Dos publicaciones recientes en la revista Palaeontology describen nuevas
especies de equinodermos en el Cámbrico de Aragón. De esta manera se
pone de manifiesto la importancia de estos fósiles para nuestro cada vez
más rico y valioso patrimonio paleontológico.
En la primera de
ellas Samuel Zamora (Smithsonian Institution, Washington DC) describe un
nuevo edrioasteroideo, grupo emparentado con las estrellas de mar
actuales, y que ha sido bautizado como Aragocystites belli. El
nombre hace referencia a Aragón y se suma a la lista de fósiles que han
sido dedicados a nuestra tierra, como el dinosaurio Aragosaurus o el
alga Aragonia. Los fósiles presentan una conservación excelente (ver
fotografía) y muestran claramente su simetría radial con 5 brazos, que
es muy parecida a la de las estrellas de mar actuales. Los fósiles
provienen del yacimiento de Murero y aparecen publicados este año
conmemorando el 150 aniversario del descubrimiento de este emblemático
yacimiento aragonés.
La segunda especie ha sido descrita por el
mismo autor, pero esta vez en colaboración con dos investigadores
británicos, Andrew Smith (Museo de Historia Natural de Londres) e Imran
Rahman (Universidad de Bristol). Se trata de un nuevo género del grupo
de los cincta, un grupo extinto de equinodermos que no tiene ningún
parecido con las especies actuales, ya que eran totalmente asimétricos y
con cola. Los fósiles proceden del yacimiento Cámbrico de Purujosa, en
el Parque Natural del Moncayo. El primer ejemplar de esta nueva especie
fue encontrado por el aficionado a la paleontología Fernando Gracia
mientras colaboraba con los paleontólogos en unas labores de prospección
en la zona. En reconocimiento a su labor él género ha sido bautizado
como Graciacystis ambigua. La descripción está basada en más de
100 ejemplares completos que han permitido conocer por primera vez como
era el crecimiento en un equinodermo Cámbrico.
Todos los fósiles
se encuentran ya depositados en el Museo Paleontológico de la
Universidad de Zaragoza y podrán ser contemplados por cualquier curioso
muy pronto. Con ello animamos a todos a venir y descubrir cómo eran
estas criaturas que poblaron los mares de Aragón hace más de 500
millones de años.
Referencias
Zamora, S. Morphology and phylogenetic interpretation of a new cambrian
edrioasteroid (Echinodermata) from Spain. Palaeontology 56: 421-431.
Zamora, S., Rahman, I. A. & Smith, A. B. The ontogeny of cinctans (stem-
group echinodermata) as revealed by a new genus, Graciacystis, from the middle Cambrian of Spain. Palaeontology 56: 399-410.
viernes, marzo 22, 2013
jueves, marzo 21, 2013
Retirado el artículo sobre el diente humano de Fuente Nueva
Hace unas semanas fue noticia en todos los medios de comunicación la
publicación de un diente de uno de los yacimientos de Orce (Granada)
como el fósil humano más antiguo de Europa al estar datado en 1,4
millones de años, aunque en realidad la publicación apuntaba que estaba
alrededor. El artículo se encontraba en prensa en la revista científica
Journal of Human Evolution. La revista Elsevier ha retirado temporalmente el artículo. En la Web de Materia hay diferentes opiniones. Hemos tomado algunos párrafos del artículo de Manuel Ansende, pero os animamos a leer el artículo completo.
La causa de la retirada del estudio es una carta enviada por el geólogo Luis Gibert al editor de la revista especializada en evolución, según explica él mismo a Materia. Luis es hijo de Josep Gibert, el investigador que en 1982 creyó encontrar en Orce un fragmento de cráneo de un humano que habría vivido hace 1,5 millones de años. Posteriormente, casi con cuentagotas, todos los científicos que defendían la humanidad de aquel cráneo se fueron bajando del burro, primero atribuyéndolo a un caballo y ahora a una cierva u otra hembra de rumiante. Gibert padre se quedó solo. Muchos de los autores del reciente estudio sobre la muela de Orce han renegado en años pasados de los estudios inconsistentes de Gibert, descubridor de los yacimientos.
El hijo de Gibert, que es geólogo en la Universidad de Barcelona, asegura por teléfono que uno de los mayores expertos mundiales en dientes fósiles, José María Bermúdez de Castro, le confirmó a su padre la humanidad de la muela. Bermúdez de Castro, codirector de los yacimientos de Atapuerca, lo niega rotundamente. “No es humano en absoluto”, manifiesta. A su juicio, la revista Human Evolution era “una revista de sexta fila, una hoja parroquial en la que colaba todo”. Este investigador se muestra “sorprendido” por la retirada temporal del estudio sobre la muela de leche de 1,4 millones de años.
La causa de la retirada del estudio es una carta enviada por el geólogo Luis Gibert al editor de la revista especializada en evolución, según explica él mismo a Materia. Luis es hijo de Josep Gibert, el investigador que en 1982 creyó encontrar en Orce un fragmento de cráneo de un humano que habría vivido hace 1,5 millones de años. Posteriormente, casi con cuentagotas, todos los científicos que defendían la humanidad de aquel cráneo se fueron bajando del burro, primero atribuyéndolo a un caballo y ahora a una cierva u otra hembra de rumiante. Gibert padre se quedó solo. Muchos de los autores del reciente estudio sobre la muela de Orce han renegado en años pasados de los estudios inconsistentes de Gibert, descubridor de los yacimientos.
