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jueves, febrero 08, 2018

Juan Luis Arsuaga será investido mañana doctor honoris causa por la Universidad de Zaragoza

El conocido paleontólogo Juan Luis Arsuaga será investido mañana doctor honoris causa por la Universidad de Zaragoza Es posible inscribirse enviando un email a honoris@unizar.es. La entrada será libre hasta completar aforo.

El rector entregará esta distinción a las 12:00 horas en el Paraninfo
 La Universidad de Zaragoza celebrará mañana, 9 de febrero a las 12 horas la investidura como doctor honoris causa a Juan Luis Arsuaga. El acto, que reconoce el prestigio académico del catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de adrid (UCM), además de sus valores cívicos y éticos universales, tendrá lugar en Paraninfo y estará abierto al público hasta completar aforo.  Arsuaga es un referente internacional en los estudios del Cuaternario y de la Evolución Humana que ha saltado recientemente a la actualidad por el hallazgo en el Monte Carmelo, Israel, del que puede ser el fósil humano más antiguo.

"Las metáforas de la evolución" será el título de la lección magistral que impartirá y en la que disertará sobre la influencia de los paisajes adaptativos y las teorías darwinistas y las que han ido surgiendo posteriormente para explicar la evolución de las especies. Arsuaga se preguntará si la evolución es predecible y defenderá la importancia de la ecología en la genética de las poblaciones.

Ceremonial
El acto comienza con la reunión del claustro togado y autoridades a las 12:00 horas, momento en el que se forma la comitiva académica. Esta, precedida de los maceros, se dirigirá al Paraninfo mientras el coro interpreta obras de su repertorio. Una vez en sus estrados, permanecen en pie con la cabeza descubierta mientras el coro interpreta el "Veni, Creator Spiritus".

A continuación el secretario general de la Universidad de Zaragoza leerá el acuerdo del Consejo de Gobierno en el que se nombra doctor honoris causa a Juan Luis Arsuaga. Tras esta lectura los padrinos, precedidos por los maceros, irán a buscar al candidato, que espera en el exterior de la sala. Tras la presentación ante el rector y pronunciado el elogio por el padrino se procederá a la investidura del nuevo doctor honoris causa, quien recibirá el birrete de manos del padrino principal y pasará a jurar su cargo.

Por último, el rector impondrá la medalla y entregará el título de doctor honoris causa al catedrático de Paleontología quien, precedido de los maceros, se dirigirá a la cátedra para pronunciar su discurso. A continuación tomará la palabra el rector y, finalizado su discurso, se entonará el "Gaudeamus Igitur", himno universitario.

El profesor Juan Luis Arsuaga Ferreras es Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. Dirige el Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera científica en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, de los que es co-director. El equipo de investigación de Atapuerca obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997. También co-dirige las excavaciones de los yacimientos de neandertales de Pinilla del Valle (Madrid). Premio Castilla y León. Premio de la Comunidad de Madrid. Miembro de la National Academy of Sciences de los Estados Unidos. Doctor Honoris Causa por las universidades de Burgos y Politécnica de Valencia. Ha publicado artículos de investigación en revistas de alto impacto científico (350) y libros de divulgación científica (14).

Para otorgar esta distinción el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza ha valorado la estrecha colaboración de este científico con el campus ha mantenido desde que comenzó en 1990 cuando Arsuaga propuso al grupo Aragosaurus investigar en el proyecto de Atapuerca. Un trabajo en el que los científicos aragoneses no han dejado de participar desde entonces y que ha generado una veintena de artículos en revistas de gran índice de impacto. Esta relación ha provocado distintas sinergias de interés científico entre el grupo Aragosaurus y el de Reconstrucciones Paleoambientales de la Universidad de Zaragoza con el resto de investigadores de Atapuerca. Arsuaga también ha colaborado con la Universidad de Zaragoza en los proyectos de las excavaciones de la Cueva de los Huesos de Obón o la de los Rincones, en el mediático juicio de Chaves y, también, en la exposición permanente del Museo de Ciencias Naturales.

La entrega de la máxima distinción académica al catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha sido a petición del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA), que este año celebra su X aniversario, y actuarán como padrinos Gloria Cuenca Bescós, directora del IUCA, y su compañero del Departamento de Ciencias de la Tierra, Eustoquio Molina Martínez.

miércoles, julio 15, 2015

La primitiva mano de los hominidos

 La mano humana, contrariamente a la visión científica de las últimas décadas, ha cambiado menos que la del chimpancé en los últimos 6 millones de años y representa una de las estructuras más primitivas del esqueleto humano. Esta es una de las conclusiones principales de una investigación liderada por Sergio Almécija, investigador del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, que publica hoy la revista Nature Communications. Los resultados también muestran que las proporciones de nuestra mano no evolucionaron específicamente para fabricar y usar herramientas de piedra, sino que no han cambiado demasiado desde los simios ancestrales que vivieron hace 18 millones de años.

Existe una gran diversidad de formas de manos entre los primates. Si observamos con detalle la mano de un mono capuchino o la de un orangután, por ejemplo, encontraremos diferencias anatómicas importantes. Desde el punto de vista evolutivo, se considera que estas diferencias son la consecuencia de dos presiones selectivas básicas que actúan sobre esta estructura: la manipulación de objetos y la locomoción. En cambio, hay un cierto consenso hasta la actualidad en que los grandes simios actuales (chimpancé, gorila y orangután) comparten una anatomía de la mano extremadamente parecida, con un pulgar relativamente corto en relación al resto de dedos. Los humanos, con un pulgar más largo, escapan de esta regla.

Los investigadores tradicionalmente han explicado estas diferencias entre nuestras manos y las de nuestros parientes más cercanos por nuestra condición bípeda: la eliminación de la función locomotora de las extremidades superiores habría permitido dedicar las manos exclusivamente a la manipulación. Bajo este paradigma, se consideraba que la mano de los grandes simios actuales, y particularmente la del chimpancé, representaba la condición primitiva de este grupo. Según esta visión, la mano humana habría cambiado drásticamente respecto al ancestro común que compartieron con chimpancés hace entre 6 y 7 millones de años y estos grandes cambios se habrían producido como consecuencia directa de presiones de la selección natural para fabricar herramientas de piedra.
El artículo publicado hoy por colegas del ICP en Nature Communications rebate gran parte de estas hipótesis. “Proponemos una visión de la evolución de la mano radicalmente distinta a la que hemos tenido los últimos 30 años”, explica Sergio Almécija, investigador del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont y la George Washington University (EEUU), que encabeza el estudio. A partir del análisis de las proporciones de las manos de más de 250 primates actuales y fósiles, se ha constatado que las de los grandes simios actuales no son tan parecidas como se había asumido hasta ahora; cada linaje ha evolucionado en cierta medida en los últimos millones de años. El investigador explica que “los resultados también muestran que el chimpancé no es un fósil viviente, como muchas veces se nos ha presentado: en relación a las proporciones de la mano, somos nosotros los que hemos cambiado muy poco desde que nos separamos del ancestro común que nos une.”

Según el estudio, éste pulgar largo en relación al resto de dedos de nuestra mano evolucionó sin suponer grandes modificaciones. “ Simplemente el pulgar se alargó un poco y los dígitos se acortaron un poco desde la condición primitiva, que está presente en algunos monos actuales, así como en algunos simios fósiles”, comenta Almécija. El estudio también constata que, sorprendentemente, las manos de los chimpancés y los orangutanes actuales son más parecidas entre ellas que entre chimpancés y gorilas, que están más estrechamente relacionados. Este hecho se explicaría por un fenómeno de convergencia evolutiva entre chimpancés y orangutanes: ambas especies representan simios de grandes dimensiones que se mueven ágilmente entre las ramas de los árboles y también se cuelgan de ellas sin dificultad cuando son adultos. Esta misma función de la mano es lo que hace que se parezcan anatómicamente y no el hecho de que la hayan heredado de un ancestro común.

Estos resultados tienen grandes implicaciones para comprender el origen de la pinza de precisión que los humanos podemos realizar entre las yemas de los dedos y la del pulgar para manipular objetos y que, tradicionalmente, se ha relacionado con la capacidad de fabricar herramientas de piedra. “Basándonos en la anatomía de la mano, los primeros homininos ya podían realizar esta pinza hace 6 millones de años”, comenta Almécija. Según los investigadores, que no se hayan encontrado herramientas tan antiguas (las primeras son de hace 3.3 millones de años) es probablemente porque no tenían las capacidades cognitivas suficientes para desarrollarlas y no por una “incapacidad” anatómica.

