Nuestros colega del ICP han descrito una nueva especie de Anchiterium en el Mioceno Superior del Abocador de Can Mata, en els Hostalests de Pierola. Anchiterium es un pequeño equido bien representado en diferentes localidades del Mioceno ibérico, pero el nuevo Anchiterium presenta caracteres dentales únicos. El trabajo se ha publicado en la revista francesa Comptes Rendus Palevol. Os adjuntamos parte de la nota que ha preparado el ICP.Los équidos pertenecientes al género Anchitherium eran morfológicamente distintos a los caballos actuales. Una de las principales diferencias era que presentaban extremidades tridáctilas. También cabe destacar su menor tamaño y una morfología dental totalmente distinta. La mayoría de especies pertenecientes a este género eran équidos pequeños y robustos, así como poco corredores, lo que facilitaría su supervivencia en hábitats de bosque cerrado.Los restos de una nueva especie de équido extinto, Anchitherium nievei, del Mioceno Superior (hace unos 12 millones de años) fueron descubiertos en tres localidades de Abocator de Can Mata. Este taxón se diferencia de otras especies endémicas de Anchitherium propias de cuencas interiores de la Península Ibérica principalmente por la forma y el tamaño de sus dientes: por un lado presenta una marcada bunodoncia (coronas dentales bajas) y sus piezas dentales son de pequeño tamaño. El descubrimiento de esta nueva especie no sólo nos habla de la evolución de este género, sino también de las condiciones ambientales de la región en su época. El artículo lo lidera Cheyenn Rotgers, investigadora colaboradora del ICP, junto con otros investigadores de este centro. A. nievei recibe este nombre en honor de la paleontóloga Nieves López Martínez, quien hasta su fallecimiento en diciembre de 2010 era miembro del Comité Científico Asesor del ICP.Las variaciones en el tamaño de la dentición de las diferentes especies del género Anchitherium estarían asociadas con las variaciones en el tipo de vegetación dónde vivían, que a su vez obedecerían a las diferencias climáticas en las distintas áreas y períodos. Desde el punto de vista paleoambiental, la presencia de este nuevo taxón más pequeño encaja bien con investigaciones previas que indicaban que la zona del Abocador de Can Mata contaba con un hábitat boscoso relativamente cerrado y húmedo, muy distinto al del resto de las cuencas ibéricas y mucho más similar al de las localidades francesas y alemanas de su misma época. Prueba de ello es que durante la misma época, en la mayor parte de la península, las diferentes especies de Anchitherium poseían una dentición grande con coronas altas y un mayor tamaño corporal.+ info Rotgers, C., Alba, D.M., Robles, J.M., Casanovas-Vilar, I., Galindo, J., Bertó, J.V. & Moyà-Solà, S. (2011). A new species of Anchitherium (Equidae: Anchitheriinae) from the Middle Miocene of Abocador de Can Mata (Vallès-Penedès Basin, NE Iberian Peninsula). Comptes Rendus Palevol 10: 567-576.
Amelia Calonge, la presidenta de la AEPECT nos ha mandado una carta con información de las III Olimpiadas Españolas de Geología, que se van a celebrar en su fase inicial en 22 localidades. Os adjuntamos la información de Amelia y los enlaces, y por supuesto animar a los que puedan presentarse es una manera bien bonita de disfrutar con la Geología.Estamos organizando por tercer año consecutivo la III Olimpiada Española de Geología que se celebrará el 24 de marzo en Santander, con el apoyo del Departamento de Dpto. Ciencias de la Tierra y Física de la Materia Condensada de la Universidad de Cantabria y de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).Las olimpiadas están dirigidas a los alumnos españoles de Bachillerato que no hayan cumplido 19 años antes del 1 de Julio del año de la Olimpiada, siguiendo el criterio de la Olimpiada Internacional de Geología que se celebrará el próximo octubre en Buenos Aires (Argentina. Hay unas fases territoriales previas que tienen lugar a nivel provincial, o más amplio, a lo largo de la última semana de enero y durante el mes de febrero del 2012. La novedad es que este año se celebran olimpiadas territoriales por primera vez en Ávila, Córdoba, Extremadura, Málaga, Salamanca, Santander y Zamora. Como veis vamos completando nuestro mapa geográfico.A la fase final podrán concurrir los cuatro ganadores de cada una de las Fases Territoriales.Las Olimpiadas nacionales se prolongan en una Olimpiada Internacional. El resultado de nuestra primera participación el año pasado se puede considerar un éxito: una medalla de plata (de un total de 10), una de bronce (de 10) y dos premios por la capacidad de organización y coordinación en el trabajo de investigación en grupos. Completar este proyecto ha supuesto un gran esfuerzo para todos. Te animo a que difundas las olimpiadas, especialmente en las sedes que celebran su primera olimpiada para garantizar la participación y, en todas las sedes convocadas que tenéis en la página Web. La información completa se encuentra en la dirección:http://www.aepect.org/olimpiadasgeologia/inscripcion2012.htm
En su inmortal libro “El Origen de las Especies Mediante la Selección Natural o la Conservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida”, Darwin dejó probada de manera incuestionable la existencia del fenómeno de la evolución de las especies. Además, también estableció el mecanismo de la selección natural como la principal fuerza motriz de la evolución y la causa directa de las maravillosas adaptaciones que presentan los seres vivos a sus hábitos de vida.
