En nuestro proyecto #MinasOlvidadasdeAragon
ya os hablamos de la piedra caracoleña. Aprovechando que ya podemos
movernos libremente de un lado a otro, nuestro director se ha desplazado
Fuendetodos para visitar las canteras y recabar más información sobre
este tipo de roca tan especial.
Nos cuenta que esta piedra se ha usado mucho en construcciones de la
zona. Su porosidad le otorga algunas características especiales que
hacen que sea muy útil. Y llaman especialmente la atención
un tipo de construcciones en las que se emplea esta roca que quizá
muchos no conoceréis. Siguiendo el sendero educativo que comienza en
Fuendetodos se llega a la espectacular nevera de Culroya (os
recomendamos la visita). Externamente es un cono, pero en su interior
esta excavada 6 metros en la roca. Las neveras de Fuendetodos se
construyeron para aprovechar la bajada de temperatura ligada a la
pequeña era glaciar que se desarrolló aproximadamente entre finales del
siglo XVI y principios del XVII. Las primeras nieves se iban acumulando
en el fondo de la nevera, se aplastaba y se ponía paja. Todo ello para
formar hielo que luego se trasladaba y se vendía en Zaragoza durante el
verano. Un ingenioso negocio del que la mayor parte de los vecinos de
Fuendetodos participaban, incluyendo la familia de Goya.
👉 Podéis encontrar el post completo en la web: http://museonat.unizar.es/piedra-caracolena-roca-unica-con…/
#MinasOlvidadasdeAragon #CienciaCiudadana #Zaragoza #MuseonatEnCasa #ParaninfoEnCasa #CultivateEnCuarentena #EsteVirusLoParamosUnidos
Muchas veces se desconoce la procedencia de las rocas usadas en nuestros monumentos más cercanos. En nuestro proyecto de las #MinasOlvidadasdeAragon
ya hemos sacado a la luz varios casos emblemáticos, como la piedra
caracoleña de Fuendetodos o el jaspe de Ricla. Hoy nos toca conocer una
cantera situada en Alcorisa, un buen ejemplo de que el aprovechamiento
de minerales y rocas en Aragón era generalmente de tipo más local. Vamos
a contaros lo que sabemos de la cantera de “La Valfonda”, gracias a la colaboración del alcorisano Luis Moliner.
Se encuentra cerca del campo de futbol, a casi 3 km del núcleo urbano.
No se sabe con seguridad cuando comenzó a explotarse. Pero las marcas
de cantero de algunos de los sillares de los arcos de la plaza del
Ayuntamiento apuntan a la posibilidad que la cantera se explotase antes
del año 1200. Tampoco tenemos la fecha exacta de cuando dejó de usarse,
pero Luis considera que se pudo extraer roca hasta la finalización del
embalse de Gallipuén en el año 1927. Probablemente, los restos de
perforación de barrenos de pólvora negra que se aprecian en el frente de
explotación abandonado sean de la última fase del aprovechamiento.
Las rocas que se explotan son areniscas del Terciario, posiblemente del
Oligoceno. Se formaron en los antiguos ríos que discurrían por estas
tierras, millones de años antes de que existiera el Ebro. Las areniscas
terciarias del Valle del Ebro no son especialmente buenas y con el
tiempo se erosionan, pero las de la cantera de Alcorisa presentan
algunas ventajas. Por un lado, son relativamente blandas y fáciles de
tallar. Por otro, el afloramiento está relativamente próximo al núcleo
urbano y el camino no presenta grandes desniveles, lo que facilita el
transporte. Los sillares extraídos en esta cantera se utilizaron en la
construcción de algunas fachadas, arcos, soportales y peldaños
reconocibles en la arquitectura urbana local y también en algunas
masías.
.