El estudio también tiene implicaciones sobre el tipo de locomoción del ancestro a partir del cual evolucionaron los primeros homininos bípedos. Si, como indica el estudio, el ancestro tenía unas manos relativamente cortas (más parecidas a la de los humanos que a la de los chimpancés) significaría que el linaje humano evolucionó de un antepasado que no era un especialista arbóreo como los chimpancés y orangutanes actuales. Seguramente escalaba árboles sin dificultad (como los gorilas actuales, a pesar de sus dimensiones), pero no estaba adaptado a colgarse debajo de las ramas ni a moverse por ellas de una forma acrobática.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han analizado en detalle la longitud de los huesos largos del pulgar y el cuarto dedo en relación al tamaño corporal de una gran muestra de primates actuales y extintos; más de 250 individuos distintos entre los que se incluyen monos como macacos y mandriles, gibones, orangutanes, gorilas, chimpancés y Homo sapiens, además de especies extintas de homininos (Ardipithecus ramidus, Australopithecus sediba y neandertales) y simios como Hispanopithecus laietanus (un gran simio extinto del Mioceno encontrado en distintos yacimientos de Cataluña).

+ info: Almécija, S. et al. The evolution of human and ape hand proportions. Nat. Commun. 6:7717 doi: 10.1038/ncomms8717 (2015).

- Ver mas en: http://www.icp.cat/index.php/es/sala-de-prensa/noticias-icp/item/2446-ma-primitiva-homo-sapiens-almecija-icp#sthash.FxsXUkj1.dpuf

miércoles, mayo 20, 2015

Risas, sonrisas y caricaturas en la manifestaciones gráficas paleolíticas

El próximo viernes 22 de mayo tendrá lugar la lectura de la tesis doctoral "Risas, sonrisas y caricaturas en la manifestaciones gráficas paleolíticas" por Alberto Lombo Montañés.

La tesis ha sido dirigida por la Dra. Pilar Utrilla Miranda y el Dr. Manuel Bea Martínez del Grupo "Primeros Pobladores del Valle del Ebro" del IUCA.

La defensa tendrá lugar a las 11:00 h. en la Sala de Juntas de la Facultad de Filosofía y Letras (Campus San Francisco) de la Universidad de Zaragoza.



miércoles, mayo 06, 2015

La Dama de Rojo del Magdaleniense


Nuestra aragosaurera  Gloria Cuenca Bescós participa en una investigación sobre la dama roja del Mirón, un yacimiento del Cuaternario de Cantabria (España). Durante el Magdaleniense, hace unos 19.000 años, una mujer fue cubierta con ocre rojo para ser enterrada al fondo de una cueva, el Mirón, que se encuentra cerca de Ramales de la Victoria, en Cantabria, al norte de España. ¿Qué dicen sus restos sobre la vida paleolítica en Europa?

Los directores de la Excavación, José Manuel González Morales de la Universidad de Cantabria y Lawrence Straus, de la Universidad de Nuevo Mexico (EE.UU.) han preparado un monográfico en la prestigiosa revista científica “Journal of Archaeological Science” sobre el enterramiento y la reconstrucción del paisaje y el clima que rodearon al pueblo magdaleniense durante el enterramiento de la que sería sin duda, una de las personas más importantes.

Los artículos de la prensa americana se hacen eco del hallazgo, diciendo: La Dama Roja, así la llamamos, era un miembro del pueblo magdalenienses de finales del Paleolítico Superior. Este pueblo habría sido anatómicamente igual que nosotros, llevaban ropa y, probablemente lenguaje también. Este pueblo pertenecía a las redes sociales que se extendieron por toda Europa. Pero a pesar que vivían en grandes poblaciones tanto en Portugal como en España, los arqueólogos han estado buscando sus lugares de enterramientos desde hace cerca de 150 años. Por ello, la tumba de la Dama Roja es tan importante, es el primer enterramiento Magdaleniense encontrado en la Península Ibérica.

La reconstrucción del paisaje y del clima que rodeaba El Mirón han sido realizados gracias al estudio del polen y la microfauna de Maria José Iriarte-Chiapusso, Alvaro Arrizabalaga y Gloria Cuenca Bescós, en uno de los artículos del Journal of Archaeological Science: El polen y los micro-mamíferos están asociados con el entierro humano en El Mirón, en los niveles magdalenienses de la cueva, fechados en unos diecinueve mil años. Desde el punto de vista ambiental, con los datos del análisis estadístico del polen y la microfauna, los niveles magdalenienses, al compararlos con otros de la misma edad en el norte de España, dan fe de un clima muy frío y árido.

Sin embargo, el estudio del polen permite hacer matizaciones ya que se puede resaltar que hay una gran cantidad de Chenopodiaceae, en ocasiones en forma de agregados de granos de polen, que se encuentran exclusivamente en el contexto funerario. En el debate sobre el origen de estos aglomerado, se han considerado varias hipótesis como la de ofrenda funeraria, comida, para higienizar la tumba o para uso medicinal.

Aunque todas las posibilidades están abiertas, la más probable es sea un depósito de flores en el momento del entierro, ya sea como un elemento ritual o para un propósito más práctico e higiénico.



La referencia de la publicación es: Iriarte-Chiapusso, MJ., Arrizabalaga, A., Cuenca-Bescos, G. The Vegetational and Climatic Contexts of the Lower Magdalenian Human Burial in El Miron Cave (Cantabria, Spain). Journal of Archaeological Science. http://dx.doi.org/10.1016/j.jas.2015.02.008

Notas de prensa americanas
http://www.newscientist.com/article/mg22530134.200-red-lady-cave-burial-reveals-stone-age-secrets.html?full=true#.VUnrU47tlBf

Nota de prensa en español
http://www.eldiariomontanes.es/cantabria/201505/05/flores-para-dama-roja-20150505231104.html

En la foto se puede ver a Gloria Cuenca en el yacimiento de El Mirón.... es la dama de rojo.

domingo, abril 12, 2015

Neandertales norteños

Nuestro aragosaurero, Juan Rofes (CNRS/MNHN-Paris), ha colaborado en un estudio liderado por Joseba Rios-Garaizar (CENIEH). El artículo, publicado en la prestigiosa revista francesa “Comptes Rendus Palevol”, trata sobre las ocupaciones neandertales de corta duración en el yacimiento de Arlanpe (Lemoa, País Vasco), durante el Pleistoceno Medio tardío.


El final del Pleistoceno Medio es un período interesante para investigar la transformación del comportamiento neandertal desde el Paleolítico Medio temprano hasta el Paleolítico Medio final. Pocos sitios en la Península Ibérica tienen secuencias que correspondan al Último Interglaciar (MIS5), y todavía menos en la Región Cantábrica.  Uno de los mejores lugares para investigar este proceso es la cueva recientemente excavada de Arlanpe. Varios indicadores (sedimentología, polen, pequeños vertebrados, malacofauna, dataciones U/Th) ubican las primeras fases de la secuencia entre el MIS7 y el MIS5, con importante evidencia de ambientes templados.

El registro arqueológico apunta a poblaciones con alta movilidad que usaron la cueva como refugio ocasional en las primeras fases, o como área de actividad en las últimas. Las características de la industria lítica muestran una combinación de rasgos del Paleolítico Inferior (modelado bifacial Achelense) y del Paleolítico Medio (Tecnología Levallois) que justifica una atribución al Paleolítico Medio temprano.

La referencia completa es:
Joseba Rios-Garaizar, Diego Garate Maidagan, Asier Gómez-Olivenciac, Eneko Iriarte, Diego Arceredillo-Alonso, María José Iriarte-Chiapusso, Naroa Garcia-Ibaibarriaga, Alejandro García-Moreno, Igor Gutierrez-Zugasti, Trinidad Torres, Arantza Aranburu, Martin Arriolabengoa, Salvador Bailón, Xabier Murelaga, Amaia Ordiales, José Eugenio Ortiz, Juan Rofes, Ziortza San Pedro. 2015. Short-term Neandertal occupations in the late Middle Pleistocene of Arlanpe (Lemoa, northern Iberian Peninsula). C.R. Palevol DOI 10.1016/j.crpv.2014.11.006

Enlace WEB: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S163106831500010X

sábado, enero 17, 2015

Un grabado rupestre neandertal

Gibraltar 1848, en la Cantera de Forbes (Forbes´ Quarry) durante los trabajos de extracción de piedra, la casualidad quiso que se hallase accidentalmente uno de los primeros restos fósiles de la especie Homo neanderthalensis, pero no fue hasta 1864 cuando fueron descritos como pertenecientes a una especie diferente a la nuestra en la British Association for the Advancement of Science y denominada, en un principio, como Homo calpicus, atendiendo al nombre latino “Calpe” que recibió Gibraltar. Esta nomenclatura no pudo ser utilizada, ya que esta nueva especie había sido bautizada recientemente como Homo neanderthalensis a partir de los fósiles descubiertos en 1856 en la Cueva de Feldhofer, en el valle del Neander (Alemania).

