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lunes, marzo 02, 2015
lunes, febrero 23, 2015
La geología es una profesión reconocible a nivel mundial
Desde el colegio de geólogos nos ha llegado esta nota de prensa con el tema de la profesión de geólogo. Os la adjuntamos de manera integra, con un una pequeña sinopsis
· Los colegios de ciencias, como profesiones reguladas, reivindican que sus
titulaciones se mantengan en 240 créditos ECTS (4 años)
· “El Ministerio de Educación ha hecho una interpretación restrictiva con los
títulos profesionales de Ciencias”, señala el portavoz de los Colegios de
Ciencias.
· “Actualmente con la oferta de 2.500 grados y 3.500 máster oficiales, un
estudiante que se matricula ignora las competencias profesionales y la
empleabilidad de su carrera”
Los colegios profesionales de ciencias, integrados por el Colegio Oficial de Geólogos, el Colegio Oficial de Físicos, el Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos y el Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos, han interpuesto ante el Tribunal Supremo una demanda contra el RD de Homologación y Convalidación de Títulos, que ha sido admitida a trámite. El objetivo de los demandantes es que los planes de estudios de sus grados sean desarrollados por el Ministerio de Educación como profesiones reguladas que son.
Los colegios de ciencias sostienen que la reforma de los títulos universitarios, unida al Real Decreto de Homologación y Convalidación de Títulos, deja las titulaciones de Ciencias completamente desprotegidas. El RD, que sólo permite la homologación de títulos a una parte de las profesiones reguladas (ingenierías, arquitecturas, profesiones sanitarias, profesiones de enseñanza secundaria, abogacía y procura), excluye las titulaciones de Ciencias (graduados en Geología, Física, Química y Biología), imposibilitando la homologación de títulos en el extranjero.
“Nuestros títulos no podrán homologarse, ya que el Ministerio establece una figura jurídica extraña, llamada nivel de equivalencia, en la cual nos engloba, y que debería aplicarse solamente a las profesiones no reguladas, lo que no es el caso de las profesiones de ciencias”, asegura Luis Suárez, presidente del Colegio de Geólogos y portavoz de los Colegios de Ciencias. Los Colegios de Ciencias se oponen a reducir su titulación a 180 créditos ECTS (tres años), como posibilita la reforma de Títulos Oficiales Universitarios, aprobada por el Consejo de Ministros mediante el RD 43/2015, de 3 de febrero. “Las titulaciones de Ciencias están diseñadas en 240 créditos ECTS y cuatro años, como corresponde a las profesiones reguladas, por lo que los Colegios de Ciencias requieren al Ministerio de Educación que establezca las oportunas órdenes ministeriales que regulen las condiciones de los planes de estudios de nuestros títulos”, explica Luis Suárez. De hecho,
Suárez recuerda que las actuales profesiones reguladas que se pueden homologar y convalidar con títulos extranjeros tienen de 240 a 360 créditos europeos.
“El Ministerio de Educación ha hecho una interpretación restrictiva de los títulos académicos con habilitación profesional para intentar poner algo de orden en la maraña de títulos oficiales de Enseñanza Superior que el propio Ministerio ha creado con la reforma de Bolonia, dejando fuera a las titulaciones de Ciencias”, añade el portavoz de los Colegios de Ciencias. “Y todo ello a pesar de que las profesiones de Ciencias son profesiones reguladas por el RD de Cualificaciones Profesiones y disponemos de atribuciones profesionales, reconocidas expresamente por la Ley de Minas o la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias”, subraya el portavoz de los colegios de Ciencias.
Una “selva” de titulaciones “Con la Reforma de Bolonia se pasó de 250 títulos de enseñanza superior, establecidos por el Catálogo de Títulos, al Registro de Títulos (RUCT), sin control previo de la Administración, lo que ha supuesto una explosión de títulos universitarios oficiales, sin competencias profesionales conocidas en su mayor parte. Están registrados actualmente unos 2.500 títulos oficiales de grado y 3.500 títulos oficiales de máster”, apunta el portavoz de los colegios de ciencias.
“Un desmadre de títulos, que ha generado que cuando un estudiante se matricula ignora sus competencias profesionales y la empleabilidad de su carrera”, lamenta Suárez. “Se rompe la relación unívoca entre titulación académica y título profesional”, finaliza el portavoz de los colegios de ciencias.
· Los colegios de ciencias, como profesiones reguladas, reivindican que sus
titulaciones se mantengan en 240 créditos ECTS (4 años)
· “El Ministerio de Educación ha hecho una interpretación restrictiva con los
títulos profesionales de Ciencias”, señala el portavoz de los Colegios de
Ciencias.
· “Actualmente con la oferta de 2.500 grados y 3.500 máster oficiales, un
estudiante que se matricula ignora las competencias profesionales y la
empleabilidad de su carrera”
Los colegios profesionales de ciencias, integrados por el Colegio Oficial de Geólogos, el Colegio Oficial de Físicos, el Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos y el Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos, han interpuesto ante el Tribunal Supremo una demanda contra el RD de Homologación y Convalidación de Títulos, que ha sido admitida a trámite. El objetivo de los demandantes es que los planes de estudios de sus grados sean desarrollados por el Ministerio de Educación como profesiones reguladas que son.
Los colegios de ciencias sostienen que la reforma de los títulos universitarios, unida al Real Decreto de Homologación y Convalidación de Títulos, deja las titulaciones de Ciencias completamente desprotegidas. El RD, que sólo permite la homologación de títulos a una parte de las profesiones reguladas (ingenierías, arquitecturas, profesiones sanitarias, profesiones de enseñanza secundaria, abogacía y procura), excluye las titulaciones de Ciencias (graduados en Geología, Física, Química y Biología), imposibilitando la homologación de títulos en el extranjero.
“Nuestros títulos no podrán homologarse, ya que el Ministerio establece una figura jurídica extraña, llamada nivel de equivalencia, en la cual nos engloba, y que debería aplicarse solamente a las profesiones no reguladas, lo que no es el caso de las profesiones de ciencias”, asegura Luis Suárez, presidente del Colegio de Geólogos y portavoz de los Colegios de Ciencias. Los Colegios de Ciencias se oponen a reducir su titulación a 180 créditos ECTS (tres años), como posibilita la reforma de Títulos Oficiales Universitarios, aprobada por el Consejo de Ministros mediante el RD 43/2015, de 3 de febrero. “Las titulaciones de Ciencias están diseñadas en 240 créditos ECTS y cuatro años, como corresponde a las profesiones reguladas, por lo que los Colegios de Ciencias requieren al Ministerio de Educación que establezca las oportunas órdenes ministeriales que regulen las condiciones de los planes de estudios de nuestros títulos”, explica Luis Suárez. De hecho,
Suárez recuerda que las actuales profesiones reguladas que se pueden homologar y convalidar con títulos extranjeros tienen de 240 a 360 créditos europeos.
“El Ministerio de Educación ha hecho una interpretación restrictiva de los títulos académicos con habilitación profesional para intentar poner algo de orden en la maraña de títulos oficiales de Enseñanza Superior que el propio Ministerio ha creado con la reforma de Bolonia, dejando fuera a las titulaciones de Ciencias”, añade el portavoz de los Colegios de Ciencias. “Y todo ello a pesar de que las profesiones de Ciencias son profesiones reguladas por el RD de Cualificaciones Profesiones y disponemos de atribuciones profesionales, reconocidas expresamente por la Ley de Minas o la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias”, subraya el portavoz de los colegios de Ciencias.
Una “selva” de titulaciones “Con la Reforma de Bolonia se pasó de 250 títulos de enseñanza superior, establecidos por el Catálogo de Títulos, al Registro de Títulos (RUCT), sin control previo de la Administración, lo que ha supuesto una explosión de títulos universitarios oficiales, sin competencias profesionales conocidas en su mayor parte. Están registrados actualmente unos 2.500 títulos oficiales de grado y 3.500 títulos oficiales de máster”, apunta el portavoz de los colegios de ciencias.
“Un desmadre de títulos, que ha generado que cuando un estudiante se matricula ignora sus competencias profesionales y la empleabilidad de su carrera”, lamenta Suárez. “Se rompe la relación unívoca entre titulación académica y título profesional”, finaliza el portavoz de los colegios de ciencias.
viernes, enero 23, 2015
A vueltas con Antropoceno
Nuestro compañero Juan Carlos Gutiérrez Marco del Instituto de
Geosciencias (CSIC-UCM) ha escrito una contribución sobre el
Antropoceno, que os adjuntamos. Fue escrita en una lista de discusión
sobre Patrimonio Geológica de la Sociedad Geológica de España. Para los
que no lo conozcan, os adjuntamos una definición de Wikipedia
de este concepto: “Antropoceno fue acuñado en el año 2000 por el
ganador del premio Nobel de química Paul Crutzen, quien considera que la
influencia del comportamiento humano sobre la Tierra en las recientes
centurias ha sido significativo, y ha constituido una nueva era
geológica”
Se mire por donde se mire, el "antropoceno" es un término perfectamente asumible desde el punto de vista CULTURAL, pero del lado de la CIENCIA es más que probable que nunca llegue a formalizarse como nuevo periodo geológico por parte de la Comisión Internacional de Estratigrafía y la IUGS. Ellos llevan años reclamando una propuesta formal a los que divulgan el antropoceno en medios de todo tipo, lo amagan con gran publicidad, y al final siempre se achantan. Incluso ya tienen prefijada una "fecha inaugural" para el antropoceno (la de la primera prueba atómica en Los Álamos), antes de hacer verdadera ciencia!!
El problema para establecer este inicio del registro del antropoceno, es hacerlo en términos estratigráficos (es decir, geológicos físicos), para lo que se necesitaría proponer un lugar donde radicar un "clavo dorado" válido para el planeta Tierra (como se establece para el resto de los sistemas/periodos geológicos, materializados en una "línea de tiempo-roca" correlacionable de modo ubicuo). La mayoría del registro geológico del antropoceno es el registro arqueológico (salvo para los de ideas postnucleares), de muy dudosa preservabilidad dentro de millones de años.
En mi opinión, el término antropoceno no es más que un concepto ANTROPOCÉNTRICO en el que dudo estemos implicados los geólogos, aunque la idea suene "moderna" y sin duda se beneficiarán de ella los más oportunistas de entre nosotros, y los científicos con pocos escrúpulos, esclavos de las subvenciones, y con grandes deseos de hacer carrera en términos del SCI o experimentar la brillantez mediática.
Si hasta ahora se ha demostrado que no hay forma de unificar criterios para establecer un inicio asumible del "antropoceno" en el registro geológico (la idea no es nueva: desde el siglo XIX ya le llamaban "ANTROPOZOICO") , podéis imaginar que tampoco lo va a ser en términos culturales. Un ejemplo que siempre se cita es el Renacimiento. Todo el mundo sabe lo que es, en sus distintas vertientes artísticas, arquitectónicas, filosóficas.... ¿alguien podría fijar la fecha de inicio del Renacimiento? ¿la inauguración de una obra arquitectónica famosa, el nacimiento de un afamado mecenas, escultor o pintor concreto?.
Seamos serios: el antropoceno es un concepto cultural, no científico ni mucho menos geológico.
Yo prefiero seguir viviendo el Holoceno, del que los humanos seremos fósiles guía en el futuro geológico, y por cierto bastante malos.... Puesto que no fosilizamos bien, nos circunscribimos a sedimentos continentales, y las señales físicas de nuestro paso (edificios, remociones, infraestructuras viarias, etc.) es poco probable que perduren más allá de los 10 o 20 millones de años tras nuestra extinción (la mayoría no superará los 200.000: lo que duró una de las miles de especies de ammonites o graptolitos), en tanto que las afecciones climáticas antropogénicas no supondrán más que unos picos geoquímicos como los del último millón de años.
Eso sí, para la Paleontología de vertebrados el antropozoico será una buena "edad de mamíferos", como las que se usan en Norteamérica y Sudamérica con la nomenclatura de pisos/edades informales; o no tan excelente, porque a lo mejor como fósiles guía efectivos, nos ganan los dientes de alguna especie de rata cualquiera. La perdurabilidad de nuestros hormigones y cementos, nuestras carreteras, nuestras estructuras en hierro o en acero, nuestros vidrios... probablemente no alcance los 100-200.000 años.
Lo que yo sí que recomendaría encarecidamente a los PROFESORES, en lugar de enseñar conceptos de dudosa validez científica (aunque sí cultural, pero para eso ya está el Holoceno y la Historia/arqueología), es que visualicen el documental del canal de historia "La Tierra sin Humanos": hay enlaces desde http://es.wikipedia.org/wiki/El_mundo_sin_nosotros y nos dejemos de mandangas que, de puro antropocéntrico, indudablemente nos llevarán a lo pseudocientífico.
