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viernes, enero 07, 2022

PaleoLocal se pone en marcha

 



Este año 2022 va a ser muy importante para nuestro equipo, ya que se pone en marcha el proyecto Paleolocal - Paleontología de proximidad. Valorización del trabajo paleontológico como bien de consumo en el entorno rural. Este proyecto, financiado en la convocatoria de Proyectos de I+D+I Orientada a los Retos de la Sociedad en líneas estratégicas, va a ser el marco para desarrollar nuestra investigación sobre los Huevos de Dinosaurio de Loarre.

Las obras del laboratorio ya finalizadas, y estamos comenzando a equiparlo, con la intención de abrir al público en primavera. El centro contará con un laboratorio de preparación de fósiles, donde los visitantes podrán observar en directo como avanzamos con nuestra investigación, además de un pequeño espacio expositivo donde os mostraremos como es la excavación de Loarre, y los descubrimientos que hemos hecho hasta la fecha. De cara al verano esperamos comenzar con los primeros talleres, donde ofreceremos la oportunidad de que nos ayudéis con la preparación de los fósiles, tutelados por nuestro equipo de educadores y preparadores profesionales. ¡Estad muy atentos a nuestras redes sociales! (Por cierto, tenemos una gran sorpresa en cuanto a redes sociales, que esperamos descubriros también en primavera).

En párelo, continuamos con la labor de divulgación del proyecto. Este enero está previsto que visitemos los institutos de Ayerbe y Aínsa, para que los estudiantes de secundaria puedan descubrir los huevos de dinosaurio, y comprendan la importancia de este patrimonio oscense.

Y finalmente, en breve estará lista la primera publicación científica sobre el yacimiento, así que tendremos muchas cosas nuevas que contar. Vuelvo al trabajo, ¡que cómo veis e está acumulando la faena!

La iniciativa Paleolocal es parte del proyecto PLEC2021-008203, financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033 y por la Unión Europea “NextGenerationEU”/PRTR”,

 


 

miércoles, septiembre 01, 2021

Un equipo de paleontólogos del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza ha excavado esta última semana de agosto un nuevo yacimiento de dinosaurios de hace aproximadamente 125 millones de años en la localidad de Alacón.
Se trata de un yacimiento localizado hace un par de años durante una prospección paleontológica en la que se buscaban fósiles de vertebrados del Barremiense en la Formación Blesa. Durante dicha prospección se localizaron una gran cantidad de esquirlas y fragmentos de huesos junto a dos huesos completos de la pata de un dinosaurio, aparentemente ornitópodo. La presencia de fósiles completos llevó a organizar una campaña de excavación para poder comprobar el potencial del yacimiento y ver si se trataba de huesos aislados o de una acumulación mayor.

Durante 5 días se ha abierto una cata de trabajo de 10x2 metros que ha permitido recuperar más de una veintena de huesos, dejando así claro el gran potencial del yacimiento. Pese a que los huesos se encuentran completos están muy fracturados por lo que en su mayoría han tenido que ser extraídos junto a la roca que los rodeaba en momias de yeso, lo que ha imposibilitado su identificación en campo.

La cercanía del yacimiento a la localidad de Alacón, donde se puede visitar un pequeño museo sobre la paleontología del Parque Cultural del Río Martín, ha atraído las miradas curiosas de los vecinos, conocedores de la riqueza paleontológica y arqueológica de la zona. Han sido muchas las personas que se han acercado a preguntar por la excavación, los fósiles y el modo de trabajo, pero siempre deseando ánimos y suerte a los paleontólogos.

Eduardo Medrano aguado, codirector de la excavación, afirma que ha sido una semana de mucho trabajo. “Abrir un yacimiento nuevo siempre es difícil porque no sabes qué tipo de acumulación vas a encontrar. Tienes que ir con más cuidado que en otros yacimientos que ya conoces donde puedes avanzar más rápido. Jara Parrilla Bel, doctora en geología y codirectora de la excavación califica la semana como exitosa y especial. “Al estar tan cerca del pueblo hemos recibido gran cantidad de visitas a las que explicábamos quiénes éramos y qué estábamos haciendo allí. Ha sido una semana emocionante al ver como el yacimiento no paraba de crecer y de mostrarnos nuevos fósiles”.

El nuevo yacimiento aportará su granito de arena al ya extenso patrimonio paleontológico del Parque Cultural del Río Martín. Desde dicha entidad han cedido la residencia de la localidad de Ariño para el descanso de los paleontólogos, así como varias salas donde almacenar y trabajar con los fósiles recuperados.
En los próximos meses se comenzarán los trabajos de preparación de los fósiles previo a su estudio y se estima que para la primavera de 2022 se organice una nueva campaña de excavación con un frente de trabajo de mayor tamaño que permita recuperar más restos de este enigmático dinosaurio.



jueves, julio 01, 2021

Bonapartesaurus, ¿un dinosaurio cojo?



Los restos de Bonapartesaurus fueron descubiertos y excavados por el paleontólogo Jaime Powell en los años 80, cerca de la ciudad patagónica de General Roca (provincia de Río Negro, Argentina). Unos años después, en 1987, y tras un estudio preliminar, Powell publica el primer trabajo científico dando a conocer el ejemplar. En ese estudio, propuso que los restos pertenecerían al primer dinosaurio lambeosaurino encontrado en Argentina, un grupo de dinosaurios hadrosáuridos que poseen una cresta hueca. Esta identificación se basó en su semejanza con el hadrosáurido asiático Barsboldia sicinsky, que en esa época era considerado también un lambeosaurino. Ya en ese primer trabajo Powell reconoció la presencia de una patología en el pie, “un callo”, que diagnosticó como una posible fractura.


Años después, en 2017, Cruzado-Caballero y Powell dieron al fin nombre a este ejemplar, que fue identificado como una nueva especie, Bonapartesaurus rionegrensis, y en el que además se encontraron otras posibles patologías en varias vértebras de la cola. En un reciente trabajo publicado en la revista Cretaceous Research se ha llevado a cabo el estudio detallado de dichas patologías obteniéndose como resultado la descripción de varias fracturas asociadas a posibles infecciones posteriores y el primer caso de cáncer óseo encontrado en un hadrosáurido argentino.



El estudio de las paleopatologías relevante a la hora de conocer aspectos relacionados con la paleobiología y paleoecología de los organismos fósiles que las poseen. Asimismo, en el caso de las enfermedades es posible estudiar su aparición a lo largo de la historia de la vida, a qué grupos de organismos afectaron y en qué medida. Con todo esto, es posible analizar como los organismos del pasado se relacionaban con sus congéneres y/o depredadores, con el medio y, en términos general, como era su biología. De esta forma, por ejemplo las fracturas nos hablan de posibles caídas, golpes con objetos duros o con otros organismos; permiten inferir si usaban partes de su cuerpo, como la cola para golpear objetos y/u otros animales para defenderse; también es posible interpretar si se produjeron posibles accidentes como el ser pisados por otros individuos de su especie, tal como se ha propuesto para las fracturas en la cola de los hadrosáuridos, las que podrían haber ocurrido cuando estos dinosaurios incubaban sus huevos en grupos y otros adultos los pisaban al pasar a su lado, entre otras inferencias posibles. La presencia de infecciones y la curación de las fracturas también nos dan información sobre el sistema inmune y los mecanismos de sanación que presentaban los organismos fósiles, ya que podemos compararlos con aquellas que tienen los animales actuales (p.ej., mamíferos y reptiles) y poder inferir otros aspectos de su paleobiología. Por último, la presencia de enfermedades, tales como los tumores, nos indica que este tipo de enfermedades ya existía desde muy temprana época y afectaba a una gran diversidad de animales, y al igual que las fracturas o infecciones, nos hablan de la biología de los animales que la sufrían, de cómo se enfrentaban a ellas, si podían sobrevivir más o menos tiempo, o si eran mortales a corto plazo.


