domingo, junio 07, 2020

Job for a Paleobotanist

The Museum für Naturkunde in Berlin is currently hiring for a paleobotanist. This is basically equivalent to a curator position in other museums, with research and collections-based duties, and a ’tenure review’ after two years. Fluency in German would eventually be required as part of the job, but non-speakers are strongly encouraged to apply and will not be disqualified.

The Museum für Naturkunde Berlin provides an excellent research environment. It houses comprehensive and excellent palaeobotanical collections as well as an herbarium, state-of-the-art laboratories for palaeontological preparation, 3D-visualization (including its own CT scanner), histology, molecular genetics and computation. Numerous independent research groups are working in a wide range of research fields including palaeobiology, evolutionary biology and biodiversity research.

Deadline 31 July 2020. Applications preferably submitted online.

Job posting in English

https://jobs.museumfuernaturkunde.berlin/jobposting/3a1af7026643a3a1b12358a05e6d91c3f39a509a

And in German

https://jobs.museumfuernaturkunde.berlin/jobposting/a8401440e136c0b8ae01219e5a6035b86467603f


Please contact committee head Mark-Oliver Rödel with any questions Mark-Oliver.Roedel@mfn.berlin

Un nuevo e insospechado cangrejo fósil en el Eoceno del Serrablo (Huesca)

Un nuevo artículo describiendo una nueva especie de cangrejo fósil, Dynomene collinsi, ha sido publicado en un volumen especial de la prestigiosa revista alemana Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie, por los investigadores Àlex Ossó, José Luis Domínguez, Antonio De Angeli y el aragosaurero Fernando Ari Ferratges.  La nueva especie está dedicada al investigador británico Joe Collins, fallecido el pasado año y al que se le dedicó ese volumen especial de la citada revista.

La nueva especie ha sido descrita en base a un único ejemplar, que conserva gran parte del caparazón dorsal, procede de los afloramientos del Eoceno superior (37 millones de años aproximadamente) del área del Pirineo Central de la Provincia de Huesca, en concreto de la comarca del Serrablo. El ejemplar estudiado, holotipo, está depositado en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza.

Los Dynomenidae, familia a la cual pertenece el ejemplar estudiado, son conocidos ya desde el Jurásico y han persistido hasta nuestros días. Se trata de una familia de “cangrejos primitivos” o Podotremata y se diferencian de los “cangrejos modernos” o Eubrachyura, por tener un sistema de fecundación “externo” en lugar de “interno” como en éstos últimos.

Es la primera vez que el género Dynomene se registra en la Península Ibérica, al contrario que en los yacimientos de la porción más occidental del Tetis, por ejemplo, Hungría o Norte de Italia, donde el género ha sido citado con varias especies, también en el Eoceno Superior. Lo que pone de manifiesto una vez más, tal como se ha indicado en estudios previos, la gran similitud entre las faunas del Eoceno Superior (Priaboniense) del Pirineo Central de Aragón y las de la misma época del Norte de Italia y Hungría.

Tanto es así que, para poder continuar con el estudio de esas faunas aragonesas, dos de los autores del presente artículo se desplazaron a Italia el pasado verano, para comparar en mano los ejemplares aragoneses y los de una fauna coetánea inédita del Norte de Italia. Dichas comparaciones, ya ha tenido un resultado inmediato dado que, un nuevo género y especie aragonesa publicado en 2017, Eoacantholobulus oscensis, se ha considerado congenérico un taxon ya descrito en 1991, Sculptoplax rigida, del Eoceno Superior de Hungría y que se obvió en su día dada la pobre conservación de los ejemplares descritos, así como la mala calidad de las imágenes que se publicaron. El análisis de los ejemplares italianos, mucho mejor conservados que los originales húngaros, ha permitido confirmar la pertenencia de la especie aragonesa al género Sculptoplax, no así a la misma especie, ya que tanto los ejemplares húngaros e italianos presentan diferencias suficientes como para mantener la especie aragonesa como válida. Durante el Priaboniense, la conexión existente durante gran parte del Eoceno entre la cuenca del antiguo Tetis y el Golfo de Vizcaya y Atlántico a través de la cuenca surpirenaica, ya se encontraba interrumpida en el este peninsular, aislando ambas faunas, lo que seguramente favoreció la aparición de nuevas especies propias de la esa cuenca surpirenaica. 