El hijo de Gibert, que es geólogo en la Universidad de Barcelona, asegura por teléfono que uno de los mayores expertos mundiales en dientes fósiles, José María Bermúdez de Castro, le confirmó a su padre la humanidad de la muela. Bermúdez de Castro, codirector de los yacimientos de Atapuerca, lo niega rotundamente. “No es humano en absoluto”, manifiesta. A su juicio, la revista Human Evolution era “una revista de sexta fila, una hoja parroquial en la que colaba todo”. Este investigador se muestra “sorprendido” por la retirada temporal del estudio sobre la muela de leche de 1,4 millones de años.
Estreno del documental el Cocodrilo Maldito
Por fin tenemos el placer de anunciar el estreno de documental
científico "El Cocodrilo Maldito". Será este próximo lunes 25 a las
19.30 en el Aula Magna del Edificio Paraninfo de la Universidad de
Zaragoza. ¡Está todo el mundo invitado!
Este documental trata sobre uno de los fósiles más importantes y emblemáticos del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza y que se ha estudiado y definido como una nueva especie para la ciencia recientemente. Se trata del cráneo de cocodrilo marino del Jurásico de Ricla (Zaragoza) Maledictosuchus riclaensis, del que ya hemos hablado en ocasiones anteriores en este blog. La investigación sobre este fósil ha sido realizada por investigadores del grupo Aragosaurus-IUCA que además son autores del propio documental.
Toda la información en Vive la Paleo, el blog el Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza
Este documental trata sobre uno de los fósiles más importantes y emblemáticos del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza y que se ha estudiado y definido como una nueva especie para la ciencia recientemente. Se trata del cráneo de cocodrilo marino del Jurásico de Ricla (Zaragoza) Maledictosuchus riclaensis, del que ya hemos hablado en ocasiones anteriores en este blog. La investigación sobre este fósil ha sido realizada por investigadores del grupo Aragosaurus-IUCA que además son autores del propio documental.
Toda la información en Vive la Paleo, el blog el Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza
miércoles, marzo 20, 2013
Las aves del Cretácico tenían un solo ovario funcional
Los maravillosos fósiles aves del Cretácico Inferior de China nos ha
dado una nueva sorpresa que nos permite conocer un poco más de su
paleontología. Se trata de varios especímenes de Jeholornis de la Jehol
Biota con huevos conservados en su interior. En la fotografía se puede
ver el ejemplar completo y articulado de Jeholornis de la figura unas estructuras esféricas de diferente color que son los huevos que aún no han formado parte de una puesta.
Los paleontólogos llevan años intentando aprender como ha sido la evolución desde los dos ovarios a uno que tienen las aves. Los cocodrilos actuales, por ejemplo, tienen dos, mientras que las aves solo tienen uno, situado en el lado izquierdo. Este cambio es una mejora para el vuelo, al disminuir el peso del ave. Los maniraptores no aviamos tienen dos oviductos activos, huevos relativamente pequeños.
Los huevos conservados de Jeholornis se encuentran en el lado izquierdo, ahí estarían los folículos ováricos. Esta disposición se similar a las aves actuales y en otras enantiornitas que los investigadores han estudiado. La interpretación es que solo tendrían un ovario funcional, el izquierdo, mientras que el ovario derecho estaría muy reducido. A pesar de tener un solo ovario, Jeholornis tendría una morfología primitiva como consecuencia de su bajo metabolismo en comparación con las aves actuales. Según los colegas esto podría indicar que las aves primitivas llegan a la madurez sexual antes de la madurez esqueletal como en los cocodrilos.
Sin duda fascinante
La referencia completa es: Zheng, X., O'Connor, J., Huchzermeyer, G., Wand, X., Wang, Y., Wang, M., Zhou, Z. 2013. Preservation of ovarian follicles reveals early evolution of avian reproductive behaviour, Nature (2013) doi:10.1038/nature11985
Ver listado de noticias
Los paleontólogos llevan años intentando aprender como ha sido la evolución desde los dos ovarios a uno que tienen las aves. Los cocodrilos actuales, por ejemplo, tienen dos, mientras que las aves solo tienen uno, situado en el lado izquierdo. Este cambio es una mejora para el vuelo, al disminuir el peso del ave. Los maniraptores no aviamos tienen dos oviductos activos, huevos relativamente pequeños.
Los huevos conservados de Jeholornis se encuentran en el lado izquierdo, ahí estarían los folículos ováricos. Esta disposición se similar a las aves actuales y en otras enantiornitas que los investigadores han estudiado. La interpretación es que solo tendrían un ovario funcional, el izquierdo, mientras que el ovario derecho estaría muy reducido. A pesar de tener un solo ovario, Jeholornis tendría una morfología primitiva como consecuencia de su bajo metabolismo en comparación con las aves actuales. Según los colegas esto podría indicar que las aves primitivas llegan a la madurez sexual antes de la madurez esqueletal como en los cocodrilos.
Sin duda fascinante
La referencia completa es: Zheng, X., O'Connor, J., Huchzermeyer, G., Wand, X., Wang, Y., Wang, M., Zhou, Z. 2013. Preservation of ovarian follicles reveals early evolution of avian reproductive behaviour, Nature (2013) doi:10.1038/nature11985
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martes, marzo 19, 2013
XII Jornadas Aragonesas de Paleontología ya
Las XII Jornadas Aragonesas de Paleontología ya están en marcha. Se van a
celebrar del 19 al 21 de Abril del 2013 en Ricla (Zaragoza). Este año
el tema sobre que versarán son “Yacimientos excepcionales”. 150
aniversario del yacimiento cámbrico de Murero. Homenaje al Dr. Antonio
Perejón. En este enlace os podéis descargar un pdf con toda la
información para inscribirse.