En Bonapartesaurus, como ya hemos dicho, se han identificado tres patologías, dos en las espinas neurales de dos vértebras de la cola y la tercera en un hueso del segundo dedo del pie, el metatarsiano. Una de las vértebras presenta una fractura desplazada y casi totalmente curada, probablemente relacionada con un traumatismo debido a un fuerte golpe que hizo que se desplazara el hueso y se curara de esa forma, por ese motivo tiene una característica curvatura. La otra vértebra, tiene una fractura casi completamente curada producida también por un evento de estrés, pero no se ha podido confirmar si habría sido por un impacto u otro evento. Lo que sí se sabe es que este evento no produjo el desplazamiento del hueso, por lo que la espina mantiene su forma recta, pero se formó un callo óseo de forma esférica que creció a medida que se curaba la fracturas y se estabilizaba. Estas fracturas, sobre todo en el caso de la fractura desplazada se cree que habrían estado asociadas a infecciones posteriores del tejido blando que rodeaban al hueso, tales como músculos o ligamentos, entre otros. Por último, en el caso de la patología del pie, lo que más llama la atención es el gran sobrecrecimiento de hueso, que posee un aspecto de coliflor que cubre casi todo el metatarsiano. Cuando se estudió, primeramente, se pensó que podría ser debido a una fractura, pero en un estudio más detallado, que consistió en analizar su histología y realizar tomografías computerizadas, se descartó la hipótesis de la fractura. Esto se debió a la ausencia de las características típicas de las fracturas, tales como la presencia de una línea más o menos brillante cruzando el hueso en las imágenes tomográficas. Por el contrario, se observaron indicadores de la presencia de un cáncer o neoplasia del tipo osteosarcoma, tales como la reducción de la densidad ósea y varias zonas donde el tejido cortical fue destruido.
¿Pero qué nos dicen estas patologías sobre si afectaron o no al día a día de Bonapartesaurus?



 Las fracturas de las vértebras fueron sin duda dolorosas, no sólo por la propia fractura sino también por la infección que se habría producido y esto habría restado movilidad a la cola, aportando una gran incomodidad en el desplazamiento y en su actividad diaria. Partiendo de la curación avanzada pero incompleta de estas fracturas se piensa que la muerte de Bonapartesaurus no fue inmediatamente posterior al evento que provocó las fracturas y la posterior infección, pero no es posible cuantificar cuanto tiempo vivió después de ello, ¿meses? ¿años? o incluso, si estas heridas fueron la causa misma de su muerte. Con respecto a la lesión del metatarsiano, no es posible inferir en qué medida afectó la locomoción de Bonapartesaurus. Esto se debe a que, si bien el cáncer alcanzó un gran desarrollo, el metatarsiano no representa uno de los huesos con mayor rol en el soporte del peso del cuerpo, los que suelen provocar la muerte cuando se ven afectados por patologías. Asimismo, los músculos del pie que se unían sobre la región de la patología, podían verse asistidos por otros músculos con uniones en otras regiones del pie. Mucho se desconoce aún de los aspectos biomecánicos de esta región, por lo que aún no es posible llegar a una interpretación concluyente sobre como afectó en su marcha. Es interesante mencionar que el cáncer registrado en el metatarsiano, aparentemente no migró hacia otros huesos, ya que no se observan indicios en casi la mitad del esqueleto que conservó Bonapartesaurus, por lo que aunque afectó de manera muy severa al metatarsiano no se ha registrado en ningún otro hueso conservado. 


Como conclusión del trabajo Bonapartesaurus tuvo varias lesiones que a priori aunque dolorosas no lo llevaron a la muerte, permitiéndole sobrevivir y seguir interactuando con sus congéneres a pesar del dolor inicial producido por las fracturas y las infecciones. 


https://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-tumor-en-el-pie-y-dos-fracturas-en-la-cola-complicaron-la-vida-de-este-hadrosaurio

lunes, diciembre 07, 2020

Nuevos datos sobre la paleobiodiversidad de los saurópodos en la transición Jurásico-Cretácico de España (Burgos)


El tránsito Jurásico - Cretácico en la península ibérica se caracteriza por la abundancia y diversidad de restos fósiles de saurópodos, habiéndose descrito algunos de saurópodos más conocidos como Aragosaurus, Galvesaurus, Turiasaurus etc. y sigue habiendo nuevos taxones que están por describir. Además están representados saurópodos primitivos y derivados, macronarios, diplodidocimorfos, en una biodiversidad no conocida en otros momentos en Iberia. Acaba de sumarse un taxón diferente, inicialmente asignado a aff Duriatitan, al haberse solo estudiado el húmero. Proviene del Titónico-Berriasiense de Burgos en un trabajo liderado por Fidel Torcida y en el que ha participado el aragosaurero José Ignacio Canudo. Os adjuntamos el resumen que han preparado nuestros compañeros del CAS.



Se acaba de publicar en Journal Iberian of Geology un artículo sobre un húmero de saurópodo recuperado en el yacimiento de Torrelara (Burgos). Los autores del estudio son Fidel Torcida Fernández-Baldor, director del Museo de Dinosaurios y director de las excavaciones de dinosaurios de la Sierra de la Demanda y C.A.S., Pedro Huerta Hurtado del Comité Científico del Museo de Dinosaurios, del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas y de la Universidad de Salamanca y José Ignacio Canudo Sanagustín del Grupo Aragosaurus‑IUCA, Paleontología, Facultad de Ciencias, Universidad de Zaragoza. 


Se estudia un húmero (MDS-VPCR, 214) recuperado en el yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal (Burgos, Spain). Geológicamente se sitúa en la base de la Formación Rupelo (Cuenca de Cameros) de edad Titoniense – Berriasiense. Esta formación se interpreta como depósitos lacustres-palustres con márgenes de bajo gradiente y cambios periódicos en el nivel del agua. MDS-VPCR, 214 es grácil y recto, presentando una mayor expansión mediolateral en el extremo proximal respecto al distal. La cresta deltopectoral está bien expandida anteroposteriormente y se extiende hacia la línea media de la diáfisis. La cabeza articular distal presenta en la superficie anterior los cóndilos radial y ulnar, de desarrollo semejante, y que dejan entre ellos un estrecho surco. La superficie articular distal no está dividida entre los cóndilos ulnar y radial; esta superficie se extiende hacia las superficies anterior y posterior del húmero. 

 MDS-VPCR, 214 presenta diferencias morfológicas significativas con los húmeros de los saurópodos ibéricos del tránsito Jurásico – Cretácico como son los turiasaurianos Losillasaurus, Zby y Turiasaurus, los macronarios basales Lourinhasaurus y Aragosaurus y los Titanosauriformes Lusotitan y Galvesaurus. Un análisis filogenético del MDS-VPCR, 214 lo relaciona con Titanosauriformes, probablemente un braquiosáurido basal afín a Duriatitan, un género inglés del Kimmeridgiense. Por esta razón, MDS-VPCR, 214 se asigna provisionalmente a aff. Duriatitan.

miércoles, noviembre 11, 2020

Nuevas huellas fósiles de dinosaurios y cocodrilos del Jurásico superior en Portugal


Un trabajo publicado en la revista Lethaia describe nuevas icnitas (huellas fosilizadas) en la costa oeste de Portugal. Los rastros pertenecen a dinosaurios carnívoros y saurópodos, y a cocodrilos que vivieron en esta zona durante el Jurásico superior, hace unos 150 millones de años. La investigación confirma la cuenca lusitánica como uno de los lugares del mundo con mayor número de tipos de huellas distintos en esta edad. 



La investigación está liderada por el aragosaurero Diego Castanera, investigador ‘Beatriu de Pinós’ del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y supone la continuación del trabajo desarrollado en colaboración con personal investigador de instituciones portuguesas e italianas sobre la colección de la Sociedade de História Natural de Torres Vedras. 

Las icnitas han sido recogidas en los acantilados de la costa oeste de Portugal (de Torres Vedras a Salir do Porto) durante los últimos 30 años y pertenecen a diversas formaciones geológicas cuya edad se sitúa entre el Kimmeridgiense y el Titoniense, hace entre 155 y 150 millones de años. El registro fósil portugués ha revelado en los últimos años el descubrimiento de importantes restos de dinosaurios terópodos (carnívoros) y de cocodrilomorfos que muestran una alta diversidad de ambos grupos.