Además, se traslada el género Sculptoplax a la misma familia que la especie aragonesa (Panopeidae) ya que, gracias a su exquisita conservación, pudo ser estudiada en profundidad. Estos cambios se publican en el mismo artículo. 

Y una última observación, es habitual la colaboración entre investigadores de diferentes países. En este artículo se ha contado con la generosa colaboración de Antonio De Angeli, investigador amateur italiano, que es el autor que más especies de cangrejos fósiles ha descrito, y que cuenta en su haber más de 200 nuevas especies publicadas, por lo que fue distinguido en 2013 con el prestigioso premio Harrell Strimple Award de la Paleontological Society, así como con el título de “Cavaliere dell’Ordine al Merito de la Repubblica Italiana” en 2014 por los mismo méritos.     

La referencia completa es:


Osso, A., Domínguez, J.L., De Angeli, J.L., Ferratges, F.A. 2020. First record of Dynomene (Brachyura: Dromioidea) in the Iberian Peninsula and remarks on the generic placement of Eoacantholobulus oscensis (Brachyura: Panopeidae). Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie, Abhandlungen, 296/1-2, 185-192.

martes, mayo 26, 2020

Descubierto un nuevo ecosistema arrecifal fósil en el Eoceno del Pirineo Aragonés

- El estudio ha sido realizado por miembros del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza y del Instituto Geológico y Minero de España.
- En el trabajo se describen tres especies nuevas de cangrejos, y más de un centenar de restos fosilizados.
- Estos arrecifes de coral fosilizados del Pirineo tienen una antigüedad de 38 millones de años y albergan una gran diversidad de invertebrados.

Los arrecifes de coral son uno de los ecosistemas más diversos en los mares actuales. En ellos se encuentran una gran variedad de crustáceos decápodos, grupo al que pertenecen organismos tan conocidos como las gambas y los cangrejos. Un estudio publicado por la revista prestigiosa revista alemana de Paleontología “Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie” describe nuevos fósiles de cangrejos encontrados en arrecifes fósiles del pirineo aragonés.
El estudio ha sido realizado por miembros del Grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza y del Instituto Geológico y Minero de España. 


Fernando-Ari Ferratges, primer firmante del trabajo comenta “el hallazgo de este tipo de fósiles en el pirineo aragonés ayuda a entender la evolución de los cangrejos en un momento crítico de su historia evolutiva, en el cual aparecen las principales familias que dominan hoy los mares”. El yacimiento data del periodo Eoceno superior, hace aproximadamente 38 millones de años. En aquel momento, la zona de Huesca estaba cubierta por un mar poco profundo donde proliferaron los arrecifes de coral y otros ecosistemas que sustentaban una gran diversidad de animales marinos, similar a lo que ocurre en los arrecifes modernos. 

Samuel Zamora investigador del IGME y autor del trabajo dice “el estudio de los invertebrados marinos fósiles nos informan de cómo han evolucionado estos ecosistemas hasta alcanzar su diversidad actual”.
Este trabajo forma parte de una investigación más amplia que se está desarrollando actualmente en la Universidad de Zaragoza y que pretende conocer mejor los arrecifes fósiles del Pirineo así como la fauna marina que albergaba durante el Eoceno. 


Marcos Aurell, catedrático de estratigrafía de la Universidad de Zaragoza y co-autor del trabajo indica “la excepcional diversidad y exposición de los afloramientos del Eoceno en el área estudiada propicia estudios muy detallados, que permiten entre otras cosas determinar que especies vivían en cada parte del arrecife”. Es importante mencionar que los arrecifes de coral son ambientes muy sensibles ante los cambios climáticos, y por lo tanto, su estudio a lo largo del tiempo puede ayudar a predecir los efectos producidos por el calentamiento global que experimentamos actualmente. El estudio es pionero en su campo ya que nunca antes se había reconstruido que especies vivían en cada parte de estos arrecifes del Eoceno, hecho posible gracias a la excepcionalidad del yacimiento. Además se han encontrado tres especies de cangrejos nuevas para la ciencia que han sido bautizadas como Gemmellarocarcinus riglosensis, Lobogalenopsis joei y Daira corallina.

Alguno de los ejemplares estudiados en esta publicación se expondrán en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza para que todos podamos disfrutar de de ellos.


