The School of the Environment, Geography and Geosciences of University of Portsmouth is seeking to appoint an enthusiastic and committed individual to the position of Lecturer or Senior Lecturer in Palaeontology.
The School is based within the Faculty of Science and Health and holds strong teaching and research links with many collaborators from within academia, industry and the public sector. The successful applicant will be passionate about education, research and innovation and be able to effectively articulate their contribution to delivering high quality services. You will join our existing team delivering first class education to students in the School.
We are seeking applicants with expertise in palaeontology, particularly in the areas of paleoclimatology and/or paleoenvironmental analysis, and at least one of the other following areas: micropalaeontology, Cenozoic palaeontology, stable isotopes, carbonate sedimentology.
The post holder will be required to design and deliver first class teaching (including fieldwork) and pastoral support to our students in addition to undertaking research and/or innovation activities at a level commensurate to their role. Their teaching contribution will draw upon their specialist expertise as well as contributing to the broad coverage of provision across our courses.
The successful applicant will be appointed on the Lecturer or Senior Lecturer scale in accordance with qualifications and experience.
Link to advert:
https://www.jobs.ac.uk/job/CIU698/lecturer-or-senior-lecturer-in-palaeontology
jueves, septiembre 16, 2021
position of Lecturer or Senior Lecturer in Palaeontology. University of Portsmouth
miércoles, septiembre 15, 2021
LA CUEVA DEL OSO DE LAS CAVERNAS EN EL GEOPARQUE SOBRARBE-PIRINEOS: UN RECURSO TURÍSTICO QUE NACE DE LA INVESTIGACIÓN Y LA GEOCONSERVACIÓN
Corría el año 1976 cuando un grupo de espeleólogos del Grupo Espeleológico de Badalona exploraron una cueva en el municipio de Tella-Sin, encontrando en lo más profundo de la misma un gran hallazgo: miles de huesos fósiles del famoso oso de las cavernas, conocido en el mundo científico como Ursus spelaeus. El estudio de estos fósiles crea los cimientos para un exitoso proyecto de geoturismo. Desde 1994 hasta 2011 el grupo de investigación Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza se hace cargo de las excavaciones, bajo la supervisión del Área de Patrimonio del Gobierno de Aragón. En el año 2000, el Ayuntamiento de Tella-Sin acondiciona la cueva para su visita, con la instalación de iluminación y de un camino que facilite el recorrido por la misma. Posteriormente, en 2006, se inaugura el Museo del Oso de las Cavernas en la localidad de Tella, donde se pueden contemplar varios de los fósiles hallados en el yacimiento, así como una réplica de un esqueleto completo de un macho adulto y la reconstrucción de una hembra con su cría. La apuesta por la divulgación de este yacimiento paleontológico permite que cada año miles de personas puedan visitar este magnífico lugar y compartir la emoción de sus descubridores e investigadores.
La especie Ursus spelaeus vivió durante la mayor parte del Pleistoceno Superior, hace entre unos 127.000 años y 24.000 años, en bosques templados y fríos de Europa y el oeste de Asia. Sus hábitos cavernícolas (hibernaba en las cuevas) han proporcionado una gran abundancia de restos fósiles. Es uno de los mamíferos carnívoros más grandes que han existido, similar en tamaño al actual oso polar, y cercano en parentesco al oso pardo, pero a pesar de pertenecer al grupo de los carnívoros, su dieta era principalmente herbívora.
La Cueva de Tella, situada a 1580 m de altitud, es el yacimiento más alto de osos de las cavernas de la Península Ibérica. Más de 5000 restos fósiles se han recuperado de su interior, todos pertenecientes a las especie Ursus spelaeus. Se acumularon al morir los osos durante el periodo de hibernación, durante un lapso de tiempo de al menos 7000 años, entre hace 43000 y 36000 años. Hay como mínimo 43 individuos, desde recién nacidos hasta muy viejos, tanto machos como hembras. Y uno de los hallazgos más llamativos son las abundantes y enormes marcas de mordiscos encontradas en cientos de sus huesos, probablemente producidas por los propios osos al carroñear sobre individuos muertos de su misma especie. Una hipótesis novedosa basada en el estudio de las marcas de dientes dejadas sobre los huesos.
La visita al museo y a la cueva del Oso de Tella es una magnífica oportunidad para asomarnos a la vida del pasado durante la última Edad del Hielo y conocer a una de las especies extintas mejor estudiadas y, que además, convivió con nuestros antepasados en los bosques de Europa.