En las jornadas va a ver una interesante exposición llamada “Trilobites del Mundo” que ha preparado nuestro colega José Antonio Gámez. En cuanto a las charlas del primer día hay que destacar la de Eladio Liñán y Rodolfo Gozalo sobre la biota cámbrica de Murero. Juan Carlos Gutiérrez Marzo sobre Graptolitos con preservación tridemensional del Silúrico centro ibérico. Isabel Rábano sobre yacimientos excepcionales de trilobites del Ordovícico ibérico. Elena Moreno sobre el registro excepcional de arqueociatos en los mares de Iberia. David Carlos Fernández nos hablará sobre la preservación de actividad biológica en condiciones extremas como modelo para la búsqueda de vida en el Sistema Solar.
El segundo día se hará una excursión al Cámbrico de Murero. Por la tarde Sergio Rodríguez nos hablará de los Santos de Maimona: un arrecife del Carbonífero y se acabará con una Mesa redonda sobre la investigación y gestión de yacimientos excepcionales en los que participará Emiliano de Aguirre, José Antonio Andrés y nuestro aragosaurero José Ignacio Canudo. El tercer día es el homenaje a Antonio Perejón con una glosa científica de Elena Moreno. El homenajeado impartirá una conferencia titulada: Las ermitas de Córdoba, localidad centenaria excepcional del Cámbrico. Paleontología, historias, recuerdo y leyendas.
Imanol Arteaga como presidente de la Asociación Cultural Bajo Jalón ha preparado unas palabras para animar a participar en las jornadas. Os la adjuntamos
Los días 19, 20 y 21 del mes de abril de 2013, en la localidad de Ricla, podremos disfrutar de las XII Jornadas Aragonesas de Paleontología. Conocida por todos es la grave situación económica que sufrimos y los tremendos recortes que están sufriendo tanto la cultura, la ciencia o la educación. La Asociación Cultural BAJO JALÓN fue consciente desde el mismo día de la clausura de las XI Jornadas que tendría que bregar muy fuerte si quería llevar a buen puerto su próximo reto. En el horizonte se vislumbraba un camino tortuoso pero desde la asociación comenzamos a cimentar las bases para superar este reto. La Universidad de Zaragoza –y más concretamente su Área de Paleontología–, ante nuestra solicitud de apoyo, recogió el guante como siempre lo ha hecho. Su buen hacer, su rigor científico, su seriedad y –sobre todo– esa amistad que nos une han sido el pilar fundamental para que la Asociación Cultural BAJO JALÓN no haya bajado la guardia durante el tortuoso periplo que hemos sufrido y que ha provocado un cambio de fechas en la puesta en escena de estas XII Jornadas Aragonesas de Paleontología.
Centrándonos en esta edición, quisiera animáros a estudiantes,aficionados, científicos y vecinos de Ricla a participar en las actividades que con mimo hemos preparado. El elenco científico que participa, desde diferentes disciplinas, ofreciéndonos sus vastos conocimientos sobre los «Yacimientos excepcionales», es de máximo nivel.Inmejorable, sería el calificativo que mejor describe al «trío de guías» que nos hará retroceder más de 500 millones de años, concretamente hasta el Cámbrico, en nuestra excursión a Murero. Quisiera destacar el buen hacer de todas las personas que han colaborado en la elaboración de este programa, pero no puedo ocultar la satisfacción especial que me produce la total implicación de la Dra. Davinia Moreno, riclana de nacimiento y un ejemplo para nuestros jóvenes.
Para finalizar quisiera felicitar al Dr. Antonio Perejón; por su trabajo desde el Instituto de Geociencias y sobre todo por el justo y merecido homenaje (no podemos olvidar que nos ha acompañado durante las once ediciones celebradas) que le brindaremos como acto final en estas XII Jornadas Aragonesas de Paleontología.
En las jornadas va a ver una interesante exposición llamada “Trilobites del Mundo” que ha preparado nuestro colega José Antonio Gámez. En cuanto a las charlas del primer día hay que destacar la de Eladio Liñán y Rodolfo Gozalo sobre la biota cámbrica de Murero. Juan Carlos Gutiérrez Marzo sobre Graptolitos con preservación tridemensional del Silúrico centro ibérico. Isabel Rábano sobre yacimientos excepcionales de trilobites del Ordovícico ibérico. Elena Moreno sobre el registro excepcional de arqueociatos en los mares de Iberia. David Carlos Fernández nos hablará sobre la preservación de actividad biológica en condiciones extremas como modelo para la búsqueda de vida en el Sistema Solar.
El segundo día se hará una excursión al Cámbrico de Murero. Por la tarde Sergio Rodríguez nos hablará de los Santos de Maimona: un arrecife del Carbonífero y se acabará con una Mesa redonda sobre la investigación y gestión de yacimientos excepcionales en los que participará Emiliano de Aguirre, José Antonio Andrés y nuestro aragosaurero José Ignacio Canudo. El tercer día es el homenaje a Antonio Perejón con una glosa científica de Elena Moreno. El homenajeado impartirá una conferencia titulada: Las ermitas de Córdoba, localidad centenaria excepcional del Cámbrico. Paleontología, historias, recuerdo y leyendas.