Figura 1. Fósil y reconstrucción de uno de los nuevos cangrejos, bautizado como Daira corallina

Figura 2. Vista general del arrecife fósil del Eoceno, situado en la zona de La Peña, al norte de Huesca.

miércoles, mayo 20, 2020

Un dinosaurio cojo hace 150 millones de años

El estudio de las patologías (enfermedades y dolencias) de los animales del pasado es una ventana abierta para conocer el comportamiento y la biología de organismos que vivieron hace muchos millones de años. Estudiando, por ejemplo, las fracturas que se observan en los huesos fósiles de dinosaurios podemos saber si estas fueron causadas por golpes fortuitos (a consecuencia de interacciones ambientales) o debidas a comportamientos intraespecíficos (como luchas en épocas de apareamiento). En función del estado de curación de dichas fracturas, se puede inferir si los individuos fueron capaces de sobrevivir a ellas y cómo les afectaban en su día a día. Lo mismo sucede con el estudio de otros tipos de patologías debidas a enfermedades o a problemas metabólicos cuya evidencia queda reflejada en los fósiles.

Con este objetivo en mente se abordó el estudio de los restos fósiles del dinosaurio Othnielosaurus, concretamente los huesos (falanges) de su pie, ya que presentaban características que hacían pensar en la presencia de patologías. Othnielosaurus es un pequeño dinosaurio bípedo que vivió a finales del Jurásico (hace unos 150 millones de años) en lo que hoy es Norteamérica. De menos de 2 metros de longitud y con una masa corporal estimada en unos 15 kg, Othnielosaurus tenía hábitos vegetarianos. Los especialistas en dinosaurios lo clasifican dentro del grupo de los ornitisquios, pudiendo estar emparentado con los ornitópodos.

La investigación fue realizada por un equipo multidisciplinar liderado por la Dra. Penélope Cruzado Caballero y compuesto por integrantes de equipos de tres países: Argentina (Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de Río Negro, UNRN)), España (Grupo Aragosaurus de la Universidad de Zaragoza y Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea) y Estados Unidos (Carnegie Museum de Historia Natural y la Western Interior Paleontological Society).

Entre los principales resultados, se descubrió que Othnielosaurus presentaba tres tipos de patologías en su pie izquierdo: una forma de artritis cuyo origen pudo ser metabólico y dos tipos de fracturas (denominadas fractura de impacto y fractura de pilón), que pudieron ser debidas a al menos dos accidentes ocurridos a lo largo de la vida de este individuo. Ambas fracturas fueron probablemente bastante dolorosas y redujeron en cierto grado la actividad del animal. Se observa que las fracturas presentan cierto grado de curación, por lo que se puede pensar que Othnielosaurus sobrevivió con ellas durante un tiempo, aunque eso implicó dificultades para caminar y posiblemente le provocó una cojera. Su supervivencia no debió durar mucho tiempo, ya que la fractura de impacto no está totalmente curada.

El estudio muestra que la presencia de patologías en los pies de dinosaurios y otros vertebrados terrestres del pasado pudo condicionar la vida cotidiana de estos animales. En el caso concreto de Othnielosaurus, se considera que las patologías observadas en este individuo dificultaron sus desplazamientos y le limitaron a la hora de obtener alimentos, lo que pudo debilitarlo y convertirlo en una presa fácil para los depredadores. La cojera y la malnutrición pudieron ser las causas últimas que llevaron a este individuo de Othnielosaurus a un desenlace fatal.


La noticia también se puede leer en:


https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-dinosaurio-que-cojeaba-hace-150-millones-de-anos

Un video del animal en: https://www.youtube.com/watch?v=qTNXsuE3K34
Reconstrucción de dos ejemplares de Othnielosaurus en su entorno en lo que hoy es América del Norte. Uno de ellos presenta una cojera debido a varias patologías que sufría en su pie izquierdo. / José Antonio Peñas (SINC)

domingo, mayo 17, 2020

Sobre el clima del Cretácico Inferior del sur de Aragón

 Los aragosaureros estamos que no paramos a pesar del internado que estamos soportando. La actividad científica no para y acabamos de publicar un artículo en la prestigiosa revista Applied Clay Science liderado por Alfonso Yuste sobre unas bauxitas de Teruel del Albiense  y la información climática que nos ofrece estas bauxitas. Ya os adelantamos que los dinosaurios que vivían entonces tenían un clima bastante más cálido y lluvioso.