Referencia del artículo:
A Cave Occupied by Cave Bears for Thousands of Years in the Sobrarbe-Pirineos UNESCO Global Geopark (Huesca, Aragon, Spain). Raquel Rabal-Garcés, Gloria Cuenca-Bescós & Jose Ignacio Canudo. Available Online from 23 August 2021. DOI: 10.30486/GCR.2021.1912254.1042
jueves, septiembre 02, 2021
Posdoctorales para el Cámbrico
I'd be grateful if you would pass on details of two postdoctoral opportunities to any colleagues who may be interested.
These form part of a Leverhulme project developing stratigraphic methods and datasets to better resolve the evolutionary timing of the Cambrian explosion.
Bringing together fossils, isotopes and stratigraphy to time the pace of the Cambrian explosion:
https://durham.taleo.net/careersection/du_ext/jobdetail.ftl?job=21000916
Developing a Bayesian approach to stratigraphic correlation:
https://durham.taleo.net/careersection/du_ext/jobdetail.ftl?job=21000810
Martin Smith
miércoles, septiembre 01, 2021
La cercanía del yacimiento a la localidad de Alacón, donde se puede visitar un pequeño museo sobre la paleontología del Parque Cultural del Río Martín, ha atraído las miradas curiosas de los vecinos, conocedores de la riqueza paleontológica y arqueológica de la zona. Han sido muchas las personas que se han acercado a preguntar por la excavación, los fósiles y el modo de trabajo, pero siempre deseando ánimos y suerte a los paleontólogos.
En los próximos meses se comenzarán los trabajos de preparación de los fósiles previo a su estudio y se estima que para la primavera de 2022 se organice una nueva campaña de excavación con un frente de trabajo de mayor tamaño que permita recuperar más restos de este enigmático dinosaurio.
lunes, julio 05, 2021
I Jornadas Patrimonio Paleontológico, Biodiversidad y Educación
Los próximos 19 y 20 de julio tendrá lugar en el edificio de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación conocido como “La Pirámide” de la Universidad de La Laguna (ULL), las "I Jornadas Patrimonio Paleontológico, Biodiversidad y Educación" en horario de mañana (9:30-14:00) en formato presencial (previa inscripción hasta cubrir cupo) y online. Inscripciones a través del siguiente formulario.
En ellas participarán el Vicerrectorado de Investigación, Gobierno de Canarias, investigadores, personal técnico del Parque Rural del Anaga, divulgadores científicos, y diversas personalidades para hablarnos de la importancia del Patrimonio Paleontológico y la necesidad de protegerlo y conservarlo, utilizando entre otras herramientas, la educación y la divulgación. Nombres como Francesc Gascó alias El Pakozoico, Esther Martín del MUNA, Sergio Ávila de la Universidad de Azores, Verónica Díaz del Museo Naturkunde de Berlin, Luis Javier Capote y Patricia Delponti de la Universidad de La Laguna, entre otros, serán algunos de los ponentes.
Estas jornadas se encuentran encuadradas dentro de los proyectos “El patrimonio paleontológico de Canarias como un referente cultural y ambiental atlántico: Modelización 3d de los lagartos gigantes canarios del género Gallotia” y “Conservación y valoración de recursos paleontológicos de Canarias: PaleoParque del Macizo de Anaga”, cuya investigadora principal es la doctora Carolina Castillo Ruiz, Profesora Titular de la Universidad de La Laguna y Coordinadora del Área Paleontología. Organiza el Área de Paleontología y Vicerrectorado de Investigación ULL.
Para más información podéis consultar las redes sociales de PaleoConéctate ULL en
Twitter, FaceBook e Instagram o mandar un correo a paleoconectate@ull.edu.es
Las sesiones serán retransmitidas por el canal de YouTube de Paleoconéctate en los siguientes enlaces:
Día 1, lunes 19: https://youtube/fh5hzHhxAsM
Día 2, martes 20: https://youtube/sJ3GLJNtpr43
jueves, julio 01, 2021
Bonapartesaurus, ¿un dinosaurio cojo?