Doce años más tarde, Darwin publicó otra obra de enorme trascendencia dedicada a la evolución del ser humano, algo de lo que apenas había hablado en el “Origen de las Especies”. Se trata de su libro “El Origen del Hombre, y la Selección en relación al Sexo”, en el que Darwin intentó dar respuesta a la pregunta de cómo una criatura tan aparentemente desvalida como el ser humano había conseguido la primacía en la Naturaleza. En opinión de Darwin, fueron las facultades mentales superiores y las extraordinarias capacidades sociales de las personas las que habían obrado el aparente milagro. En “El Origen del Hombre” Darwin propuso una hipótesis que relacionaba ordenadamente aspectos tales como la bipedastación, la reducción de los caninos, la fabricación de armas, la cooperación o el “sentimiento de simpatía”, para explicar la gradual aparición de tales capacidades y facultades.
Empleando de las ideas de Darwin como un programa de investigación, Ignacio Martínez, pasa revista a los principales hitos de la evolución humana en su libro “El primate que quería volar”, incluyendo los últimos descubrimientos en los campos de la Paleontología la Arqueología y la Genética. El libro arranca en el momento en que los naturalistas ilustrados del siglo XVIII comenzaban a ordenar la materia viva y tras hacer un rápido recorrido por la diversidad del Reino animal para situar en él a las personas, nos introduce en el pensamiento de dos grandes biólogos evolucionistas: el propio Darwin y su paladín Thomas Henry Huxley. En los siguientes capítulos se pasa revista al estado actual del conocimiento sobre las grandes etapas de la evolución humana, desde los primeros testimonios fósiles de nuestro origen africano, hace alrededor de 7 millones de años, hasta las últimas especies humanas descubiertas recientemente, como son el intrigante “Hombre de Flores” y los enigmáticos Denisovanos.
Los descubrimientos e investigaciones realizados desde hace más de tres décadas en la Sierra de Atapuerca ocupan un lugar destacado en “El primate que quería volar”, detallándose la importancia de tales investigaciones para el conocimiento de los seres humanos, de sus actividades y de los ecosistemas en los que vivieron desde su arribada al continente europeo hace alrededor de un millón y medio de años.
Quizá, uno de los aspectos más relevantes del libro sea la especial atención que presta a las circunstancias históricas de los principales descubrimientos, así como la trayectoria profesional y personal de las personas que los protagonizaron. A través de sus líneas, se transluce la deferencia que Martínez siente por los científicos que dedicaron su vida al conocimiento de la Prehistoria. Y entre todos ellos, destaca su gran respeto y admiración por sus compañeras y compañeros del Equipo de Atapuerca.
Para adquirir el libro en PlanetadeLibros.Com, en rústica (19.99 Euros) y en formato electrónico (13.99 Euros).
Nuestros colegas del ICP publican esta semana en la prestigiosa revista “Journal of Human Evolution” una cuidada reconstrucción del paleoambiente en el que vivió el homínido fósil Hispanopithecus laietanus, conocido popularmente como Jordi.