El depósito de bauxitas estudiadas se encuentran en La Ginebrosa (Cuenca del Maestrazgo, Teruel). Forman rellenos kársticos de cierta potencia formados en el Cretácico inferior, hace unos 128 millones de años. Las bauxitas son un tipo de roca particular formada por meteoritización química y que ofrece información paleoclimática al ser típica de regiones tropicales o subtropicales que hoy no es precisamente Teruel. Estas bauxitas kársticas están formadas por concreciones subesféricas llamadas pisolitos. En cuanto a su mineralogía están formadas por caolinita, gibbsita y boehmita (fases ricas en aluminio). Esta composición mineralógica indica que se formaron durante unas condiciones de meteorización química relativamente intensa que se desarrolló en un clima húmedo y cálido. 

Pero el estudio no finaliza en estas bauxitas, ya que estratigraficamente por encima (es decir más modernos) se encuentra una sucesión de arcillas caoliniferas de la Fm. Escucha (Albiense) que incluyen, a techo, un nivel con nódulos carbonatados. Estas rocas tendrían unos 110 millones de años.  Este nivel de nódulos carbonatados Escucha también conserva un evento de meteorización química aunque menos intenso que el que originó las bauxitas. 


Los procesos de meteorización produjeron el lavado de elementos traza, tales como los de tierras raras o REE. Hacemos un paréntesis para indicar que es el nombre que se usa para 17 elementos químicos raros en la corteza terrestre con denominaciones poco conocidas como europio, erbio, torbio. Sin embargo algunos de estos elementos son estratégicos en el mundo moderno por su uso en electrónico. La distribución de estos elementos de interés estratégico está asociada a la presencia de fosfatos de la serie goyazita-crandallita. Los mayores contenidos en tierras raras están en los niveles arcillosos que recubren la bauxita, por lo que los niveles que han sufrido condiciones de meteorización menos avanzadas tienen mayor potencial como fuente de estos elementos estratégicos.

La referencia completa en:
Palaeoweathering events recorded on siliciclastic continental deposits (Albian, Lower Cretaceous) in NE Spain. Alfonso Yuste, Ivo Camacho, Blanca Bauluz, María José Mayayo, Elisa Laita.  Applied Clay Science (2020). https://doi.org/10.1016/j.clay.2020.105598

miércoles, mayo 13, 2020

Tesis Sirenios del Eoceno

Estamos muy contentos porque el próximo 15 de Mayo la aragosaurera Ester Díaz va a defender su tesis titulada "Los sirenios del Eoceno de la Cuenca de Aínsa (Huesca, España): estudio paleontológico de Sobrarbesiren cardieli (Mammalia, Sirenia). La hora de lectura será a las 17:00 horas por videoconferencia. 

Quién pueda estar interesado en escucharla hay que pedir el enlace a tesis@unizar.es

jueves, mayo 07, 2020

Descubriendo el clima del Barremiense de Iberia

La combinación del análisis de facies con el estudio por difracción de rayos X y microscopía óptica y electrónica ha permitido caracterizar los cambios mineralógicos y texturales en una serie de seis afloramientos formados por una alternancia de niveles arcillosos con pisoides ferruginosos y niveles de calizas palustres-lacustres. Estos afloramientos se localizan dentro de la subcuenca de Oliete, entre las localidades de Alacón, Josa y Estercuel y forman parte de la Formación Blesa (Barremiense Inferior) que se dispone de manera discordante sobre calizas del Jurásico. 

La asociación mineralógica presente en los niveles arcillosos junto con la presencia de pisoides ferruginosos confirman que se trata de paleosuelos de tipo laterítico. Ascensos episódicos del nivel del agua darían lugar a la formación de los niveles de calizas palustres-lacustres que posteriormente se vieron también afectados por procesos edáficos en momentos de descenso del nivel del agua.
La composición mineralógica y estructura de los pioides ferruginosos indican que se formaron durante el desarrollo del suelo laterítico, si bien los descensos episódicos en el nivel del agua favorecieron el retrabajamiento de los materiales, dando lugar a la presencia de pisoides fracturados y fragmentos de pisoides que posteriormente actuaron como núcleo de nuevos pisoides. 