Os dejamos la información completa en nuestra web: http://museonat.unizar.es/piedras-de-los-monumentos-de-alc…/? #MinasOlvidadasdeAragon #CienciaCiudadana #Zaragoza #Moncayo #MuseonatEnCasa #ParaninfoEnCasa #CultivateEnCuarentena #EsteVirusLoParamosUnidos
El Museo de Ciencias Naturales de la UZ durante esta cuarentena ha
dedicado algunos de nuestros post semanales en redes a un fósil muy
especial para nuestro Museo. Hablamos de , una vaca marina fósil con más de 40 millones de años de antigüedad.
Cómo
su nombre refleja, sus huesos fosilizados se han encontrado en
Sobrarbe, en el Pirineo de Huesca. El holotipo de la especie forma parte
de nuestras colecciones, y está visible al público en nuestra
exposición permanente.
A lo largo de estos meses os hemos hablado de cómo era esta especie. También de la paleontóloga Ester Díaz Berenguer, que ha liderado el estudio de estos fósiles. Y de la ilustradora Rosa Alonso Montero, que ha hecho que este animal extinto "cobre vida" ante nuestros ojos.
Hoy os dejamos un vídeo
resumen de la presentación de la tesis doctoral de Ester, que cómo os
podéis imaginar, es una compilación de todo el conocimiento que se tiene
de Sobrarbesiren hasta la fecha.
The Museum für Naturkunde in Berlin is currently hiring for a paleobotanist. This is basically equivalent to a curator position in other museums, with research and collections-based duties, and a ’tenure review’ after two years. Fluency in German would eventually be required as part of the job, but non-speakers are strongly encouraged to apply and will not be disqualified.
The Museum für Naturkunde Berlin provides an excellent research environment. It houses comprehensive and excellent palaeobotanical collections as well as an herbarium, state-of-the-art laboratories for palaeontological preparation, 3D-visualization (including its own CT scanner), histology, molecular genetics and computation. Numerous independent research groups are working in a wide range of research fields including palaeobiology, evolutionary biology and biodiversity research.
Deadline 31 July 2020. Applications preferably submitted online.
Job posting in English
https://jobs.museumfuernaturkunde.berlin/jobposting/3a1af7026643a3a1b12358a05e6d91c3f39a509a
And in German
https://jobs.museumfuernaturkunde.berlin/jobposting/a8401440e136c0b8ae01219e5a6035b86467603f
Please contact committee head Mark-Oliver Rödel with any questions Mark-Oliver.Roedel@mfn.berlin
Un nuevo artículo describiendo una nueva especie de cangrejo fósil, Dynomene collinsi, ha sido publicado en un volumen especial de la prestigiosa revista alemana Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie, por los investigadores Àlex Ossó, José Luis Domínguez, Antonio De Angeli y el aragosaurero Fernando Ari Ferratges. La nueva especie está dedicada al investigador británico Joe Collins, fallecido el pasado año y al que se le dedicó ese volumen especial de la citada revista.
La nueva especie ha sido descrita en base a un único ejemplar, que conserva gran parte del caparazón dorsal, procede de los afloramientos del Eoceno superior (37 millones de años aproximadamente) del área del Pirineo Central de la Provincia de Huesca, en concreto de la comarca del Serrablo. El ejemplar estudiado, holotipo, está depositado en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza.
Los Dynomenidae, familia a la cual pertenece el ejemplar estudiado, son conocidos ya desde el Jurásico y han persistido hasta nuestros días. Se trata de una familia de “cangrejos primitivos” o Podotremata y se diferencian de los “cangrejos modernos” o Eubrachyura, por tener un sistema de fecundación “externo” en lugar de “interno” como en éstos últimos.
Es la primera vez que el género Dynomene se registra en la Península Ibérica, al contrario que en los yacimientos de la porción más occidental del Tetis, por ejemplo, Hungría o Norte de Italia, donde el género ha sido citado con varias especies, también en el Eoceno Superior. Lo que pone de manifiesto una vez más, tal como se ha indicado en estudios previos, la gran similitud entre las faunas del Eoceno Superior (Priaboniense) del Pirineo Central de Aragón y las de la misma época del Norte de Italia y Hungría.