Esta investigación se adentra en las causas que llevaron a la extinción a los homínidos que poblaron Europa durante el Mioceno, hace entre 15 y 9 millones de años. Los restos fósiles de este primate encontrados en Catalunya son los más modernas que se conocen de Europa occidental, y por lo tanto son importantes para entender la extinción de los grandes antropomorfos europeos durante el Mioceno superior.
Los restos fósiles vegetales recuperados en las excavaciones hechas por un equipo del ICP en Can Llobateres (Sabadell) durante el verano de 2010 tienen un buen grado de conservación y son más diversas que las conocidas hasta ahora. Este yacimiento, descubierto en 1926, es conocido internacionalmente porqué se han recuperado los restos fósiles más completos del homínido Hispanopithecus laietanus, correspondientes al esqueleto parcial de un macho adulto que Salvador Moyà y su equipo bautizaron como Jordi. Los restos botánicos pertenecen a capas fosilíferas cercanas a donde se han encontrado los restos de homínidos, cosa que ha permitido recuperar muchos datos sobre el paleoambiente en el que vivió este primate. Los resultados los recoge el artículo ‘The paleoenvironment of Hispanopithecus laietanus as revealed by paleobotanical evidence from the Late Miocene of Can Llobateres 1 (Catalonia, Spain)’, publicado ahora online, que firman el experto en paleobotànica Josep Marmi y otros investigadores del ICP.Entre los restos de plantas recuperadas, destacan helechos, palmeras, carrizo y otras plantas herbáceas acuáticas, así como un tipo de laurel y también restos de zumaque. Este conjunto fósil ha permitido a los investigadores hacer una reconstrucción del paleoambiente en el que vivió Hispanopithecus, mucho más cuidada del que habían logrado estudios previos. La investigación nos muestra un hábitat entre tropical y subtropical que, debido a los cambios climáticos acontecidos más avanzado el Mioceno, vería poco a poco reducidos los elementos tropicales y, por lo tanto, sufriría cambios importantes en la vegetación. Este cambios son, precisamente, los que explicarían la extinción de Hispanopithecus hace más de 9 millones de años.
Los homínidos euroasiáticos, originados a partir de ancestros africanos que se dispersaron hacia Europa y Asia hace unos 15 millones de años, experimentaron en estos continentes una importante radiación adaptativa. Algunos millones de años más tarde, sin embargo, y debido a cambios climáticos y el consecuente cambio en la vegetación, empezó su declive. Inicialmente, se extinguieron los homínidos del oeste y el centro de Europa (como Hispanopithecus), hace poco más de 9 millones de años — con la excepción de Oreopithecus, que habitó en un archipiélago que definen las actuales Toscana y Cerdeña, y que se extinguió hace unos 7 millones de años.
Posteriormente, se extinguieron las formas del este de Europa y, progresivamente, de Asia, donde los orangutanes de las islas de Sumatra y Borneo son actualmente los últimos representantes de la radiación eurasiàtica de los homínidos. La riqueza de la megaflora recuperada en las excavaciones de 2010, así como también los restos de higos fósiles encontrados a mediados del siglo pasado, nos permiten hacer una reconstrución paleoambiental muy cuidada de la región donde vivía Jordi. Según los investigadores del ICP nos encontramos con un paisaje que presentaría un mosaico de zonas boscosas más húmedas y cercanas a masas de agua típicas de climas subtropicales (donde viviría Hispanopithecus) y zonas arboladas más abiertas y con una mayor proporción de árboles caducifolios debido a una mayor estacionalidad. Las plantas recuperadas nos indican una área pantanosa con carrizo, palmeras, helechos, lauráceas de hoja perenne y ficus arbóreos, lo cual es consistente con el registro faunístico de este yacimiento, típico de ambientes forestales húmedos. Habría preferido las áreas húmedas de las zonas bajas, donde podía encontrar frutos durante todo el año. De hecho, este ambiente habría sido más común en la Cuenca del Vallès-Penedès entre hace 12 y 9,6 millones de años, pero cambios climáticos posteriores hicieron desaparecer los elementos tropicales, dando lugar a un dominio de árboles caducifolios también en las zonas húmedas. Esto habría dejado a Hispanopithecus sin suficiente alimento durante la estación desfavorable, en última instancia conduciéndolo a la extinción.