Un saludo con humildad (y fraternidad) holocena,
PD.- Para los que valoran todo lo que nos rodea en términos antropocéntricos, os adjunto enlaces a unas reflexiones sobre las distintas varas de medir las catástrofes (escala humana vs. escala geológica) que escribimos hace unos años.
https://webmail.csic.es/bigfiles/descarga.php?l=50683309a&t=1421927927&f=RiesgosGeologicos2.pdf
https://webmail.csic.es/bigfiles/descarga.php?l=50683309a&t=1421927927&f=RiesgosGeologicos1.pdf
Se mire por donde se mire, el "antropoceno" es un término perfectamente asumible desde el punto de vista CULTURAL, pero del lado de la CIENCIA es más que probable que nunca llegue a formalizarse como nuevo periodo geológico por parte de la Comisión Internacional de Estratigrafía y la IUGS. Ellos llevan años reclamando una propuesta formal a los que divulgan el antropoceno en medios de todo tipo, lo amagan con gran publicidad, y al final siempre se achantan. Incluso ya tienen prefijada una "fecha inaugural" para el antropoceno (la de la primera prueba atómica en Los Álamos), antes de hacer verdadera ciencia!!
El problema para establecer este inicio del registro del antropoceno, es hacerlo en términos estratigráficos (es decir, geológicos físicos), para lo que se necesitaría proponer un lugar donde radicar un "clavo dorado" válido para el planeta Tierra (como se establece para el resto de los sistemas/periodos geológicos, materializados en una "línea de tiempo-roca" correlacionable de modo ubicuo). La mayoría del registro geológico del antropoceno es el registro arqueológico (salvo para los de ideas postnucleares), de muy dudosa preservabilidad dentro de millones de años.
En mi opinión, el término antropoceno no es más que un concepto ANTROPOCÉNTRICO en el que dudo estemos implicados los geólogos, aunque la idea suene "moderna" y sin duda se beneficiarán de ella los más oportunistas de entre nosotros, y los científicos con pocos escrúpulos, esclavos de las subvenciones, y con grandes deseos de hacer carrera en términos del SCI o experimentar la brillantez mediática.
Si hasta ahora se ha demostrado que no hay forma de unificar criterios para establecer un inicio asumible del "antropoceno" en el registro geológico (la idea no es nueva: desde el siglo XIX ya le llamaban "ANTROPOZOICO") , podéis imaginar que tampoco lo va a ser en términos culturales. Un ejemplo que siempre se cita es el Renacimiento. Todo el mundo sabe lo que es, en sus distintas vertientes artísticas, arquitectónicas, filosóficas.... ¿alguien podría fijar la fecha de inicio del Renacimiento? ¿la inauguración de una obra arquitectónica famosa, el nacimiento de un afamado mecenas, escultor o pintor concreto?.
Seamos serios: el antropoceno es un concepto cultural, no científico ni mucho menos geológico.
Yo prefiero seguir viviendo el Holoceno, del que los humanos seremos fósiles guía en el futuro geológico, y por cierto bastante malos.... Puesto que no fosilizamos bien, nos circunscribimos a sedimentos continentales, y las señales físicas de nuestro paso (edificios, remociones, infraestructuras viarias, etc.) es poco probable que perduren más allá de los 10 o 20 millones de años tras nuestra extinción (la mayoría no superará los 200.000: lo que duró una de las miles de especies de ammonites o graptolitos), en tanto que las afecciones climáticas antropogénicas no supondrán más que unos picos geoquímicos como los del último millón de años.
Eso sí, para la Paleontología de vertebrados el antropozoico será una buena "edad de mamíferos", como las que se usan en Norteamérica y Sudamérica con la nomenclatura de pisos/edades informales; o no tan excelente, porque a lo mejor como fósiles guía efectivos, nos ganan los dientes de alguna especie de rata cualquiera. La perdurabilidad de nuestros hormigones y cementos, nuestras carreteras, nuestras estructuras en hierro o en acero, nuestros vidrios... probablemente no alcance los 100-200.000 años.
Lo que yo sí que recomendaría encarecidamente a los PROFESORES, en lugar de enseñar conceptos de dudosa validez científica (aunque sí cultural, pero para eso ya está el Holoceno y la Historia/arqueología), es que visualicen el documental del canal de historia "La Tierra sin Humanos": hay enlaces desde http://es.wikipedia.org/wiki/El_mundo_sin_nosotros y nos dejemos de mandangas que, de puro antropocéntrico, indudablemente nos llevarán a lo pseudocientífico.
Un saludo con humildad (y fraternidad) holocena,
PD.- Para los que valoran todo lo que nos rodea en términos antropocéntricos, os adjunto enlaces a unas reflexiones sobre las distintas varas de medir las catástrofes (escala humana vs. escala geológica) que escribimos hace unos años.
https://webmail.csic.es/bigfiles/descarga.php?l=50683309a&t=1421927927&f=RiesgosGeologicos2.pdf
https://webmail.csic.es/bigfiles/descarga.php?l=50683309a&t=1421927927&f=RiesgosGeologicos1.pdf
miércoles, octubre 01, 2014
Camarillasaurus… la historia del dinosaurio de Teruel que nadie sabe está
El pasado 28 de Septiembre el Heraldo de Aragón publico un artículo titulado “La DGA reclama a una paleontóloga los restos de un dinosaurio único en el mundo”. El artículo escrito por Mariano García, periodista especialista en patrimonio intenta dar respuesta a una pregunta ¿Dónde están los fósiles de Camarillasaurus? Se trata de un dinosaurio turolense que supuestamente debería estar depositado en el Museo de Galve. Ante el interés del artículo, lo hemos transcrito de manera integra. También se puede consultar digitalmente en el versión del Heraldo de Aragón.
Científicamente, Camarillasaurus es trasparente como un cristal: descrito por los paleontólogos en 2012, cuenta con entrada propia en la Wikipedia, aparece referenciado en los principales repertorios de dinosaurios y ya es citado en casi 3.000 textos en internet. Se trata de un género nuevo de dinosaurio descrito a partir de los restos fósiles de una especie (Camarillasaurus cirugedae) hasta hace un par de años desconocida por la Ciencia. Pero físicamente es un misterio. ¿Dónde están los restos de este dinosaurio único en el mundo encontrado en la provincia de Teruel? Nadie en Aragón lo sabe.
En 2012, Bárbara Sánchez-Hernández y Michael J. Benton publicaron en la revista ‘Acta Paleontologica Polonica’ un artículo en el que, con el título de ‘Filling the ceratosaur gap: a new ceratosaurian theropod from the Early Cretaceous of Spain’, daban cuenta de la existencia de una nueva especie de dinosaurio, el ‘camarillasaurus cirugedae’. En su artículo, cada una de las piezas estudiadas estaba siglada con las letras MPGKPC. Según explicaban en el texto, MPG es por el Museo Paleontológico de Galve, K por Camarillas, la localidad del hallazgo, y PC por Pedro Cirujeda, quien encontró los restos. Esto indica en principio, según los usos científicos, que los restos pertenecen y se conservan en el Museo Paleontológico de Galve.
Pero no es así. «Esos fósiles nunca han estado depositados aquí –subrayan en el centro–. Jamás ». Entonces, ¿dónde se encuentran? La versión que circula en Galve refiere que los restos del dinosaurio los había encontrado un vecino de la comarca en uno de sus terrenos –esto fue habitual hasta la presencia permanente de equipos científicos– y los guardaba en su casa hace años, enseñándoselos a todo aquel que mostrara interés en ellos.
Al parecer, ya había decidido cederlos al Museo Paleontológico de Galve cuando una paleontóloga, Bárbara Sánchez-Hernández, le convenció para que se los prestara para su estudio. Ahí se le perdió la pista a los restos, y no se tuvo
más noticia de ellos hasta que en 2012 se publicó el artículo en el que se describía la nueva especie. Sánchez-Hernández parece estar ligada actualmente a la Universidad de Bristol, en Gran Bretaña. De hecho, el artículo lo firma junto a Michael J. Benton, profesor en el Departamento de Ciencias de la Tierra de la citada universidad. La DGA, a preguntas de HERALDO, reconoce que no sabe dónde están los fósiles. «Ya hace un tiempo se le envió un requerimiento a la paleontóloga para que depositara los restos en un museo aragonés. Pero no ha dado señales de vida. Hay otros investigadores que quieren ver los fósiles y estudiarlos pero de momento es imposible. El caso es que los restos ya han sido estudiados y se ha publicado el artículo correspondiente, así que no hay razón alguna para que no estén en el museo.
Desde el Gobierno de Aragón, se le van a requerir a la paleontóloga con la advertencia de que, si no los recibimos, pondremos el caso en conocimiento del Ministerio de Cultura». Bárbara Sánchez-Hernández tampoco ha respondido al correo electrónico enviado por este periódico hace unos días para que explique dónde están los fósiles. Los vestigios que se buscan son, según el artículo científico –que incluye varias fotografías e incluso una recreación del dinosaurio al que pertenecían–, un diente, una posible vértebra cervical, dos placas esternales, parte de una tibia, una escápula, un sacro incompleto, cinco vértebras caudales, un nervio presacro casi completo y varios fragmentos de vértebras y costillas, entre otros elementos.
martes, septiembre 23, 2014
Los Castores vivieron en la Península Ibérica desde hace cerca de cuatro millones de años
En los últimos vemos en la prensa como los castores son considerados como especies invasoras en el Ebro. Algunas administraciones han emprendido campañas de erradicación de estos roedores. Pero la pregunta del millón, es si el castor europeo (la especie que vive en el Ebro) es una especie invasora? A priori resulta chocante que se la considere ya que históricamente ha estado en nuestros ríos. Para profundizar en el tema hemos empezado una línea de investigación que nos discernir si el castor europeo es realmente una invasora o lo que estamos descubriendo son unos sobrevivientes.
Los castores son roedores de gran tamaño que están presentes en Eurasia a partir del Oligoceno. Son mamíferos especializados con preferencias ecológicas conocidas, por lo que este grupo presenta un gran interés para las reconstrucciones paleoecológicas. El castor europeo o Castor fiber vive en hábitats semiacuáticos, por lo tanto, preferencias semiacuáticas se atribuyen a los restos fósiles de C. fiber también.
El registro más antiguo de Castor en España es Castor sp. del Rusciniense de la cuenca de Guadix-Baza (Granada), cuando las condiciones de humedad aumentaron después de la máxima aridez del Turoliense. Luego de desapareció de nuevo al final del Plioceno, con varios picos de aridez en la sección de Zújar, y no vuelve a aparecer en el sur de España. Entonces, los castores vuelven a aparecer de nuevo sólo en el norte de la Península Ibérica, al final del Pleistoceno temprano, en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca. En vista del registro fósil completo de las localidades paleontológicas del sur de España, como Fonelas-1, Guadix-Baza y otros, interpretamos que la ausencia de Castoridae en el sur de España es real, y no debido a un sesgo.
Para el que quiera saber más tiene el link a todos los resúmenes presentados en el congreso de la UISPP (Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas) celebrado a comienzos de este mes de Septiembre en Burgos, 2014. También se puede descargar en pdf con el resumen del castor de Atapuerca en el enlace adjunto.
domingo, septiembre 21, 2014
The geological and palaeontological record of the K-Pg boundary in terrestrial facies at the southern Pyrenean: State of the Art.
La semana pasada se ha desarrollado en la localidad ilerdense de Tremp el congreso “Reconstructing the terrestrial end-Cretaceous palaeoenvironments in Europe” donde se ha dado a conocer los últimos e interesantes descubrimientos de dinosaurios y otros tetrápodos del final del Cretácico. Es un congreso que ayudábamos al ICP y a la Universidad Autónoma de Barcelona en su organización. Nuestro aragosaurero J.I. Canudo presento una ponencia con el título: The geological and palaeontological record of the K-Pg boundary in terrestrial facies at the southern Pyrenean: State of the Art. Os dejamos a continuación el texto publicado que es un buen resumen de lo que nos conto.
The dinosaur mass extinction proposal at the end of the Cretaceous owing to the catastrophic impact hypothesis is a sensational scenario that is deep seated among the public and some scientific groups. To document a global extinction of dinosaurs clearly requires having a late Cretaceous fossil record of dinosaurs from many areas around the world. As the majority of this record belongs to the central interior of North America we have a fairly good idea of what was happening in the interior of North America but we are almost totally ignorant of how dinosaurs die at the end of the Cretaceous in other parts of the world. Therefore, the main goal of this lecture is to show a unique record in the world: the last dinosaurs of Europe at the Maastrichtian localities of the southern Pyrenees and discuss it under the light of the dinosaur extinction.