Transcurridos más de 150 años de estos descubrimientos aún seguimos discutiendo acerca de importantes cuestiones sobre esta especie, el hombre de neandertal, siendo la complejidad de sus capacidades cognitivas uno de los temas en torno a los que giran estos interminables debates, uno entre mucho, ya que podemos sumar su origen así como la causa y momento de su extinción, y es tras este siglo y medio, cuando las cavidades de Gibraltar vuelven a aportar hallazgos e investigaciones cruciales para el conocimiento de esta especie.

Este año 2014 ha sido publicado en la revista PNAS, el descubrimiento y estudio de un grabado neandertal en la superficie de la roca de la Cueva de Gorham. Compuesto por trece ranuras entrecruzadas conformado a partir de líneas paralelas cortadas por otras casi perpendiculares, de apariencia profunda y precisa siguiendo un esquema aparentemente bien organizado en su distribución geométrica. Este hallazgo ha sido recientemente calificado como uno de los diez descubrimientos científicos más importantes de 2014 por la revista de actualidad científica francesa La Recherche. El carácter antrópico, no casual o accidental de estos trazos se ha comprobado tras la realización de una serie de análisis: microscópico, morfológico, químico geológicos, así como su posterior comparación experimental y tafonómica que revela que estos surcos fueron grabados con un artefacto lítico tallado conformando una punta robusta, seguramente preparada intencionalmente para realizar este trabajo.

Estos análisis también revelaron que para la ejecución de estos surcos se tuvo que repasar el trazo más de 50 veces con movimientos repetitivos y unidireccionales (sin movimiento de ida y vuelta), siendo esta última característica la que descarta que estas líneas fueran causadas accidentalmente por alguna tarea sobre piel, roca u otro material. Tanto por su forma de elaboración como por la ausencia de cualquier otra marca que revele cualquier proceso productivo, se probaría que estamos ante un motivo o forma de carácter decorativo o simbólico atendiendo a los términos generales de esta acepción.

Este grabado fue descubierto tras la excavación de un nivel sedimentario que lo sellaba, este contiene restos de industria lítica, adscrita al Musteriense (con útiles como raederas y con el uso de la técnica levallois y discoide), depósito formado en una amplia horquilla temporal pero cuya datación más antigua es de 39.000 años cal. BP, lo que conlleva una datación mínima de este grabado anterior a esta fecha.

Su función y capacidad representativa puede ser objeto de innumerables especulaciones y conjeturas, pero sin entrar en estos detalles, es este un descubrimiento que sin duda, viene a ampliar el repertorio de hallazgos que nos abren la puerta hacia la mente de los neandertales, sus capacidades cognitivas y su pensamiento simbólico. Las investigaciones realizadas en los últimos años en las cavidades gibraltareñas, especialmente en Gorham´s y Vanguard Caves han puesto de manifiesto diferentes comportamientos por parte de los neandertales que hasta no hace mucho sólo eran adscritos al Homo sapiens, como es la explotación del medio marino y costero con el consumo de moluscos como lapas y mejillones junto con el de delfines, atunes y focas monje, el consumo, y se entiende que su caza, de presas de pequeño tamaño, como el conejo o incluso aves como la paloma salvaje, a lo que debemos sumar el procesamiento de plumas de córvidos y buitres con una más que posible funcionalidad ornamental y simbólica.

El espectacular paraje en el que se encuentran estas cavidades, en la cara Oeste del peñón, en la actualidad conserva muchos aspectos medioambientales y geológicos que nos acercan al paisaje en el que hace milenios vivió el hombre de neandertal. Hoy día podemos conocerlo a través del estudio del registro hallado en el interior de las cuevas y comprobar como gran parte de este: flora y fauna aún está presente, es por todos estos valores por los que en la actualidad este conjunto de cavidades se encuentra nominado para ser declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El artículo original puede descargarse en el siguiente enlace: http://www.pnas.org/content/111/37/13301.full.pdf+html

En la figura: Grabado neandertal de Gorham´s Cave y complejo de cavidades de Gibraltar. 

 
Fran Giles, un buen amigo de Aragosaurus ha escrito esta interesante nota.

viernes, junio 20, 2014

Los primeros pasos en la evolución neandertal están en Atapuerca

Nuestra aragosarurera Gloria Cuenca-Bescos de la Universidad de Zaragoza es una de las autores del artículo recientemente publicado en la prestigiosa revista americana Science sobre la colección de cráneos de homínidos del yacimiento de la Sima de los Huesos (Atapuerca, Burgos, Castilla y León, España). El trabajo liderado por Juan Luis Arsuaga se publica como Research Article, categoría para trabajos destacados, a los que se les concede un mayor espacio en la revista. Gloria ha sido la encargada de estudiar la microfauna asociada a los cráneos y datar con los vertebrados el yacimiento. Un papel fundamental para poder ubicar correctamente a los humanos de la Sima de los Huesos en su contexto evolutivo y temporal.

El artículo da a conocer una importante colección de hasta diecisiete cráneos en diferentes estados de conservación que se publican veintiún años después de que en 1993 se presentaran en la revista Nature (equivalente británico de Science) los tres primeros cráneos encontrados en este yacimiento. En el tiempo transcurrido desde entonces los investigadores han trabajado en el yacimiento, identificando fragmentos craneales, a veces muy pequeños, para recomponer los cráneos, en un trabajo que todavía no ha concluido. Se estima que el número de individuos de la Sima de los Huesos se acerca a la treintena conservando los esqueletos completos, aunque los huesos se encuentran en muchos casos rotos y mezclados.

Durante estos años también se ha trabajado en un mejor conocimiento de la geología del yacimiento, fundamental para entender cómo se produjo la acumulación de tantos cadáveres y para su datación. Aplicando una batería de nuevas técnicas puestas a prueba en otros yacimientos de Atapuerca, y contrastando con los resultados de la bioestratigrafía, se estima una edad en torno a los 430.000 años para los fósiles.

Ningún yacimiento conocido ha proporcionado tantos cráneos de una especie humana extinguida. Todos los individuos de la Sima de los Huesos pertenecen a una misma población biológica, lo que permite estudiar su variación individual, las diferencias sexuales, el patrón de desarrollo, etc. Desde finales de los años ochenta el equipo de investigación sostiene que la población de la Sima está relacionada con los neandertales. Ahora sabemos que el origen de todo el grupo tiene al menos 430.000 años. Los fósiles de la Sima son los humanos más antiguos conocidos con caracteres neandertales.

Una cuestión muy debatida es la de cómo se fue construyendo el cráneo neandertal a lo largo de la evolución. El estudio de la Sima confirma la teoría, ya avanzada por otros autores, de que el patrón evolutivo es de tipo “modular” o “en mosaico”. Los primeros cambios se produjeron en los dientes y en la cara, lo que parece indicar que se trató de una especialización masticatoria. En la rueda de prensa internacional que tuvo lugar ayer, se destaco la posición del cóndilo articular de la mandíbula (lo que articula la mandíbula con el cráneo y nos permite abrir y cerrar la boca), bajo, un carácter único. Añadir que la articulación baja es propia de los mamíferos carnívoros, mientras que la articulación alta lo es de los herbívoros.  Otras partes del cráneo, como la caja craneal o neurocráneo y el encéfalo que contiene, se modificaron más tarde.

La uniformidad de la población de la Sima contrasta con la variación que se encuentra cuando se comparan con otros fósiles europeos del Pleistoceno medio, periodo que va desde hace 780.000 años hasta hace 130.000 años. Algunas diferencias pueden deberse al tiempo que separa los yacimientos, pero otras parecen tener más que ver con diferencias regionales. Incluso es posible que convivieran poblaciones con rasgos neandertales más o menos marcados junto con otras que presentan un aspecto arcaico. Es probable que hubiera reemplazamientos de unas poblaciones por otras y también intercambios genéticos, como se ha apuntado al respecto del genoma mitocondrial recuperado hace poco en uno de los fósiles de la Sima, y que no es del tipo neandertal. Los autores del trabajo se decantan por un modelo de evolución complejo, de diversificación o cladogenético, antes que por uno lineal o anagenético, más simple.

El equipo de trabajo, además de la Universidad de Zaragoza, está formado por Investigadores del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humanos (formado por la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III), de las universidades de Alcalá, País Vasco, Burgos, Rovira i Virgili de Tarragona, Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos, Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Tarragona), University of Adelaide (Australia), Binghamton University (SUNY, USA), National Taiwan University, Berkeley Geochronology Center (USA), U.S. Geological Survey, y Muséum National d'Histoire Naturelle (Paris).

domingo, mayo 25, 2014

Sobre la expansión de los hominoideos en Europa y su relación con el alimento

 La especialización alimentaria que permitió la expansión de los hominoideos de África hacia Eurasia hace 14 millones de años también parece haber sido responsable de su desaparición. Un estudio publicado hoy en PLOS ONE por un equipo de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont esutida la dieta de cinco especies de hominoideos de la Península Ibérica a partir del microdesgaste que presentan sus dientes e integra los resultados con los de otras especies del este de Europa. Un cambio climático habría reducido la disponibilidad de su alimento principal y las especies no se habrían adaptado a otros recursos alimentarios. La información proviene del ICP.