Tanto es así que, para poder continuar con el estudio de esas faunas aragonesas, dos de los autores del presente artículo se desplazaron a Italia el pasado verano, para comparar en mano los ejemplares aragoneses y los de una fauna coetánea inédita del Norte de Italia. Dichas comparaciones, ya ha tenido un resultado inmediato dado que, un nuevo género y especie aragonesa publicado en 2017, Eoacantholobulus oscensis, se ha considerado congenérico un taxon ya descrito en 1991, Sculptoplax rigida, del Eoceno Superior de Hungría y que se obvió en su día dada la pobre conservación de los ejemplares descritos, así como la mala calidad de las imágenes que se publicaron. El análisis de los ejemplares italianos, mucho mejor conservados que los originales húngaros, ha permitido confirmar la pertenencia de la especie aragonesa al género Sculptoplax, no así a la misma especie, ya que tanto los ejemplares húngaros e italianos presentan diferencias suficientes como para mantener la especie aragonesa como válida. Durante el Priaboniense, la conexión existente durante gran parte del Eoceno entre la cuenca del antiguo Tetis y el Golfo de Vizcaya y Atlántico a través de la cuenca surpirenaica, ya se encontraba interrumpida en el este peninsular, aislando ambas faunas, lo que seguramente favoreció la aparición de nuevas especies propias de la esa cuenca surpirenaica.
Además, se traslada el género Sculptoplax a la misma familia que la especie aragonesa (Panopeidae) ya que, gracias a su exquisita conservación, pudo ser estudiada en profundidad. Estos cambios se publican en el mismo artículo.
Y una última observación, es habitual la colaboración entre investigadores de diferentes países. En este artículo se ha contado con la generosa colaboración de Antonio De Angeli, investigador amateur italiano, que es el autor que más especies de cangrejos fósiles ha descrito, y que cuenta en su haber más de 200 nuevas especies publicadas, por lo que fue distinguido en 2013 con el prestigioso premio Harrell Strimple Award de la Paleontological Society, así como con el título de “Cavaliere dell’Ordine al Merito de la Repubblica Italiana” en 2014 por los mismo méritos.
La referencia completa es:
Osso, A., Domínguez, J.L., De Angeli, J.L., Ferratges, F.A. 2020. First record of Dynomene (Brachyura: Dromioidea) in the Iberian Peninsula and remarks on the generic placement of Eoacantholobulus oscensis (Brachyura: Panopeidae). Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie, Abhandlungen, 296/1-2, 185-192.
- El estudio ha sido realizado por miembros del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza y del Instituto Geológico y Minero de España.
- En el trabajo se describen tres especies nuevas de cangrejos, y más de un centenar de restos fosilizados.
- Estos arrecifes de coral fosilizados del Pirineo tienen una antigüedad de 38 millones de años y albergan una gran diversidad de invertebrados.
Los arrecifes de coral son uno de los ecosistemas más diversos en los mares actuales. En ellos se encuentran una gran variedad de crustáceos decápodos, grupo al que pertenecen organismos tan conocidos como las gambas y los cangrejos. Un estudio publicado por la revista prestigiosa revista alemana de Paleontología “Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie” describe nuevos fósiles de cangrejos encontrados en arrecifes fósiles del pirineo aragonés.
El estudio ha sido realizado por miembros del Grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza y del Instituto Geológico y Minero de España.
Fernando-Ari Ferratges, primer firmante del trabajo comenta “el hallazgo de este tipo de fósiles en el pirineo aragonés ayuda a entender la evolución de los cangrejos en un momento crítico de su historia evolutiva, en el cual aparecen las principales familias que dominan hoy los mares”. El yacimiento data del periodo Eoceno superior, hace aproximadamente 38 millones de años. En aquel momento, la zona de Huesca estaba cubierta por un mar poco profundo donde proliferaron los arrecifes de coral y otros ecosistemas que sustentaban una gran diversidad de animales marinos, similar a lo que ocurre en los arrecifes modernos.
Samuel Zamora investigador del IGME y autor del trabajo dice “el estudio de los invertebrados marinos fósiles nos informan de cómo han evolucionado estos ecosistemas hasta alcanzar su diversidad actual”.