En este trabajo, las icnitas se han estudiado con técnicas de fotogrametría y se han identificado cuatro tipos de huellas de dinosaurios terópodos cuyas formas y tamaños varían desde huellas pequeñas y gráciles (de menos de 10 cm) a gigantes y robustas (algunas más de 50 cm). Sin embargo, esta icnodiversidad no concuerda con la mayor diversidad mostrada por el registro osteológico (más de 10 tipos de dinosaurios terópodos reconocidos hasta la fecha).

En la colección también se ha identificado una huella de saurópodo (dinosaurio herbívoro de largo cuello y cola) y, por primera vez en Portugal, huellas de cocodrilo de tipo Crocodylopodus, previamente identificadas en otras partes de la península ibérica como Asturias y Soria. Además, se han reconocido icnitas de natación, que apuntan también a algun cocodrilomorfo como productor más probable.

En conjunto, estas nuevas identificaciones junto con los trabajos previos suponen que la Cuenca Lusitanica sea uno de los lugares con mayor número de tipos de huellas diferentes del Jurásico Superior junto a Asturias y USA.

Artículo original: Castanera, D., Malafaia, E., Silva, B., Santos, V., & Belvedere, M. New dinosaur, crocodylomorph and swim tracks from the Late Jurassic of the Lusitanian Basin: implications for ichnodiversity. 2020. Lethaia. https://doi.org/10.1111/let.12402


lunes, septiembre 28, 2020

La dura vida del paleontólogo. ¿Cómo es una jornada de trabajo en la excavación paleontológica de Loarre?

 

Lunes, 7 de la mañana. Suena la alarma y, al moverme, noto el dolor del brazo derecho, desde el hombro hasta la muñeca. Es el resultado del trabajo en el yacimiento de Loarre este fin de semana. Pienso en los compañeros paleontólogos que llevan ya más de dos semanas excavando, y lo que les queda. ¿Será que cuando llevas tantos días te acostumbras? Lo dudo mucho… Ahora mismo, pienso, estarán empezando a organizar la jornada. Los encargados de cocinar la comida de hoy estarán a los fogones. El resto, organizando material, desayunando y preparándose para el día que comienza. No puedo evitar echar un ojo a la previsión del tiempo. Parece que este lunes, al menos, el viento les dará un respiro.

El yacimiento de huevos de dinosaurio de Loarre, que se encuentra a más de 1000 m de altitud, impresiona cuando lo ves por primera vez. Cuando, el sábado por la mañana, bajamos de la furgoneta, lo primero que recibimos fue el impacto del fortísimo viento. Los primeros 20 minutos de la jornada consisten en organizar al equipo de excavación y el material. Con semejante vendaval, todo el material ligero volaba por los aires (las esterillas fueron las principales damnificadas), así que por un momento reinó el caos. Por suerte, pudimo


s sobreponernos enseguida a las inclemencias climáticas y así comenzar a trabajar. La extensión que ocupa el área de excavación es bastante amplia, y el equipo se dividió en tres grupos de trabajo repartidos a lo largo de la extensa cuadrícula. Un grupito de excavadoras se centró en el trabajo fino de una parte del afloramiento, donde aparecen algunos huevos muy bien conservados. Otra compañera se dedicó en exclusiva a una zona algo más apartada. Y, mientras tanto, al equipo más numeroso se nos encomendó la tarea de excavar una zanja rodeando la zona de afloramiento de una importante acumulación de huevos fósiles. Nuestro objetivo, descalzar un enorme bloque de roca que los paleontólogos se llevarán al laboratorio. Así a ojo, el bloque pesará más de una tonelada. Se trata de una roca bastante dura que hay que excavar con martillo neumático, o con cincel y maza si hay que trabajar con más precisión. El trabajo es duro allá arriba, pero las bajas temperaturas de estos días invitaban a no quedarse quieto. Casi hasta se agradecía tener que llevar mascarilla para mantener nariz y cara más protegidas. Otra de las complicaciones a las que hay que hacer frente cuando el clima no acompaña es lo difícil que resulta proteger los restos fósiles. La técnica empleada es el engasado, que consiste en cubrir el fósil con gasas y aplicar consolidante liquído. Pero colocar trocitos de gasas sobre una roca con vientos de casi 80 km/h no es sencillo: las gasas seguían a las esterillas en su búsqueda de la libertad. Además, las bajas temperaturas hacen que sea más largo el proceso de secado del consolidante.

Pese a todo, el equipo de trabajo va a continuar incansable sus labores durante las próximas dos semanas. Y, la verdad, hay que reconocer que el esfuerzo tiene su recompensa cuando ves el material tan alucinante que se está recuperando. Desde el Museo queremos desearles muchísimo ánimo a todos los componentes del equipo. ¡Estamos deseando conocer más cosas sobre sus hallazgos!

miércoles, septiembre 09, 2020

El yacimiento de dinosaurios de La Peñuela (Camarillas, Teruel) se abre al público




Del 31 de Agosto al 4 de septiembre, paleontólogos del Grupo de Investigación Aragosaurus – IUCA (Universidad de Zaragoza) y del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) organizaron cuatro jornadas de puertas abiertas para dar a conocer los trabajos de excavación que se estaban llevando a cabo en el yacimiento de La Peñuela (Camarillas, Teruel). En total, alrededor de 40 vecinos pudieron observar de primera mano el rico patrimonio que alberga la zona y conocer cómo trabajan los paleontólogos en este excepcional yacimiento que alberga fósiles de la fauna que vivió en esta zona durante el intervalo Jurásico-Cretácico, hace unos 145 millones de años.  


El yacimiento de La Peñuela se encuentra cerca del pueblo de Camarillas, a unos 50 km al noreste de Teruel. Fue encontrado años atrás por Pedro Cirugeda, vecino de Camarillas, pero no fue hasta 2017 cuando se hizo una primera valoración de su potencial. Tras los primeros hallazgos, en el año 2019 se realizaron diversas campañas de excavación donde se encontraron los restos de un dinosaurio de gran tamaño.  Entre los hallazgos más notables de la campaña de este año destacan los restos de parte de la columna vertebral (cuello y espalda) de un gran saurópodo, un dinosaurio herbívoro de cuello y cola largos, así como un diente de un dinosaurio terópodo, el grupo que incluye los dinosaurios carnívoros como el Tyrannosaurus rex.


La visita a este peculiar yacimiento ha contado con el apoyo del Ayuntamiento y de la Asociación Cultural Camerón de Camarillas, así como del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra y forma parte de diversos proyectos financiados por el Ministerio de Ciencia, el Gobierno de Aragón y la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación de la Generalitat de Cataluña.
Próximamente se prevé reanudar las excavaciones y mantener las actividades de divulgación.

martes, julio 21, 2020

Nuevas aportaciones al origen de los dinosaurios paquicefalosaurios

Un nuevo estudio realizado por un  equipo de investigadores internacional del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología-CONICET-UNRN de General Roca (Argentina), el equipo Aragosaurus de la Universidad de Zaragoza (España), el Institut Royal des Sciences Naturelles de Belgique (Bruselas, Bélgica), y de la Réserve Naturelle de Sainte Victoire (Marseille, France) ha salido a luz, proporcionando nuevos datos acerca del origen de los cerápodos y retrasando este de aproximadamente 40 millones de años atrás, en el tránsito entre el Triásico y el Jurásico (hace ≈ 200 Millones de años).