The palaeogeographic region of actual Europe was composed of several islands at the end of the Cretaceous. The Ibero-Armorican Domain, which includes the Pyrenees, was the largest island of the European archipelago. The Tremp Formation outcrops hundred of kilometres from the province of Barcelona until Huesca more or less continuous. Historically, this geological unit in the southern Pyrenees has been referred to as the “‘Garumnian’’ facies, continental and transitional sediments deposited at the end of the Cretaceous and at the beginning of the Tertiary. In the last few years it has made a great effort for to know the correct position of the boundary between the Cretaceous and Palaeogene (popularly known as the K/T Boundary), document fossil record of vertebrates (particularly dinosaurs) of this Formation and place stratigraphically them in great detail.
Magnetostratigraphy, stratigraphic correlation with marine series, fossils with biostratigraphic importance as charophytes, palynomorphs, rudists and oospecies dinosaur has allowed to establish that the K/T Boundary would be in the upper part of the Tremp Formation. So far, it has not found evidences of the level of meteorite impact at the K/T Boundary, as would a peak of iridium or microtektites. This would allow us to place it precisely as in marine facies. The Tremp formation is a continuous geological record, so at some point they will find.
The first discoveries of dinosaurs in the Tremp Formation are from the 1920's. However, it has been in the last 20 years when you have made the majority of the findings lead by the teams of the Intitut Català de Paleontologia (ICP) and the University of Zaragoza. The dinosaurs are represented in the Late Maastrichtian of Tremp Formation by bones, ichnites and eggs (o eggshells) from sauropod, theropod, hadrosaurs and possible thyreophorans. The bones and footprints are relatively abundant, being easily recognizable on the field the level where dinosaur fossils they disappear.
The sauropods of the Late Maastrichtian are represented by various bone localities and several egg and track levels. Its fossil remains are scarce and fragmentary, despite, which it has been possible to identify the presence of three different titanosaurs. The fossil record of theropods consists in isolated teeth, few bones and eggshells. It represents some coelurosaurians and one possible neoceratosaurian. The teeth indicate a significant biodiversity, especially of small theropod maniraptorian. The bones and footprints of hadrosaurs are singularly abundant and diverse. New species have been described (Pararhabdodon, Arenysaurus, Blasisaurus) but do not seem to be the only ones that lived at the end of the Cretaceous. Very interesting are the footprints of hadrosaurs. They are abundant in the Mesozoic part of C29r magnetochron, i.e. in the last 300,000 years of the Cretaceous.
The Upper Maastrichtian dinosaur fossil record of southern Pyrenees is potentially one of the best represented of the world for to study the pattern of dinosaur extinction at the K/T Boundary. There is a continuous geological record with abundant dinosaur fossils. At the end of the Maastrichtian have been found remains of sauropods, hadrosaurs and theropods. In the upper part of the Tremp Formation dinosaur fossils disappear. When we find the level of evidence of impact of K / T boundary in the southern Pyrenees, we could relate the disappearance of the dinosaurs in the Pyrenees with the evidence of impact.
viernes, septiembre 05, 2014
Sobre la investigación de fósiles de colecciones privadas
Hace una semanas la prestigiosa revista Nature publico un artículo de
opinión de Paul Barrett y Martin Munt afirman que las colecciones de
fósiles en manos privadas eran un freno a la ciencia, sobre todo por su
dificultad en el acceso (Nature 512, 28; 2014). Se trata de un tema
espinoso, en el que los investigadores tienen diferentes opiniones según
sus propias experiencias. Nos ha parecido interesante el comentario en
la misma revista (Nature, 512, 371; 2014) que han hecho Oliver W. M.
Rauhut, Adriana López-Arbarello y Gert Wörheide en el que apuntan dos
aspectos significativos, que en colecciones privadas se encuentran, en
ocasiones, ejemplares únicos, y que en las instituciones públicas
(museos) en demasiadas ocasiones ponen dificultades e impiden la
consulta de los fósiles. Os dejamos una traducción de este artículo de
opinión.
Los coleccionistas privados proporcionan un valioso servicio: muchos espcímenes de gran valor científico nunca se hubiera encontrado, recogido y preparado sin su entusiasmo y dedicación. Un buen ejemplo son los distintos ejemplares de Archaeopteryx (el ave más antigua descubierta hasta el momento). Las instituciones en demasiadas ocasiones carecen de fondos e incluso personal para realizar excavaciones importantes, o para comprar ejemplares de gran interés científico que no suelen ser donados a los museos.
Gracias a la colaboración de los colecciones privados, estos especímenes de interés científico pueden ser descritos y documentados (por ejemplo usando la Tomografía computerizada). La recuperación de esta información siempre es preferible a pasar por alto datos importantes científicos, incluso si el acceso posterior a las piezas tiene alguna limitación.
Estamos de acuerdo que los especímenes deben ser guardados en condiciones que permitan la posterior revisión por parte de otros investigadores. En este punto, vale la pena apostillar que nuestra experiencia indica que el acceso a material depositado en museos es a veces negado, los ejemplares pueden perderse, destruido o exhibirse de una manera que hace el estudio detallado difícil.
Los coleccionistas privados proporcionan un valioso servicio: muchos espcímenes de gran valor científico nunca se hubiera encontrado, recogido y preparado sin su entusiasmo y dedicación. Un buen ejemplo son los distintos ejemplares de Archaeopteryx (el ave más antigua descubierta hasta el momento). Las instituciones en demasiadas ocasiones carecen de fondos e incluso personal para realizar excavaciones importantes, o para comprar ejemplares de gran interés científico que no suelen ser donados a los museos.
Gracias a la colaboración de los colecciones privados, estos especímenes de interés científico pueden ser descritos y documentados (por ejemplo usando la Tomografía computerizada). La recuperación de esta información siempre es preferible a pasar por alto datos importantes científicos, incluso si el acceso posterior a las piezas tiene alguna limitación.
Estamos de acuerdo que los especímenes deben ser guardados en condiciones que permitan la posterior revisión por parte de otros investigadores. En este punto, vale la pena apostillar que nuestra experiencia indica que el acceso a material depositado en museos es a veces negado, los ejemplares pueden perderse, destruido o exhibirse de una manera que hace el estudio detallado difícil.
miércoles, agosto 27, 2014
El pterosaurio que era... una tortuga
Toca un poco de cotilleo paleontológico. Os contamos la historia. Hace
pocas semanas los investigadores G. Grellet-Tinner y V.A. Codrea, V. A.
publicaron en la prestigiosa revista Gondwana Research la descripción de
un nuevo pterosaurio que denominaron 'Thalassodromeus sebesensis'.
El holotipo es un resto fragmentario supuestamente de un cráneo de
pterosaurio proveniente del Maastrichtiense del este de Europa. Los
autores lo han clasificado como un tapejárido, lo que significa que 'Thalassodromeus
sería un fósil fuera de tiempo y de lugar. Los tapejáridos son unos
pterosaurios descritos en el Cretácico Inferior de Brasil, aunque
también recientemente se han citado en el Cretácico Inferior de España.
Teniendo en cuenta que se trata de un resto muy fragmentario, entre los especialistas en pterosaurios rápidamente han entrado dudas si estaba bien identificado y clasificado. Se puede consultar la polémica en la web de Mark Witon
La replica preparada por varios investigadores, liderados por G. J. Dyke defiende que el supuesto fragmento de cráneo de tapejárido, es en realidad un fragmento del plastrón de una tortuga. La diferencia es sustancial, pero viendo la figura que ha preparado Dyke parece que sus argumentos son bastantes convincentes. Se puede ver en la fotografía la gran similitud del supuesto fragmento de cráneo con el de un plastrón de tortuga de la misma formación. Cuando vimos la publicación de Gondwana Research nos pareció bastante arriesgado asignar el fragmento que figuraban a un pterosaurio. No había argumentos convincentes que lo respaldarán. La revista Gondwana Research es una revista de alto índice de impacto, pero parece que se le cuelan trabajos con grandes errores. Esto no es raro, y ya lo hemos vivido nosotros recientemente.
Pero no nos desviamos de la noticia. El argumento usado por Grellet-Tinner y Codrea para contestar a los tortugueros es que Dyke y colegas no han visto el material fósil. Según se explica en el blog de Witon, no lo han podido consultar, porque no se lo han dejado ver con escusas que se estaba estudiando. Este es un tema que se repite una y otra vez en algunas instituciones que guardan fósiles. El material se deposita en una institución-museo porque las normas lo exigen, de manera para que otros investigadores puedan revisarlo, pero cuando pides permiso para verlo, todos son problemas…. es que forma parte de una tesis, es que no se puede ver porque es mal día… Precisamente esa es la diferencia con las colecciones privadas, la accesibilidad de los investigadores a fondos que ya están citados en revistas científicas. Se puede seguir el enfado de nuestros colegas en la web de Witon. Sin duda la polémica continuará, pero nos parece que la vida de Thalassodromeus sebesensis va a ser muy corta
-Codrea, V. A., Grellet-Tinner, G. (2014). Reply to Comment by Dyke et al. on "Thalassodromeus sebesensis, an out of place and out of time Gondwanan tapejarid pterosaur" by Grellet-Tinner and Codrea (July 2014)" Gondwana Research. IN PRESS
Dyke, G. J., Vremir, M., Brusatte, S., Bever, G., Buffetaut, E., Chapman, S., Csiki-Sava, Z, Kellner, A. W. A., Martin, E, Naish, D, Norell, M, Ősi, A, Pinheiro, F. L., Prondvai, E, Rabi, M, Rodrigues, T., Steel, L., Tong, H, Vila Nova B. C. Witton, M. (2014). Thalassodromeus sebesensis-a new name for an old turtle. Comment on" Thalassodromeus sebesensis, an out of place and out of time Gondwanan tapejarid pterosaur", Grellet-Tinner and Codrea. Gondwana Research. IN PRESS.
- Grellet-Tinner, G.,Codrea, V. A. (2014). Thalassodromeus sebesensis, an out of place and out of time Gondwanan tapejarid pterosaur. Gondwana Research. IN PRESS
Teniendo en cuenta que se trata de un resto muy fragmentario, entre los especialistas en pterosaurios rápidamente han entrado dudas si estaba bien identificado y clasificado. Se puede consultar la polémica en la web de Mark Witon
La replica preparada por varios investigadores, liderados por G. J. Dyke defiende que el supuesto fragmento de cráneo de tapejárido, es en realidad un fragmento del plastrón de una tortuga. La diferencia es sustancial, pero viendo la figura que ha preparado Dyke parece que sus argumentos son bastantes convincentes. Se puede ver en la fotografía la gran similitud del supuesto fragmento de cráneo con el de un plastrón de tortuga de la misma formación. Cuando vimos la publicación de Gondwana Research nos pareció bastante arriesgado asignar el fragmento que figuraban a un pterosaurio. No había argumentos convincentes que lo respaldarán. La revista Gondwana Research es una revista de alto índice de impacto, pero parece que se le cuelan trabajos con grandes errores. Esto no es raro, y ya lo hemos vivido nosotros recientemente.
Pero no nos desviamos de la noticia. El argumento usado por Grellet-Tinner y Codrea para contestar a los tortugueros es que Dyke y colegas no han visto el material fósil. Según se explica en el blog de Witon, no lo han podido consultar, porque no se lo han dejado ver con escusas que se estaba estudiando. Este es un tema que se repite una y otra vez en algunas instituciones que guardan fósiles. El material se deposita en una institución-museo porque las normas lo exigen, de manera para que otros investigadores puedan revisarlo, pero cuando pides permiso para verlo, todos son problemas…. es que forma parte de una tesis, es que no se puede ver porque es mal día… Precisamente esa es la diferencia con las colecciones privadas, la accesibilidad de los investigadores a fondos que ya están citados en revistas científicas. Se puede seguir el enfado de nuestros colegas en la web de Witon. Sin duda la polémica continuará, pero nos parece que la vida de Thalassodromeus sebesensis va a ser muy corta
-Codrea, V. A., Grellet-Tinner, G. (2014). Reply to Comment by Dyke et al. on "Thalassodromeus sebesensis, an out of place and out of time Gondwanan tapejarid pterosaur" by Grellet-Tinner and Codrea (July 2014)" Gondwana Research. IN PRESS
Dyke, G. J., Vremir, M., Brusatte, S., Bever, G., Buffetaut, E., Chapman, S., Csiki-Sava, Z, Kellner, A. W. A., Martin, E, Naish, D, Norell, M, Ősi, A, Pinheiro, F. L., Prondvai, E, Rabi, M, Rodrigues, T., Steel, L., Tong, H, Vila Nova B. C. Witton, M. (2014). Thalassodromeus sebesensis-a new name for an old turtle. Comment on" Thalassodromeus sebesensis, an out of place and out of time Gondwanan tapejarid pterosaur", Grellet-Tinner and Codrea. Gondwana Research. IN PRESS.