Los restos de Bonapartesaurus fueron descubiertos y excavados por el paleontólogo Jaime Powell en los años 80, cerca de la ciudad patagónica de General Roca (provincia de Río Negro, Argentina). Unos años después, en 1987, y tras un estudio preliminar, Powell publica el primer trabajo científico dando a conocer el ejemplar. En ese estudio, propuso que los restos pertenecerían al primer dinosaurio lambeosaurino encontrado en Argentina, un grupo de dinosaurios hadrosáuridos que poseen una cresta hueca. Esta identificación se basó en su semejanza con el hadrosáurido asiático Barsboldia sicinsky, que en esa época era considerado también un lambeosaurino. Ya en ese primer trabajo Powell reconoció la presencia de una patología en el pie, “un callo”, que diagnosticó como una posible fractura.
Años después, en 2017, Cruzado-Caballero y Powell dieron al fin nombre a este ejemplar, que fue identificado como una nueva especie, Bonapartesaurus rionegrensis, y en el que además se encontraron otras posibles patologías en varias vértebras de la cola. En un reciente trabajo publicado en la revista Cretaceous Research se ha llevado a cabo el estudio detallado de dichas patologías obteniéndose como resultado la descripción de varias fracturas asociadas a posibles infecciones posteriores y el primer caso de cáncer óseo encontrado en un hadrosáurido argentino.
El estudio de las paleopatologías relevante a la hora de conocer aspectos relacionados con la paleobiología y paleoecología de los organismos fósiles que las poseen. Asimismo, en el caso de las enfermedades es posible estudiar su aparición a lo largo de la historia de la vida, a qué grupos de organismos afectaron y en qué medida. Con todo esto, es posible analizar como los organismos del pasado se relacionaban con sus congéneres y/o depredadores, con el medio y, en términos general, como era su biología. De esta forma, por ejemplo las fracturas nos hablan de posibles caídas, golpes con objetos duros o con otros organismos; permiten inferir si usaban partes de su cuerpo, como la cola para golpear objetos y/u otros animales para defenderse; también es posible interpretar si se produjeron posibles accidentes como el ser pisados por otros individuos de su especie, tal como se ha propuesto para las fracturas en la cola de los hadrosáuridos, las que podrían haber ocurrido cuando estos dinosaurios incubaban sus huevos en grupos y otros adultos los pisaban al pasar a su lado, entre otras inferencias posibles. La presencia de infecciones y la curación de las fracturas también nos dan información sobre el sistema inmune y los mecanismos de sanación que presentaban los organismos fósiles, ya que podemos compararlos con aquellas que tienen los animales actuales (p.ej., mamíferos y reptiles) y poder inferir otros aspectos de su paleobiología. Por último, la presencia de enfermedades, tales como los tumores, nos indica que este tipo de enfermedades ya existía desde muy temprana época y afectaba a una gran diversidad de animales, y al igual que las fracturas o infecciones, nos hablan de la biología de los animales que la sufrían, de cómo se enfrentaban a ellas, si podían sobrevivir más o menos tiempo, o si eran mortales a corto plazo.
En Bonapartesaurus, como ya hemos dicho, se han identificado tres patologías, dos en las espinas neurales de dos vértebras de la cola y la tercera en un hueso del segundo dedo del pie, el metatarsiano. Una de las vértebras presenta una fractura desplazada y casi totalmente curada, probablemente relacionada con un traumatismo debido a un fuerte golpe que hizo que se desplazara el hueso y se curara de esa forma, por ese motivo tiene una característica curvatura. La otra vértebra, tiene una fractura casi completamente curada producida también por un evento de estrés, pero no se ha podido confirmar si habría sido por un impacto u otro evento. Lo que sí se sabe es que este evento no produjo el desplazamiento del hueso, por lo que la espina mantiene su forma recta, pero se formó un callo óseo de forma esférica que creció a medida que se curaba la fracturas y se estabilizaba. Estas fracturas, sobre todo en el caso de la fractura desplazada se cree que habrían estado asociadas a infecciones posteriores del tejido blando que rodeaban al hueso, tales como músculos o ligamentos, entre otros. Por último, en el caso de la patología del pie, lo que más llama la atención es el gran sobrecrecimiento de hueso, que posee un aspecto de coliflor que cubre casi todo el metatarsiano. Cuando se estudió, primeramente, se pensó que podría ser debido a una fractura, pero en un estudio más detallado, que consistió en analizar su histología y realizar tomografías computerizadas, se descartó la hipótesis de la fractura. Esto se debió a la ausencia de las características típicas de las fracturas, tales como la presencia de una línea más o menos brillante cruzando el hueso en las imágenes tomográficas. Por el contrario, se observaron indicadores de la presencia de un cáncer o neoplasia del tipo osteosarcoma, tales como la reducción de la densidad ósea y varias zonas donde el tejido cortical fue destruido.