Imanol Arteaga como presidente de la Asociación Cultural Bajo Jalón ha preparado unas palabras para animar a participar en las jornadas. Os la adjuntamos
Los días 19, 20 y 21 del mes de abril de 2013, en la localidad de Ricla, podremos disfrutar de las XII Jornadas Aragonesas de Paleontología. Conocida por todos es la grave situación económica que sufrimos y los tremendos recortes que están sufriendo tanto la cultura, la ciencia o la educación. La Asociación Cultural BAJO JALÓN fue consciente desde el mismo día de la clausura de las XI Jornadas que tendría que bregar muy fuerte si quería llevar a buen puerto su próximo reto. En el horizonte se vislumbraba un camino tortuoso pero desde la asociación comenzamos a cimentar las bases para superar este reto. La Universidad de Zaragoza –y más concretamente su Área de Paleontología–, ante nuestra solicitud de apoyo, recogió el guante como siempre lo ha hecho. Su buen hacer, su rigor científico, su seriedad y –sobre todo– esa amistad que nos une han sido el pilar fundamental para que la Asociación Cultural BAJO JALÓN no haya bajado la guardia durante el tortuoso periplo que hemos sufrido y que ha provocado un cambio de fechas en la puesta en escena de estas XII Jornadas Aragonesas de Paleontología.
Centrándonos en esta edición, quisiera animáros a estudiantes,aficionados, científicos y vecinos de Ricla a participar en las actividades que con mimo hemos preparado. El elenco científico que participa, desde diferentes disciplinas, ofreciéndonos sus vastos conocimientos sobre los «Yacimientos excepcionales», es de máximo nivel.Inmejorable, sería el calificativo que mejor describe al «trío de guías» que nos hará retroceder más de 500 millones de años, concretamente hasta el Cámbrico, en nuestra excursión a Murero. Quisiera destacar el buen hacer de todas las personas que han colaborado en la elaboración de este programa, pero no puedo ocultar la satisfacción especial que me produce la total implicación de la Dra. Davinia Moreno, riclana de nacimiento y un ejemplo para nuestros jóvenes.
Para finalizar quisiera felicitar al Dr. Antonio Perejón; por su trabajo desde el Instituto de Geociencias y sobre todo por el justo y merecido homenaje (no podemos olvidar que nos ha acompañado durante las once ediciones celebradas) que le brindaremos como acto final en estas XII Jornadas Aragonesas de Paleontología.
viernes, marzo 15, 2013
Las aves primitivas tenían alas posteriores en las "patas" traseras
Cuando miramos las patas de los pájaros solo vemos una estructura
escamosa que las protege. En las reconstrucciones de las aves primitivas
lo más habitual es que las patas tuvieran escamas y no plumas,
suponiendo que este era el carácter primitivo. De alguna manera sería un
carácter conservado de sus ancestros “reptilianos”. Sin embargo el
registro fósil nos muestra, una vez más, que la evolución es compleja y
no tiene nada que ver con las premisas. Las aves del Cretácico Inferior
de los famosos yacimientos de Yixian tienen plumas (e incluso alas) en
los miembros posteriores.
El trabajo ha sido desarrollado por un equipo de colegas chinos encabezados por Xing Xu, se ha publicado en la prestigiosa revista Science. Nuestros colegas estudiaron en detalle once fósiles maravillosamente conservados de cuatro grupos diferentes de aves del cretácico inferior. Se trata de ejemplares de conservación excepcional, como se puede ver en la fotografía, que conservan la impresión de estructuras tan delicadas como las plumas. Las aves estudiadas se incluyen en varias especies de los géneros Sapeornis, Yanornis y Confuciusornis y dos especies de enantiornites.
Todos estos ejemplares presentan un ala formada por plumas en cada miembro trasero. Esta aves primitivas tenían una estructura corporal diferente a las actuales. Probablemente, solo con dos alas no tenían la capacidad de volar. En la nueva publicación se defiende que esta pareja de alas en las patas traseras les permitiría remontar el vuelo. Estas alas están compuestas por plumas largas, curvadas y rígidas, situadas perpendicularmente a las patas. Estos caracteres sugieren una estructura aerodinámica que facilitaba la elevación y mejoraba la capacidad de maniobra. Es decir, jugaban un papel importante en el vuelo. Sin embargo, se desconoce como sería el movimiento de estas alas traseras, ni como contribuirían al vuelo. Sin duda un reto para los investigadores del vuelo de las aves primitivas, que esperamos ver solucionado próximamente.
Las escamas que recubren hoy las patas de muchas especies de aves son, según los autores, estructuras derivadas de las plumas de sus ancestros mesozoico. Las plumas de las extremidades inferiores se fueron perdiendo evolutivamente y convirtiéndose en el plumón que presentan algunas especies, hasta finalmente evolucionar en escamas. Una historia diferente por completo de lo considerado hasta ahora. Esto significo una especialización de las miembros posteriores en el desplazamiento terrestre por parte de las aves, mientras que los miembros anteriores se dedicaban y perfeccionaban al vuelo.
Las plumas que tienen algunos pájaros actuales en las patas son muy diferentes de las observadas en estos fósiles. En general, en la actualidad son pequeñas y suaves –plumón– y tienen funciones protectoras de la piel. Sin embargo, todavía hay especies que tienen plumas largas y perpendiculares a las patas, que recuerdan al carácter primitivo presente en las aves del Cretácico Inferior de China.