- Grellet-Tinner, G.,Codrea, V. A. (2014). Thalassodromeus sebesensis, an out of place and out of time Gondwanan tapejarid pterosaur. Gondwana Research. IN PRESS
miércoles, marzo 26, 2014
Sobre la comercialización de los fósiles
Hace una semana se publicó en Paleontologia Electrónica un artículo muy interesante sobre el gran reto para la comunidad científica paleontológica del siglo XXI: cuando la comercialización de los fósiles perjudica e impide el desarrollo de la investigación científica.
Se puede leer más es:
Shimada, K., P. Currie, E. Scott, and S. Sumida. 2014. The greatest challenge to 21st century paleontology: When commercialization of fossils threatens the science. Palaeontologia Electronica, 17(1)1E:1-4.
[http://palaeo-electronica.org/content/2014/691-great-threat-in-21st-century]
Se puede leer más es:
Shimada, K., P. Currie, E. Scott, and S. Sumida. 2014. The greatest challenge to 21st century paleontology: When commercialization of fossils threatens the science. Palaeontologia Electronica, 17(1)1E:1-4.
[http://palaeo-electronica.org/content/2014/691-great-threat-in-21st-century]
jueves, enero 16, 2014
Entrevista a Samuel Zamora, ganador del premio Paleonturología
El último premio Paleonturología fue concedido a Samuel Zamora,
investigador del Instituto Geológico y Minero de España y un habitual
colaborador de la web de Aragosaurus. Samuel es especialista en
equinodermos fósiles del Cámbrico que ha estudiado en diferentes partes
del mundo, aunque su tesis se realizo en rocas del Cámbrico de Zaragoza.
A raíz de la concesión del premio, el Diario de Teruel publicó una entrevista con Samuel que en parte os reproducimos.Samuel apunta que los "Los equinodermos son el único grupo de animales que exploró un nuevo plan corporal, la simetría pentarradiada. Sin embargo las larvas y los primeros fósiles de estos animales eran bilaterales. En términos evolutivos es uno de los grupos clave para analizar cómo surgieron estos nuevos planes corporales. En ecología son muy importantes ya que son muy susceptibles a los cambios ambientales. Actualmente los ecólogos están muy preocupados por la acidificación de los océanos y los equinodermos son uno de los grupos utilizados para analizar este proceso. La paleontología puede ofrecer muchas respuestas a estas cuestiones dando una perspectiva temporal".
Sobre los dos ejemplares de la nueva especie descrita con el nombre Ctenoimbricata spinosa, objeto de estudio en el artículo científico que ha recibido el premio Paleonturología, Samuel explica que "son fósiles de un par de centímetros pero difíciles de reconocer en el campo. El Cámbrico, periodo al que pertenecen, es muy importante en la evolución de la vida en el planeta, según el científico, "ya que en este momento aparecen los representantes más antiguos de todos los grupos animales que dominaran los mares en momentos posteriores. Ctenoimnbricata representa el equinodermo más primitivo, tenía forma aplanada, espinas rodeando el cuerpo, una gran boca en la parte anterior y lo más importante, era bilateral y no radial".
El estudio revela que toda la morfología de Ctenoimbricata es única, aunque lo más importante es la presencia de simetría bilateral. En este sentido, Zamora argumenta que "durante décadas los zoólogos y biólogos del desarrollo han discutido en base a los datos procedentes de las larvas actuales de equinodermos y sus genes cómo debió ser el primer equinodermo. Muchos datos apuntan a que debió ser bilateral, pero los datos paleontológicos de los primeros fósiles sugerían que tuvo una simetría radial. Gracias al hallazgo de Ctenoimbricata ahora sabemos que los primeros equinodermos fueron bilaterales pero no sólo eso, además sabemos qué aspecto tenían y cómo se alimentaban. Lo que ha supuesto este hallazgo es la confirmación final de algo que se intuía desde hace más de un siglo pero que los fósiles nunca antes habían confirmado".
La investigación llevó a los científicos aproximadamente dos años. Utilizaron para ello un micro escáner CT o microtomógrafo computerizado, para estudiar los fósiles, que hay en el Museo de Historia Natural de Londrés. Sobre la técnica de la microtomografía, explica que "la técnica consiste en escanear los fósiles a una altísima resolución de manera similar a lo que los escáneres médicos hacen con no- otros. A partir del escaneado se obtienen unas 2.000 radiografías de un fósil que en este caso es de unos 2 centímetros. Posteriormente fueron necesarios más de 6 meses de tratamiento informático para poder revelar con total exactitud la morfología que tuvo Ctenoimbricata".
martes, diciembre 31, 2013
Entrevista a Ignacio Díaz sobre las icnitas de la Rioja
Ha salido publicada una entrevista con el aragosaurero Ignacio Díaz, a
raíz de la lectura de su tesis doctoral. Os adjuntamos algunos
fragmentos de la entrevista, pero la podéis leer completa en la Web RTVE.
Varios yacimientos riojanos albergan la huella de un dinosaurio bípedo, carnívoro y de gran tamaño que hasta ahora no había sido descrita y podría convertirse en una nueva especie aún no documentada. Es una de las conclusiones del investigador de la Universidad de La Rioja (UR), Ignacio Díaz, descubridor de las huellas y quien ha publicado este mes una tesis al respecto. La tesis, titulada Icnitas de dinosaurios bípedos de La Rioja (Cuenca de Cameros, Cretácico Inferior): icnotaxonomía y aplicación paleobiológica ha obtenido la calificación de sobresaliente 'cum laude'.
En ella Díaz, de 32 años, ha analizado 9.198 icnitas -huella de la pisada de un vertebrado- en los 142 yacimientos que hay en La Rioja, que es una de las regiones del mundo que cuenta con un volumen mayor de huellas de dinosaurio fosilizadas.
Su estudio, concluyó que en la zona que hoy es la sierra de La Rioja Baja, en el entorno de Munilla, Igea y Cervera del Río Alhama, habitó, hace 120 millones de años, en manada, un dinosaurio bípedo, carnívoro y de gran tamaño, ya que sus icnitas miden unos 40 centímetros, por lo que, según sus cálculos, mediría unos 1,70 metros hasta la cadera.Otra característica distintiva de este animal es que, en sus huellas, el 'dedo 2', que es el más interior de los tres que tenía, poseía una gran uña, algo que no coincide con otros dinosaurios ya identificados en el mundo.
Díaz ha indicado que todavía no quiere darle un nombre oficial al dinosaurio, ya que debe esperar a que las publicaciones científicas respalden este descubrimiento, algo que espera suceda a lo largo de 2014, aunque le gustaría "un nombre relacionado con La Rioja" y, de hecho, en su trabajo de la tesis sugiere el de "Riojadopus amei". Las aportaciones que en esta tesis de Díaz realizan las nuevas tecnologías y la imagen tridimensional otorgan más certidumbre al hecho de haber encontrado algo que hasta ahora no se había identificado, ha asegurado.
"Pero una vez que esto se publique, seguro que hay investigadores que asocian icnitas de otros sitios a esta especie", según Díaz, quien el próximo mes de abril se incorporará a la Universidad de Río Negro (Argentina) al no tener una oferta de trabajo en España.
Varios yacimientos riojanos albergan la huella de un dinosaurio bípedo, carnívoro y de gran tamaño que hasta ahora no había sido descrita y podría convertirse en una nueva especie aún no documentada. Es una de las conclusiones del investigador de la Universidad de La Rioja (UR), Ignacio Díaz, descubridor de las huellas y quien ha publicado este mes una tesis al respecto. La tesis, titulada Icnitas de dinosaurios bípedos de La Rioja (Cuenca de Cameros, Cretácico Inferior): icnotaxonomía y aplicación paleobiológica ha obtenido la calificación de sobresaliente 'cum laude'.
En ella Díaz, de 32 años, ha analizado 9.198 icnitas -huella de la pisada de un vertebrado- en los 142 yacimientos que hay en La Rioja, que es una de las regiones del mundo que cuenta con un volumen mayor de huellas de dinosaurio fosilizadas.
Su estudio, concluyó que en la zona que hoy es la sierra de La Rioja Baja, en el entorno de Munilla, Igea y Cervera del Río Alhama, habitó, hace 120 millones de años, en manada, un dinosaurio bípedo, carnívoro y de gran tamaño, ya que sus icnitas miden unos 40 centímetros, por lo que, según sus cálculos, mediría unos 1,70 metros hasta la cadera.Otra característica distintiva de este animal es que, en sus huellas, el 'dedo 2', que es el más interior de los tres que tenía, poseía una gran uña, algo que no coincide con otros dinosaurios ya identificados en el mundo.
Díaz ha indicado que todavía no quiere darle un nombre oficial al dinosaurio, ya que debe esperar a que las publicaciones científicas respalden este descubrimiento, algo que espera suceda a lo largo de 2014, aunque le gustaría "un nombre relacionado con La Rioja" y, de hecho, en su trabajo de la tesis sugiere el de "Riojadopus amei". Las aportaciones que en esta tesis de Díaz realizan las nuevas tecnologías y la imagen tridimensional otorgan más certidumbre al hecho de haber encontrado algo que hasta ahora no se había identificado, ha asegurado.
"Pero una vez que esto se publique, seguro que hay investigadores que asocian icnitas de otros sitios a esta especie", según Díaz, quien el próximo mes de abril se incorporará a la Universidad de Río Negro (Argentina) al no tener una oferta de trabajo en España.
martes, diciembre 03, 2013
Contribución al conocimiento del bipedismo de Orrorin
Sergio Almécija, investigador asociado del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), lidera una publicación en Nature Communications donde analiza el fémur de Orrorin tugenensis, un miembro muy primitivo del linaje humano que vivió hace 6 millones de años en Kenia. El estudio revela que el fémur de Orrorin
presenta una combinación única de caracteres primitivos y modernos,
siendo intermedio temporalmente y morfológicamente entre los
antropomorfos fósiles del Mioceno y otros miembros más tardíos del
linaje humano, los australopitecos. El hallazgo supone un importante
avance en la comprensión de los orígenes del bipedismo.
Los restos de Orrorin tugenensis fueron encontradas en los Tugen Hills (Kenia) y fueron originalmente descritas en el año 2001. Desde entonces se han recuperado más restos que pertenecen a cinco individuos diferentes. Se estima que pesaba entre 35 y 50 kg., medía entre 1,1 y 1,2 m. de altura y tenía una dieta principalmente basada en vegetales y frutas. Combinaba la capacidad de caminar erguido con la de trepar a los árboles.
El fémur de Orrorin fue originalmente descrito como anatómicamente moderno, muy parecido al de los humanos actuales y, de hecho, algunos autores lo situaron como un ancestro directo de los primeros miembros del género Homo. Análisis posteriores, mostraron un patrón más cercano a los australopitecos, grupo al que pertenece la especie Australopithecus afarensis, el espécimen más conocido es Lucy, de 3,2 millones de años de antigüedad y que ya caminaba habitualmente de forma bípeda.
El nuevo estudio del fémur de Orrorin tugenensis publicado hoy en Nature Communications utiliza técnicas de morfometría geométrica en 3D de última generación que ha revelado una combinación única entre caracteres primitivos y modernos. Su morfología no es intermedia entre chimpancés y australopitecos (como se asumía hasta ahora) sino entre los antropomorfos fósiles del Mioceno (como Proconsul y Dryopithecus) y los australopitecos. El parecido de Orrorin con los antropomorfos fósiles y no con los actuales sugiere que el bipedismo evolucionó a partir de un tipo de locomoción practicada por antropomorfos del Mioceno y sin ningún análogo actual.
El estudio del fémur de Orrorin tugenensis ha sido llevador a cabo por Sergio Almécija, investigador de la Stony Brook University (Nueva York) e investigador asociado en el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), conjuntamente con otros miembros del ICP (Salvador Moyà, David M. Alba y Marta Pina), de la Grand Valley State University en Michigan (Melissa Tallman) y de la Stony Brook University (William L. Jungers).
+ info: Sergio Almécija, Melissa Tallman, David M. Alba, Marta Pina, Salvador Moyà-Solà, William L. Jungers. The femur of Orrorin tugenensis exhibits morphometric affinities with both Miocene apes and later hominins. Nature Communications. 4:2888 doi: 10.1038/ncomms3888 (2013).