El resto de la información en el ICP:
+ info Marmi, J., Casanovas-Vila, I., Robles, J.M., Moyà-Solà, S. & Alba, D.M. The paleoenvironment of Hispanopithecus laietanus as revealed by paleobotanical evidence from the Late Miocene of Can Llobateres 1 (Catalonia, Spain). Journal of Human Evolution.
Un buen amigo de Aragosaurus, Isaac Casanovas investigador del ICP, nos ha mandado una interesante nota sobre los primates del Mioceno encontrados en Cataluña y su importancia. Esto es consecuencia del reciente descubrimiento de dientes de homínidos en el Mioceno Superior de Bulgaria.Los homínidos, la familia de primates que incluye a todos los grandes simios además de los humanos, tienen una triste historia. A parte de nosotros en la actualidad tan sólo quedan tres géneros pertenecientes a esta familia los orangutanes en el sudeste asiático y los chimpancés y gorilas en algunas zonas de África. Estos están amenazados y en caso de los orangutanes en peligro crítico de extinción. No obstante, esta no es la parte más triste de la historia, puesto que estos tres géneros son todo lo que queda de una familia que fue mucho más diversa en el pasado, en otras palabras, son pequeñas ramitas de un árbol que en tiempos remotos era mucho más frondoso. Para ver dicho árbol en todo su esplendor debemos remontarnos a la época que llamamos Mioceno, la edad dorada de los homínidos. Los primeros homínidos evolucionaron a partir de simios africanos del Mioceno Inferior (hace unos 17 Ma) y se caracterizan principalmente por una serie de rasgos de su esqueleto que se relacionan con la adopción de posturas verticales del torso. Estas modificaciones parece que evolucionaron para moverse por los árboles usando manos y pies a la vez que se mantiene el torso vertical, del mismo modo que lo hacemos nosotros cuando intentamos trepar a un árbol. Los homínidos se cuelgan de las ramas usando sus brazos, que acostumbran a ser muy largos, pero un grupo, el que incluye a los humanos y parientes más cercanos (australopitecos y parántropos), se ha especializado en la locomoción bípeda terrestre, acortando sus brazos. De todos modos, el diseño básico de su esqueleto, con el torso vertical, ya se encontraba en los homínidos del Mioceno. Esta forma de moverse por los árboles es muy distinta de la que usan los monos, que corretean por las ramas sobre cuatro patas y que tienen un esqueleto bastante distinto. Aunque los ancestros de los homínidos vivieron en África los fósiles más antiguos de este grupo curiosamente no aparecen en ese continente si no en Europa. Parece que estos invadieron Europa y Asia cuando se estableció una conexión con África, que se había mantenido separada del resto de los continentes durante la mayor parte de la edad de los mamíferos. Junto a los homínidos otros mamíferos de origen africano, como los antepasados de los elefantes, invadieron Europa y se dispersaron rápidamente. En el clima cálido del Mioceno Inferior los homínidos prosperaron y ya en el Mioceno Medio (hace unos 12 Ma) los encontramos por toda Europa y en algunos lugares de Asia, como Pakistán. Estos antiguos homínidos han aparecido también en la Península Ibérica, aunque sólo se han encontrado en Cataluña. Al parecer el clima del interior de la Península era demasiado árido para estos animales arborícolas, de modo que no se adentraron más allá de las regiones costeras, donde la proximidad al mar permitía el crecimiento de bosques húmedos y bastante cálidos. Los restos catalanes han permitido reconocer hasta cuatro géneros distintos: Dryopithecus, Pierolapithecus, Anoiapithecus e Hispanopithecus. Éstos se agrupan en la subfamilia de los driopitecinos. El esqueleto de Pierolapithecus, de hace unos 12 Ma, ya muestra que era capaz de trepar a los árboles manteniendo el tronco vertical, aunque sus manos no le permitían agarrarse a las ramas y colgarse con la misma firmeza que un orangután. Mientras que en Europa encontramos driopitecinos, en Asia se han descubierto restos muy completos de Sivapithecus que tenía un cráneo muy parecido al del actual orangután, con el que se cree que está