¿Qué descubrimiento permitió resolver el origen de los cerápodos? La clave se encuentra en el estudio de las formas “menos llamativas”, más pequeñas y a menudo olvidadas de los paleontólogos. Los heterodontosauridos forman un grupo cuyo registro se conoce desde el principio del Jurásico en África del Sur y en Argentina, pero cuyo registro se vuelve muy escaso a lo largo del Mesozoico hasta el Cretácico Inferior. Su característica principal es la de tener un diente “de sable”, es decir, con forma de canino gigante en la parte delantera de su morro. Pese a  tener este diente, eran animales herbívoros y probablemente comerían una mezcla de vegetales e insectos. En el presente trabajo se propone a los heterodontosauridos como los ancestros directos a los pacquicefalosaurios, un sub-grupo dentro de Marginocephalia caracterizados por su cráneo en forma de domo. Los ornitópodos son el grupo hermano a los marginocefalios. Por consiguiente, el origen de los ornitópodos remontaría a la edad de los primeros heterodonsauridos, hacia la base del Jurásico.

Después de este descubrimiento, ¿faltan aún cosas para descubrir sobre la evolución de estos dinosaurios? Obviamente, sí. Inmensas áreas quedan pendientes por resolver. El descubrimiento de un origen tan antiguo para los ornitópodos aumenta el lapso temporal en el que no se conoce ningún ancestro para este grupo. Seguramente este “hueco” se pueda llenar con el descubrimiento o reestudio de formas gráciles y primitivas. Por otro lado, las relaciones dentro de Ornithopoda están muy poco sostenidas todavía a día de hoy y la filogenia es solo el primer paso a un estudio “más a fondo” de la fauna del pasado. Después de resolver las relaciones de parentesco, se abrirán nuevas pistas de investigación. Uno de los objetivos de estos trabajos es intentar comprender los mecanismos evolutivos intrínsecos en cada linaje, y la relación entre éstos y la evolución de los nichos ecológicos y los ecosistemas del pasado.

La referencia de la publicación es:
P. -E. Dieudonné, P. Cruzado-Caballero, P. Godefroit,  T. Tortosa (2020): A
new phylogeny of cerapodan dinosaurs, Historical Biology, DOI: 10.1080/08912963.2020.1793979


miércoles, mayo 20, 2020

Un dinosaurio cojo hace 150 millones de años

El estudio de las patologías (enfermedades y dolencias) de los animales del pasado es una ventana abierta para conocer el comportamiento y la biología de organismos que vivieron hace muchos millones de años. Estudiando, por ejemplo, las fracturas que se observan en los huesos fósiles de dinosaurios podemos saber si estas fueron causadas por golpes fortuitos (a consecuencia de interacciones ambientales) o debidas a comportamientos intraespecíficos (como luchas en épocas de apareamiento). En función del estado de curación de dichas fracturas, se puede inferir si los individuos fueron capaces de sobrevivir a ellas y cómo les afectaban en su día a día. Lo mismo sucede con el estudio de otros tipos de patologías debidas a enfermedades o a problemas metabólicos cuya evidencia queda reflejada en los fósiles.

Con este objetivo en mente se abordó el estudio de los restos fósiles del dinosaurio Othnielosaurus, concretamente los huesos (falanges) de su pie, ya que presentaban características que hacían pensar en la presencia de patologías. Othnielosaurus es un pequeño dinosaurio bípedo que vivió a finales del Jurásico (hace unos 150 millones de años) en lo que hoy es Norteamérica. De menos de 2 metros de longitud y con una masa corporal estimada en unos 15 kg, Othnielosaurus tenía hábitos vegetarianos. Los especialistas en dinosaurios lo clasifican dentro del grupo de los ornitisquios, pudiendo estar emparentado con los ornitópodos.

La investigación fue realizada por un equipo multidisciplinar liderado por la Dra. Penélope Cruzado Caballero y compuesto por integrantes de equipos de tres países: Argentina (Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de Río Negro, UNRN)), España (Grupo Aragosaurus de la Universidad de Zaragoza y Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea) y Estados Unidos (Carnegie Museum de Historia Natural y la Western Interior Paleontological Society).

Entre los principales resultados, se descubrió que Othnielosaurus presentaba tres tipos de patologías en su pie izquierdo: una forma de artritis cuyo origen pudo ser metabólico y dos tipos de fracturas (denominadas fractura de impacto y fractura de pilón), que pudieron ser debidas a al menos dos accidentes ocurridos a lo largo de la vida de este individuo. Ambas fracturas fueron probablemente bastante dolorosas y redujeron en cierto grado la actividad del animal. Se observa que las fracturas presentan cierto grado de curación, por lo que se puede pensar que Othnielosaurus sobrevivió con ellas durante un tiempo, aunque eso implicó dificultades para caminar y posiblemente le provocó una cojera. Su supervivencia no debió durar mucho tiempo, ya que la fractura de impacto no está totalmente curada.

El estudio muestra que la presencia de patologías en los pies de dinosaurios y otros vertebrados terrestres del pasado pudo condicionar la vida cotidiana de estos animales. En el caso concreto de Othnielosaurus, se considera que las patologías observadas en este individuo dificultaron sus desplazamientos y le limitaron a la hora de obtener alimentos, lo que pudo debilitarlo y convertirlo en una presa fácil para los depredadores. La cojera y la malnutrición pudieron ser las causas últimas que llevaron a este individuo de Othnielosaurus a un desenlace fatal.


La noticia también se puede leer en:


https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-dinosaurio-que-cojeaba-hace-150-millones-de-anos

Un video del animal en: https://www.youtube.com/watch?v=qTNXsuE3K34
Reconstrucción de dos ejemplares de Othnielosaurus en su entorno en lo que hoy es América del Norte. Uno de ellos presenta una cojera debido a varias patologías que sufría en su pie izquierdo. / José Antonio Peñas (SINC)

jueves, enero 16, 2020

Otro rompecabezas de dinosaurios resuelto por paleontólogos


Una nueva investigación, publicada recientemente en la revista Papers in Palaeontology, arrojó una respuesta concluyente, aunque sorprendente, sobre un extraño tipo de cáscaras de huevos fósiles mediante el uso de una técnica de investigación innovadora.
 


La investigación fue realizada por un equipo internacional dirigido por Seung Choi de la Universidad Nacional de Seúl (Corea del Sur) e incluyó a Yuong-Nam Lee (Universidad Nacional de Seúl, Corea del Sur), junto con Miguel Moreno-Azanza (Universidade Nova de Lisboa; Museu de Lourinhã, Portugal), Zoltán Csiki-Sava (Universidad de Bucarest, Rumania) y Edina Prondvai (Universidad de Gante, Bélgica, actualmente en el Grupo de Investigación de Paleontología MTA-MTM-ELTE, Hungría).
El equipo logró determinar la verdadera identidad de un tipo peculiar de cáscaras de huevos fósiles llamado Pseudogeckoolithus, que se originó a partir del final del período Cretácico (hace aproximadamente 85 a 66 millones de años), unas cáscaras de huevo que confundieron a los paleontólogos europeos durante varias décadas.


Las cáscaras de huevo Pseudogeckoolithus están ampliamente distribuidas en el sur de Europa y también aparecen en el norte de África. Son muy delgadas (generalmente menos de 0.3 mm), y algunos aspectos de su microestructura se asemejan a los de las cáscaras de huevo de algunos dinosaurios depredadores, mientras que otros recuerdan a los de las cáscaras de huevo de lagarto moderno. Además, se caracterizan por una ornamentación a base de nodos dispersos, siendo a este respecto también notablemente similar a las cáscaras de huevo de algunos geckoes modernos. Por lo tanto, estos fósiles se denominan comúnmente cáscaras de huevo "tipo gecko" por los expertos.
“Este fue un caso de una señal muy confusa dentro del registro fósil europeo del Cretácico Tardío. Debido a su similitud con las cáscaras de huevo de gecko modernas, Pseudogeckoolithus a menudo se consideraba como una prueba que respaldaba la presencia de geckos en el archipiélago tropical que cubría la parte sur de Europa al final del reinado de los dinosaurios ", dice Csiki-Sava desde el Universidad de Bucarest, uno de los coautores del estudio.