Más información en el ICP
Los restos de Orrorin tugenensis fueron encontradas en los Tugen Hills (Kenia) y fueron originalmente descritas en el año 2001. Desde entonces se han recuperado más restos que pertenecen a cinco individuos diferentes. Se estima que pesaba entre 35 y 50 kg., medía entre 1,1 y 1,2 m. de altura y tenía una dieta principalmente basada en vegetales y frutas. Combinaba la capacidad de caminar erguido con la de trepar a los árboles.
El fémur de Orrorin fue originalmente descrito como anatómicamente moderno, muy parecido al de los humanos actuales y, de hecho, algunos autores lo situaron como un ancestro directo de los primeros miembros del género Homo. Análisis posteriores, mostraron un patrón más cercano a los australopitecos, grupo al que pertenece la especie Australopithecus afarensis, el espécimen más conocido es Lucy, de 3,2 millones de años de antigüedad y que ya caminaba habitualmente de forma bípeda.
El nuevo estudio del fémur de Orrorin tugenensis publicado hoy en Nature Communications utiliza técnicas de morfometría geométrica en 3D de última generación que ha revelado una combinación única entre caracteres primitivos y modernos. Su morfología no es intermedia entre chimpancés y australopitecos (como se asumía hasta ahora) sino entre los antropomorfos fósiles del Mioceno (como Proconsul y Dryopithecus) y los australopitecos. El parecido de Orrorin con los antropomorfos fósiles y no con los actuales sugiere que el bipedismo evolucionó a partir de un tipo de locomoción practicada por antropomorfos del Mioceno y sin ningún análogo actual.
El estudio del fémur de Orrorin tugenensis ha sido llevador a cabo por Sergio Almécija, investigador de la Stony Brook University (Nueva York) e investigador asociado en el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), conjuntamente con otros miembros del ICP (Salvador Moyà, David M. Alba y Marta Pina), de la Grand Valley State University en Michigan (Melissa Tallman) y de la Stony Brook University (William L. Jungers).
+ info: Sergio Almécija, Melissa Tallman, David M. Alba, Marta Pina, Salvador Moyà-Solà, William L. Jungers. The femur of Orrorin tugenensis exhibits morphometric affinities with both Miocene apes and later hominins. Nature Communications. 4:2888 doi: 10.1038/ncomms3888 (2013).
Más información en el ICP
sábado, noviembre 16, 2013
Cualquier tiempo pasado no fue mejor. Lección magistral en la Facultad de Ciencias de la UZ
El pasado viernes, 15 de Diciembre nuestra aragosaurero participó en el
acto institucional del patrón de la Facultad de Ciencias de la
Universidad. Es un acto muy solemne donde se entregan sus títulos a los
nuevos graduados y se homenajean a profesores jubilados. Además hay una
lección magistral, parte de la cual la impartió Gloria. Gustó mucho. Os
dejamos el texto porque además de ser una lección de paleontología es
una lección de la vida misma. ¡¡¡Enhorabuena Gloria¡¡¡
Cualquier tiempo pasado no fue mejor: hablar ante este ilustre público, siendo investigadora y profesora de esta Facultad, es testimonio magnífico para el título que en su día me propuso nuestra decana, pues pocas han sido las mujeres que han participado en este Solemne Acto Académico de San Alberto Magno. Hoy, 15 de noviembre de 2013, tengo el honor de romper la tendencia y formar parte del programa del acto académico más importante de nuestra Facultad.
La paleontología, una combinación de muchas ciencias, principalmente de la Tierra, geología y de la vida, biología y una buena dosis de química, física, matemática, meteorología, astronomía, nos ayudará a descubrir si el tiempo pasado fue o no fue mejor. La paleontología estudia los fósiles, vestigios de los seres vivos que habitaron nuestro planeta por lo que tiene gran relevancia en la actualidad en la comprensión del origen de la vida y de nuestros orígenes, del cambio climático y de la biodiversidad, la forma y el ritmo de la evolución, la datación de las rocas y la historia de la vida en la tierra y su influencia en la evolución de la atmosfera, de la propia biosfera y de la litosfera. El pasado en Geología se mide con escalas formadas por fósiles y se cuenta en millones de años, aunque cuanto más remoto es ese pasado, más imprecisa es la edad.
Desde el origen de la vida en la tierra, hace tres mil quinientos millones de años, la aparición, evolución y extinción de las especies ha dado lugar a una cambiante, compleja y rica biosfera. Como señala Michael Benton, la evolución es un proceso mediante el cual los organismos y las especies, pueden mejorar su pacto con el medio ambiente, pero luego los entornos siguen evolucionando. Así que el objetivo de la adaptación no es estático. Por tanto, ¿podemos estar seguros que los dinosaurios dominaron los ecosistemas terrestres porque eran mejor que los reptiles que había antes? ¿Nos hemos impuesto los humanos porque somos superiores? Los nuevos grupos no necesariamente son mejores ni peores que los que les preceden, simplemente se adaptan y mejoran con respecto a su medio, que a su vez está continuamente cambiando. En cinco ocasiones, la vida en la tierra ha desaparecido casi por completo. A cada evento de extinción masiva, en los que desaparece el 80-90% de las especies, le sigue la aparición y evolución de nuevas especies, a partir de las que sobreviven.
La atmósfera actual, rica en oxígeno, es el resultado de la actividad de las bacterias. Los primeros fósiles de nuestro planeta son de bacterias que vivieron en medios exentos de oxígeno, con presión y temperatura altas. Hace entre 3.000 y 2.000 millones de años las bacterias comenzaron a producir oxígeno, fundando la primera de las revoluciones globales protagonizadas por la vida en nuestro planeta. La nueva atmósfera rica en oxígeno, letal para la vida de entonces, alteró la atmosfera, a la propia biosfera y a la litosfera y supuso el inicio de nuestra actual biosfera. La extensión del fenotipo de las bacterias productoras de oxígeno, parafraseando a Richard Dawkins, formó además rocas bandeadas, de hierro y sílex, que a su vez son la principal fuente de hierro del mundo. Estas rocas evidencian la alternancia de episodios ricos y pobres en oxígeno atmosférico. La vida, que cambió la atmósfera primigenia, permitiendo que se desarrollaran organismos que respiran oxígeno como nosotros, y despertó, en los hombres de la edad del hierro, un apetito por el metal que también revolucionó nuestra cultura muchísimos millones de años más tarde.
La extinción más importante de la historia de la vida en la tierra se produjo hace unos 250 millones de años. La tierra sufrió un calentamiento global, lluvias ácidas y caída de los niveles de oxígeno, el 95% de las especies desaparecieron. Sin embargo, los reptiles que sobrevivieron evolucionaron y dieron lugar, unos a los mamíferos y otros a los diápsidos, en los que se agrupan dinosaurios, cocodrilos y aves. Durante cerca de 200 millones de años los ecosistemas terrestres estuvieron dominados por los dinosaurios; evocados con mayor o menor acierto, por los artistas, desde que se descubrieron sus primeros fósiles a mediados del siglo XIX. Tal es la fascinación por estos mundos perdidos que en ocasiones la separación entre lo estudiado por los paleontólogos y lo que crean los artistas, sin revisión por pares ni control de ningún tipo, es una delgada línea en la que resultados científicos quedan enmascarados. Aun así los paleontólogos tenemos una incontestable carga innovadora y divulgadora que asumimos con mayor o menor éxito, como el escenario que les quiero presentar del Aragón de hace unos 130 millones de años, en el período Cretácico. Los estudios que venimos realizando desde hace algo más que dos décadas en el grupo Aragosaurus, permiten reconstruir los paisajes del actual Sistema Ibérico, que estarían jalonados por lagos y llanuras fluviales cercanos a la línea de costa, en una de las numerosas islas del archipiélago europeo. En los humedales veríamos dinosaurios herbívoros y carnívoros, cocodrilos y diminutos mamíferos que se moverían entre una vegetación de helechos, equisetales y bosques de coníferas en zonas cercanas, en cuyo sotobosque crecerían las primeras plantas con flores. Podríamos incluso oír el chasquido supersónico de las largas colas de los saurópodos que utilizarían moviéndolas igual que un látigo, según las simulaciones de ordenador realizadas por el técnico de Microsoft Nathan Myhrvold y el paleontólogo Phil Currie.
La gran extinción del final del Cretácico, en el límite K/T, hace 65 millones de años esquilma la biodiversidad de gran parte de la biota terrestre, desaparecen los dinosaurios y comienza la diversificación y expansión de los mamíferos. Hace unos siete millones de años aparecen los primeros representantes de nuestro grupo, en África. Aunque los primeros fósiles humanos, los de los neandertales de Bélgica y de Gibraltar se descubrieron en 1848, coincidiendo casi con la aparición de El Origen de Darwin, en 1859. Desde esos primeros descubrimientos dos cuestiones han trascendido al quehacer puramente científico: nuestro origen como especie y el origen de la mente humana, ligada estrechamente al lenguaje y al arte. A raíz de los estudios y descubrimientos paleontológicos y genéticos de finales del siglo XX y comienzos del XXI, sabemos indiscutiblemente que el hombre aparece hace unos cuatro millones y medio de años en África, se desarrolla en este continente y migra hace dos millones de años para conquistar Europa y Asia. Los fósiles humanos del yacimiento de la Sima de los Huesos en Atapuerca, nos abren una ventana extraordinaria a los humanos que vivieron hace cerca de medio millón de años en nuestra península. De cuerpo robusto, 1,75m de estatura, cerebro grande y audición igual que la nuestra, habrían sido capaces de producir y percibir los sonidos del habla humana, como sus descendientes, los neandertales, que presentan los mismos parámetros óseos en el oído medio y además la variante humana del gen FOXP2, relacionado con el lenguaje. ¿El futuro? Los fósiles de diferentes yacimientos del cuaternario ibérico indican que hasta hace cerca de 15.000 años, la especie humana dependía del clima y del medio ambiente. Desde hace unos ocho mil años el hombre se independiza del medio y modifica la biodiversidad, empobreciéndola. Los humanos, somos la primera especie consciente de nuestro pasado, y por tanto, la única que puede decidir si el futuro será mejor que el pasado.
La foto es de nuestro colega Eustoquio Molina
Cualquier tiempo pasado no fue mejor: hablar ante este ilustre público, siendo investigadora y profesora de esta Facultad, es testimonio magnífico para el título que en su día me propuso nuestra decana, pues pocas han sido las mujeres que han participado en este Solemne Acto Académico de San Alberto Magno. Hoy, 15 de noviembre de 2013, tengo el honor de romper la tendencia y formar parte del programa del acto académico más importante de nuestra Facultad.
La paleontología, una combinación de muchas ciencias, principalmente de la Tierra, geología y de la vida, biología y una buena dosis de química, física, matemática, meteorología, astronomía, nos ayudará a descubrir si el tiempo pasado fue o no fue mejor. La paleontología estudia los fósiles, vestigios de los seres vivos que habitaron nuestro planeta por lo que tiene gran relevancia en la actualidad en la comprensión del origen de la vida y de nuestros orígenes, del cambio climático y de la biodiversidad, la forma y el ritmo de la evolución, la datación de las rocas y la historia de la vida en la tierra y su influencia en la evolución de la atmosfera, de la propia biosfera y de la litosfera. El pasado en Geología se mide con escalas formadas por fósiles y se cuenta en millones de años, aunque cuanto más remoto es ese pasado, más imprecisa es la edad.
Desde el origen de la vida en la tierra, hace tres mil quinientos millones de años, la aparición, evolución y extinción de las especies ha dado lugar a una cambiante, compleja y rica biosfera. Como señala Michael Benton, la evolución es un proceso mediante el cual los organismos y las especies, pueden mejorar su pacto con el medio ambiente, pero luego los entornos siguen evolucionando. Así que el objetivo de la adaptación no es estático. Por tanto, ¿podemos estar seguros que los dinosaurios dominaron los ecosistemas terrestres porque eran mejor que los reptiles que había antes? ¿Nos hemos impuesto los humanos porque somos superiores? Los nuevos grupos no necesariamente son mejores ni peores que los que les preceden, simplemente se adaptan y mejoran con respecto a su medio, que a su vez está continuamente cambiando. En cinco ocasiones, la vida en la tierra ha desaparecido casi por completo. A cada evento de extinción masiva, en los que desaparece el 80-90% de las especies, le sigue la aparición y evolución de nuevas especies, a partir de las que sobreviven.