X. Zheng, Z. Zhou, X. Wang, F. Zhang, X. Zhang, Y. Wang, G. Wei, S. Wang, X. Xu. “Hind Wings in Basal Birds and the Evolution of Leg Feathers" Science Vol.339, 2013 DOI: 10.1126/science.1228753
El trabajo ha sido desarrollado por un equipo de colegas chinos encabezados por Xing Xu, se ha publicado en la prestigiosa revista Science. Nuestros colegas estudiaron en detalle once fósiles maravillosamente conservados de cuatro grupos diferentes de aves del cretácico inferior. Se trata de ejemplares de conservación excepcional, como se puede ver en la fotografía, que conservan la impresión de estructuras tan delicadas como las plumas. Las aves estudiadas se incluyen en varias especies de los géneros Sapeornis, Yanornis y Confuciusornis y dos especies de enantiornites.
Todos estos ejemplares presentan un ala formada por plumas en cada miembro trasero. Esta aves primitivas tenían una estructura corporal diferente a las actuales. Probablemente, solo con dos alas no tenían la capacidad de volar. En la nueva publicación se defiende que esta pareja de alas en las patas traseras les permitiría remontar el vuelo. Estas alas están compuestas por plumas largas, curvadas y rígidas, situadas perpendicularmente a las patas. Estos caracteres sugieren una estructura aerodinámica que facilitaba la elevación y mejoraba la capacidad de maniobra. Es decir, jugaban un papel importante en el vuelo. Sin embargo, se desconoce como sería el movimiento de estas alas traseras, ni como contribuirían al vuelo. Sin duda un reto para los investigadores del vuelo de las aves primitivas, que esperamos ver solucionado próximamente.
Las escamas que recubren hoy las patas de muchas especies de aves son, según los autores, estructuras derivadas de las plumas de sus ancestros mesozoico. Las plumas de las extremidades inferiores se fueron perdiendo evolutivamente y convirtiéndose en el plumón que presentan algunas especies, hasta finalmente evolucionar en escamas. Una historia diferente por completo de lo considerado hasta ahora. Esto significo una especialización de las miembros posteriores en el desplazamiento terrestre por parte de las aves, mientras que los miembros anteriores se dedicaban y perfeccionaban al vuelo.
Las plumas que tienen algunos pájaros actuales en las patas son muy diferentes de las observadas en estos fósiles. En general, en la actualidad son pequeñas y suaves –plumón– y tienen funciones protectoras de la piel. Sin embargo, todavía hay especies que tienen plumas largas y perpendiculares a las patas, que recuerdan al carácter primitivo presente en las aves del Cretácico Inferior de China.
X. Zheng, Z. Zhou, X. Wang, F. Zhang, X. Zhang, Y. Wang, G. Wei, S. Wang, X. Xu. “Hind Wings in Basal Birds and the Evolution of Leg Feathers" Science Vol.339, 2013 DOI: 10.1126/science.1228753
miércoles, marzo 13, 2013
Nuevas ooespecies de dinosaurios del Cretácico Superior de los Pirineos
La revista Cretaceous Research publica este mes un artículo del
investigador colaborador del ICP Albert García Sellés en el que se
describen cuatro nuevas especies de huevos de dinosaurios del yacimiento
de Coll de Nargó (Lleida) y que demuestra que distintos tipos de
dinosaurios compartieron esta zona de nidificación . El hallazgo también
ha permitido describir la presencia del oogénero Cairanoolithus
por primera vez en la Península Ibérica y ha contribuido a determinar
con mayor precisión la edad del yacimiento. Os adjuntamos la nota de
prensa preparada por el ICP.
El yacimiento de Coll de Nargó se encuentra a unos 8 kilómetros al oeste de la localidad que lleva el mismo nombre en la Provincia de Lleida y es una de las áreas de nidificación de dinosaurios más importantes de Europa. En él se han identificado miles de huevos de dinosaurios del Cretácico Superior, cáscaras y nidos atribuidos a dinosaurios saurópodos que habitaron esta zona hace unos 70 millones de años, poco antes de su extinción en todo el planeta, hace unos 66 millones de años.
En el trabajo publicado en el ejemplar de marzo de la revista Cretaceous Research, el investigador colaborador del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, Albert G. Sellés, con la colaboración de Ángel Galobart, Responsable del Grupo de Faunas del Mesozoico del ICP e investigadores de la Universitat de Barcelona y del Instituto Geológico y Minero de España, describe por primera vez y de forma detallada el registro de huevos fósiles en este yacimiento en el que hasta la fecha solo se había reconocido un tipo de huevo de dinosaurio: Megaloolithus siruguei.
Tras analizar más de 25 estratos a lo largo de la Formación Tremp (una de las formaciones geológicas presentes en esta zona), los investigadores han identificado un mínimo de cuatro tipos distintos de huevos, también conocidos como ooespecies: Cairanoolithus roussetensis, Megaloolithus aureliensis, Megaloolithus siruguei y Megaloolithus baghensis. Algunas de estas ooespecies se han encontrado en el mismo nivel geológico lo que indica que distintos tipos de dinosaurios coexistieron en el tiempo en esta zona de nidificación.