Después de una radiación inicial en África hace 23 millones de años, los homínidos empezaron a dispersarse por Eurasia hace 14 millones de años donde se diversificaron. Una buena representación de esta diversidad la encontramos en los yacimientos catalanes del Vallés-Penedés, donde se han descrito Pierolapithecus catalaunicus (el hominoideo encontrado en Els Hostalets de Pierola y descrito por el espécimen conocido popularmente como Pau), Anoiapithecus brevirostris (el único representante de la cual recibe el apodo de Lluc) o Hispanopithecus laietanus (hace 9 millones de años y a menudo representado por el espécimen llamado Jordi).

En los últimos años se han publicado varios artículos sobre diversos aspectos paleobiológicos y ecológicos de estas especies (tipo de locomoción que presentaban, cómo era el ecosistema donde vivieron, etc.), pero hasta ahora no se había estudiado su dieta a partir de las marcas que los alimentos dejaron en sus dientes. Cada tipo de alimento produce una abrasión microscópica característica en el esmalte dentario que los investigadores pueden identificar y asociar a un tipo de dieta mediante la comparación con especies actuales de dietas conocidas, haciendo cierta la frase: “somos lo que comemos”.


El análisis de estas marcas de desgaste ha revelado que las diferentes especies de hominoideos del Mioceno presentaban una alimentación diversa y no basada en hojas y brotes, como se pensaba hasta ahora. Mientras que Pierolapithecus  comía alimentos duros (como podían ser frutos con cáscara o semillas), otros como Hispanopithecus preferían frutos más blandos. Asimismo, otras especies habrían alternado una combinación de ambos tipos de alimento en función del ambiente donde vivían, algo poco común en las especies actuales de primates. Estos resultados acaban de publicarse en la revista PlosOne por un equipo de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont encabezado por Daniel DeMiguel, especialista en desgaste dental y reconstrucción dietética, también se ha analizado la dieta de otras especies de hominoideos del este de Europa y que también presentan este patrón de especializaciones, aunque con algunas diferencias. Mientras que las especies catalanas se alimentaban principalmente en los árboles (como lo haría el orangután actual), éstas pasaban más tiempo en el suelo. En algunos casos, no parece haber claros análogos actuales en cuanto a dietas se refiere.


El estudio relaciona esta diversidad en la dieta con el inicio de un cambio climático, que se habría vuelto más frío y con una estacionalidad más marcada. "Cuanto más plástica es una especie, más capacidad de adaptación tiene ante una crisis ambiental. Así que, probablemente, los hominoideos desarrollaron  diferentes dietas como respuesta a una gran variedad de ecosistemas que aparecieron tras el cambio climático, hecho que les fue también útil para minimizar la competencia entre ellos", explica Daniel DeMiguel. En algunos casos, la especialización alimentaria también estaría vinculada con el desarrollo de nuevas capacidades locomotoras. Así por ejemplo, las adaptaciones a la suspensión de Hispanopithecus le habrían permitido llegar más fácilmente a las ramas terminales para alimentarse.


Curiosamente, esta especialización en la dieta que les permitió adaptarse a diversos ambientes y les permitió sobrevivir, también podría haber sido la causa de su extinción. Cuando los cambios en el clima se hicieron más acusados, los hábitats de estas especies se fragmentaron y sus alimentos favoritos comenzaron a escasear durante largas épocas del año. En Europa central y occidental, estas especies no habrían sido capaces de adaptarse a otros tipos de alimentación y se extinguieron hace entre 12 y 9 millones de años, mientras que las especies del este de Europa sobrevivieron hasta hace 7 millones de años.


+ info: DeMiguel, D., Alba, D.M. & Moyà‐Solà, S. (2014). Dietary specialization during the evolution of western eurasian hominoids and the extinction of european great apes. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0097442

martes, febrero 25, 2014

Los micromamíferos del Calcolítico en el Portalón de Cueva Mayor

Nuestros Aragosaureros Juan Rofes (UPV-EHU) y Gloria Cuenca Bescós (Universidad de Zaragoza) han participado en una comunicación liderada por Amaia Ordiales (UPV-EHU) que acaba de presentarse en el 1st Young Natural History Scientists’ Meeting (12/13 de febrero), organizado por el Muséum National d’Histoire Naturelle de París. Se trata de una comunicación en formato póster titulada “Small mammals as tools to characterize archaeological contexts in the Chalcolithic of El Portalón site (Atapuerca, Burgos, Spain)”, en la que también han participado los investigadores Eneko Iriarte (UBU), Verónica Mardones (UBU/CENIEH), José Miguel Carretero (UBU), Juan Luis Arsuaga (ISCIII/UCM) y Naroa García-Ibaibarriaga (UPV-EHU). Esta última fue la encargada de defender el póster en París y aparece en la foto de arriba.

El Portalón es la entrada actual al sistema kárstico de Cueva Mayor, en la Sierra de Atapuerca. Esta última, internacionalmente famosa por sus ricos yacimientos del Pleistoceno Temprano y Medio con restos humanos. Además, el Portalón es un importante yacimiento arqueológico con una larga secuencia estratigráfica que cubre los últimos 30,000 años (Pleistoceno final-Holoceno). Los depósitos Holocenos, con evidencia de actividad humana intensa, se dividen en nueve unidades crono-culturales, abarcando los períodos Mesolítico, Neolítico, Calcolítico, Edad del Bronce, Edad del Hierro, época Romana y Medieval.

En esta comunicación presentamos por primera vez la asociación de pequeños mamíferos de tres diferentes contextos arqueológicos del Calcolítico de El Portalón: el suelo preparado, el suelo de actividad y los Fumiers. El listado completo de micromamíferos de El Portalón incluye cuatro insectívoros (Sorex minutus, S. gr. araneus-coronatus, Crocidura russula y Talpa sp.), nueve roedores (Apodemus sylvaticus, Microtus [Terricola] lusitanicus, M. [T.] duodecimcostatus, M. [Microtus] arvalis, M. [M.] agrestis, Chionomys nivalis, Arvicola sapidus, Sciurus vulgaris, y Eliomys quercinus), un lepórido indeterminado y dos quirópteros (Miniopterus cf. shreibersi y Myotis gr. myotis/blythii).

El sedimento del suelo preparado, de origen alóctono, contiene también Pliomys lenki, pero esta especie seguramente corresponde a una contaminación del Pleistoceno. Tradicionalmente, los pequeños mamíferos se han usado en estudios biocronológicos y en reconstrucciones paleoambientales. Aquí, ligeras pero significativas diferencias cuantitativas y cualitativas entre los contextos —en términos de los micromamíferos que contienen— se usan como herramientas efectivas para caracterizarlos tanto cronológica como tafonómicamente.


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viernes, febrero 21, 2014

Nuevas evidencias de la dispersión de los macacos de África a Europa a final del Mioceno

Un estudio liderado por David M. Alba, investigador del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), describe por primera vez la asociación de los géneros Mesopithecus y Macaca durante el Mioceno. El hallazgo ha sido publicado en el Journal of Human Evolution y apoya la hipótesis de que los macacos se dispersaron de África hacia el continente europeo hace más de 5.3 millones de años, coincidiendo con una extraordinario descenso del nivel del agua del Mar Mediterráneo. La información es del ICP.

El hallazgo de dos dientes de macacos junto con otros restos fósiles que los investigadores han atribuido a la especie Mesopithecus pentelicus en el yacimiento de Moncucco Torinese (cerca de Turín, en el Piamonte, Italia) supone que estos dos géneros cohabitaron en Europa a finales del Mioceno, hace más de 5.3 millones de años. A pesar de que la asociación de especies de los géneros Mesopithecus y Macaca durante el Plioceno (por ejemplo, en Montpellier, hace unos 5-4 millones de años) ya se había descrito anteriormente, este es la primera vez que encontramos asociada a los macacos la especie miocena Mesopithecus pentelicus (en vez de la especie pliocena Mesopithecus monspessulanus).

David M. Alba, Jefe del Grupo de Faunas del Neógeno y Cuaternario del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), conjuntamente con investigadores de la Universidad de Turín y del American Museum of Natural History de Nueva York, describen esta asociación en un artículo publicado este mes de febrero en el Journal of Human Evolution. La excepcionalidad del hallazgo no reside tanto en la presencia del género Mesopithecus, cuyos restos son bastante abundantes en varios yacimientos europeos, sino por la concurrencia con macacos, que son bastante más raros en el Mioceno. De hecho, esta es sólo la segunda vez que se identifican restos fósiles de macacos miocenos a toda Eurasia. 