 

Con el fin de aclarar la identidad de la capa de huevo Pseudogeckoolithus, el equipo investigó estos fósiles de cáscara de huevo “tipo gecko” de Rumania, Hungría y España utilizando una técnica novedosa llamada análisis de difracción de dispersión de electrones (EBSD) para revelar su patrón cristalográfico detallado y compararlo con el de los geckos modernos, así como de los pájaros y los dinosaurios extintos, los llamados maniraptores. "Ahora somos plenamente conscientes de que las cáscaras de huevo de gecko modernas y las cáscaras de huevo de dinosaurio típicas (incluidas las aves) tienen una disposición cristalográfica completamente diferente", explica Choi, que previamente había estudiado en detalle tanto las cáscaras de huevo de gecko como las de dinosaurio depredador utilizando la misma técnica. "Por lo tanto, decidimos comparar la imagen cristalográfica de Pseudogeckoolithus con la de las cáscaras de huevo de los geckoes y pájaros modernos, así como las de los pequeños dinosaurios depredadores, para resolver el enigma de Pseudogeckoolithus". De hecho, los investigadores pudieron confirmar ese Pseudogeckoolithus, con sus cristales de cáscara de huevo que crecen desde el interior hacia la superficie de la cáscara externa, tienen una disposición cristalográfica completamente diferente de la de la cáscara de huevo de gecko moderna, donde el crecimiento del cristal parece proceder de la superficie exterior hacia adentro.


En cambio, las cáscaras de huevo de Pseudogeckoolithus muestran una disposición cristalográfica típica de las aves y sus ancestros maniraptores. “Las cáscaras de huevo de Pseudogeckoolithus son tan delgadas y frágiles que es difícil reconocer fragmentos bien preservados que conserven todas las características típicas de la cáscara de huevo de terópodo, como las múltiples capas con diferentes tipos de cristales. Sin embargo, EBSD nos permitió identificar estas estructuras incluso en los especímenes menos bien conservados, lo que confirma que Pseudogeckoolithus no es una verdadera cáscara de huevo de gecko. En consecuencia, no hay evidencia de que los geckoes fueran comunes en el Cretácico Superior de Europa, como a menudo se interpretó anteriormente ”, comenta Moreno-Azanza, de la Universidade Nova de Lisboa y Museu de Lourinhã, otro coautor. “La identidad engañosa de Pseudogeckolithus ya fue abordada por Nieves López-Martínez y Monique Vianey-Liaud, quienes la nombraron en la década de 1990. Clasificaron esta cáscara de huevo como dinosaurio, pero la llamaron "huevo de piedra degecko", que es lo que significa Pseudogeckoolithus.

Ahora, estas nuevas técnicas nos permitieron corroborar firmemente su observación inicial: estas cáscaras de huevo se originan a partir de huevos puestos por dinosaurios ”.
De hecho, la amplia distribución de las cáscaras de huevo de Pseudogeckoolithus en realidad implica la presencia común de pequeños dinosaurios depredadores parecidos a pájaros, probablemente muy relacionados, en toda Europa durante el Cretácico Tardío. “Es notable cuán extendidas están las cáscaras de huevo de tipo Pseudogeckoolithus. Aparecen prácticamente en todas partes en el archipiélago del Cretácico Tardío, independientemente de la geografía.


El artículo puede leerse aquí:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/spp2.1294

Reconstruction © Julius T. Csotonyi  julius.csotonyi@gmail.com
Composite@Zoltan Csiki zoltan.csiki@g.unibuc.ro

lunes, diciembre 09, 2019

Descubriendo los secretos del dinosaurio argentino Macrogryphosaurus gondwanicus.

Penélope Cruzado, Integrante del equipo Aragosaurus e investigadora del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (CONCIET-UNRN) en Argentina ha participado en la descripción completa del esqueleto del ornitópodo argentino Macrogryphosaurus gondwanicus

Los ornitópodos son dinosaurios herbívoros, mayormente bípedos, cuyos restos pueden encontrarse en todo el mundo. La gran mayoría de los restos ornitópodos que se han encontrado en América del Sur proceden de la Patagonia Argentina donde hasta el momento han sido descriptas 9 especies distintas, entre las que se encuentra Macrogryphosaurus

Este dinosaurio fue presentado en un primer artículo realizado por el paleontólogo Jorge Calvo y colaboradores en 2007. En este primer trabajo los investigadores además crearon un grupo nuevo de ornitópodos endémicos de Sudamérica llamado Elasmaria. Desde entonces han aparecido nuevos integrantes del grupo y se ha hecho necesaria una nueva y más exhaustiva descripción de los materiales de Macrogryphosaurus. Con este objetivo los investigadores Sebastián Rozadilla, Penélope Cruzado-Caballero y Jorge Calvo han reestudiado el esqueleto de comparándolo con nuevos integrantes del grupo Elasmaria, como Mahuidacursor, publicando sus resultados en un nuevo artículo.

Macrogryphosaurus tiene una edad de unos 89 millones de años y es uno de los ornitópodos completos de Argentina junto con Talenkauen santacrucensis y Mahuidacursor lipanglef, lo que ha permitido hacer estudios comparativos para evaluar como evolucionaron estos dinosaurios endémicos de Argentina.

La publicación se enmarca en el proyecto de investigación de la aragosaurera Penélope Cruzado-Caballero sobre el estudio de la diversidad de ornitópodos durante el cretácico Superior en Argentina.


Enlace del artículo: https://www.sciencedirect.com/…/artic…/pii/S0195667119302460

jueves, abril 25, 2019

Un yacimiento de dinosaurios de Teruel lleno de jovencitos


Un trabajo llevado a cabo entre la UPV/EHU y la Universidad de Zaragoza ha realizado un profundo análisis de fósiles de dinosaurio de La Cantalera-1, uno de los yacimientos ibéricos del Cretácico inferior con mayor diversidad de vertebrados. Han estudiado la estructura de los tejidos fosilizados de los huesos, así como los procesos de fosilización. Según han podido comprobar, la mayor parte de los dinosaurios encontrados en La Cantalera-1 eran individuos juveniles.

El yacimiento de La Cantalera-1 está situado en Teruel y considerado como muy importante por la comunidad científica, por ser uno de los yacimientos de la península ibérica con mayor diversidad de vertebrados del Cretácico inferior. Datado de hace unos 130 millones de años, se han descubierto restos de dinosaurios, mamíferos, cocodrilos, pterosaurios, lagartos, tortugas, anfibios y peces. Un trabajo de investigación multidisciplinar, llevado a cabo por investigadores de los departamentos de Estratigrafía y Paleontología y de Mineralogía y Petrología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU, junto con la Universidad de Zaragoza (Grupo Aragosaurus-IUCA), ha estudiado tanto el proceso de fosilización (tafonomía) que siguieron parte de esos restos, así como la estructura interna que presentan los huesos (paleohistología).

Aunque se trata de un yacimiento muy estudiado dada su importancia, “ninguna investigación anterior lo había abordado desde estas perspectivas ni con la profundidad con que lo hemos hecho en este estudio”, comenta Leire Perales-Gogenola, miembro del Departamento de Estratigrafía y Paleontología de la UPV/EHU y primera autora del estudio.

Para su trabajo, escogieron dos grupos de dinosaurios, el de los ornitópodos (cuyos restos son abundantes en el yacimiento), y los anquilosaurios (conocidos como dinosaurios acorazados, por poseer una armadura de placas óseas). Aunque cuentan con piezas fósiles grandes, este grupo de investigación recurrió a “restos fragmentarios, pequeños trozos de hueso, y los huesos dérmicos. La metodología que debíamos seguir implica realizar cortes en las muestras, y no quisimos dañar las piezas más importantes”, destaca la investigadora.
 

Ecosistema palustre con abundantes individuos juveniles

La parte del estudio de las estructuras internas de los huesos fósiles (paleohistología), “reveló que la mayoría de los dinosaurios ornitópodos eran individuos juveniles. Los huesos fosilizados, al inspeccionarlos por el microscopio, muestran la misma estructura que los huesos sin fosilizar, pues conservan todas sus características. Esto nos permite identificar los signos que nos indican si pertenecían a individuos adultos o inmaduros; se puede saber, por ejemplo, si se está tratando con un dinosaurio grande pero juvenil, o si se trata de un dinosaurio pequeño pero adulto”, explica la bióloga y paleontóloga de la UPV/EHU. En el estudio de la parte interna de los huesos dérmicos, por su parte, observaron “una serie de rasgos que otros investigadores habían asociado con un grupo específico de anquilosaurios, por lo que pudimos determinar con mayor precisión, en algunos casos, de qué tipo de dinosaurios se trataba”.