Este trabajo forma parte de una investigación más amplia que se está desarrollando actualmente en la Universidad de Zaragoza y que pretende conocer mejor los arrecifes fósiles del Pirineo así como la fauna marina que albergaba durante el Eoceno.
Marcos Aurell, catedrático de estratigrafía de la Universidad de Zaragoza y co-autor del trabajo indica “la excepcional diversidad y exposición de los afloramientos del Eoceno en el área estudiada propicia estudios muy detallados, que permiten entre otras cosas determinar que especies vivían en cada parte del arrecife”. Es importante mencionar que los arrecifes de coral son ambientes muy sensibles ante los cambios climáticos, y por lo tanto, su estudio a lo largo del tiempo puede ayudar a predecir los efectos producidos por el calentamiento global que experimentamos actualmente. El estudio es pionero en su campo ya que nunca antes se había reconstruido que especies vivían en cada parte de estos arrecifes del Eoceno, hecho posible gracias a la excepcionalidad del yacimiento. Además se han encontrado tres especies de cangrejos nuevas para la ciencia que han sido bautizadas como Gemmellarocarcinus riglosensis, Lobogalenopsis joei y Daira corallina.
Alguno de los ejemplares estudiados en esta publicación se expondrán en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza para que todos podamos disfrutar de de ellos.

Figura 1. Fósil y reconstrucción de uno de los nuevos cangrejos, bautizado como Daira corallina
Figura 2. Vista general del arrecife fósil del Eoceno, situado en la zona de La Peña, al norte de Huesca.
El estudio de las patologías (enfermedades y dolencias) de los animales
del pasado es una ventana abierta para conocer el comportamiento y la
biología de organismos que vivieron hace muchos millones de años.
Estudiando, por ejemplo, las fracturas que se observan en los huesos
fósiles de dinosaurios podemos saber si estas fueron causadas por golpes
fortuitos (a consecuencia de interacciones ambientales) o debidas a
comportamientos intraespecíficos (como luchas en épocas de
apareamiento). En función del estado de curación de dichas fracturas, se
puede inferir si los individuos fueron capaces de sobrevivir a ellas y
cómo les afectaban en su día a día. Lo mismo sucede con el estudio de
otros tipos de patologías debidas a enfermedades o a problemas
metabólicos cuya evidencia queda reflejada en los fósiles.
Con este objetivo en mente se abordó el estudio de los restos fósiles del dinosaurio Othnielosaurus,
concretamente los huesos (falanges) de su pie, ya que presentaban
características que hacían pensar en la presencia de patologías. Othnielosaurus
es un pequeño dinosaurio bípedo que vivió a finales del Jurásico (hace
unos 150 millones de años) en lo que hoy es Norteamérica. De menos de 2
metros de longitud y con una masa corporal estimada en unos 15 kg, Othnielosaurus
tenía hábitos vegetarianos. Los especialistas en dinosaurios lo
clasifican dentro del grupo de los ornitisquios, pudiendo estar
emparentado con los ornitópodos.
La investigación fue realizada
por un equipo multidisciplinar liderado por la Dra. Penélope Cruzado
Caballero y compuesto por integrantes de equipos de tres países:
Argentina (Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología del
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y
la Universidad Nacional de Río Negro, UNRN)), España (Grupo Aragosaurus
de la Universidad de Zaragoza y Universidad del País Vasco/Euskal
Herriko Unibertsitatea) y Estados Unidos (Carnegie Museum de Historia
Natural y la Western Interior Paleontological Society).
Entre los principales resultados, se descubrió que Othnielosaurus
presentaba tres tipos de patologías en su pie izquierdo: una forma de
artritis cuyo origen pudo ser metabólico y dos tipos de fracturas
(denominadas fractura de impacto y fractura de pilón), que pudieron ser
debidas a al menos dos accidentes ocurridos a lo largo de la vida de
este individuo. Ambas fracturas fueron probablemente bastante dolorosas y
redujeron en cierto grado la actividad del animal. Se observa que las
fracturas presentan cierto grado de curación, por lo que se puede pensar
que Othnielosaurus sobrevivió con ellas durante un tiempo,
aunque eso implicó dificultades para caminar y posiblemente le provocó
una cojera. Su supervivencia no debió durar mucho tiempo, ya que la
fractura de impacto no está totalmente curada.