En la base de todos los afloramientos los niveles arcillosos presentan un color rojizo, abundantes pisoides ferruginosos y el mineral de la arcilla dominante es la caolinita, lo que refleja una intensa meteorización química y unas condiciones climáticas cálidas y húmedas. Sin embargo, hacia el techo de las series se produce un cambio de color en los materiales, que presentan tonos más ocres y violáceos. Este cambio de color coindice con una disminución en el contenido en caolinita y pisoides ferruginosos y un aumento en la variedad de minerales de la arcilla, detectándose esmectita, illita e interestratificados illita-esmectita e illita-clorita. Estos cambios, estarían indicando una meteorización química menos intensa que reflejaría un cambio hacia unas condiciones climáticas más frías y secas en el área estudiada durante el Barremiense Inferior. 

Laita, E., Bauluz, B., Aurell, M., Bádenas, B., Canudo, J. I., Yuste, A. (2020). A change from warm/humid to cold/dry climate conditions recorded in lower Barremian clay-dominated continental successions from the SE Iberian Chain (NE Spain). Sedimentary Geology, 105673. https://doi.org/10.1016/j.sedgeo.2020.105673



domingo, abril 26, 2020

La aerinita, la piedra azul del Pirineo

El Museo de Breslavia (Polonia) incorporó a su colección un mineral de color azul intenso a finales de la década de 1860, procedente del Pirineo aragonés. El ejemplar, suministrado por el comerciante de minerales Theodor Schuchardt, fue vendido como un supuesto mineral de cobalto (en Aragón se conocían minas de cobalto, pero eso una historia para nuestro proyecto de las minas olvidadas). A mediados del siglo XIX, era habitual la venta de minerales como curiosidad o recuerdo a los viajeros que visitaban el Pirineo. Y podían encontrarse minerales españoles en comercios especializados de muchos países de Europa. Algunos de los comerciantes ya habían recorrido zonas de España a la búsqueda de ejemplares notables desde finales del siglo XVIII. Lasaulx, en 1876, estudió uno de los ejemplares de Breslavia y descubrió que tenía características diferentes de los minerales conocidos. Propuso el nombre de «Aërinit» (aerinita en español), derivado de la palabra griega que significa azul celeste. Pero la aceptación de este nuevo mineral tenía dos problemas. Uno era el desconocimiento de dónde venía. El otro era descifrar su composición química.
Respecto al problema del origen, el ejemplar estudiado por Lasaulx se había comprado como procedente del Pirineo. Pero no se tenía más información. Así se vendían habitualmente los minerales para coleccionistas y «turistas» de la época en la localidad francesa de Luchon. Miguel apunta que se trata de una nefasta costumbre que aún perdura en ocasiones en el comercio de minerales. Los vendedores ocultaban la procedencia exacta del material para mantener su exclusiva. Nuestro gran naturalista aragonés Lucas Mallada describió, en 1878, dos rocas de «ofitona» (dolerita) del Triásico, procedentes de Estopiñán del Castillo. Las rocas tenían «costras de asbesto teñido de azul por carbonato de cobre». El color azul debió parecerle tan obvio que no realizó ningún análisis. Si lo hubiera hecho, habría descubierto que no tenían cobre. Tanto la descripción del aspecto como la asociación con rocas del tipo dolerita indican que se trataba, sin duda, de aerinita. Pero Mallada aún no conocía este mineral. Solo unos años más tarde, en 1882, Vidal identificó correctamente como aerinita el mineral existente en las doleritas de Caserras del Castillo o Caserres del Castell (Estopanyá, Huesca), que desde entonces se considera la localidad tipo.

El otro problema era demostrar que era una especie mineral válida y con una composición diferente a las conocidas. En 1980 se encontró aerinita en forma muy pura, fibrosa, en Estopiñán del Castillo y en Saint-Pandelon (Francia). Estas muestras permitieron demostrar que era una especie mineral bien definida. Los estudios posteriores caracterizaron este mineral como un piroxeno. Tiene una estructura tan compleja que para describirla ha sido necesario usar instrumentación tan avanzada como el sincrotrón. Y no, no contiene ni cobre ni cobalto.

Esperamos que la historia de este mineral os parezca tan interesante como a nosotros. Y eso que no os hemos hablado de su uso en la pintura románica. Eso será otra historia. Solo nos queda añadir: ¡LARGA VIDA A LA AERINITA!

Referencia y textos de:
Calvo Rebollar, M. 2017. Aerinita, la piedra azul del Pirineo. Naturaleza Aragonesa, 34, 63-68.