La atmósfera actual, rica en oxígeno, es el resultado de la actividad de las bacterias. Los primeros fósiles de nuestro planeta son de bacterias que vivieron en medios exentos de oxígeno, con presión y temperatura altas. Hace entre 3.000 y 2.000 millones de años las bacterias comenzaron a producir oxígeno, fundando la primera de las revoluciones globales protagonizadas por la vida en nuestro planeta. La nueva atmósfera rica en oxígeno, letal para la vida de entonces, alteró la atmosfera, a la propia biosfera y a la litosfera y supuso el inicio de nuestra actual biosfera. La extensión del fenotipo de las bacterias productoras de oxígeno, parafraseando a Richard Dawkins, formó además rocas bandeadas, de hierro y sílex, que a su vez son la principal fuente de hierro del mundo. Estas rocas evidencian la alternancia de episodios ricos y pobres en oxígeno atmosférico. La vida, que cambió la atmósfera primigenia, permitiendo que se desarrollaran organismos que respiran oxígeno como nosotros, y despertó, en los hombres de la edad del hierro, un apetito por el metal que también revolucionó nuestra cultura muchísimos millones de años más tarde.
La extinción más importante de la historia de la vida en la tierra se produjo hace unos 250 millones de años. La tierra sufrió un calentamiento global, lluvias ácidas y caída de los niveles de oxígeno, el 95% de las especies desaparecieron. Sin embargo, los reptiles que sobrevivieron evolucionaron y dieron lugar, unos a los mamíferos y otros a los diápsidos, en los que se agrupan dinosaurios, cocodrilos y aves. Durante cerca de 200 millones de años los ecosistemas terrestres estuvieron dominados por los dinosaurios; evocados con mayor o menor acierto, por los artistas, desde que se descubrieron sus primeros fósiles a mediados del siglo XIX. Tal es la fascinación por estos mundos perdidos que en ocasiones la separación entre lo estudiado por los paleontólogos y lo que crean los artistas, sin revisión por pares ni control de ningún tipo, es una delgada línea en la que resultados científicos quedan enmascarados. Aun así los paleontólogos tenemos una incontestable carga innovadora y divulgadora que asumimos con mayor o menor éxito, como el escenario que les quiero presentar del Aragón de hace unos 130 millones de años, en el período Cretácico. Los estudios que venimos realizando desde hace algo más que dos décadas en el grupo Aragosaurus, permiten reconstruir los paisajes del actual Sistema Ibérico, que estarían jalonados por lagos y llanuras fluviales cercanos a la línea de costa, en una de las numerosas islas del archipiélago europeo. En los humedales veríamos dinosaurios herbívoros y carnívoros, cocodrilos y diminutos mamíferos que se moverían entre una vegetación de helechos, equisetales y bosques de coníferas en zonas cercanas, en cuyo sotobosque crecerían las primeras plantas con flores. Podríamos incluso oír el chasquido supersónico de las largas colas de los saurópodos que utilizarían moviéndolas igual que un látigo, según las simulaciones de ordenador realizadas por el técnico de Microsoft Nathan Myhrvold y el paleontólogo Phil Currie.
La gran extinción del final del Cretácico, en el límite K/T, hace 65 millones de años esquilma la biodiversidad de gran parte de la biota terrestre, desaparecen los dinosaurios y comienza la diversificación y expansión de los mamíferos. Hace unos siete millones de años aparecen los primeros representantes de nuestro grupo, en África. Aunque los primeros fósiles humanos, los de los neandertales de Bélgica y de Gibraltar se descubrieron en 1848, coincidiendo casi con la aparición de El Origen de Darwin, en 1859. Desde esos primeros descubrimientos dos cuestiones han trascendido al quehacer puramente científico: nuestro origen como especie y el origen de la mente humana, ligada estrechamente al lenguaje y al arte. A raíz de los estudios y descubrimientos paleontológicos y genéticos de finales del siglo XX y comienzos del XXI, sabemos indiscutiblemente que el hombre aparece hace unos cuatro millones y medio de años en África, se desarrolla en este continente y migra hace dos millones de años para conquistar Europa y Asia. Los fósiles humanos del yacimiento de la Sima de los Huesos en Atapuerca, nos abren una ventana extraordinaria a los humanos que vivieron hace cerca de medio millón de años en nuestra península. De cuerpo robusto, 1,75m de estatura, cerebro grande y audición igual que la nuestra, habrían sido capaces de producir y percibir los sonidos del habla humana, como sus descendientes, los neandertales, que presentan los mismos parámetros óseos en el oído medio y además la variante humana del gen FOXP2, relacionado con el lenguaje. ¿El futuro? Los fósiles de diferentes yacimientos del cuaternario ibérico indican que hasta hace cerca de 15.000 años, la especie humana dependía del clima y del medio ambiente. Desde hace unos ocho mil años el hombre se independiza del medio y modifica la biodiversidad, empobreciéndola. Los humanos, somos la primera especie consciente de nuestro pasado, y por tanto, la única que puede decidir si el futuro será mejor que el pasado.
La foto es de nuestro colega Eustoquio Molina
jueves, octubre 03, 2013
Nos ha dejado Jaime Truyols, maestro de paleontólogos
Hace unas semanas falleció el catedrático de Paleontología de la
Universidad de Oviedo Jaime Truyols. Entre los paleontólogos españoles
era bien conocido. Su tema de investigación, los invertebrados del
Paleozoico no le permitió tener la repercusión mediática que tienen los
investigadores de otros grupos. Sin embargo muchos pensamos que es uno
de los padres de la Paleontología moderna en nuestro país. Su hija y
profesora de la Universidad de Oviedo Montse Truyols ha escrito una
reseña en el País Digital que os reproducimos en parte. Sirva esto de homenaje a este gran paleontólogo y mejor persona.
En los primeros años de la posguerra, pocos destacaban en el gris panorama de la ciencia española. Jaime Truyols (Sabadell, 1921), maestro de paleontólogos, fue uno de ellos. Se inició en su especialidad, en medio de las grandes dificultades propias de la época —a las que se añadían las de haber nacido en una familia de modestos recursos— bajo la guía de Miguel Crusafont, la gran figura de la paleontología española del periodo.
Al concluir sus estudios, interrumpidos por la Guerra Civil, simultaneó la investigación en el entonces pequeño museo de Sabadell con la docencia en distintos centros de enseñanza media, pues en aquellos años solo había dos plazas de paleontólogos en España. Se entregó a su pasión por la investigación en aquel ambiente hostil para el desarrollo de las ideas y suspicaz frente a una ciencia cuyo fundamento era la evolución biológica, cuyos planteamientos no eran muy acorde con la enseñanza oficial.
Muchos de sus trabajos, especialmente los dedicados a los vertebrados del Terciario, fueron profundamente innovadores, aplicando por primera vez en nuestro país análisis estadísticos a los estudios evolutivos y de los fósiles. Algunos, a pesar del tiempo transcurrido, siguen siendo un referente para paleontólogos y zoólogos; destaquemos que varios fueron publicados en la prestigiosa revista Evolution, lo que le permitió entrar en contacto con Georges Gaylor Simpson, uno de los padres de la Teoría Sintética de la Evolución.
A comienzos de los sesenta Crusafont obtuvo una cátedra de Paleontología en la recién creada Facultad de Geología de Oviedo y propuso a Truyols que lo acompañase. Allí expuso la primera tesis doctoral en Paleontología y Geología que se defendió en la Universidad de Oviedo y, tras la marcha de Crusafont a Barcelona en 1963, ocupó su cátedra.
Su radicación definitiva en Oviedo estuvo en parte motivada por razones científicas. A mediados de los sesenta, las explotaciones carboníferas asturianas estaban en pleno desarrollo y la paleontología era fundamental para la datación de los terrenos y el desarrollo de las infraestructuras geológicas españolas. Por eso Truyols optó por formar un equipo de colaboradores que se especializasen en Paleontología del Paleozoico.
Su equipo de discípulos, al que formó con la pasión que sentía por la enseñanza, se convirtió con el tiempo en un grupo de profesionales de prestigio internacional, con profesores en la mayor parte de las universidades españolas y algunas extranjeras.
El resto en el País Digital
En los primeros años de la posguerra, pocos destacaban en el gris panorama de la ciencia española. Jaime Truyols (Sabadell, 1921), maestro de paleontólogos, fue uno de ellos. Se inició en su especialidad, en medio de las grandes dificultades propias de la época —a las que se añadían las de haber nacido en una familia de modestos recursos— bajo la guía de Miguel Crusafont, la gran figura de la paleontología española del periodo.
Al concluir sus estudios, interrumpidos por la Guerra Civil, simultaneó la investigación en el entonces pequeño museo de Sabadell con la docencia en distintos centros de enseñanza media, pues en aquellos años solo había dos plazas de paleontólogos en España. Se entregó a su pasión por la investigación en aquel ambiente hostil para el desarrollo de las ideas y suspicaz frente a una ciencia cuyo fundamento era la evolución biológica, cuyos planteamientos no eran muy acorde con la enseñanza oficial.
Muchos de sus trabajos, especialmente los dedicados a los vertebrados del Terciario, fueron profundamente innovadores, aplicando por primera vez en nuestro país análisis estadísticos a los estudios evolutivos y de los fósiles. Algunos, a pesar del tiempo transcurrido, siguen siendo un referente para paleontólogos y zoólogos; destaquemos que varios fueron publicados en la prestigiosa revista Evolution, lo que le permitió entrar en contacto con Georges Gaylor Simpson, uno de los padres de la Teoría Sintética de la Evolución.
A comienzos de los sesenta Crusafont obtuvo una cátedra de Paleontología en la recién creada Facultad de Geología de Oviedo y propuso a Truyols que lo acompañase. Allí expuso la primera tesis doctoral en Paleontología y Geología que se defendió en la Universidad de Oviedo y, tras la marcha de Crusafont a Barcelona en 1963, ocupó su cátedra.
Su radicación definitiva en Oviedo estuvo en parte motivada por razones científicas. A mediados de los sesenta, las explotaciones carboníferas asturianas estaban en pleno desarrollo y la paleontología era fundamental para la datación de los terrenos y el desarrollo de las infraestructuras geológicas españolas. Por eso Truyols optó por formar un equipo de colaboradores que se especializasen en Paleontología del Paleozoico.
Su equipo de discípulos, al que formó con la pasión que sentía por la enseñanza, se convirtió con el tiempo en un grupo de profesionales de prestigio internacional, con profesores en la mayor parte de las universidades españolas y algunas extranjeras.
El resto en el País Digital
miércoles, junio 26, 2013
Recuperados los huesos del pequeño vertebrado fósil robado en Coll de Nargo
El fósil robado el 30 de mayo del yacimiento del Mirador del Cretaci en Coll de Nargó
(Lleida) ha aparecido esta mañana a pocos metros de donde fue
sustraído. Dentro de la estructura de yeso que lo contenía se han
encontrado varios fragmentos de roca que serán trasladados al
laboratorio de restauración del Institut Català de Paleontologia Miquel
Crusafont (ICP) para analizar el estado de los restos del esqueleto, que
pertenecían a un vertebrado de hace 70 millones de años.Una llamada anónima ha notificado la presencia del bloque de yeso elaborado por los investigadores del ICP junto al aparcamiento del Mirador del Cretaci, a pocos metros de distancia de donde había sido hallado el fósil original. La roca que contenía el fósil estaba rota en varios fragmentos que habían sido introducidos de nuevo dentro de la estructura de yeso.
En un primer análisis, los investigadores han podido comprobar que los restos del fósil todavía están, aunque no se podrá conocer su estado de conservación hasta que no lo estudien los técnicos del laboratorio de restauración del ICP. La recuperación es fruto de las gestiones policiales llevadas a cabo hasta el momento por los Mossos d'Esquadra, en el marco de una investigación que sigue abierta.
El fósil corresponde a un vertebrado de hace 70 millones de años que se encontró en una zona con abundantes puestas de huevos de dinosaurio, lo que hace sospechar a los investigadores que se puede tratar de una cría de dinosaurio o de un depredador de estos. La parte visible del esqueleto está formada por cinco o seis vértebras y distintos huesos que podrían pertenecer a la extremidad superior del animal. Se trata de un esqueleto articulado, es decir, los restos se encuentran en posición anatómica lo que lo hace muy interesante para los paleontólogos.
El hallazgo de los restos originales la realizó Francesc Pérez Peralba, miembro de Els Amics dels Dinosaures de l'Alt Urgell (ADAU) que dio aviso a los paleontólogos del ICP que comenzaron los trabajos para extraerlo a finales de mayo. El fósil, que debía ser trasladado a los laboratorios del Institut para su estudio, desapareció el dia antes de su extracción.
miércoles, junio 19, 2013
Colectivo de la Carta por la Ciencia
Hemos recibido un correo del presidente de la COSCE informándonos sobre la carta abierta por la ciencia y animándonos a participar en las acciones convocadas en muchas ciudades para apoyar estas reivindicaciones. Os la adjuntamos y os animamos a firmarla
La pérdida acelerada de capital humano y recursos es imparable como muestran los recientes artículos aparecidos en toda la prensa. No son excepciones, la llamada \"fuga de cerebros\" es más bien una huida ante la desesperada situación de la I+D+i española.