El estudio
muestra que la presencia de patologías en los pies de dinosaurios y
otros vertebrados terrestres del pasado pudo condicionar la vida
cotidiana de estos animales. En el caso concreto de Othnielosaurus,
se considera que las patologías observadas en este individuo
dificultaron sus desplazamientos y le limitaron a la hora de obtener
alimentos, lo que pudo debilitarlo y convertirlo en una presa fácil para
los depredadores. La cojera y la malnutrición pudieron ser las causas
últimas que llevaron a este individuo de Othnielosaurus a un desenlace fatal.
La noticia también se puede leer en:
https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-dinosaurio-que-cojeaba-hace-150-millones-de-anos
Un video del animal en: https://www.youtube.com/watch?v=qTNXsuE3K34
Reconstrucción de dos ejemplares de Othnielosaurus
en su entorno en lo que hoy es América del Norte. Uno de ellos presenta
una cojera debido a varias patologías que sufría en su pie izquierdo. /
José Antonio Peñas (SINC)
Los aragosaureros estamos que no paramos a pesar del internado que estamos soportando. La actividad científica no para y acabamos de publicar un artículo en la prestigiosa revista Applied Clay Science liderado por Alfonso Yuste sobre unas bauxitas de Teruel del Albiense y la información climática que nos ofrece estas bauxitas. Ya os adelantamos que los dinosaurios que vivían entonces tenían un clima bastante más cálido y lluvioso.
El depósito de bauxitas estudiadas se encuentran en La Ginebrosa (Cuenca del Maestrazgo, Teruel). Forman rellenos kársticos de cierta potencia formados en el Cretácico inferior, hace unos 128 millones de años. Las bauxitas son un tipo de roca particular formada por meteoritización química y que ofrece información paleoclimática al ser típica de regiones tropicales o subtropicales que hoy no es precisamente Teruel. Estas bauxitas kársticas están formadas por concreciones subesféricas llamadas pisolitos. En cuanto a su mineralogía están formadas por caolinita, gibbsita y boehmita (fases ricas en aluminio). Esta composición mineralógica indica que se formaron durante unas condiciones de meteorización química relativamente intensa que se desarrolló en un clima húmedo y cálido.
Pero el estudio no finaliza en estas bauxitas, ya que estratigraficamente por encima (es decir más modernos) se encuentra una sucesión de arcillas caoliniferas de la Fm. Escucha (Albiense) que incluyen, a techo, un nivel con nódulos carbonatados. Estas rocas tendrían unos 110 millones de años. Este nivel de nódulos carbonatados Escucha también conserva un evento de meteorización química aunque menos intenso que el que originó las bauxitas.
Los procesos de meteorización produjeron el lavado de elementos traza, tales como los de tierras raras o REE. Hacemos un paréntesis para indicar que es el nombre que se usa para 17 elementos químicos raros en la corteza terrestre con denominaciones poco conocidas como europio, erbio, torbio. Sin embargo algunos de estos elementos son estratégicos en el mundo moderno por su uso en electrónico. La distribución de estos elementos de interés estratégico está asociada a la presencia de fosfatos de la serie goyazita-crandallita. Los mayores contenidos en tierras raras están en los niveles arcillosos que recubren la bauxita, por lo que los niveles que han sufrido condiciones de meteorización menos avanzadas tienen mayor potencial como fuente de estos elementos estratégicos.
La referencia completa en:
Palaeoweathering events recorded on siliciclastic continental deposits (Albian, Lower Cretaceous) in NE Spain. Alfonso Yuste, Ivo Camacho, Blanca Bauluz, María José Mayayo, Elisa Laita. Applied Clay Science (2020). https://doi.org/10.1016/j.clay.2020.105598