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miércoles, septiembre 15, 2021

LA CUEVA DEL OSO DE LAS CAVERNAS EN EL GEOPARQUE SOBRARBE-PIRINEOS: UN RECURSO TURÍSTICO QUE NACE DE LA INVESTIGACIÓN Y LA GEOCONSERVACIÓN

Son innumerables los tesoros geológicos que integran el Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineos. Las formaciones kársticas, como por ejemplo las cuevas, son uno de ellos, y estas en ocasiones albergan otras sorpresas, los yacimientos paleontológicos y arqueológicos. La Cueva del Oso de Tella es uno de estos asombrosos lugares, donde investigación, conservación, divulgación y turismo se unen para sacar el máximo valor al patrimonio geológico. En relación a esta cuestión se acaba de publicar un artículo en la revista científica Geoconservation Research, firmado por miembros del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza y que son los investigadores que han estudiado este yacimiento paleontológico de osos de las cavernas (ver referencia completa al final).

Corría el año 1976 cuando un grupo de espeleólogos del Grupo Espeleológico de Badalona exploraron una cueva en el municipio de Tella-Sin, encontrando en lo más profundo de la misma un gran hallazgo: miles de huesos fósiles del famoso oso de las cavernas, conocido en el mundo científico como Ursus spelaeus. El estudio de estos fósiles crea los cimientos para un exitoso proyecto de geoturismo. Desde 1994 hasta 2011 el grupo de investigación Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza se hace cargo de las excavaciones, bajo la supervisión del Área de Patrimonio del Gobierno de Aragón.  En el año 2000, el Ayuntamiento de Tella-Sin acondiciona la cueva para su visita, con la instalación de iluminación y de un camino que facilite el recorrido por la misma. Posteriormente, en 2006, se inaugura el Museo del Oso de las Cavernas en la localidad de Tella, donde se pueden contemplar varios de los fósiles hallados en el yacimiento, así como una réplica de un esqueleto completo de un macho adulto y la reconstrucción de una hembra con su cría. La apuesta por la divulgación de este yacimiento paleontológico permite que cada año miles de personas puedan visitar este magnífico lugar y compartir la emoción de sus descubridores e investigadores.


La especie Ursus spelaeus vivió durante la mayor parte del Pleistoceno Superior, hace entre unos 127.000 años y 24.000 años, en bosques templados y fríos de Europa y el oeste de Asia. Sus hábitos cavernícolas (hibernaba en las cuevas) han proporcionado una gran abundancia de restos fósiles. Es uno de los mamíferos carnívoros más grandes que han existido, similar en tamaño al actual oso polar, y cercano en parentesco al oso pardo, pero a pesar de pertenecer al grupo de los carnívoros, su dieta era principalmente herbívora.

 La Cueva de Tella, situada a 1580 m de altitud, es el yacimiento más alto de osos de las cavernas de la Península Ibérica. Más de 5000 restos fósiles se han recuperado de su interior, todos pertenecientes a las especie Ursus spelaeus. Se acumularon al morir los osos durante el periodo de hibernación, durante un lapso de tiempo de al menos 7000 años, entre hace 43000 y 36000 años. Hay como mínimo 43 individuos, desde recién nacidos hasta muy viejos, tanto machos como hembras. Y uno de los hallazgos más llamativos son las abundantes y enormes marcas de mordiscos encontradas en cientos de sus huesos, probablemente producidas por los propios osos al carroñear sobre individuos muertos de su misma especie. Una hipótesis novedosa basada en el estudio de las marcas de dientes dejadas sobre los huesos.

La visita al museo y a la cueva del Oso de Tella es una magnífica oportunidad para asomarnos a la vida del pasado durante la última Edad del Hielo y conocer a una de las especies extintas mejor estudiadas y, que además, convivió con nuestros antepasados en los bosques de Europa.