Es un hecho que los recortes que se vienen padeciendo desde el 2009 no cesan, y su efecto acumulativo está causando la asfixia del sistema de ciencia y tecnología español. Nos encontramos al borde del colapso de lo que creemos es uno de los ingredientes esenciales para la receta que nos permita salir de la crisis.
Ante el rápido deterioro de la situación, el Colectivo de la Carta por la Ciencia cree necesaria una nueva edición de la carta pública de alerta que se envió el pasado año a toda la sociedad española y llamar a la movilización de los trabajadores de la investigación, el próximo día 14 de junio. Ese día a las 12 hrs. se celebrará un acto público de presentación del manifiesto en el Salón de Actos del CSIC ( Serrano 117) para a continuación marchar en manifestación hacia la sede del Ministerio de Economía y Competitividad. Se convocarán actos semejantes en las principales ciudades del país Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Zargoza etc
Puedes leer el contenido íntegro de dicha carta en http://conimasdmasihayfuturo.com
Por ello necesitamos tu apoyo a la petición que hoy lanzamos.
La pérdida acelerada de capital humano y recursos es imparable como muestran los recientes artículos aparecidos en toda la prensa. No son excepciones, la llamada \"fuga de cerebros\" es más bien una huida ante la desesperada situación de la I+D+i española.
Es un hecho que los recortes que se vienen padeciendo desde el 2009 no cesan, y su efecto acumulativo está causando la asfixia del sistema de ciencia y tecnología español. Nos encontramos al borde del colapso de lo que creemos es uno de los ingredientes esenciales para la receta que nos permita salir de la crisis.
Ante el rápido deterioro de la situación, el Colectivo de la Carta por la Ciencia cree necesaria una nueva edición de la carta pública de alerta que se envió el pasado año a toda la sociedad española y llamar a la movilización de los trabajadores de la investigación, el próximo día 14 de junio. Ese día a las 12 hrs. se celebrará un acto público de presentación del manifiesto en el Salón de Actos del CSIC ( Serrano 117) para a continuación marchar en manifestación hacia la sede del Ministerio de Economía y Competitividad. Se convocarán actos semejantes en las principales ciudades del país Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Zargoza etc
Puedes leer el contenido íntegro de dicha carta en http://conimasdmasihayfuturo.com
Por ello necesitamos tu apoyo a la petición que hoy lanzamos.
domingo, junio 09, 2013
Entrevista a Francisco Ayala. Sobre religión, ciencia y evolución
La Agencia SINC acaba de publicar una extensa entrevista a
Francisco Ayala, considerado como un experto en evolución y especialmente del
Neodarwinismo. En esta entrevista se adentra en el discutible mundo de la
relación entre ciencia y religión. Independientemente que se esté o no de
acuerdo, nos ha parecido interesante traer a Aragosaurus un extracto de esta
entrevista realizada por Sergio Ferrer.
Francisco J. Ayala (Madrid, 1934) es una de las figuras más respetadas del neodarwinismo en todo el mundo. Este exfraile dominico opina que la evolución y la religión son compatibles, pero no así el creacionismo, siendo es fuerte opositor del Diseño Inteligente. Tras licenciarse en Física y estudiar Teología, la pasión de Francisco Ayala por la genética y la evolución le llevó a doctorarse en Biología en Estados Unidos. Casi 50 años después, hoy Ayala es miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, doctor honoris causa por quince universidades. Ha ganado la Medalla Nacional de la Ciencia de EEUU y el premio Templeton, el mejor dotado del mundo por méritos intelectuales,. Hoy, a sus 79 años, sigue investigando y enseñando Biología Evolutiva en la Universidad de California en Irvine
Usted es un ferviente defensor del neodarwinismo. ¿Cuál ha sido la importancia de Darwin en el pensamiento humano?
Fue importante para el pensamiento humano porque lo fue para la ciencia. A Darwin se le considera el descubridor de la evolución, pero no es verdad; en 1859 el mundo científico occidental ya aceptaba la evolución. Darwin hizo algo mucho más importante, descubrió las causas de la evolución. Encontró evidencias de que la evolución ocurría como predecía su teoría de la adaptación por selección natural. La existencia de un método que explicara cómo ocurría la evolución ayudó a que se aceptara, y eso ha permitido no solo muchos descubrimientos biológicos, sino también tecnológicos, con consecuencias económicas importantes.
Stephen J. Gould hablaba de magisterios separados, decía que religión y ciencia no tienen por qué interferir. ¿Son compatibles?
Gould y yo fuimos toda la vida muy buenos amigos. Éramos compañeros de universidad cuando él estaba haciendo el doctorado en Geología y yo en Biología. Gould, que era un ateo convencido y público, defendía los dos magisterios y en esto llevaba toda la razón. La religión y la ciencia no tienen por qué estar en oposición, a no ser que la gente trascienda su propia área de dominio y usurpe el terreno del otro; que alguien coja la Biblia y en vez de tomarla como un libro de enseñanzas religiosas pretenda que es de astronomía o de biología.
Entonces, ¿a usted, como católico, le resulta difícil compaginar las creencias religiosas con la ciencia?
Aunque algunos me hacen católico público, yo siempre digo que mis convicciones religiosas son importantes para mí y para mi familia, pero no tienen por qué tener consecuencias en mis ideas científicas. No admito las etiquetas de religioso o no religioso, porque no quiero que me ataquen ni los de un lado ni los de otro [risas]. Gould estaba en lo cierto. Los ateos no lo son porque la ciencia les haya hecho negar la religión, son ateos por otras razones.
Pero hay mucha gente que todavía niega la evolución por motivos religiosos. Si ciencia y religión no interfieren, ¿a qué se debe este negacionismo?
Se debe a la ignorancia. Ignorancia científica e ignorancia religiosa. Varios papas ya nos han dicho que la evolución es perfectamente compatible con la doctrina católica, pero la gente es ignorante y no lo entiende. Creen en una interpretación ingenua de la Biblia y de la religión.
Toda completa en SINC, os recomendamos también leer los comentarios.
Francisco J. Ayala (Madrid, 1934) es una de las figuras más respetadas del neodarwinismo en todo el mundo. Este exfraile dominico opina que la evolución y la religión son compatibles, pero no así el creacionismo, siendo es fuerte opositor del Diseño Inteligente. Tras licenciarse en Física y estudiar Teología, la pasión de Francisco Ayala por la genética y la evolución le llevó a doctorarse en Biología en Estados Unidos. Casi 50 años después, hoy Ayala es miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, doctor honoris causa por quince universidades. Ha ganado la Medalla Nacional de la Ciencia de EEUU y el premio Templeton, el mejor dotado del mundo por méritos intelectuales,. Hoy, a sus 79 años, sigue investigando y enseñando Biología Evolutiva en la Universidad de California en Irvine
Usted es un ferviente defensor del neodarwinismo. ¿Cuál ha sido la importancia de Darwin en el pensamiento humano?
Fue importante para el pensamiento humano porque lo fue para la ciencia. A Darwin se le considera el descubridor de la evolución, pero no es verdad; en 1859 el mundo científico occidental ya aceptaba la evolución. Darwin hizo algo mucho más importante, descubrió las causas de la evolución. Encontró evidencias de que la evolución ocurría como predecía su teoría de la adaptación por selección natural. La existencia de un método que explicara cómo ocurría la evolución ayudó a que se aceptara, y eso ha permitido no solo muchos descubrimientos biológicos, sino también tecnológicos, con consecuencias económicas importantes.
Stephen J. Gould hablaba de magisterios separados, decía que religión y ciencia no tienen por qué interferir. ¿Son compatibles?
Gould y yo fuimos toda la vida muy buenos amigos. Éramos compañeros de universidad cuando él estaba haciendo el doctorado en Geología y yo en Biología. Gould, que era un ateo convencido y público, defendía los dos magisterios y en esto llevaba toda la razón. La religión y la ciencia no tienen por qué estar en oposición, a no ser que la gente trascienda su propia área de dominio y usurpe el terreno del otro; que alguien coja la Biblia y en vez de tomarla como un libro de enseñanzas religiosas pretenda que es de astronomía o de biología.
Entonces, ¿a usted, como católico, le resulta difícil compaginar las creencias religiosas con la ciencia?
Aunque algunos me hacen católico público, yo siempre digo que mis convicciones religiosas son importantes para mí y para mi familia, pero no tienen por qué tener consecuencias en mis ideas científicas. No admito las etiquetas de religioso o no religioso, porque no quiero que me ataquen ni los de un lado ni los de otro [risas]. Gould estaba en lo cierto. Los ateos no lo son porque la ciencia les haya hecho negar la religión, son ateos por otras razones.
Pero hay mucha gente que todavía niega la evolución por motivos religiosos. Si ciencia y religión no interfieren, ¿a qué se debe este negacionismo?
Se debe a la ignorancia. Ignorancia científica e ignorancia religiosa. Varios papas ya nos han dicho que la evolución es perfectamente compatible con la doctrina católica, pero la gente es ignorante y no lo entiende. Creen en una interpretación ingenua de la Biblia y de la religión.
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miércoles, mayo 22, 2013
La elegancia de los pequeños mamíferos
Para los que no los conocen déjenme explicarles que los micromamíferos son las criaturas más maravillosas que existen. El diminuto tamaño de sus huesos hace que siempre me llene de admiración cómo, algo tan microscópico pueda ser idéntico, salvo por la escala y algún que otro detalle sobre todo biomecánico y/o de su historia evolutiva, a los huesos de una jirafa, de un elefante y hasta de un dinosaurio. La misma morfología general, la misma composición mineralógica, la misma histología, la misma situación de las inserciones musculares, en función de las adaptaciones biomecánicas… y de sus historia filogenética.
Además, como los micromamíferos son la base de la dieta en la cadena trófica de muchos predadores como las rapaces nocturnas, pequeños mamíferos carnívoros e incluso humanos, resulta que el estudio de las acumulaciones de estos pequeños animales es una fuente de datos que sirven para varias cosas (y esto es lo que los hace elegantes para la ciencia); por poner algunos ejemplos:
1) Podemos conocer las preferencias dietéticas de predadores como búhos reales, lechuzas, cárabos, águilas, y otras aves rapaces así como zorros, gatos, garduñas, ginetas, y otros pequeños carnívoros.
2) Podemos conocer como evolucionaron estas preferencias dietéticas durante el cuaternario.
3) Podemos conocer cómo evolucionan las asociaciones de microvertebrados en los yacimientos paleontológicos y/o arqueológicos del Pleistoceno-Holoceno consiguiendo así un registro climático y paleoambiental en hueso, de los últimos 2,6 millones de años (desde el Cuaternario hasta la actualidad).
4) Podemos estudiar la pérdida de biodiversidad a partir del estudio tanto de los taxones como de su ADN y usar la información para predecir los cambios de diversidad en el pasado, acciones de protección de especies en peligro de extinción y control de otras que se están expandiendo a costa de la pérdida de las que desaparecen…
5) Podemos conocer la paleobiología de especies de mamíferos extinguidas que sobrevivieron hasta hace unos pocos miles de años.
6) Podemos conocer cómo responden las especies a los cambios climáticos, cómo especies que aparentemente ocupan nichos similares, se comportan de distinto modo ante los máximos glaciares.
7) Además del estudio de las asociaciones y la distribución taxonómica de los micromamíferos fósiles se empieza a conocer su valor en el análisis de isótopos estables para hacer reconstrucciones paleoambientales.
8) Y para el que quiera descubrir más sobre los micromamíferos y otros pequeños vertebrados del cuaternario dejamos aquí unas pocas referencias bibliográficas.
Referencias (entre otras)
· Andrews, P. (1990) Owls, Caves and Fossils. University of Chicago Press, Chicago.
· Blain HA; Cuenca-Bescós G; Burjachs F; López-García JM; Lozano-Fernández I; Rosell J. 2013. Early Pleistocene palaeoenvironments at the time of the Homo antecessor settlement in the Gran Dolina cave (Atapuerca, Spain). Journal of Quaternary Science 28, 311–319.
· Blois, J.L., McGuire, J.L., Hadly, E.A. 2010. Small mammal diversity loss in response to late-Pleistocene climatic change Nature, 465 (7299), 771-774.
· Blois, J. L. & Hadly, E. A. (2009) Mammalian response to Cenozoic climatic change. Annu. Rev. Earth Planet. Sci. 37, 181–208.