El artículo apoya la hipótesis de que los macacos se dispersaron desde África hacia Europa a finales del Mioceno superior (hace entre 5.9 y 5.3 millones de años), coincidiendo con un descenso extraordinaria del nivel del Mar Mediterráneo que se estima que osciló entre los 1.500 y los 2.500 metros. Este fenómeno geológico fue provocado por el cierre del estrecho de Gibraltar y se conoce como la Crisis de Salinidad Messiniense, por la precipitación masiva de sal que se produjo. Esto provocó la extinción masiva de especies marinas, pero, al mismo tiempo, permitió la dispersión de plantas y animales terrestres por la cuenca mediterránea. A principios del Plioceno, hace unos 5 millones de años, el agua volvió a llenar el Mediterráneo.

La presencia de estas especies de primates en el Piamonte italiano es coherente con las reconstrucciones paleoambientales que se habían hecho anteriormente, a partir de los restos fósiles de fauna de vertebrados del yacimiento de Moncucco Torinese, y que apuntaban hacia un ambiente húmedo, con agua circulante y una elevada densidad de árboles, pero también con algunos hábitats más secos y abiertos.


+ info: Alba, D. M., Delson, E., Carnevale, G., Colombero, S., Delfino, M., Giuntelli, P., Pavia, M. & Pavia, G. (2014). First joint record of Mesopithecus and cf. Macaca in the Miocene of Europe. Journal of Human Evolution 67: 1-18. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.jhevol.2013.11.001

martes, enero 14, 2014

Las habilidades para sujetar objetos de Oreopithecus

El estudio de la falange distal del dedo pulgar del hominoideo fósil Oreopithecus bambolii ha revelado que esta especie tenía la capacidad de sujetar objetos haciendo una pinza con los dedos parecida a la que hacen los humanos, con una precisión muy superior a la que realizan hominoideos actuales y fósiles. Esta adaptación habría mejorado su capacidad de obtener y procesar manualmente alimentos en el ambiente insular con escasez de recursos en el que vivió esta especie hace unos 7 millones de años. El hallazgo ha sido publicado en American Journal of Physical Anthropology por Sergio Almécija, investigador asociado del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP).

Oreopithecus bambolii es una especie de hominoideo que vivió hace entre 8.2 y 6.7 millones de años en la zona que actualmente forma parte de la Toscana y Cerdeña (Italia). El esqueleto más completo fue descubierto en 1958 en una mina de carbón y corresponde a un joven adulto macho de unos 30 kilos conocido con el apodo de "Sandrone". Aunque Oreopithecus es el hominoideo fósil europeo más bien conocido en cuanto al postcranial (las partes del esqueleto que no forman parte del cráneo), su clasificación ha sido siempre controvertida entre la comunidad científica. Aunque actualmente Oreopithecus es considerado un hominoideo, a mediados del siglo pasado, algunos autores lo situaron cercano a cercopitécidos (grupo que comprende los macacos o los babuinos, entre otros), o incluso fue considerado por algunos autores como un representante de los primeros homininos (el grupo que comprende los humanos y sus ancestros fósiles). La dificultad en su clasificación es debida a la compleja combinación de caracteres ancestrales, modernos y derivados que presentan sus restos.

La morfología de la mano de Oreopithecus —y particularmente la de su pulgar— ha sido objeto de gran controversia y muchas publicaciones científicas durante los últimos 25 años. En un artículo publicado este mes en American Journal of Physical Anthropology, el investigador del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) Sergio Almécija, Marvin Shrewsbury (médico americano experto en anatomía de la mano), Salvador Moyà ( ICP) y Lorenzo Rook (Universidad de Florencia), comparan la morfología de la falange distal del pulgar de Oreopithecus con la de otras especies actuales y fósiles: la muestra comparativa de los análisis incluye humanos, diversas especies de monos, hominoideos actuales (gibones, orangutanes, gorilas y chimpancés), y fósiles como Proconsul o Pierolapithecus (la especie encontrada en Els Hostalets de Pierola y descrita por el espécimen conocido popularmente como Pau).

El estudio concluye que las proporciones de la falange distal del pulgar de Oreopithecus son parecidas en especies actuales aparentemente tan diferentes como gibones y gorilas, y también en especies fósiles como Orrorin (uno de los primeros miembros del linage humano) o Proconsul, lo que los investigadores han interpretado como una característica ancestral del grupo. Por otro lado, sin embargo, la falange de Oreopithecus presenta algunas características anatómicas que sólo se ha encontrado en humanos actuales y fósiles y que estudios previos han relacionado con la capacidad humana de coger objetos usando una pinza de precisión con las partes planas de las yemas de los dedos del pulgar y el índice, una habilidad que se conoce en inglés como pad-to-pad precision grip. Los investigadores del ICP, Salvador Moyà y Meike Köhler, junto con Lorenzo Rook ya habían apuntado anteriormente estas habilidades en la manipulación de Oreopithecus en un artículo publicado en 1999 en la revista PNAS.

La gran mayoría de primates no humanos son capaces de manipular objetos con cierto grado de precisión utilizando el pulgar y uno o más dedos, pero los humanos son los únicos que pueden sujetar objetos de forma delicada pero segura entre las yemas de los dedos del pulgar y otros dedos . Esto es posible porque nuestro pulgar es robusto y largo en relación al resto de dedos. En cambio, en los hominoideos actuales como los chimpancés, el pulgar es proporcionalmente mucho más corto que los otros dedos y sólo pueden coger los objetos sujetándolos entre las puntas o los lados de los dedos de una manera menos precisa. Entre otras características, la presencia en Oreopithecus de una inserción muscular para un flexor largo en la falange distal del pulgar como la que presentan los humanos, sugiere que el pulgar era largo en relación al resto de dedos y que usaba una pinza de precisión de tipo humano para manipular alimentos.

La capacidad de realizar esta pinza por parte de Oreopithecus se puede explicar por las características del ambiente donde vivió: hace 7 millones de años, la zona de la Toscana y Cerdeña formaban parte de una isla. En condiciones de insularidad, los animales desarrollan adaptaciones particulares para minimizar el gasto energético, ya que el alimento suele ser un recurso limitado y no suele haber depredadores terrestres de los que huir. Estas adaptaciones, a menudo incluyen cambios en la forma de alimentarse y en la de desplazarse y, en el caso de Oreopithecus, la posibilidad de tomar alimentos con precisión la habría permitido ser más eficiente en la recolección y sobrevivir en un entorno con escasez de alimentos.

+ Info: Almécija, S., Shrewsbury, M., Rook, L. and Moyà-Solà, S. (2014), The morphology of Oreopithecus bambolii pollical distal phalanx. Am. J. Phys. Anthropol. doi: 10.1002/ajpa.22458



martes, enero 07, 2014

El registro paleontologico y arqueológico en cuevas

Las cuevas de la Sierra de Atapuerca nos tienen tan acostumbrados a proporcionarnos una magnífica secuencia geológica del Pleistoceno inferior y medio con fósiles de vertebrados, bien estudiada estratigráficamente, bien datada bioestratigráfica y radiométricamente, que nos olvidamos muchas veces de lo difícil que es el estudio de los yacimientos de vertebrados en cuevas.

Recientemente, colegas franceses y españoles han publicado un artículo (Evaluating the integrity of palaeoenvironmental and archaeological records in MIS 5 to 3 karst sequences from southeastern France) sobre la conservación de los registros paleontológicos y arqueológicos en cuevas y refugios de roca. Los registros suelen ser fragmentarios y la conservación de sedimentos y restos arqueológicos parcial y en algunos casos interferido por la acción de buscadores de tesoros, no profesionales que alteran completamente la estratigrafía. Sin embargo, los análisis tafonómicos en varias cuevas francesas  muy bien conservadas atestiguan la capacidad de las cavernas para registrar datos del Cuaternario (=Pleistoceno). Es decir, los últimos 2,6 millones de años.

El estudio permite la reconstrucción de algunas características de las ocupaciones de neandertales en su contexto biostratigráfico y geocronológico en el valle del Ródano. La orilla derecha del Ródano Medio tiene más de diez yacimientos del final del Pleistoceno medio y parte del Pleistoceno superior, que en arqueología enmarca al Paleolítico Medio. Cuatro datan del final del MIS 5, MIS 4 y el comienzo de MIS 3 (Marine Isotopic Stages o estadios isotópicos marinos, la unidad de datación estratoclimática en el Cuaternario en muchos casos), con evidencias de ocupaciones neandertales: Saint- Marcel, Abri du Maras, Abri des Pêcheurs y Le Figuier. Todos son abrigos rocosos o cámaras de la cueva y porches o entradas.