Para el estudio tafonómico, por otra parte, la investigadora remarca la utilidad de haber analizado restos fragmentarios, “ya que son huesos que sufrieron fracturas, por la presión propia del enterramiento posterior, entre otras causas, y eso hizo que por esas fracturas se pudieran filtrar diferentes materiales sedimentarios, que han quedado fosilizados junto con los restos óseos, lo cual da una información muy valiosa sobre el ambiente en el que se encontraban”. En esta parte del estudio pudieron deducir que esos huesos sufrieron un enterramiento rápido, y llegaron pronto al nivel freático, en el cual ya se dieron los procesos de fosilización. Además, se ha detectado actividad microbiana en los huesos, presencia de bacterias formando tapetes microbianos, y eso probablemente favoreció el proceso de fosilización.

Los resultados obtenidos han servido para aumentar el conocimiento que se tenía del yacimiento, y, básicamente, han “confirmado las características del ecosistema y el grado de maduración de los individuos allí presentes, que habían sido ya descritos en estudios anteriores. Los datos indican que fue un ecosistema palustre, y servía de zona de abastecimiento para la fauna del lugar. Por la abundancia de individuos juveniles y restos de cáscara de huevo, que también son muy abundantes en el yacimiento, se ha sugerido que podría corresponder a una zona de cría o de alimentación”, detalla Perales-Gogenola.

Próximos estudios en este yacimiento previstos por la Universidad de Zaragoza abordarán la paleohistología de otros dinosaurios presentes en La Cantalera-1, así como profundizarán en la edad de la muerte de los dinosaurios herbívoros, para certificar si se trata de una población natural o hay una sobredimensión de los juveniles por cuestiones de depredación de dinosaurios terópodos (dinosaurios carnívoros que pudieron atacar con más frecuencia a individuos juveniles que a individuos adultos).

sábado, marzo 23, 2019

El dinosaurio corredor de las montañas: una nueva especie descrita en la Patagonia (Argentina)

La Patagonia argentina es una región que está proporcionando continuamente hallazgos científicos relevantes en el panorama mundial de la paleontología de dinosaurios. En los últimos años, investigadores del Grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza han participado en la descripción de nuevas especies de dinosaurios patagónicos y el último caso es el de Mahuidacursor lipanglef, un nuevo ornitópodo recién publicado en la revista internacional Cretaceous Research. Se trata de un dinosaurio de talla mediana, herbívoro y poco común por sus características anatómicas. Este trabajo está liderado por la Dra. Penélope Cruzado-Caballero, investigadora del CONICET (y Universidad Nacional de Río Negro) de Argentina que realizó su tesis doctoral en la Universidad de Zaragoza, en colaboración con otro integrante actual del Grupo Aragosaurus-IUCA que es José Manuel Gasca, además de otros investigadores argentinos como Nacho Cerda del CONICET-UNRN, Leonardo Filippi del Museo “Argentino Urquiza” de Rincón de los Sauces y Alberto Garrido del Museo Olsacher de  Zapala.

En el norte de la Patagonia argentina, en afloramientos cretácicos del entorno de la ciudad de Rincón de los Sauces, provincia de Neuquén, el equipo del Museo “Argentino Urquiza” lleva realizando numerosos descubrimientos paleontológicos en los últimos años. En 2016, durante una salida de campo los técnicos del Museo de Rincón de los Sauces recolectaron unos fragmentos de huesos fósiles al pie de una pequeña loma donde afloran sedimentos de la Formación Bajo de la Carpa, de edad Santoniense (Cretácico Superior). Estos indicios dieron lugar posteriormente a la excavación de un esqueleto de dinosaurio articulado y exquisitamente preservado. Se trata de un esqueleto parcial que conserva vértebras cervicales, dorsales, costillas, cintura escapular y el brazo derecho casi completo. La apariencia general permitió desde un primer momento reconocer el ejemplar como perteneciente a un ornitópodo: un dinosaurio herbívoro, bípedo, de tamaño mediano y de aspecto grácil.

Los dinosaurios ornitópodos no son precisamente los dinosaurios más frecuentes en el registro fósil de Argentina, o al menos hasta ahora, ya que se conoce un mayor número de especies de otros tipos de dinosaurios herbívoros como los grandes saurópodos y también los terópodos (carnívoros) están mejor estudiados. Dentro de los dinosaurios ornitópodos, se conocen algunas especies de hadrosaurios (dinosaurios pico de pato) y también otras forman con características más primitivas y de menor tamaño que comúnmente se denominan “ornitópodos basales”. Dentro de este último grupo las relaciones de parentesco son confusas según el estado de conocimiento actual, ya que estos dinosaurios se parecen mucho entre sí y son sutiles las diferencias anatómicas que los caracterizan, es decir, son lo que se suelen llamarse formas muy conservativas. Sin embargo, descubrimientos recientes están permitiendo identificar la existencia de un grupo de ornitópodos basales que pudieron ser endémicos de Sudamérica (o quizá Gondwana) durante el Cretácico Superior y que comparten unas características anatómicas que son comunes entre sí pero diferenciadoras respecto a otros dinosaurios de parentesco cercano. 


Se ha interpretado que este grupo presenta un conjunto de modificaciones (principalmente en extremidades anteriores y posteriores) que pudieron ser biomecánicamente ventajosas a la hora de correr. Es posible que estas cualidades para ser corredores eficientes fueran determinantes para que este grupo de pequeños y medianos dinosaurios herbívoros tuvieran éxito y se diversificaran durante el Cretácico Superior en la región patagónica. Algunas de estas características relacionadas con adaptaciones a la carrera como la morfología especial del húmero se ha podido reconocer en la nueva especie Mahuidacursor lipanglef, cuyo nombre proveniente de la lengua mapuche, literalmente significa “corredor de las montañas” con “brazo ligero”.

La referencia completa del trabajo es:
Cruzado-Caballero, P., Gasca, J.M., Filippi, L.S., Cerda, I., Garrido, A.C. 2019. A new ornithopod dinosaur from the Santonian of Northern Patagonia (Rincón de los Sauces, Argentina). Cretaceous Research, 98, 211-229. DOI: 10.1016/j.cretres.2019.02.014
 

jueves, enero 31, 2019

VIII Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios


Ponemos en marcha las VIII Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su Entorno, del 5 al 7 de septiembre próximos.

Hemos creado dos sitios web para difundir, informar y aportar documentación que facilite a todos los interesados su participación:

https://www.facebook.com/dinosaurioscyl/

En ellos puedes encontrar la primera circular:
https://dinosaurioscyl.blogspot.com/p/documentos-documents.html

Y el formulario de inscripción:
https://drive.google.com/file/d/1mGeFvTJfff3hwHSWGFv5D0XkY6g7eRMJ/view

Nos gustaría que difundieses la celebración de este congreso en tu Centro de trabajo e investigación, así como en tus redes sociales, blogs, etc.

Y, por supuesto, te queremos animar a participar en las Jornadas.

Un cordial saludo
Fidel Torcida
Comité Organizador VIII Jornadas Dinosaurios

lunes, noviembre 05, 2018

Se publica el estudio más completo del yacimiento de hadrosaurios más importante de Europa



El yacimiento de Basturs Poble (Pallars Jussà, Lleida) se ha revelado como el más importante de Europa de dinosaurios hadrosaurios. Ha proporcionado más de un millar de fósiles que probablemente pertenecen a una única especie. Ahora, la revista PLOS ONE publica el estudio más completo de los fósiles recuperados en este yacimiento y revela la presencia de muchos individuos juveniles. Paleontólogos del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Museu de la Conca Dellà (MCD) han llevado a cabo la investigación.