Los paleontólogos utilizamos el concepto de ooespecie para identificar y clasificar distintos tipos de huevos. El contenido del huevo rara vez se conserva en el registro fósil, por lo que resulta muy difícil saber a qué especie adulta corresponde cada ooespecie. Lo que sí que se ha podido determinar gracias a estudios anteriores es que dentro huevos del oogénero Megaloolithus se han encontrado embriones de titanosaurio, un grupo de dinosaurios saurópodos del que se han encontrado restos de huesos y huellas a lo largo del Pirineo. El estudio también ha determinado la presencia de Cairanoolithus por primera vez en la Península Ibérica, un tipo de huevo que solo se conocía en el sur de Francia. Este hallazgo constituye una nueva prueba de la conexión entre las faunas de dinosaurios de Francia y la Península Ibérica hace unos 70 millones de años.
Uno de los principales problemas que nos encontramos los paleontólogos es el de poder datar con precisión los yacimientos fósiles. En los sedimentos de tipo marino, un método de datación es mediante “fósiles guía” o “biocronomarcadores”, pero su presencia en los yacimientos terrestres es escasa. Se ha demostrado que los distintos tipos de huevos (ooespecies) ocurren en intervalos de tiempo muy concretos, lo que permite creas escalas biocronológicas con capacidad de datación precisa. Gracias al hallazgo de Coll de Nargó, se ha podido establecer que sus diversos afloramientos o yacimientos comprenden una edad entre 71 y 67 millones de años.
Algunas de las incógnitas que todavía quedan por resolver sobre la reproducción de los dinosaurios, y que actualmente son un reto de investigación para el Grup de Recerca del Mesozoic del ICP, es comprender como animales de tan enorme tamaño (los titanosaurios que habitaron en esta zona podían llegar a medir hasta 15 metros de largo) podían depositar los huevos en sus nidos. Las incógnitas surgen tanto por la dificultad de conocer la capacidad de flexión de su parte trasera, como para conocer la altura máxima de caída que podía soportar un huevo de dinosaurio sin romperse.
+ info: Garcia-Sellés, A., Bravo, A.M., Delclòs, X., Colombo, F., Martí, X., Ortega-Blanco, J., Parellada, C. & Galobart, À. (2013). Dinosaur eggs in the Upper Cretaceous of the Coll de Nargo area, Lleida Province, south-central Pyrenees, Spain: oodiversity, biostratigraphy and their implications. Cretaceous Research 40: 10-20.
El yacimiento de Coll de Nargó se encuentra a unos 8 kilómetros al oeste de la localidad que lleva el mismo nombre en la Provincia de Lleida y es una de las áreas de nidificación de dinosaurios más importantes de Europa. En él se han identificado miles de huevos de dinosaurios del Cretácico Superior, cáscaras y nidos atribuidos a dinosaurios saurópodos que habitaron esta zona hace unos 70 millones de años, poco antes de su extinción en todo el planeta, hace unos 66 millones de años.
En el trabajo publicado en el ejemplar de marzo de la revista Cretaceous Research, el investigador colaborador del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, Albert G. Sellés, con la colaboración de Ángel Galobart, Responsable del Grupo de Faunas del Mesozoico del ICP e investigadores de la Universitat de Barcelona y del Instituto Geológico y Minero de España, describe por primera vez y de forma detallada el registro de huevos fósiles en este yacimiento en el que hasta la fecha solo se había reconocido un tipo de huevo de dinosaurio: Megaloolithus siruguei.
Tras analizar más de 25 estratos a lo largo de la Formación Tremp (una de las formaciones geológicas presentes en esta zona), los investigadores han identificado un mínimo de cuatro tipos distintos de huevos, también conocidos como ooespecies: Cairanoolithus roussetensis, Megaloolithus aureliensis, Megaloolithus siruguei y Megaloolithus baghensis. Algunas de estas ooespecies se han encontrado en el mismo nivel geológico lo que indica que distintos tipos de dinosaurios coexistieron en el tiempo en esta zona de nidificación.
Los paleontólogos utilizamos el concepto de ooespecie para identificar y clasificar distintos tipos de huevos. El contenido del huevo rara vez se conserva en el registro fósil, por lo que resulta muy difícil saber a qué especie adulta corresponde cada ooespecie. Lo que sí que se ha podido determinar gracias a estudios anteriores es que dentro huevos del oogénero Megaloolithus se han encontrado embriones de titanosaurio, un grupo de dinosaurios saurópodos del que se han encontrado restos de huesos y huellas a lo largo del Pirineo. El estudio también ha determinado la presencia de Cairanoolithus por primera vez en la Península Ibérica, un tipo de huevo que solo se conocía en el sur de Francia. Este hallazgo constituye una nueva prueba de la conexión entre las faunas de dinosaurios de Francia y la Península Ibérica hace unos 70 millones de años.
Uno de los principales problemas que nos encontramos los paleontólogos es el de poder datar con precisión los yacimientos fósiles. En los sedimentos de tipo marino, un método de datación es mediante “fósiles guía” o “biocronomarcadores”, pero su presencia en los yacimientos terrestres es escasa. Se ha demostrado que los distintos tipos de huevos (ooespecies) ocurren en intervalos de tiempo muy concretos, lo que permite creas escalas biocronológicas con capacidad de datación precisa. Gracias al hallazgo de Coll de Nargó, se ha podido establecer que sus diversos afloramientos o yacimientos comprenden una edad entre 71 y 67 millones de años.