 

Referencia del artículo:

A Cave Occupied by Cave Bears for Thousands of Years in the Sobrarbe-Pirineos UNESCO Global Geopark (Huesca, Aragon, Spain). Raquel Rabal-Garcés, Gloria Cuenca-Bescós & Jose Ignacio Canudo. Available Online from 23 August 2021. DOI: 10.30486/GCR.2021.1912254.1042


jueves, enero 14, 2021

El ADN antiguo desvela los secretos del lobo huargo de Juego de Tronos

 El aragosaurero Pere Bover, investigador ARAID en el IUCA de la Universidad de Zaragoza, ha colaborado en un artículo sobre la paleogenómica del lobo gigante (Canis dirus) que ha sido recientemente publicado online en la revista Nature.


    Los lobos gigantes (Canis dirus) o huargos (según la ficción), que se han hecho famosos gracias a la serie de televisión Juego de Tronos, eran unos lobos de gran tamaño comunes en toda Norte América hasta hace unos 13.000 años, cuando posteriormente se extinguieron. Si bien análisis previos basados exclusivamente en morfología, habían llevado a los científicos a la conclusión que los lobos huargos estaban estrechamente emparentados con los lobos (Canis lupus), los análisis genéticos presentados en este trabajo sugieren que los lobos huargos se separaron filogenéticamente de los otros lobos hace unos 6 millones de años y son solo parientes lejanos de los lobos actuales.


    La secuenciación, por primera vez, de ADN antiguo de 5 muestras fósiles de lobo huargo de Wyoming, Idaho, Ohio, y Tennessee, con una cronología de entre 13.000 y 50.000 años, ha permitido analizar los genomas de esta especie junto con los de otras especies de cánidos tipo lobo. Los análisis han permitido demostrar que, de hecho, los lobos huargos y los lobos grises eran primos muy lejanos y sugieren, que al contrario que otras especies de cánidos que aparentemente migraron repetidamente entre Norte América y Eurasia, los lobos huargos evolucionaron solamente en América durante millones de años. Además, aunque los lobos huargos coexistieron con coyotes y lobos grises en Norte América como mínimo durante 10.000 años antes de su extinción, no se ha encontrado evidencia de que se hubieran reproducido entre ellos formando híbridos. 



    Este trabajo ha sido realizado por 49 investigadores de 9 países diferentes, liderados por investigadores de la Durham University (Reino Unido) junto con investigadores de la University of Oxford (Reino Unido), Ludwig Maximilian University (Alemania), University of Adelaide (Australia) y la University of California Los Angeles (E.E.U.U.).

Referencia del artículo:
Perri, A.R., et al. 2021. Dire wolves were the last of an ancient New World canid lineage. Nature. Publicado online el 13 de Enero de 2021.

https://www.nature.com/articles/s41586-020-03082-x

Imagen: Mauricio Antón/Nature.

Descripción: en algún lugar del sudoeste de Norte América durante el Pleistoceno Tardío, un grupo de lobos huargos (Canis dirus) se alimentan de un bisonte recién cazado, mientras que un par de lobos (Canis lupus) se acercan para intentar carroñear algo para comer.

miércoles, enero 13, 2021

Nuevos datos sobre los ecosistemas del centro de la península en el Cuaternario. La Cueva de los Torrejones (Guadalajara)

 La aragoasurera Gloria Cuenca ha participado en el reestudio de la Cueva de los Torrejones, un yacimiento clásico del interior peninsular con nuevas técnicas ha permitido analizar los cambios en los ecosistemas en tres momentos de la Prehistoria. Además Juan Fuentes Espinosa de la Universidad de Zaragoza ha realizado su TFG sobre la microfauna. El trabajo que acaba de publicarse en la prestigiosa revista Quaternary Science Reviews esta liderado por la investigadora Noemi Salas. Os adjuntamos la nota de prensa que han preparado los responsables de la investigación


El interior de la península ibérica cuenta con unas condiciones orográficas particulares que hacen que este territorio sea especialmente vulnerable a las oscilaciones climáticas del Cuaternario. Estas condiciones pudieron ser decisivas para las poblaciones humanas del Paleolítico en momentos críticos, por ejemplo, en la transición entre el Paleolítico medio y el Paleolítico superior o, dicho de otro modo, transición entre los neandertales y los humanos de nuestra propia especie.
 