Las estrategias de subsistencia de los neandertales, así como el uso del territorio a lo largo del tiempo y los posibles vínculos con los cambios climáticos  los evalúan los investigadores mediante la relación entre el cambio climático y el comportamiento durante el Paleolítico Medio al describir el material arqueológico principal y los registros paleontológicos como unas aproximaciones a las reconstrucciones paleoambientales de estos cuatro yacimientos. Como conclusión reconocen que es difícil establecer una cronología y Paleoecología precisa para estas  ocupaciones humanas en Francia, por lo que sus esfuerzos, consideran, no han hecho más que abrir nuevas puertas a la investigación en las que la interdisciplinariedad se ve cada vez más necesaria.

Os dejamos el resumen original del trabajo

The preservation of palaeoenvironmental and archeological records in cave and rock shelter contexts is often called into question for Pleistocene sequences. Records are always fragmentary and the preservation of sediments and archaeological remains is partial and differential, according to site history. The karst deposits are often frequently described as disturbed due to post-depositional processes and phases of erosion over time. However, taphonomical analyses and some very well-preserved evidence attest to the capacity of caves to record data. Systematic and interdisciplinary fieldwork and studies allow for the reconstruction of some characteristics of Neanderthal occupations in their biostratigraphical and geochronological context.

The geographic area under consideration here is the Rhône Valley. The right bank of the Middle Rhône Valley has yielded more than ten Middle Palaeolithic sites. Some of them have been studied recently through interdisciplinary fieldwork, providing new data on the end of the Middle Pleistocene and the beginning of the Upper Pleistocene. For this paper, we focus on four sites dated from the end of MIS 5, MIS 4 and the beginning of MIS 3, containing layers with evidence of Neanderthal occupations: Saint- Marcel, Abri du Maras, Abri des Pêcheurs and Le Figuier. All these sites are rock shelters or cave chambers and porches belonging to a karst system. The aim of our research program is to provide as much data as possible on Neanderthal occupations in their environmental contexts, in order to describe subsistence strategies and land use throughout time and potential links with climatic changes. In this paper, we evaluate the feasibility of assessing the relationship between climatic change and behaviour during the Middle Palaeolithic by describing the main archaeological material and palaeoenvironmental records of these four sites. Then, in the discussion, we conjointly examine the data from each site to assess this key question, even though the low resolution of cave and rock shelter records makes it difficult to establish an accurate chronology for human occupations and to provide a detailed description of the environment around the site for each human occupation.

La referencia al trabajo es: Moncel, M.H., Alué, E., Bailon, S., Barshay-Szmidt, C., Béarez, P., Crégut, E., Daujeard, C., Desclaux, E., Debard, E., Lartigot-Campin, A.S., Puaud, S., Roger, T. 2014. Evaluating the integrity of palaeoenvironmental and archaeological records in MIS 5 to 3 karst sequences from southeastern France. Quaternary International

martes, diciembre 03, 2013

Contribución al conocimiento del bipedismo de Orrorin

Sergio Almécija, investigador asociado del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), lidera una publicación en Nature Communications donde analiza el fémur de Orrorin tugenensis, un miembro muy primitivo del linaje humano que vivió hace 6 millones de años en Kenia. El estudio revela que el fémur de Orrorin presenta una combinación única de caracteres primitivos y modernos, siendo intermedio temporalmente y morfológicamente entre los antropomorfos fósiles del Mioceno y otros miembros más tardíos del linaje humano, los australopitecos. El hallazgo supone un importante avance en la comprensión de los orígenes del bipedismo.

Los restos de Orrorin tugenensis fueron encontradas en los Tugen Hills (Kenia) y fueron originalmente descritas en el año 2001. Desde entonces se han recuperado más restos que pertenecen a cinco individuos diferentes. Se estima que pesaba entre 35 y 50 kg., medía entre 1,1 y 1,2 m. de altura y tenía una dieta principalmente basada en vegetales y frutas. Combinaba la capacidad de caminar erguido con la de trepar a los árboles.

El fémur de Orrorin fue originalmente descrito como anatómicamente moderno, muy parecido al de los humanos actuales y, de hecho, algunos autores lo situaron como un ancestro directo de los primeros miembros del género Homo. Análisis posteriores, mostraron un patrón más cercano a los australopitecos, grupo al que pertenece la especie Australopithecus afarensis, el espécimen más conocido es Lucy, de 3,2 millones de años de antigüedad y que ya caminaba habitualmente de forma bípeda.

El nuevo estudio del fémur de Orrorin tugenensis publicado hoy en Nature Communications utiliza técnicas de morfometría geométrica en 3D de última generación que ha revelado una combinación única entre caracteres primitivos y modernos. Su morfología no es intermedia entre chimpancés y australopitecos (como se asumía hasta ahora) sino entre los antropomorfos fósiles del Mioceno (como Proconsul y Dryopithecus) y los australopitecos. El parecido de Orrorin con los antropomorfos fósiles y no con los actuales sugiere que el bipedismo evolucionó a partir de un tipo de locomoción practicada por antropomorfos del Mioceno y sin ningún análogo actual.

El estudio del fémur de Orrorin tugenensis ha sido llevador a cabo por Sergio Almécija, investigador de la Stony Brook University (Nueva York) e investigador asociado en el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), conjuntamente con otros miembros del ICP (Salvador Moyà, David M. Alba y Marta Pina), de la Grand Valley State University en Michigan (Melissa Tallman) y de la Stony Brook University (William L. Jungers).

+ info:  Sergio Almécija, Melissa Tallman, David M. Alba, Marta Pina, Salvador Moyà-Solà, William L. Jungers. The femur of Orrorin tugenensis exhibits morphometric affinities with both Miocene apes and later hominins. Nature Communications. 4:2888 doi: 10.1038/ncomms3888 (2013).

Más información en el ICP

martes, octubre 22, 2013

Anoiapithecus brevirostris, el hominoideo más antiguo de la península Ibérica

Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) describen en un artículo publicado en la revista Journal of Human Evolution nuevos restos dentales de dos hembras de la especie Anoiapithecus brevirostris. Uno de los fósiles tiene entre 12.3 y 12.2 millones de años de antigüedad, lo que lo convierte en la evidencia más antigua de una especie de hominoideo (el grupo de primates que incluye los gibones, orangutanes, chimpancés, gorilas y humanos) en la Península Ibérica.

En el año 2009, un equipo de investigadores del ICP dirigido por Salvador Moyà-Solà describió un nuevo género y especie de hominoideo a partir de los restos de un cráneo encontrados en el Vertedero de Can Mata, en Hostalets de Pierola (Barcelona). Bautizada como Anoiapithecus brevirostris, este fósil corresponde a un macho que vivió hace 11.9 millones de años. Su nombre en latín responde a la comarca donde fue encontrado (Anoia) y al hecho de presentar un morro corto, aunque popularmente se le conoce como Lluc. Este hallazgo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences USA, añadió una nueva especie de gran simio antropomorfo del Mioceno del Vallés-Penedés a la lista de las que ya conocidas: Pierolapithecus catalaunicus, Hispanopithecus crusafonti, Hispanopithecus laietanus y Dryopithecus fontani.

El investigador David M. Alba, conjuntamente con otros investigadores del ICP y otras instituciones, ha publicado en la revista Journal of Human Evolution un artículo donde se describen nuevos restos dentales de Anoiapithecus brevirostris del Vertedero de Can Mata. Se trata de dos fragmentos de maxilar superior que conservan varios dientes. Uno de ellos, recuperado durante el proceso de lavado del sedimento que se extrae durante las excavaciones, procede de la misma localidad que la cara de Lluc. El otro fue recolectado el año 2002 de otra localidad que, con una antigüedad de 12.3 y 12.2 millones de años, lo convierte en el resto fósil más antiguo de un hominoideo (el grupo de primates que incluye los gibones, orangutanes, chimpancés, gorilas y humanos) de la Península Ibérica.

Los investigadores han evaluado el grosor del esmalte de los dientes mediante microtomografía de rayos-X, una técnica no invasiva que permite ver la estructura interna de los fósiles con gran detalle, así como la morfología del seno maxilar, una cavidad craneal muy informativa desde un punto de vista filogenético. También han estudiado el tamaño y forma de los dientes, y los han comparado con las del holotipo de Anoiapithecus (el fósil que sirvió para definir la especie en su momento) y de otras especies de hominoideos fósiles de la cuenca del Vallés-Penedés. Los análisis realizados han llevado a concluir que los fósiles estudiados pertenecen a la misma especie descrita en 2009.

Aunque la morfología y las proporciones de los restos estudiados permiten confirmar que corresponden a la especie Anoiapithecus brevirostris, los dientes son ligeramente más pequeñas que las ya conocidas. Esto es especialmente evidente en el caso de la raíz de la canina (colmillo), que es bastante más pequeña que en el holotipo. Estas diferencias son habituales entre machos y hembras de muchas especies de grandes antropomorfos actuales y otros homínidos fósiles (lo que se conoce como dimorfismo sexual), lo que ha llevado a los investigadores a inferir que los nuevos restos descritas corresponden a dos individuos de sexo femenino.