Algunas de las incógnitas que todavía quedan por resolver sobre la reproducción de los dinosaurios, y que actualmente son un reto de investigación para el Grup de Recerca del Mesozoic del ICP, es comprender como animales de tan enorme tamaño (los titanosaurios que habitaron en esta zona podían llegar a medir hasta 15 metros de largo) podían depositar los huevos en sus nidos. Las incógnitas surgen tanto por la dificultad de conocer la capacidad de flexión de su parte trasera, como para conocer la altura máxima de caída que podía soportar un huevo de dinosaurio sin romperse.
+ info: Garcia-Sellés, A., Bravo, A.M., Delclòs, X., Colombo, F., Martí, X., Ortega-Blanco, J., Parellada, C. & Galobart, À. (2013). Dinosaur eggs in the Upper Cretaceous of the Coll de Nargo area, Lleida Province, south-central Pyrenees, Spain: oodiversity, biostratigraphy and their implications. Cretaceous Research 40: 10-20.
martes, marzo 12, 2013
Icnitas, comportamientos que dejan huella
La ciencia de rastrear huellas de animales ha sido una actividad común
en distintas culturas humanas, cuyos fines han sido la caza o
simplemente el avistamiento de animales escurridizos. Si nos trasladamos
millones de años atrás, también podemos realizar esta actividad en los
sedimentos que pisaban animales actualmente extintos, como los
dinosaurios. Cada año se publican en nuestro país nuevos descubrimientos
sobre huellas fosilizadas. En nuestro país, Aragón es uno de los
lugares con mayor número de yacimientos. Nuestro aragosaurero Diego
Castanera ha escrito un artículo para Tercer Milenio del Heraldo de
Aragón. Os adjuntamos el texto.
En muchos de los ecosistemas actuales, mamíferos, aves, reptiles y otros animales merodean en las cercanías de la línea de costa, de lagos o de ríos, dejando en el barro o en la arena una gran cantidad de pisadas. También los dinosaurios paseaban por ambientes similares. Solo tenemos que pensar en la cantidad de huellas que dejan hoy en día los animales para imaginarnos todas las que pudieron dejar marcadas en los sedimentos los dinosaurios a lo largo de su vida; y, efectivamente, ¡dicha cantidad es muy grande!
Cuando sube el nivel del agua con las mareas, una riada o una tormenta, muchas de estas pisadas pueden quedar cubiertas y se incorporan al registro fósil. Las huellas fósiles (o icnitas) son muy abundantes durante el Mesozoico (periodo que abarca desde hace entre 250 y 65 millones de años), la época en que vivieron los dinosaurios. Las huellas de dinosaurio –descubiertas millones de años después de su formación por paleontólogos o por aficionados a la paleontología– nos dan una información sobre el comportamiento animal que complementa la que nos ofrecen los huesos fosilizados.
La paleoicnología –ciencia que se encarga de estudiar las huellas del pasado– es una disciplina relativamente reciente en nuestro país. En el año 1965 se encontraron las primeras icnitas de dinosaurios españolas (en otros países, como Inglaterra o EE.UU., los primeros descubrimientos se produjeron 150 años antes). En estos casi 50 años, el número de yacimientos ha ido aumentado y, a día de hoy, España es uno de los países con mayor número. Algunos de ellos son únicos a nivel mundial, como Las Cerradicas en Galve (Teruel). Además, este yacimiento está protegido por una estructura que permite su visita, y esta musealizado con distintos paneles explicativos.
Lo interesante del yacimiento son los comportamientos que allí han quedado grabados en la roca desde hace 145 millones de años. En Las Cerradicas se pueden observar huellas de dos tipos de dinosaurios. Por un lado, hasta seis rastros en los que se ve una secuencia de marcas subtriangulares –pies– y arriñonadas –manos–, que fueron dejadas por dinosaurios herbívoros de cuello largo (dinosaurios saurópodos). Por otro lado, en diez rastros se ve una secuencia de marcas con tres dedos –pies– y marcas ovaladas de pequeño tamaño –manos–, cuyos responsables fueron otro grupo de dinosaurios herbívoros distintos (dinosaurios ornitópodos). Además, ambos tipos de huellas presentan una misma dirección y sentido, una cadencia de paso similar y unos valores de velocidad semejantes.
Imaginemos la escena: estos dos grupos de dinosaurios se desplazaban en grupo, como una manada. Teniendo en cuenta la relación entre las huellas, puede verse que los ornitópodos pisan huellas de los saurópodos, lo cual indica que pasaron poco después, aunque no podamos determinar con exactitud cuánto tiempo. Podemos incluso plantear la hipótesis de una manada formada por diferentes tipos de dinosaurios. De hecho en la actualidad en las grandes migraciones de herbívoros en África es bastante común que haya diferentes especies de mamíferos moviéndose juntos y a la vez.
Pero esto no es todo… Además, los rastros del segundo grupo –ornitópodos– se componen de marcas de pies y de manos que indican una locomoción cuadrúpeda. Tradicionalmente se ha considerado que estos dinosaurios andaban de manera bípeda, ya que en muchos yacimientos las marcas de manos están ausentes. En Las Cerradicas, las manos están presentes, aunque en algunos rastros pueden pasar desapercibidas. De hecho, gracias a las modernas tecnologías (escáneres y modelos digitales) hemos podido precisar que las manos producían menor presión que los pies, quedando marcadas únicamente en la parte más superficial del sedimento. La edad del yacimiento (unos 145 millones de años) hace que sea uno de los más antiguos a nivel mundial donde tenemos conservado un desplazamiento cuadrúpedo de este tipo de dinosaurios.