La información que brindan los yacimientos paleontológicos es valiosa para descifrar las condiciones climáticas y ambientales representadas en cada uno de los yacimientos o estratos, como si se tratase de una fotografía, de cada momento preservado. Cuantas más fotografías tengas, mayor resolución cronológica se puede llegar a obtener, pudiendo reconstruir los cambios significativos en las condiciones climáticas y ecológicas a lo largo del tiempo, y averiguar cómo estas condiciones pudieron influir en las especies que habitaron esos ecosistemas, incluidos los humanos. Sin embargo, el registro arqueo-paleontológico sigue siendo escaso en el centro la península.

Un yacimiento clásico del interior peninsular es la Cueva de los Torrejones, localizado en la localidad de Tamajón (Guadalajara), el cual fue descubierto y excavado durante la década de los años noventa del siglo XX. Un nuevo equipo liderado por Nohemi Sala y Adrián Pablos, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), ha retomado los trabajos de excavación en esta cueva y ha reestudiado los restos recuperados en los años 90. Durante las últimas décadas, se han refinado las metodologías analíticas de excavación y estudio de restos, permitiendo precisar en las interpretaciones obtenidas. Recientemente, el equipo de investigación liderado por Sala y Pablos y formado por un nutrido número de investigadores nacionales e internacionales, ha publicado dos artículos en las revistas Quaternary Science Reviews y Radiocarbon con los datos obtenidos en estas nuevas investigaciones.  


Los resultados obtenidos han permitido la detección de, al menos, tres cronologías registradas en el yacimiento: el episodio más antiguo corresponde al periodo comprendido entre los 90.000 y los 70.000 años (entre los denominados Estadios Isotópicos Marinos MIS-5 y MIS-4) en el que la cueva fue utilizada como guarida de carnívoros. Las condiciones inferidas en este periodo apuntan a un clima templado y húmedo con un rico y variado ecosistema habitado por hienas, leopardos, rinocerontes y tortugas entre otros animales vertebrados. El segundo episodio está representado por una asociación faunística fechada en unos 30.0000 años y es indicativo de condiciones ambientales más frías y áridas compatibles con el empeoramiento del clima detectado previamente en el centro peninsular para estas cronologías. El último episodio corresponde al Calcolítico, datado entre 4.500 y 5.000 años aproximadamente en el que los humanos utilizaron la cavidad para acumular reiteradamente los cadáveres de sus difuntos. El análisis de ADN mitocondrial de un hueso del tobillo (Figura adjunta) de un humano datado directamente en 5.000 años de antigüedad, ha permitido asignarlo al haplogrupo K, originario de Próximo Oriente, que colonizó Europa occidental en el Neolítico.

Durante los próximos años, el equipo liderado por Sala y Pablos seguirá excavando yacimientos en la región de Tamajón para poder completar las páginas en blanco del registro paleontológico de esta inhóspita región.


Las excavaciones e investigaciones en la Cueva de los Torrejones están financiadas por la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, CENIEH y ERC MULTIPALEOIBERIA. En este trabajo han participado investigadores de las siguientes instituciones: CENIEH, Universidad Complutense de Madrid, Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos, IPHES, Universidad del País Vasco UPV/EHU, Universidad de Oviedo, Aranzadi, Universidad de Alcalá, Max Plank Institute y Universität Tübingen (Alemania), Universidad de Zaragoza e IGME. Además, han colaborado el GE Abismo y el Ayuntamiento de Tamajón.