¿Pero qué nos dicen estas patologías sobre si afectaron o no al día a día de Bonapartesaurus?
Las fracturas de las vértebras fueron sin duda dolorosas, no sólo por la propia fractura sino también por la infección que se habría producido y esto habría restado movilidad a la cola, aportando una gran incomodidad en el desplazamiento y en su actividad diaria. Partiendo de la curación avanzada pero incompleta de estas fracturas se piensa que la muerte de Bonapartesaurus no fue inmediatamente posterior al evento que provocó las fracturas y la posterior infección, pero no es posible cuantificar cuanto tiempo vivió después de ello, ¿meses? ¿años? o incluso, si estas heridas fueron la causa misma de su muerte. Con respecto a la lesión del metatarsiano, no es posible inferir en qué medida afectó la locomoción de Bonapartesaurus. Esto se debe a que, si bien el cáncer alcanzó un gran desarrollo, el metatarsiano no representa uno de los huesos con mayor rol en el soporte del peso del cuerpo, los que suelen provocar la muerte cuando se ven afectados por patologías. Asimismo, los músculos del pie que se unían sobre la región de la patología, podían verse asistidos por otros músculos con uniones en otras regiones del pie. Mucho se desconoce aún de los aspectos biomecánicos de esta región, por lo que aún no es posible llegar a una interpretación concluyente sobre como afectó en su marcha. Es interesante mencionar que el cáncer registrado en el metatarsiano, aparentemente no migró hacia otros huesos, ya que no se observan indicios en casi la mitad del esqueleto que conservó Bonapartesaurus, por lo que aunque afectó de manera muy severa al metatarsiano no se ha registrado en ningún otro hueso conservado.
Como conclusión del trabajo Bonapartesaurus tuvo varias lesiones que a priori aunque dolorosas no lo llevaron a la muerte, permitiéndole sobrevivir y seguir interactuando con sus congéneres a pesar del dolor inicial producido por las fracturas y las infecciones.
viernes, junio 25, 2021
Tortugas “marinas” desovaban en Sobrarbe hace 42 millones de años
El yacimiento paleontológico de Castejón de Sobrarbe (Aínsa, Huesca) es conocido por el descubrimiento del mamífero sirenio fósil Sobrarbesiren cardieli, pero el estudio de más fósiles procedentes de este yacimiento está revelando nuevas sorpresas sobre el ecosistema que había en la Comarca de Sobrarbe (Huesca) hace 42 millones de años. Durante los trabajos de lavado y triado de los sedimentos para la recuperación de fósiles de pequeño tamaño (microfósiles) se han encontrado decenas de miles de fragmentos milimétricos de cáscaras de huevo. La revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology recoge este estudio en el que participan investigadores de Aragosaurus en la Universidades de Zaragoza, Nova de Lisboa, Bilbao (UPV/EHU) y el Grupo de Biología Evolutiva de la UNED.
El estudio en detalle de estas cáscaras mediante distintas técnicas de microscopía electrónica ha permitido identificarlas como pertenecientes a tortugas pleurodiras, tortugas de cuello largo que lo recogen de forma lateral, por su similitud con las cáscaras de huevo de la especie actual Erymnochelys madagascariensis, la tortuga de cabeza grande de Madagascar. Estas tortugas habitaban ecosistemas costeros, no en mares abiertos, y no están emparentadas con las tortugas marinas actuales. Este hallazgo es muy importante, ya que se trata de las primeras cáscaras atribuidas a tortugas del periodo Eoceno de todo el registro mundial.
La gran cantidad de cáscaras por metro cuadrado, superior a la de cualquier otro yacimiento de cáscaras de huevo del mundo, y su estado de conservación han permitido a los investigadores reconocer la existencia de un área de nidificación de tortugas litorales en las playas del antiguo Golfo de Bizkaia, que se extendía hasta la Comarca de Sobrarbe.
