cráneo de Panthera es buen ejemplo de como se puede preparar hasta el mínimo detalle un fósil de vertebrado para su estudio y su aprovechamiento para la divulgación en exposiciones.
Enhorabuena Carmelo por la publicación
Carmelo desarrolló el master de Geología de la Universidad de Zaragoza por lo que le tenemos un especial cariño. En su trabajo nos presenta la magnífica preparación desarrollada con el fósil como se puede ver en la fotografía. El cráneo estaba muy bien conservado, pero presentaba una costra carbonatada y parte de la matriz de arcilla. Carmelo nos explica paso a paso como primero fue retirando mecánicamente el carbonato y la arcilla usando diferentes técnicas. Vamos a aprendiendo las diferentes sustancias a usar en los consolidación de los diferentes partes del cráneo.
La preparación mecánica se complemento con baños en ácido acético que permitió la limpieza de las partes encostradas que no podían ser destruidas mecánicamente. La preparación de Carmelo sobre este magnífico cráneo de Panthera es buen ejemplo de como se puede preparar hasta el mínimo detalle un fósil de vertebrado para su estudio y su aprovechamiento para la divulgación en exposiciones.
Enhorabuena Carmelo por la publicación
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