Artículos:

Sala N., Pablos A., Rodríguez-Hidalgo A., Arriolabengoa M., Alcaraz-Castaño M., Cubas M., Posth C., Nägele K., Pantoja-Pérez A., Arlegi M., Rodríguez Almagro., M., Conde Valverde, M., Cuenca-Bescós, Arribas A., Gómez-Olivencia A. 2021. Cueva de los Torrejones revisited. New insights on the paleoecology inland Iberia during the Late Pleistocene. Quaternary Science Reviews 253, 106765.
Enlace al artículo: https://authors.elsevier.com/a/1cOn2-4PRxnnD

Pablos, Sala N., Arribas A. En prensa. Direct dating of the human navicular from the Cueva de los Torrejones (Guadalajara, Spain). Radiocarbon. doi: 10.1017/RDC.2020.92.

lunes, diciembre 07, 2020

Nuevos datos sobre la paleobiodiversidad de los saurópodos en la transición Jurásico-Cretácico de España (Burgos)


El tránsito Jurásico - Cretácico en la península ibérica se caracteriza por la abundancia y diversidad de restos fósiles de saurópodos, habiéndose descrito algunos de saurópodos más conocidos como Aragosaurus, Galvesaurus, Turiasaurus etc. y sigue habiendo nuevos taxones que están por describir. Además están representados saurópodos primitivos y derivados, macronarios, diplodidocimorfos, en una biodiversidad no conocida en otros momentos en Iberia. Acaba de sumarse un taxón diferente, inicialmente asignado a aff Duriatitan, al haberse solo estudiado el húmero. Proviene del Titónico-Berriasiense de Burgos en un trabajo liderado por Fidel Torcida y en el que ha participado el aragosaurero José Ignacio Canudo. Os adjuntamos el resumen que han preparado nuestros compañeros del CAS.



Se acaba de publicar en Journal Iberian of Geology un artículo sobre un húmero de saurópodo recuperado en el yacimiento de Torrelara (Burgos). Los autores del estudio son Fidel Torcida Fernández-Baldor, director del Museo de Dinosaurios y director de las excavaciones de dinosaurios de la Sierra de la Demanda y C.A.S., Pedro Huerta Hurtado del Comité Científico del Museo de Dinosaurios, del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas y de la Universidad de Salamanca y José Ignacio Canudo Sanagustín del Grupo Aragosaurus‑IUCA, Paleontología, Facultad de Ciencias, Universidad de Zaragoza. 


Se estudia un húmero (MDS-VPCR, 214) recuperado en el yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal (Burgos, Spain). Geológicamente se sitúa en la base de la Formación Rupelo (Cuenca de Cameros) de edad Titoniense – Berriasiense. Esta formación se interpreta como depósitos lacustres-palustres con márgenes de bajo gradiente y cambios periódicos en el nivel del agua. MDS-VPCR, 214 es grácil y recto, presentando una mayor expansión mediolateral en el extremo proximal respecto al distal. La cresta deltopectoral está bien expandida anteroposteriormente y se extiende hacia la línea media de la diáfisis. La cabeza articular distal presenta en la superficie anterior los cóndilos radial y ulnar, de desarrollo semejante, y que dejan entre ellos un estrecho surco. La superficie articular distal no está dividida entre los cóndilos ulnar y radial; esta superficie se extiende hacia las superficies anterior y posterior del húmero. 

 MDS-VPCR, 214 presenta diferencias morfológicas significativas con los húmeros de los saurópodos ibéricos del tránsito Jurásico – Cretácico como son los turiasaurianos Losillasaurus, Zby y Turiasaurus, los macronarios basales Lourinhasaurus y Aragosaurus y los Titanosauriformes Lusotitan y Galvesaurus. Un análisis filogenético del MDS-VPCR, 214 lo relaciona con Titanosauriformes, probablemente un braquiosáurido basal afín a Duriatitan, un género inglés del Kimmeridgiense. Por esta razón, MDS-VPCR, 214 se asigna provisionalmente a aff. Duriatitan.