El hominoideo europeo más antiguo conocido corresponde a un fragmento de diente de hace unos 16-17 millones de años, encontrado en Alemania y tentativamente atribuido al género Griphopithecus. La presencia de hasta cuatro géneros diferentes de hominoideos fósiles en la cuenca del Vallés-Penedés, en un período de poco más de 3 millones de años (un tiempo muy breve en términos geológicos), supone una extraordinaria paleobiodiversidad de grandes simios antropomorfos en el Mediterráneo occidental durante el Mioceno.

Más información en la web del ICP

lunes, octubre 21, 2013

Un nuevo cráneo de Homo en el yacimiento del cuaternario de Dmanisi

Recientemente ha sido publicado un nuevo estudio en la revista Science sobre los cráneos de homínidos del famoso yacimiento georgiano de Dmanisi. Por primera vez se publicn el cráneo más completo (Cráneo 5), lo que les ha permitido hacer un trabajo sobre la variabilidad de los humanos del Pleistoceno inferior que rompe con las tendencias que había de separarlos en diferentes especies dependiendo del área geográfica que se han encontrado y los pequeños cambios morfológicos en los que se diferenciaban. La variabilidad entre los diferentes individuos de una especie es uno de los pilares de la teoría de la selección natural de Darwin. Esto, junto con el hecho que el cráneo más completo de otra especie fósil del linaje humano, pero esta vez del Pleistoceno medio, de cerca de medio millón de años de antigüedad, es también un “cráneo cinco”, el de la Sima de los Huesos, un yacimiento de Atapuerca (Burgos, España).

El nuevo Cráneo Cinco del yacimiento georgiano de Dmanisi tiene una gran importancia porque nos enseña sobre la variabilidad morfológica de nuestros ancestros georgianos. La variabilidad es en esencia, las semejanzas y diferencias entre los individuos de una misma especie. Además es muy relevante por tratarse del único cráneo adulto conocido completo para el Pleistoceno inferior, hace alrededor de 1,8 millones de años. Los otros cuatro cráneos del yacimiento o no tienen cara (dos de ellos) o son de un inmaduro o de un anciano con el esqueleto facial muy modificado por la pérdida de los dientes y posterior reabsorción alveolar (algo que ahora no nos sucede porque con el embarazo, lactancia y la edad, tomamos calcio). Los otros cráneos más o menos completos fuera de Dmanisi son un ejemplar de Homo habilis y dos adultos de Homo ergaster con la cara reconstruida y uno de Homo ergaster que es juvenil.

Como hemos comentado al principio, aparte de describir el nuevo cráneo cinco del yacimiento de Dmanisi, el artículo indaga sobre si en la variabilidad de la muestra de Dmanisi se puede incluir o no la variabilidad del resto de fósiles humanos más o menos contemporáneos en el Pleistoceno inferior y llegan a la conclusión que sí, tanto por sus medidas como por sus caracteres morfológicos (biométricos y morfológicos). Así pues, concluyen que los diferente ejemplares de Homo ergaster y Homo habilis arriba mencionados, pertenecen a poblaciones locales (demes en zoología) de la misma especie (Homo erectus) y no a tres especies distintas como se pensaba antes (H. habilis, H.erectus/ergaster y H. georgicus).

Es interesante destacar que los propios autores georgianos ponen en sinonimia (consideran que no es válida) la especie definida como Homo georgicus por ellos mismos, en un trabajo publicado hace cerca de una decena de años en el mismo yacimiento de Dmanisi.

En el blog de Investigación y Ciencia puedes bajarte la historia del descubrimiento a partir de la crónica de Marc Furió, un investigador español que estuvo en la excavación. La fotografía es de este blog. 

jueves, octubre 17, 2013

Los neandertales usaban palillos para calmar el dolor de algunas enfermedades bucales

Una investigación del IPHES, en colaboración con la UAB, documenta el caso más antiguo de tratamiento paliativo asociado a una patología de este tipo y realizado con este utensilio. Esto supone un paso más para caracterizar a los neandertales como una especie con un amplio abanico de adaptaciones al medio y recursos, incluso en medicina. Os adjuntamos parte de la nota de prensa que ha publicado en el Blog del IPHES.

Eliminar restos de comida que nos quedan entre los dientes es una de las funciones más comunes del uso de los palillos, contribuyendo a nuestra higiene bucal. Este hábito está asociado al género Homo desde su inicio, ya que incluso se ha documentado en dientes de Homo habilis, especie que vivió hace entre 1,9 y 1,6 millones de años. Una nueva investigación, basada en los restos fósiles de un neandertal, ha demostrado que este homínido usaba también los palillos para calmar el dolor producido por algunas enfermedades bucales como la inflamación de las encías (enfermedad periodontal), siendo el caso más antiguo que se documenta de tratamiento paliativo asociado a una patología de este tipo y realizado con este utensilio.

Esta propuesta ha sido publicada en la revista PLOS ONE, a partir de un material descubierto en el yacimiento de Cova Foradà (Valencia). Es un yacimiento con industria lítica musteriense, con una cronología que podría variar entre 50.000 y 150.000 años. El estudio lo han efectuado Marina Lozano, Carlos Lorenzo y Gala Gómez, miembros del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), en colaboración con Maria Eulàlia Subirà, profesora e investigadora de Antropología Biológica de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), y José Aparicio de la Diputación Provincial de Valencia.

Los restos maxilares encontrados en esta ueva presentaban porosidad, un carácter relacionado con el deterioro por enfermedad periodontal, y pérdida de hueso en los alvéolos (donde están insertados los dientes), con una reducción de la masa ósea, de modo que las raíces de los dientes, normalmente en el interior de los alvéolos, quedaban desprotegidas. El fósil carece de caries ni había sufrido abscesos, aunque los dientes conservados presentaban un gran desgaste, fruto de una dieta abrasiva, basada en alimentos duros y fibrosos.

Marina Lozano ha apuntado: "Este individuo, en un intento de aliviar las molestias que le ocasionaba la enfermedad periodontal, con una importante inflamación de las encías que a menudo es sangrante, tendría muchas molestias y utilizó un palillo de manera sistemática". Y añade: "Es muy posible que se le quedaran fragmentos de alimentos entre las raíces dentales y las encías e intentaría extraer estos restos de comida para calmar el dolor. Además, la inflamación de las encías por sí misma también provoca sensación de tener un cuerpo extraño sin que éste exista. Esto provocaría que, tal como hacen hoy en día muchos pacientes de enfermedad periodontal, aquel neandertal usara el palillo con más frecuencia e intensidad, lo que le causó dos surcos interproximales, es decir, en la zona de contacto entre dos dientes adyacentes, visibles en las superficies distales del PM3 (primer premolar) y M1 (primer molar) superiores izquierdos".

Los casos de surcos dentales ocasionados por palillos son numerosos entre los neandertales y generalmente no están asociados a ninguna enfermedad dental. "Sin embargo, en el caso de Cova Foradà el palillo no fue empleado sólo como una primitiva forma de higiene dental, sino que está asociado a una patología dental y a un intento de aliviar el dolor, y es lo que lo hace singular", recalca Marina Lozano. Es decir, que nos encontramos ante uno de los primeros ejemplos de tratamiento paliativo con palillos, el más antiguo documentado hasta la fecha.

La referencia completa del trabajo es:
Lozano, M. et al. "Toothpicking and periodontal disease in a Neanderthal specimen from Cova Foradà site (Valencia, Spain)", PLOS ONE (2013)

jueves, septiembre 12, 2013

Descubierto un interesante primate en el Eoceno Superior de la región Vasco-Cantábrica en el norte de España

Nuestra aragosaurera Ainara Badiola y los investigadores del Institut Catalá de Paleontología (ICP) han descrito nuevo material de primates omomiídos eocenos de Europa. Se trata de dos fragmentos de hemimandíbula provenientes del yacimiento alavés del Eoceno Superior (Priaboniense) de Zambrana (Cuenca de Miranda-Treviño, Región Vasco-Cantábrica), en el que Ainara realizó su tesis doctoral.

 El yacimiento fue encontrado a finales de los 90 por el Dr. Salvador Moyà-Solà, quien con sus colaboradores del ICP lavaron grandes cantidades de sedimento en busca de fósiles de primates del Eoceno. No hubo suerte y no encontraron primates, pero sí interesantes fósiles de otros grupos de mamíferos para iniciar un proyecto de tesis. Desde 1998 el yacimiento se está excavando por paleontólogos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) bajo la dirección de la Dra. Ainara Badiola. En las últimas campañas de excavación se han recuperado las dos hemimandíbulas del omomiído Microchoerus que han sido descritas en la revista prestigiosa de Journal of Human Evolution.