estrechamente relacionado. Después de millones de años de prosperidad, la edad dorada de los homínidos llegó a su fin. A partir del Mioceno Medio el clima empezó a volverse más frío y parece que hacia el Mioceno Superior (hace unos 10 Ma) el enfriamiento llegó a ser crítico. Los bosques subtropicales en los que vivían los homínidos fueron reemplazados por bosques templados en Europa occidental y central y sabanas arboladas en el sudeste de Europa. Estos animales se alimentaban de frutos, y en los bosques templados los árboles pierden sus hojas y no producen frutos durante las estaciones frías, de modo que su fuente de alimento desaparecía durante muchos meses. En las sabanas arboladas los árboles eran escasos y los homínidos debían pasar más tiempo en tierra donde serían un blanco fácil para los depredadores. Mientras que los homínidos se extinguieron de los bosques templados hace unos 9,5 Ma parece ser que algunos lograron adaptarse a las sabanas arboladas. Se trata del género Ouranopithecus (cuyo nombre significa ‘el simio valiente’) que vivió en Grecia y Turquía hace unos 9 Ma. Se trataba de un homínido del tamaño de una hembra de gorila con un cráneo robusto y potentes mandíbulas. Tenía potentes músculos para la masticación y unos dientes con el esmalte muy grueso que parecen indicar que se alimentaría de bulbos y semillas en el suelo de la sabana, donde los alimentos están cubiertos de polvo y arena que producen un desgaste muy importante de los dientes. En caso de peligro correría los más rápido posible hasta el árbol más cercano. Muy recientemente N. Spassov y colaboradores han descrito un diente de Ouranopithecus que muestra que este género sobrevivió hasta hace unos 7 Ma, como publican en la prestigiosa revista Journal of Human Evolution, lo que le convierte en el último homínido (exceptuando los miembros del género Homo) de Europa. En Asia, homínidos primitivos como los ponginos tuvieron algo más de suerte, puesto que todavía tenemos a los orangutanes en los bosques tropicales de Borneo y Sumatra. Ellos son todo lo que queda de los homínidos euroasiáticos, la última ramita del árbol hoy por hoy muy marchita.Referencias:Agustí, J., Sanz de Siria, A. & Garcés, M. 2003. Explaining the end of the hominoid experiment in Europe. Journal of Human Evolution, 45: 145-153.
Casanovas-Vilar, I., Alba, D.M., Garcés, M., Robles, J.M. & Moyà-Solà. 2011. Updated chronology of the Miocene hominoid radiation in Western Eurasia. Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA, 108: 5554-5559. Moyà-Solà, S., Köhler, M., Alba, D.M., Casanovas-Vilar, I. & Galindo, J. 2004. Pierolapithecus catalaunicus, a new Middle Miocene great ape from Spain. Science, 306: 1339-1344.Spassov, N., Geraads, D., Hristova, L., Markov, G.N., Merceron, G., Tzankov, T., Stoyanov, K., Böhme, M. & Dimitrova, A. 2012. A hominid tooth from Bulgaria: the last pre-human hominid of continental Europe. Journal of Human Evolution, 62: 138-145.Para saber más: Los fósiles catalanes, una pieza determinante en el estudio de la evolución de los homínidos. http://www.icp.cat/index.php/es/sala-de-prensa/noticies-icp/537-hominoideus-pnasPie de figura: Esquema evolutivo de los homínidos y sus ancestros. Entre los driopitecinos se representan las formas españolas. Por lo que refiere a los homínidos africanos (gorilas, chimpancés y humanos) sus relaciones con los homínidos del Mioceno aún no han podido esclarecerse.
Duas Bolsas de Investigação em Paleontologia: Projecto DINOEGGS - Ovos e embriões de dinossauros de Portugal
Encontra-se aberto concurso para a atribuição de duas Bolsas de Investigação no âmbito do projecto de I&D “DINOEGGS - Ovos e embriões de dinossauros de Portugal: implicações paleobiológicas e enquadramento paleoambiental” PTDC/BIA-EVF/113222/2009, financiado por fundos nacionais através da FCT/MEC (PIDDAC) nas seguintes condições:
1. Área Científica: Ciências da Vida; Ciências da Terra
2. Requisitos de admissão: Os candidatos devem possuir Licenciatura em Geologia, Biologia, Geoquímica, ou áreas afins ao plano de trabalhos citado abaixo. Dominar língua inglesa.