miércoles, noviembre 11, 2020

Nuevas huellas fósiles de dinosaurios y cocodrilos del Jurásico superior en Portugal


Un trabajo publicado en la revista Lethaia describe nuevas icnitas (huellas fosilizadas) en la costa oeste de Portugal. Los rastros pertenecen a dinosaurios carnívoros y saurópodos, y a cocodrilos que vivieron en esta zona durante el Jurásico superior, hace unos 150 millones de años. La investigación confirma la cuenca lusitánica como uno de los lugares del mundo con mayor número de tipos de huellas distintos en esta edad. 



La investigación está liderada por el aragosaurero Diego Castanera, investigador ‘Beatriu de Pinós’ del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y supone la continuación del trabajo desarrollado en colaboración con personal investigador de instituciones portuguesas e italianas sobre la colección de la Sociedade de História Natural de Torres Vedras. 

Las icnitas han sido recogidas en los acantilados de la costa oeste de Portugal (de Torres Vedras a Salir do Porto) durante los últimos 30 años y pertenecen a diversas formaciones geológicas cuya edad se sitúa entre el Kimmeridgiense y el Titoniense, hace entre 155 y 150 millones de años. El registro fósil portugués ha revelado en los últimos años el descubrimiento de importantes restos de dinosaurios terópodos (carnívoros) y de cocodrilomorfos que muestran una alta diversidad de ambos grupos.

En este trabajo, las icnitas se han estudiado con técnicas de fotogrametría y se han identificado cuatro tipos de huellas de dinosaurios terópodos cuyas formas y tamaños varían desde huellas pequeñas y gráciles (de menos de 10 cm) a gigantes y robustas (algunas más de 50 cm). Sin embargo, esta icnodiversidad no concuerda con la mayor diversidad mostrada por el registro osteológico (más de 10 tipos de dinosaurios terópodos reconocidos hasta la fecha).

En la colección también se ha identificado una huella de saurópodo (dinosaurio herbívoro de largo cuello y cola) y, por primera vez en Portugal, huellas de cocodrilo de tipo Crocodylopodus, previamente identificadas en otras partes de la península ibérica como Asturias y Soria. Además, se han reconocido icnitas de natación, que apuntan también a algun cocodrilomorfo como productor más probable.

En conjunto, estas nuevas identificaciones junto con los trabajos previos suponen que la Cuenca Lusitanica sea uno de los lugares con mayor número de tipos de huellas diferentes del Jurásico Superior junto a Asturias y USA.

Artículo original: Castanera, D., Malafaia, E., Silva, B., Santos, V., & Belvedere, M. New dinosaur, crocodylomorph and swim tracks from the Late Jurassic of the Lusitanian Basin: implications for ichnodiversity. 2020. Lethaia. https://doi.org/10.1111/let.12402


domingo, octubre 25, 2020

Descubierta una nueva especie de cangrejo ermitaño de hace 38 millones de años en el Pirineo Aragonés

Investigadores del Grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza han descubierto una nueva especie de cangrejo ermitaño, encontrado en rocas de hace aproximadamente 38 millones de años, en la zona de Arguis (Huesca) en el Pirineo aragonés. El estudio, en el que ha participado el Instituto Geológico y Minero de España, acaba de ser publicado por la revista científica Acta Palaeontologica Polonica. La nueva  especie ha sido bautizada en honor a su descubridor, Agustín Gálvez, miembro de los “Voluntarios del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza”, mientras paseaba casualmente por las inmediaciones de Belsué (Huesca).


El ejemplar ha resultado ser uno de los más completos a nivel mundial de su grupo, según destaca Fernando-Ari Ferratges, investigador predoctoral del grupo de investigación Aragosaurus-IUCA, con quien realiza actualmente su tesis doctoral sobre los decápodos del Eoceno pirenaico. “Encontrar un cangrejo ermitaño fósil articulado en rocas del Pirineo aragonés es un hallazgo excepcional, ya que solo se conocen unos pocos ejemplos en todo el mundo y éste es único”, subraya.   