El yacimiento de Basturs Poble es lo que se conoce en inglés como un "bonebed" (estrictamente un "lecho de huesos"), un estrato geológico que contiene una gran acumulación de fósiles. Tiene una antigüedad de unos 70 millones de años y es el único de Europa que contiene exclusivamente restos de hadrosaurios. Las excavaciones que se han llevado a cabo los últimos 10 años han recuperado alrededor de un millar de fósiles. Los restos se encuentran desarticulados y, probablemente, pertenecen única especie: Pararhabdodon isonensis. "Creemos que los individuos murieron por una condición ambiental desfavorable, tal vez un periodo de sequía extrema. Tras su muerte, los restos se desplazaron empujados por el agua y fosilizaron, pero sabemos que el lugar donde murieron no está muy alejado del yacimiento", explica Víctor Fondevilla, investigador del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y autor principal del artículo.

El estudio publicado ahora en PLOS ONE ha analizado los 270 restos fósiles de este yacimiento que han sido preparados para su estudio. Incluyen cráneos, mandíbulas, dientes, vértebras y huesos de las extremidades. Los investigadores, sin embargo, no se han conformado con describir y tomar medidas de los restos, sino que han analizado el interior de los fósiles para extraer información sobre la edad de los individuos a los que pertenecieron. "Podemos cortar los fósiles y analizar su estructura interna. Esto nos da mucha información sobre el ciclo vital de los individuos", explica la profesora de investigación ICREA en el ICP, Meike Köhler. De forma parecida a los anillos de crecimiento de los árboles, en las secciones de los huesos largos aparecen unas líneas (LAGs) que son un indicador de las paradas del crecimiento y que corresponden a la alternancia entre épocas favorables y desfavorables. De este modo se puede calcular la edad a la que murieron.

Con este sistema, los paleontólogos han detectado que en el yacimiento hay un gran número de individuos juveniles y, en una proporción menor, individuos subadultos y adultos. En cambio, no se han encontrado individuos recién salidos del huevo. "Hemos estimado que los ejemplares más jóvenes murieron a los dos años de edad y los adultos entre los 14 y 15", explica Fondevilla. El hecho de encontrar tantos juveniles sugiere a los expertos a que la acumulación de huesos de Basturs Poble representa una población natural de herbívoros, donde los juveniles suelen ser más abundantes. "También es posible que la abundancia de restos juveniles se deba que son los individuos más vulnerables ante una crisis, y por tanto habrían muerto en mayor cantidad que los adultos", comenta el investigador principal del estudio.

En esta investigación también han participado investigadores del Museu de la Conca Dellà y del Museo Friulano di Storia Naturale (Udine, Italia).

Los hadrosaurios, un grupo bien conocido en Cataluña
Los hadrosaurios, también conocidos como dinosaurios de "pico de pato" son un grupo de dinosaurios ornitisquios con una dieta herbívora que vivieron durante los últimos tiempos del Cretácico superior. Se trata probablemente del grupo de dinosaurios más bien conocido. Entre las subfamilias del grupo se encuentran los lambeosaurinos, bien representados en los yacimientos catalanes. Se caracterizaban por tener un cuerpo robusto que alcanzaba tamaños medianos y grandes (con pesos de entre un kilo al nacer hasta los 3000 en adultos), con unas patas delanteras más pequeñas que las posteriores. Este último rasgo les permitía caminar de forma bípeda o cuadrúpeda indistintamente.

El cráneo era alargado y terminado en forma de pico de pato -de ahí su apodo-, y sus dientes se organizaban en forma de baterías dentarias. La característica más distintiva era su cresta ósea, formada por varios huesos del cráneo más o menos desarrollados. La función de esta cresta no está clara, pero se cree que podía funcionar como caja de resonancia para amplificar sonidos y facilitar el reconocimiento entre miembros de una misma especie. Otras hipótesis apuntan a que eran estructuras que sólo presentaban los machos para atraer a las hembras.

Pararhabdodon isonensis es una especie sólo conocida en el Pallars Jussà. Fue descrita en 1985 a partir de unos restos encontrados en Sant Romà d'Abella y su nombre específico - isonensis - hace referencia al pueblo de Isona, cercano al yacimiento. Medía entre 6 y 7 metros de largo y se estima que los adultos debían pesar unas tres toneladas.

Los Pirineos, el hogar de los últimos dinosaurios de Europa
Cataluña es un país muy rico en sedimentos fosilíferos. Entre ellos, destacan los de las cuencas prepirenaicas, las cuales conservan los indicios de la vida de la etapa final del Cretácico (entre hace 70 y 66 millones de años). Esto es, en términos geológicos, muy poco tiempo antes de la gran extinción que acabó con muchas formas de vida, entre ellas, todos los dinosaurios no-avianos. En los yacimientos de los Pirineos, por lo tanto, se encuentran los últimos dinosaurios que vivieron en Europa, pocos cientos de miles de años antes de que desapareciesen de la faz de la Tierra.

El yacimiento de Basturs Poble fue localizado por el divulgador científico Marc Boada en agosto de 2001. Encontró algunos restos fósiles en superficie y se puso en contacto con los paleontólogos del Museu de la Conca Dellà, en Isona. Pocos meses más tarde se realizó una intervención paleontológica que confirmó la excepcionalidad de este yacimiento. Tras esta primera excavación se han realizado 12 campañas más integradas en proyectos de investigación liderados por los investigadores Àngel Galobart, Jefe del Grupo de Investigación de Faunas del Mesozoico del ICP, y por Rodrigo Gaete, del MCD.

Los fósiles de Basturs Poble se conservan en el Museo de la Conca Dellà. Allí, en la sala de exposición de los dinosaurios se muestra tanto una representación de los huesos más espectaculares del yacimiento y una reconstrucción a tamaño real de Pararhabdodon isonensis.

Artículo original: Fondevilla V, Dalla Vecchia FM, Gaete R, Galobart À, Moncunill-Solé B, Köhler M (2018) Ontogeny and taxonomy of the hadrosaur (Dinosauria, Ornithopoda) remains from Basturs Poble bonebed (late early Maastrichtian, Tremp Syncline, Spain). PLoS ONE 13(10): e0206287.
DOI:  10.1371/journal.pone.0206287

jueves, abril 12, 2018

Nuevas icnitas de dinosaurios del Jurásico superior de Suiza

Se acaba de publicar un nuevo trabajo en el que se describen nuevas huellas de dinosaurios terópodos encontradas en los yacimientos de la Autopista A16 en el Cantón Jura de Suiza. Durante la construcción de esta autopista a lo largo de los últimos 15 años se han encontrado distintos yacimientos donde se han documentado un total de 14.000 huellas de dinosaurios. 

 De esta forma las montañas del Jura se han convertido en uno de los lugares del mundo con mayor número de huellas de dinosaurios del Jurásico Superior. En los yacimientos se han descrito huellas de terópodos gigantes (Jurabrontes curtedulensis), de terópodos de gran tamaño (Megalosauripus transjuranicus) y de posibles ornitópodos , así como de saurópodos. El nuevo trabajo se ha publicado en la prestigiosa revista científica PeerJ  y es fruto de la investigación postdoctoral del aragosaurero Diego Castanera en el Bayerische Staatssammlung für Paläontologie und Geologie de Múnich y de la colaboración con investigadores Suizos e italianos. 


Gracias a una estancia de dos meses en la “Office de la culture”  en Delémont  se pudieron estudiar nuevas huellas de terópodo, en este caso de pequeño tamaño (10-20 cm. de longitud). Se han diferenciado 2 morfotipos diferentes: uno robusto y uno grácil. Distintos análisis relativos al grado de conservación, profundidad de las huellas, variación de la forma de la huella a lo largo de los rastros o las proporciones de las icnitas han permitido confirmar que se trata de dos morfotipos diferentes. Así se pudo descartar que los dos morfotipos fueran variaciones extramorfológicas de huellas producidas por un mismo tipo de dinosaurio andando en un substrato de propiedades diferentes.  