El hallazgo ha contribuido a conocer mejor la paleobiodiversidad y la paleobiogeografía de primates y otros mamíferos eocenos en el contexto ibérico y europeo. Se trata del registro más occidental de Microchoerus en la Península Ibérica  y el primer registro de primates eocenos de la Región Vasco-Cantábrica. En la región ibérica occidental las faunas de mamíferos (especialmente perisodáctilos, roedores y primates) del Eoceno Medio son claramente distintas a las descritas en el noreste peninsular (cuencas surpirenaicas) y en el resto de Europa.

Este carácter endémico de estas faunas también se observa en el Eoceno Superior, ya que las faunas de perisodáctilos de Zambrana están emparentadas con las del Eoceno Medio de las cuencas ibéricas occidentales. Sin embargo, las similitudes que presenta el omomiído de Zambrana, clasificado como Microchoerus aff. erinaceus, con las formas europeas apoyan la hipótesis de conexiones entre Iberia y Europa, y la existencia de filtros paleogeográficos y/o paleoecológicos, durante el Eoceno Superior, dando lugar a la coexistencia de una fauna endémica (perisodáctilos y roedores) y la típica europea en la Región ibérica occidental, tal y como indican las asociaciones fósiles de primates y artiodáctilos de Zambrana.

Minwer-Barakat, R., Badiola, A., MArigó, J. Moyà-Solà, S. (2013). First record of the genus Microchoerus (Omomyidae, Primates) in the western Iberian Peninsula and its palaeobiogeographic implications. Journal of Human Evolution 65, 313-321

jueves, julio 25, 2013

Los investigadores de Atapuerca encuentran la herramienta de piedra más antigua de Europa occidental, próxima a 1,5 millones de años.

El Equipo de Investigación de Atapuerca ha hallado en la Sima del Elefante, en Atapuerca (Burgos), un sílex cretácico tallado al  Modo 1 (tecnología muy rudimentaria), en el nivel TE8, que se localiza unos dos metros por debajo del TE9 (datado en 1,2 millones de años), donde en 2007 se encontró la mandíbula humana más antigua de Europa occidental. Por lo tanto, dicha herramienta es todavía más antigua y se aproxima al límite aceptado para la primera ocupación de Europa occidental, que se sitúa en 1,5 millones de años.

A su vez, nuevos hallazgos en el yacimiento de Gran Dolina, en el nivel TD4, que ronda el millón de años, confirma la continuidad del poblamiento humano en Europa desde que este se origino, hace sobre 1,5 millones de años, hasta la aparición de Homo antecessor, hace unos 850.000. Además, coincidiendo con el balance de la campaña de excavación de este año en Atapuerca, se ha dado a conocer una escápula infantil de Homo antecessor, la segunda documentada de un homínido tan pretérito. Este fósil, aunque se descubrió en 2005, ha necesitado de siete años de paciente restauración en el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social).

Para Eudald Carbonell, codirector del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA), no hay duda de que uno de los resultados más destacados de la campaña de excavación que se desarrolla en Atapuerca desde el 1 de julio y que finaliza este viernes, es el hallazgo en la Sima del Elefante de la herramienta mencionada. Al ser más antigua que la mandíbula humana documentada en 2007, “en consecuencia, pensamos que con el nuevo fósil nos acercamos al límite aceptado para la primera ocupación de Europa Occidental que se sitúa en 1,5 millones de años”, ha comentado.

Este hallazgo, junto con los nuevos fósiles de industria lítica, aparecidos en otro yacimiento de Atapuerca este verano, concretamente en Gran Dolina, en el nivel TD4, de un millón de años, “confirma la continuidad del poblamiento humano en Europa desde que este se originó, hace aproximadamente 1,5 millones de años, hasta la aparición de Homo antecessor, hace unos 850.000”, explica Carbonell.
Para este arqueólogo, esto es muy importante porque “contradice las hipótesis planteadas por algunos investigadores que explicaban el primer poblamiento de Europa a partir de la sucesión de pequeñas oleadas de homínidos sin continuidad en el tiempo y condenadas a la extinción ante su incapacidad de adaptarse a los nuevos espacios”.

En este sentido, Eudald Carbonell se ha referido a un artículo publicado el pasado 18 de julio de 2013 en la revista Quaternary Science Rewievs, “Continuity or discontinuity in the European Early Pleistocene human settlement: the Atapuerca evidence”, en la que, entre otras hipótesis, se propone precisamente la continuidad del poblamiento europeo durante el Pleistoceno inferior. Esta firmado por distintos miembros del EIA, entre los cuales se halla el mencionado codirector del Proyecto Atapuerca. “Aunque se trata de una industria lítica muy arcaica, ésta ya refleja –prosigue Carbonell- el desarrollo de actividades complejas, como el aprovechamiento de animales caídos en las torcas. Estas actividades implican un cierto control del territorio, al ser necesario leer e interpretar las señales que se producen en el medio cuando un animal cae en una trampa de este estilo, tales como los bramidos de los propios animales o el revoloteo de aves carroñeras en las inmediaciones”.
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Otro hecho a remarcar ha sido la presentación de una escápula de Homo antecesor. Se puso en evidencia en 2005, en el nivel TD6 de Gran Dolina. Perteneció a un niño o niña de entre cuatro y seis años y representa una gran oportunidad de investigar sobre el desarrollo y la locomoción de esta especie. Su estudio se presumía muy complejo, dado que el fósil se encontraba literalmente incrustado en un bloque de arcilla calcificada. Tras siete años de paciente trabajo, el equipo de restauración del IPHES ha conseguido liberar este resto fósil tan peculiar y se ha podido dar a conocer por primera vez en sociedad. Además, actualmente ya está en condiciones de poder ser analizado. Posteriormente se expondrá en el Museo de la Evolución Humana de Burgos. En el registro fósil de los homininos (especies que ya se desplazan de forma bípeda) arcaicos tan sólo se conocen las escápulas de un individuo inmaduro de unos tres años de edad, perteneciente a la especie Australopithecus afarensis, localizado en la localidad de Dikika, en Etiopía.

Mas información en el Blog del IPHES  http://bit.ly/168aO0j


domingo, julio 21, 2013

Homo antecessor tenía lesiones de deportista de élite

Nuestros colegas del equipo de Atapuerca acaban de publicar un interesante artículo en la revista científica International Journal of Osteoarchaeology sobre una lesión que tenía en el metatarso del pie uno de los individuos de Homo antecessor recuperado en el nivel TD6 de Gran Dolina. Es un lesión de deportistas como los maratonianos. Las entrevistas a las investigadoras Laura Martín-Francés y María Martinón Torres las hemos obtenido de DiCYT, donde se puede encontrar la noticia desarrollada por Cristina G. Pedraz.

Laura apunta sobre la lesión en este hueso del pie. “En ese pequeño metatarso hemos encontrado un tipo de lesión ósea que se denomina comúnmente fractura de estrés o de marcha. Cuando hablamos de una fractura parece que estamos a acostumbrados a pensar en algo más violento, una partición abierta de hueso en dos partes, y en este caso se trata de una serie de micro fracturas debidas a que el hueso se ve sometido durante mucho tiempo a un ejercicio continuado que al final no es capaz de resistir y se va micro fracturando”

Por tanto, la importancia del hallazgo radica en que se trata de una patología muy difícil de identificar ya que “son fracturas microscópicas, tampoco muy dolorosas, y la mayoría de veces se curan sin dejar ni una sola marca”. En este caso, los investigadores han logrado detectar la patología por la inflamación de la superficie del hueso derivada de la micro fractura.

 María Martinón  apunta “Lo que hemos observado es la inflamación del hueso reaccionando a esa lesión, lo que se denomina periostitis, que es lo que nos llamó la atención de que había una lesión en el hueso. Hoy en día estamos aplicando a los fósiles una de las tecnologías más complejas y sofisticadas que existen, la microtomografía axial computarizada o micro-CT de alta resolución, de manera que podemos ver cortes con una precisión de micras”.

Las fracturas de estrés o de marcha son típicas en deportistas de élite como los corredores de maratón, personas sometidas a un ejercicio continuado en el tiempo. “En el Pleistoceno inferior, en torno a un millón de años de antigüedad, podemos suponer que el medio de locomoción más frecuente era ir a pie. Pero al parecer esta especie se desplazaba a distancias considerables y por un terreno irregular, lo que ha podido provocar esa fractura”, agrega María.

Referencia Bibliográfica: Martín-Francés, L; Martinón-Torres, M; Gracia-Téllez, A; Bermúdez de Castro, JM. 2013. Evidence of Stress Fracture in a Homo antecessor Metatarsal from Gran Dolina Site (Atapuerca, Spain). International Journal of Osteoarchaeology. (DOI:10.1002/oa.2310)