El fósil fue escaneado en 3D con tecnología de  microtomografía computerizada, y el escáner ya revelaba que el ejemplar podía estar completo dentro de la roca. Sin embargo, el contraste entre fósil y roca no permitía conseguir una reconstrucción adecuada del fósil por lo que fue necesario prepararlo de forma mecánica. Tras varios días de trabajo, el ejemplar resultó ser uno de los más completos a nivel mundial de su grupo.
Las rocas donde fue encontrado datan del periodo Eoceno superior, hace aproximadamente 38 millones de años. En aquel momento la zona comprendida entre las localidades de Lúsera y Arguis, en Huesca, estaba cubierta por un mar poco profundo donde cerca de la costa se desarrollaban complejos deltaicos con gran aporte de sedimento. 


Samuel Zamora, investigador del IGME y co-autor del trabajo, señala que  “debido a su anatomía y falta de mineralización en el exoesqueleto, los cangrejos ermitaños se descomponen con rapidez y son muy raros en el registro fósil; sin embargo, aquí quedó enterrado rápidamente permitiendo conservar muchos detalles anatómicos”.


Este trabajo es parte de una investigación más general que se está desarrollando en la Universidad de Zaragoza y que trata de conocer mejor los antiguos fondos marinos del Pirineo y las faunas que los habitaban. Marcos Aurell, catedrático de Estratigrafía de la Universidad de Zaragoza y co-autor del trabajo, indica “los yacimientos del Pirineo son excepcionales y su estudio permite conocer mejor como eran los ecosistemas hace millones de años y los procesos que en ellos se producían”. Es importante mencionar que los ambientes deltaicos son muy dinámicos y presentan una tasa de sedimentación elevada, permitiendo el enterramiento repentino de algunos organismos. De hecho, el cangrejo se encuentra fuera de su concha, lo que parece apuntar a “una estrategia de huida o defensa de estos organismos cuando quedan enterrados por avalanchas de sedimento”, apunta Ferratges.
 

jueves, octubre 08, 2020

Craneo de Myotragus balearicus

 

Una foto realizada por el aragosaurero Pere Bover, investigador ARAID en el IUCA, ha sido seleccionada para la portada del número del Journal of Biogeography en el que se ha publicado el artículo liderado por Roberto Rozzi del German Centre for Integrative Biodiversity Research (iDiv) y Synthesis Centre for Biodiversity Sciences (sDiv) (Leipzig, Alemania) en el que colaboró. En el artículo “Causal explanations for the evolution of ‘low gear’ locomotion in insular ruminants” se analizan diferentes variables para explicar el tipo de locomoción “low gear” (lenta y potente) adquirida por diferentes rumiantes insulares.


En la foto se puede observar un cráneo del bóvido fósil balear, Myotragus balearicus, obtenido en la excavación de la Cova des Moro (Manacor, Mallorca).


Link a la portada: 
https://onlinelibrary.wiley.com/toc/13652699/2020/47/10
Link al artículo: 
https://doi.org/10.1111/jbi.13942


domingo, septiembre 27, 2020

Evidencia de la colonización moderna de una vibora en las Baleares

 Se acaba de publicar online un artículo del investigador ARAID en el IUCA y del grupo Aragosaurus, Pere Bover, sobre la caracterización genética y morfológica de una nueva subespecie extinguida de Vipera latastei (Viperidae) de la isla de Eivissa (Ibiza), que se ha llamado V. l. ebusitana.


    La subfamilia de serpientes Viperinae (Vipéridos) no presenta un número elevado de especies dentro del registro fósil insular del Mediterráneo, y hasta la fecha está restringido a una docena de yacimientos en siete islas diferentes. La revisión de los materiales excavados hace unos 30 años en el yacimiento de Es Pouàs (Sant Antoni de Portmany, Eivissa) permitió la identificación de unos miles de restos de una víbora de pequeño tamaño. 