Estos análisis han permitido descartar la hipótesis de que dichas huellas fueran producidas por crías o juveniles de los dinosaurios de gran tamaño ya conocidos en los yacimientos. Las características de las huellas del morfotipo grácil han permitido relacionarlas con el icnotaxón  Kalohipus bretunensis, descrito en el Cretácico Inferior de Soria.  Por otro lado, las características de las huellas robustas se asemejan a un icnotaxón típico del Jurásico Superior de Norteamérica y Asia, Therangospodus pandemicus. Estos nuevos datos sugieren que habría al menos 4 tipos distintos de dinosaurios terópodos en las llanuras mareales carbonatadas del Jura, siendo por tanto el grupo dominante. 


Cita completa: Castanera D, Belvedere M, Marty D, Paratte G, Lapaire-Cattin M, Lovis C, Meyer CA. (2018) A walk in the maze: variation in Late Jurassic tridactyl dinosaur tracks from the Swiss Jura Mountains (NW Switzerland) PeerJ 6:e4579 

miércoles, abril 04, 2018

Nuevos datos sobre la extinción de los dinosaurios en los Pirineos


 Hace 66 millones de años, un evento de extinción masiva afectó al planeta Tierra cambiando el rumbo de la evolución para siempre. La hipótesis más aceptada es que la caída de un gran meteorito alteró el clima de los ecosistemas marinos y terrestres causando la extinción de en torno al 75 % de los géneros biológicos, entre ellos la mayoría de los dinosaurios, los reptiles voladores (pterosaurios), y la mayor parte de los reptiles acuáticos (plesiosaurios, pliosaurios e ictiosaurios). El Pirineo es uno de los escasos lugares del planeta en el que se conservan rocas continentales de esta edad. Por lo tanto se trata de un área excepcional para el estudio de este evento de extinción en ecosistemas continentales.

El grupo Aragosaurus-IUCA lleva más de 20 años estudiando este evento en los Pirineos. En esta zona destacan famosos yacimientos en las formaciones Arén y Tremp cercanos a la localidad de Arén, en la comarca de La Ribagorza. Allí se han descrito nuevos dinosaurios como Arenysaurus y Blasisaurus, y cocodrilos como Arenysuchus. Desde hace unos años se ha ampliado la zona de estudio a los afloramientos que rodean la localidad de Serraduy, también en La Ribagorza. En esta zona se han recuperado abundantes restos de dinosaurios, tortugas y se ha descrito otra nueva especie de cocodrilo, Agaresuchus subjuniperus. Sin embargo, aunque se sabía que estos yacimientos se encontraban cercanos al límite K/Pg, nunca se habían realizado estudios que dieran una edad concreta a los fósiles de este sector. Este nuevo estudio ofrece los primeros datos cronoestratigráficos y se describen nuevos yacimientos en la zona de Serraduy, algunos de los cuales fueron encontrados por Joseba Larrañaga y Gorka Martin.

Mediante el estudio paleomagnético de muestras de roca obtenidas en los yacimientos con fósiles se puede obtener la polaridad magnética que existía en la Tierra en el momento de su depósito, ya que esta polaridad ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Además el estudio de los microfósiles (foraminíferos) hallados en las muestras ha permitido fijar con mayor exactitud dicha edad. La edad de estos yacimientos obtenida mediante magnetoestratigrafía y el estudio de los foraminíferos, sitúa a los dinosaurios y otros vertebrados de Serraduy dentro del comienzo del cron de polaridad magnética C29r, es decir, en un rango de edad que abarca los últimos 400.000 años antes de la extinción del K/Pg. Así pues, los yacimientos con vertebrados de este sector de los Pirineos son uno de los escasos testigos a nivel mundial de los últimos dinosaurios y otros vertebrados que habitaron el planeta antes de la gran extinción del K/Pg.

La referencia a este trabajo es:

Puértolas-Pascual, E., Arenillas, I., Arz, J.A., Calvín, P., Ezquerro, L., García-Vicente, C., Pérez-Pueyo, M., Sánchez-Moreno, E.M., Villalaín, J.J., Canudo, J.I., 2018. Chronostratigraphy and new vertebrate sites from the upper Maastrichtian of Huesca (Spain), and their relation with the K/Pg boundary. Cretaceous Research 89, 36–59. https://doi.org/10.1016/j.cretres.2018.02.016

viernes, marzo 02, 2018

Reconstruyendo los lugares donde vivían los dinosaurios del Cretácico Inferior de Teruel

Acabamos de publicar un trabajo en la revista Journal of Iberian Geology, en la que se hace una puesta al día sobre la evolución sedimentaria, tectónica y paleogeográfica de la subcuenca de Oliete durante el Barremiense (Formación Blesa). Los resultados del trabajo son relevantes para precisar el marco geológico de los numerosos yacimientos de vertebrados del Barremiense de la subcuenca de Oliete, objeto de estudio desde hace más de una década por paleontólogos del grupo Aragosaurus. En esta nueva publicación se revisa la posición de estos yacimientos dentro del nuevo marco estratigráfico definido para la Formación Blesa.

Para llevar a cabo este estudio hemos contado con un equipo multidisciplinar, con presencia de nueve investigadores pertenecientes a tres áreas de conocimiento (estratigrafía, paleontología y geodinámica interna) y a tres grupos de investigación del IUCA (Aragosaurus, Stratos y Geotransfer). Tras revisar y realizar nuevas secciones estratigráficas y cartografías geológicas, hemos dividido la Formación Blesa en tres unidades limitadas por discontinuidades (secuencias de Blesa inferior, media y superior). Las distribuciones verticales y laterales de los principales tipos de facies de la Formación Blesa se han sintetizado en una serie de paneles de correlación y en una serie de mapas paleogeográficos, en los que se muestra la evolución de la cuenca de sedimentación en tres etapas. 


La etapa inicial de sedimentación se caracterizó por la presencia de llanuras aluviales y lagos, con una actividad de fallas normales muy acusada. Incluye el registro de los yacimientos de La Cantalera (Josa) y de las icnitas recientemente descubiertas en la margen derecha del río Cabra (Obón). Una segunda etapa, de la parte media del Barremiense, implica la entrada de aguas marinas desde dominios más meridionales, con la instalación de llanuras costeras y sedimentos de bahías con abundantes restos de ostras. Estos niveles incluyen a su vez un variado registro de vertebrados, que está siendo objeto de estudio por parte de nuestro grupo. En el estadio final, la influencia marina es menor, si bien se observan evidencias de la acción de corrientes mareales en las areniscas que se acumulan al norte de la cuenca, en el entorno de Alacón. Este tercer episodio de la parte superior del Barremiense incluye los yacimientos del Barranco del Hocino (Estercuel).

La Formación Blesa fue definida a mediados de los años 70, en la Tesis Doctoral del geólogo francés Joseph Canérot. Veinte años después, a finales de los 90, los trabajos de la Tesis Doctoral de Ana Rosa Soria supusieron un notable impulso en el conocimiento de la subcuenca de Oliete. En los últimos veinte años, los investigadores hemos seguido visitado una y otra vez esta zona de notable riqueza geológica y paleontológica del norte de Teruel, en la que se enmarca el Parque Cultural del río Martín. En estas visitas, nos hemos ido formulando nuevas cuestiones, muchas de ellas respondidas en el trabajo que presentamos. Esperemos poder seguir acumulando cuestiones y nuevos datos en las dos próximas décadas, de modo que la siguiente revisión del Barremiense de la subcuenca de Oliete suponga un nuevo avance en el conocimiento de nuestro patrimonio geológico y paleontológico.



La referencia del trabajo es: M. Aurell, A. R. Soria, B. Bádenas, C. L. Liesa, J. I. Canudo, J. M. Gasca, M. Moreno‐Azanza, E. Medrano‐Aguado, A. Meléndez (2018): Barremian synrift sedimentation in the Oliete sub‐basin (Iberian Basin, Spain): palaeogeographical evolution and distribution of vertebrate remains. Journal of Iberian Geology, https://doi.org/10.1007/s41513-018-0057-3