· Cuenca-Bescós G; Marín-Arroyo A.B ; Martínez I; González Morales M; Straus L.G. 2012. Relationship between Magdalenian subsistence and environmental change. The Mammalian evidence from El Mirón (Spain). Quaternary International 272-273: 125-137.
· Cuenca-Bescós G; Lawrence G; Straus González Morales MR; García Pimienta JC. 2009. The reconstruction of past environments through small mammals: from the Mousterian to the Bronze Age in El Mirón Cave (Cantabria Spain). Journal of Archaeological Science 36 947-955.
· Cuenca-Bescós G; Rofes J; García-Pimienta JC. (2005): Early europeans and environmental change across the Early-Middle Pleistocene transition: small mammalian evidence from Trinchera Dolina cave Atapuerca Spain. In: Head M. J. & Gibbard P.L. (eds). Early Middle Pleistocene transitions: The Land-Ocean Evidence. Journal of the Geological Society Geological Society London Special Publications 247 277-286.
· Grayson, D. K. (2000) Mammalian responses to Middle Holocene climatic change in the Great Basin of the western United States. J. Biogeogr. 27, 181–192 (2000).
· López-García, J.M., Blain, Morales JI ; Lorenzo C ; Bañuls S ; Cuenca-Bescós, G. 2013. Small-mammal diversity in Spain during the late Pleistocene to early Holocene: climate, landscape and human impact. Geology 41(2) 267-270
· Prost, S., Guralnick, R. P., Waltari, E., Fedorov, V. B., Kuzmina, E., Smirnov, N., van Kolfschoten, T., Hofreiter, M. and Vrieling, K. (2013), Losing ground: past history and future fate of Arctic small mammals in a changing climate. Global Change Biology.
· Terry, R. C., Li, C. and Hadly, E. A. (2011), Predicting small-mammal responses to climatic warming: autecology, geographic range, and the Holocene fossil record. Global Change Biology, 17: 3019–3034.
Carta por la Ciencia en España
La pérdida acelerada de capital humano y recursos es imparable como muestran los recientes artículos aparecidos en toda la prensa. No son excepciones, la llamada "fuga de cerebros" es más bien una huida ante la desesperada situación de la I+D+i española. Es un hecho que los recortes que se vienen padeciendo desde el 2009 no cesan, y su efecto acumulativo está causando la asfixia del sistema de ciencia y tecnología español. Nos encontramos al borde del colapso de lo que creemos es uno de los ingredientes esenciales para la receta que nos permita salir de la crisis.
Ante el rápido deterioro de la situación, el Colectivo de la Carta por la Ciencia cree necesaria una nueva edición de la carta pública de alerta que se envió el pasado año a toda la sociedad española y llamar a la movilización de los trabajadores de la investigación, el próximo día 14 de junio. Ese día a las 12 hrs. se celebrará un acto público de presentación del manifiesto en el Salón de Actos del CSIC ( Serrano 117) para a continuación marchar en manifestación hacia la sede del Ministerio de Economía y Competitividad. Se convocarán actos semejantes en las principales ciudades del país Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Zargoza etc
Puedes leer el contenido íntegro de dicha carta en http://conimasdmasihayfuturo.com
Por ello necesitamos tu apoyo a la petición que hoy lanzamos.
Colectivo Carta por la Ciencia"
COSCE Confederación de Sociedades Científicas de España CRUE. Conferencia de Rectores de Universidades Españolas CC.OO. Confederación Sindical de Comisiones Obreras UGT. Unión General de Trabajadores FJI. Federación de Jóvenes Investigadores PID. Plataforma Investigación Digna
Ante el rápido deterioro de la situación, el Colectivo de la Carta por la Ciencia cree necesaria una nueva edición de la carta pública de alerta que se envió el pasado año a toda la sociedad española y llamar a la movilización de los trabajadores de la investigación, el próximo día 14 de junio. Ese día a las 12 hrs. se celebrará un acto público de presentación del manifiesto en el Salón de Actos del CSIC ( Serrano 117) para a continuación marchar en manifestación hacia la sede del Ministerio de Economía y Competitividad. Se convocarán actos semejantes en las principales ciudades del país Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Zargoza etc
Puedes leer el contenido íntegro de dicha carta en http://conimasdmasihayfuturo.com
Por ello necesitamos tu apoyo a la petición que hoy lanzamos.
Colectivo Carta por la Ciencia"
COSCE Confederación de Sociedades Científicas de España CRUE. Conferencia de Rectores de Universidades Españolas CC.OO. Confederación Sindical de Comisiones Obreras UGT. Unión General de Trabajadores FJI. Federación de Jóvenes Investigadores PID. Plataforma Investigación Digna
lunes, mayo 13, 2013
Extinción de los dinosaurios: un proceso instántaneo o gradual
Un gran meteorito impactó sobre la Tierra hace 65 millones de años.
Produjo una destrucción medioambiental considerada como el efecto
asesino que extinguió a la mayor parte de los dinosaurios. Para
demostrarlo, los investigadores buscan por todo el mundo evidencias que
relacionen el nivel geológico del impacto con los fósiles de
dinosaurios. Las pruebas que empezamos a tener nos dan información de un
escenario complicado de resolver.
El registro fósil de dinosaurios es fragmentario y escaso, dicho de otra manera, no hemos encontrado fósiles en todas las rocas de la época en que vivieron. Recuperar ejemplares completos, como los encontrados en la Patagonia (fofografía de la Loma de los Jotes, Rincón de los Sauces), es algo excepcional. Es fácil de entender: cuando un vertebrado muere en tierra firme, lo habitual es que los carnívoros pequeños, invertebrados y el sol terminen destruyendo hasta la más mínima parte de su carcása. Solo cuando sucede un enterramiento rápido, por ejemplo cuando un animal vivo queda atrapado en una avenida, se puede producir la fosilización.
Hasta el momento, no se ha encontrado una acumulación de huesos de dinosaurios coincidiendo con el nivel del impacto en ninguna parte del mundo. Esta significativa ausencia ¿indica que el impacto no afectó a los dinosaurios? ¿Se trata de un problema de conservación de los fósiles dinosaurios o, simplemente, la mayoría de los dinosaurios ya se habían extinguido antes del impacto?
Estas preguntan han sido el centro del debate durante muchos años entre los llamados impactistas y gradualistas. Unos apuntaban a una extinción brusca e instantánea coincidiendo con el impacto. Otros argumentaban que durante el último millón de años del Cretácico se produjo una degradación de los ecosistemas por diferentes causas, entre ellas un exagerado vulcanismo que habría diezmado las poblaciones de dinosaurios. En ese escenario, el meteorito no sería el ‘agente asesino’, sino únicamente un efecto añadido.
La respuesta había que buscarla en los pocos lugares del mundo donde se encuentran rocas continentales de hace 65 millones de años. El lugar mejor conocido es el centro de Estados Unidos. Se prospectaron con intensidad sus rocas, encontrándose fósiles de dinosaurio de manera significativa, excepto en los últimos metros del Cretácico. Algunos investigadores lo han considerado como la evidencia de la extinción antes del límite (y por tanto, del impacto del meteorito). Recientemente se ha llenado este hueco con el descubrimiento de algunos fósiles fragmentarios cerca del límite, pero se ha añadido una complicación más.
En el sur de EE. UU. (Nuevo México), en un área situada únicamente a unos miles de kilómetros del lugar del impacto, se han encontrado restos de dinosaurios hadrosáuridos. Estos fósiles se han recuperado en rocas datadas unos cientos de miles de años después del impacto. Estas dataciones se han realizado con diferentes métodos y se han publicado en prestigiosas revistas. Esto parece indicar que al menos, algunos dinosaurios se extinguieron en Norteamérica después del impacto. Datos similares pero más fragmentarios han sido publicados en China y la India. ¿Son estas evidencias la prueba de que el impacto no fue la causa de la extinción de los titanes?
Aunque venimos hablando de la extinción de los dinosaurios, es momento de recordar que las aves son un grupo de dinosaurios. Morfológicamente tienen poco que ver con los grandes titanes, pero evolutivamente forman parte de su mismo linaje. Es decir, que cuando hablamos de extinción de dinosaurios, nos referimos a casi todos, menos los aves.
Retomemos el hilo argumental. El descubrimiento de dinosaurios en la base del Terciario no significa que el impacto no fuera el principal ‘asesino’, pero matiza sobre que fuera un proceso instantáneo como claman los impactistas más ortodoxos. La extinción de las especies de dinosaurios fue un proceso complejo, en el que el impacto tuvo un papel fundamental. Para poder entenderlo y monitorizar en un modelo fiable es necesario tener información de lugares alejados del impacto.
Es el caso de los yacimientos de los Pirineos, especialmente de Huesca. Aragón es uno de los pocos lugares del mundo donde tenemos el registro continuo de rocas del tránsito Cretácico-Terciario. Conoceremos lo que pueden aportar al modelo de extinción de los dinosaurios en la siguiente entrega.
El registro fósil de dinosaurios es fragmentario y escaso, dicho de otra manera, no hemos encontrado fósiles en todas las rocas de la época en que vivieron. Recuperar ejemplares completos, como los encontrados en la Patagonia (fofografía de la Loma de los Jotes, Rincón de los Sauces), es algo excepcional. Es fácil de entender: cuando un vertebrado muere en tierra firme, lo habitual es que los carnívoros pequeños, invertebrados y el sol terminen destruyendo hasta la más mínima parte de su carcása. Solo cuando sucede un enterramiento rápido, por ejemplo cuando un animal vivo queda atrapado en una avenida, se puede producir la fosilización.
Hasta el momento, no se ha encontrado una acumulación de huesos de dinosaurios coincidiendo con el nivel del impacto en ninguna parte del mundo. Esta significativa ausencia ¿indica que el impacto no afectó a los dinosaurios? ¿Se trata de un problema de conservación de los fósiles dinosaurios o, simplemente, la mayoría de los dinosaurios ya se habían extinguido antes del impacto?
Estas preguntan han sido el centro del debate durante muchos años entre los llamados impactistas y gradualistas. Unos apuntaban a una extinción brusca e instantánea coincidiendo con el impacto. Otros argumentaban que durante el último millón de años del Cretácico se produjo una degradación de los ecosistemas por diferentes causas, entre ellas un exagerado vulcanismo que habría diezmado las poblaciones de dinosaurios. En ese escenario, el meteorito no sería el ‘agente asesino’, sino únicamente un efecto añadido.
La respuesta había que buscarla en los pocos lugares del mundo donde se encuentran rocas continentales de hace 65 millones de años. El lugar mejor conocido es el centro de Estados Unidos. Se prospectaron con intensidad sus rocas, encontrándose fósiles de dinosaurio de manera significativa, excepto en los últimos metros del Cretácico. Algunos investigadores lo han considerado como la evidencia de la extinción antes del límite (y por tanto, del impacto del meteorito). Recientemente se ha llenado este hueco con el descubrimiento de algunos fósiles fragmentarios cerca del límite, pero se ha añadido una complicación más.
En el sur de EE. UU. (Nuevo México), en un área situada únicamente a unos miles de kilómetros del lugar del impacto, se han encontrado restos de dinosaurios hadrosáuridos. Estos fósiles se han recuperado en rocas datadas unos cientos de miles de años después del impacto. Estas dataciones se han realizado con diferentes métodos y se han publicado en prestigiosas revistas. Esto parece indicar que al menos, algunos dinosaurios se extinguieron en Norteamérica después del impacto. Datos similares pero más fragmentarios han sido publicados en China y la India. ¿Son estas evidencias la prueba de que el impacto no fue la causa de la extinción de los titanes?
Aunque venimos hablando de la extinción de los dinosaurios, es momento de recordar que las aves son un grupo de dinosaurios. Morfológicamente tienen poco que ver con los grandes titanes, pero evolutivamente forman parte de su mismo linaje. Es decir, que cuando hablamos de extinción de dinosaurios, nos referimos a casi todos, menos los aves.
Retomemos el hilo argumental. El descubrimiento de dinosaurios en la base del Terciario no significa que el impacto no fuera el principal ‘asesino’, pero matiza sobre que fuera un proceso instantáneo como claman los impactistas más ortodoxos. La extinción de las especies de dinosaurios fue un proceso complejo, en el que el impacto tuvo un papel fundamental. Para poder entenderlo y monitorizar en un modelo fiable es necesario tener información de lugares alejados del impacto.
Es el caso de los yacimientos de los Pirineos, especialmente de Huesca. Aragón es uno de los pocos lugares del mundo donde tenemos el registro continuo de rocas del tránsito Cretácico-Terciario. Conoceremos lo que pueden aportar al modelo de extinción de los dinosaurios en la siguiente entrega.
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