El yacimiento de Las Cerradicas está situado en el término municipal de Galve, en la provincia de Teruel. Para llegar allí hay que tomar la carretera N-420 hasta el desvío a la A-228 que une Cañada Vellida con Galve. Dista de Teruel unos 58 km y de Zaragoza unos 140 km. Galve es una de las localidades de referencia en el estudio de dinosaurios de nuestro país, ya que se han descrito hasta cuatro especies de dinosaurios distintas: Aragosaurus, Galvesaurus, Gideonmantellia y Delapparentia. Los restos de estos dinosaurios pueden verse en el museo municipal paleontológico de Galve y en el centro de Dinópolis Legendark. Además, la empresa Guías de Galve, ofrece visitas guiadas a los yacimientos de icnitas. Más información en www.dino sauriosgalve.com/
En muchos de los ecosistemas actuales, mamíferos, aves, reptiles y otros animales merodean en las cercanías de la línea de costa, de lagos o de ríos, dejando en el barro o en la arena una gran cantidad de pisadas. También los dinosaurios paseaban por ambientes similares. Solo tenemos que pensar en la cantidad de huellas que dejan hoy en día los animales para imaginarnos todas las que pudieron dejar marcadas en los sedimentos los dinosaurios a lo largo de su vida; y, efectivamente, ¡dicha cantidad es muy grande!
Cuando sube el nivel del agua con las mareas, una riada o una tormenta, muchas de estas pisadas pueden quedar cubiertas y se incorporan al registro fósil. Las huellas fósiles (o icnitas) son muy abundantes durante el Mesozoico (periodo que abarca desde hace entre 250 y 65 millones de años), la época en que vivieron los dinosaurios. Las huellas de dinosaurio –descubiertas millones de años después de su formación por paleontólogos o por aficionados a la paleontología– nos dan una información sobre el comportamiento animal que complementa la que nos ofrecen los huesos fosilizados.
La paleoicnología –ciencia que se encarga de estudiar las huellas del pasado– es una disciplina relativamente reciente en nuestro país. En el año 1965 se encontraron las primeras icnitas de dinosaurios españolas (en otros países, como Inglaterra o EE.UU., los primeros descubrimientos se produjeron 150 años antes). En estos casi 50 años, el número de yacimientos ha ido aumentado y, a día de hoy, España es uno de los países con mayor número. Algunos de ellos son únicos a nivel mundial, como Las Cerradicas en Galve (Teruel). Además, este yacimiento está protegido por una estructura que permite su visita, y esta musealizado con distintos paneles explicativos.
Lo interesante del yacimiento son los comportamientos que allí han quedado grabados en la roca desde hace 145 millones de años. En Las Cerradicas se pueden observar huellas de dos tipos de dinosaurios. Por un lado, hasta seis rastros en los que se ve una secuencia de marcas subtriangulares –pies– y arriñonadas –manos–, que fueron dejadas por dinosaurios herbívoros de cuello largo (dinosaurios saurópodos). Por otro lado, en diez rastros se ve una secuencia de marcas con tres dedos –pies– y marcas ovaladas de pequeño tamaño –manos–, cuyos responsables fueron otro grupo de dinosaurios herbívoros distintos (dinosaurios ornitópodos). Además, ambos tipos de huellas presentan una misma dirección y sentido, una cadencia de paso similar y unos valores de velocidad semejantes.
Imaginemos la escena: estos dos grupos de dinosaurios se desplazaban en grupo, como una manada. Teniendo en cuenta la relación entre las huellas, puede verse que los ornitópodos pisan huellas de los saurópodos, lo cual indica que pasaron poco después, aunque no podamos determinar con exactitud cuánto tiempo. Podemos incluso plantear la hipótesis de una manada formada por diferentes tipos de dinosaurios. De hecho en la actualidad en las grandes migraciones de herbívoros en África es bastante común que haya diferentes especies de mamíferos moviéndose juntos y a la vez.
Pero esto no es todo… Además, los rastros del segundo grupo –ornitópodos– se componen de marcas de pies y de manos que indican una locomoción cuadrúpeda. Tradicionalmente se ha considerado que estos dinosaurios andaban de manera bípeda, ya que en muchos yacimientos las marcas de manos están ausentes. En Las Cerradicas, las manos están presentes, aunque en algunos rastros pueden pasar desapercibidas. De hecho, gracias a las modernas tecnologías (escáneres y modelos digitales) hemos podido precisar que las manos producían menor presión que los pies, quedando marcadas únicamente en la parte más superficial del sedimento. La edad del yacimiento (unos 145 millones de años) hace que sea uno de los más antiguos a nivel mundial donde tenemos conservado un desplazamiento cuadrúpedo de este tipo de dinosaurios.
El yacimiento de Las Cerradicas está situado en el término municipal de Galve, en la provincia de Teruel. Para llegar allí hay que tomar la carretera N-420 hasta el desvío a la A-228 que une Cañada Vellida con Galve. Dista de Teruel unos 58 km y de Zaragoza unos 140 km. Galve es una de las localidades de referencia en el estudio de dinosaurios de nuestro país, ya que se han descrito hasta cuatro especies de dinosaurios distintas: Aragosaurus, Galvesaurus, Gideonmantellia y Delapparentia. Los restos de estos dinosaurios pueden verse en el museo municipal paleontológico de Galve y en el centro de Dinópolis Legendark. Además, la empresa Guías de Galve, ofrece visitas guiadas a los yacimientos de icnitas. Más información en www.dino sauriosgalve.com/
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