    Las características morfológicas sugerían inicialmente que se podría tratar de una nueva especie del género Vipera dentro del grupo de V. aspis, lo cual se corrobora con los análisis genéticos en base a un genoma mitocondrial casi completo de un grupo de vértebras de unos 16.000 años. Pero el análisis más profundo usando información genética de diferentes poblaciones de víbora de Lataste (V. latastei), permite comprobar que la víbora balear se engloba dentro de la variabilidad de la víbora actual, estando más estrechamente emparentada con individuos de las poblaciones del nordeste de la península ibérica, en concreto de las procedentes de localidades en Tarragona, Castellón, Barcelona, Huesca y Lleida, tal como sería esperable en el caso de una migración a las islas desde las regiones peninsulares más cercanas.


En la figura, comparación de la vértebra troncal media [arriba] y hueso pterigoides [abajo] de la nueva subespecie Vipera latastei ebusitana y V. latastei continental

     Pero el aspecto más sorprendente de este hallazgo es que los análisis usando relojes moleculares sugieren que la separación de la población insular de la ibérica se produjo hace alrededor de 1 millón de años, un periodo muy posterior a la última conexión de las Islas Baleares con la península ibérica estimada en hace unos 5,97-5,32 millones de años, durante la llamada Crisis de Salinidad del Mesiniense. Este análisis permite así confirmar el primer caso de colonización ultramarina de una isla balear por parte de un vertebrado terrestre, el cual se extinguió probablemente coincidiendo con la llegada de los primeros pobladores humanos a las islas hace unos 4.500 años.     


Torres-Roig, E., Mitchell, K.J., Alcover, J.A., Martínez-Freiría, F., Bailón, S., Heiniger, H., Williams, M., Cooper, A., Pons, J., Bover, P. 2020. Origin, extinction and ancient DNA of a new fossil insular viper: molecular clues of overseas immigration. Zoological Journal of the Linnean Society, en prensa.


jueves, septiembre 10, 2020

El craneo de Dolinasorex

La foto que os enseñábamos en el último reto de #TuFaciesMeSuena ha dejado desconcertado a más de uno ¿es una pulga? ¿una araña? ¿¡un hurón!? Aún así, unos pocos han sido capaces de averiguar no solo el tipo de animal, ¡también la especie! Para los que aún os preguntáis qué demonios es lo que estabais viendo, aquí va la explicación.


La imagen está tomada con microscopio electrónico, de ahí que no se aprecien colores, solo tonos grises. Se trata de un cráneo fósil, y lo que se ve es el maxilar desde abajo, con sus filas de dientes a izquierda y derecha. Perteneció a una musaraña ya extinguida, Dolinasorex. En primer plano se observa la cavidad nasal, y a continuación los dos incisivos de gran tamaño.Dolinasorex glyphodon fue una musaraña venenosa gigante ahora extinta (gigante para ser una musaraña, claro, no os imaginéis un monstruo). Sus fósiles se han encontrado en el yacimiento de la Gran Dolina, en Atapuerca (Burgos), y fueron descubiertos por paleontólogos de la Universidad de Zaragoza.


Las musarañas son unos mamíferos de pequeño tamaño. Aunque su aspecto es el de un ratón con la nariz alargada, no son roedores (de hecho, están bastante alejados de este grupo, evolutivamente hablando). Son parientes mucho más cercanos de los erizos y los topos. Los dientes de las musarañas son puntiagudos, con cúspides afiladas. Algunas especies tienen los dientes rojizos en las puntas, debido a los óxidos de hierro que contiene su esmalte. Y algunas son, además, venenosas. Son animales muy voraces (con una tasa metabólica inusualmente alta): ¡algunos ejemplares en cautividad llegan a comer de 1/2 a 2 veces su propio peso corporal al día!