La responsable de estos nidos es probablemente la tortuga fósil Eocenochelus eremberti, de la que se han encontrado numerosos ejemplares en el yacimiento, y que desovaba aprovechando las zonas arenosas de un gran delta que se abría al Cantábrico. De hecho, Eocenochelus corresponde a un pariente primitivo de la actual Erymnochelys, apoyando esta identificación.
Ester Díaz Berenguer, investigadora del grupo Aragosaurus, responsable de las actuaciones en el yacimiento y coautora del trabajo, ha declarado que “a pesar de que el yacimiento de Castejón de Sobrarbe es muy conocido por sus sirenios fósiles, su estudio nos está descubriendo un ecosistema complejo, donde diferentes especies coexistían e interactuaban”.
Miguel Moreno, miembro del grupo de investigación aragonés actualmente en la Universidad Nova de Lisboa y especialista en huevos fósiles, remarca la importancia del estudio de la geología para poder comprender el yacimiento “Castejón de Sobrarbe es un lugar privilegiado para excavar fósiles, donde podemos recuperar mucha información, que nos está permitiendo comprender relaciones complejas entre el ambiente del Eoceno y los organismos que vivían hace 42 millones de años”. José Ignacio Canudo, director del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza e investigador principal del grupo Aragosaurus-IUCA, ha remarcado “el gran interés patrimonial de los fósiles de vertebrados de Sobrarbe, un patrimonio que sólo ahora comenzamos a descubrir, y que dará muchas sorpresas en el futuro”.
Investigadores de la Universidad Nova de Lisboa, la Universidad de Zaragoza, la Universidad de Bilbao (UPV/EHU), y el Grupo de Biología Evolutiva de la UNED han publicado este estudio en la prestigiosa revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.
El trabajo ha sido financiado en parte gracias a una ayuda del Instituto de Estudios Altoaragoneses, concedida para el estudio de estás cascaras de huevo. Así mismo, han contribuido la Fundação para a Ciência e a Tecnología de Portugal, El Ministerio de Ciencia e Innovación de España y los Gobiernos de Aragón y el País Vasco, que financian a los equipos de investigación involucrados en este trabajo y la colaboración del Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineos.
jueves, junio 17, 2021
Un nuevo plesiosaurio Portugués es el más antiguo y completo de la Península Ibérica
Se ha descubierto una nueva especie de plesiosaurio que vivió hace unos 195 millones de años en la región de São Pedro de Moel, en el litoral Portugués. Este nuevo plesiosaurio sería el más completo y antiguo de la Península Ibérica ya que proviene de rocas del inicio del Periodo Jurásico, un intervalo temporal del que casi no hay registro de este tipo de animales en la Península.
Los plesiosaurios eran reptiles marinos de la Era de los Dinosaurios, por lo tanto, tenían que salir a la superficie para respirar. Además, poseían extremidades que evolucionaron en aletas y cuellos generalmente largos que recuerdan al mítico “Monstruo del Lago Ness”.
Esta nueva especie se ha denominado Plesiopharos moelensis, que significa “el plesiosaurio cercano al faro de [São Pedro] de Moel”, dada su proximidad al gran faro situado sobre los acantilados calcáreos de dicha localidad. Este fósil, que consiste en un esqueleto parcial compuesto por parte de las aletas derechas, vértebras dorsales y cervicales, costillas y parte de la cintura pélvica, pronto será el centro de una exposición temporal en el Dino Parque de Lourinhã (Portugal).
Los fósiles fueron encontrados por dos coleccionistas, Victor Teixeira y António Domingos, y fueron donados al Museo de Lourinhã y preparados en el Dino Parque de la misma localidad. El buen ejemplo que dieron estos dos aficionados a la paleontología con la donación de este material, es aún más significativo dado que la costa portuguesa sufre cada vez más expolio y recolección descontrolada de fósiles que amenaza la preservación del patrimonio paleontológico del país.
El autor principal de esta investigación internacional y miembro del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza, Eduardo Puértolas Pascual, ha realizado este estudio como parte de su trabajo postdoctoral en la la Universidade Nova de Lisboa. Además, también han participado investigadores de otras instituciones de Portugal, Alemania y Estados Unidos.
El nuevo hallazgo se publicó en la prestigiosa revista Acta Palaeontologica Polonica, y puede consultarse de manera gratuita en el siguiente enlace (http://www.app.pan.pl/article/item/app008152020.html).
Reconstrucción de Plesiopharos moelensis. Imagen: crédito Simão Mateus