3. Plano de trabalhos: As tarefas estão relacionadas com a paleontologia de vertebrados, nomeadamente com o estudo de ovos e ossos de dinossauros, respectiva geoquímica, estratigrafia, morfologia, e sistemática. Em acréscimo, as tarefas das duas bolsas são, em parte, semelhantes, com uma especialização na geoquímica (B1) e imagiologia (B2) aplicadas à paleontologia.
(BI) Bolsa de Investigação (Lic.) B1: Estratigrafia, análise de isótopos, preparação laboratorial de fósseis, trabalho de campo de prospecção e recolha de fósseis, preparação de lâminas e análise de histologia de cascas de ovos.
(BI) Bolsa de Investigação (Lic.) B2: Análise de dados de tomografia e imagiologia, preparação laboratorial de fósseis, trabalho de campo de prospecção e recolha de fósseis, preparação de lâminas e análise de histologia de cascas de ovos
Más en Lusodinos
Desde el pasado 1 de enero se ha incorporado al Grupo Aragosaurus de la Universidad de Zaragoza el investigador Bernat Vila. Bernat ha conseguido un contrato Postdoctoral dentro del Programa Juan de la Cierva y nos va a acompañar los próximos 3 años.Su proyecto de investigación es claramente multidisciplinar pues pretende abordar temas muy variados como son la taxonomía, la diversidad y la paleobiogeografía de los vertebrados finicretácicos del suroeste de Europa. Siguiendo el hilo de sus trabajos predoctorales sobre sistemática, icnología y reproducción de dinosaurios saurópodos que le sirvieron para presentar sus tesis en 2010. Bernat se plantea ahora conocer qué diversidad presentaban y cuales eran los posibles efectos de la insularidad en los dinosaurios que habitaron el sur de Europa en los últimos 10 millones de años del Cretácico, justo antes de su extinción. Para ello va a tener que visitar varios yacimientos fósiles y revisar material de colecciones europeas tan interesantes como las que actualmente alojamos en Aragosaurus o en el museo francés de los Dinosaurios de Espéraza, entre otras.Las faunas finicretácicas de dinosaurios son conocidas desde hace algunas décadas. Sin embargo, la principal problemática reside en correlacionar las distintas cuencas del sur de Europa, sus localidades y por lo tanto los taxones que en ellas se han ido hallando. Especial interés y significación tienen las cuencas pirenaicas, las cuales registran el tránsito Cretácio-Paleógeno y por lo tanto pueden dar pistas sobre los últimos dinosaurios europeos. Sus fósiles deberán ser incorporados en un esquema temporal de detalle que permita confirmar o modificar las sucesiones y reemplazamientos faunísticos ya planteados. Los nuevos datos que estan arrojando las localidades pirenaicas parece que pueden proporcionar una información muy significativa a dicho esquema. Con todo ello, se podrá analizar mejor como sucedió la extinción en la isla que antaño fue el llamado dominio Iberoarmoricano. Y mucho más interesante, saber como llegaron los dinosaurios europeos a los últimos tiempos del Mesozoico.
Esta iniciativa parte del científico español Francisco J. Hernández : http://resistencianumantina.blogspot.com/2012/01/casilla-de-apoyo-la-ciencia-en-la.html Desde Aragosaurus apoyamos la iniciativa y animamos a firmar en la iniciativa.
Os adjuntamos la información del Blog Resistencia Numantina. El editorial de la revista científica Nature de Diciembre llamaba a los nuevos gobiernos de España, Italia y Grecia a invertir más en Ciencia. Según los analistas, invertir en ciencia ahora hubiese traído beneficios desproporcionados. Impulsar la ciencia en el sur de Europa, decían, no sólo beneficiaría a estos países, si no que harían toda Europa más competitiva. Dicho y hecho; continuando la tradición de los últimos años del gobierno Zapatero, el nuevo Gobierno de Rajoy en España ha anunciado un recorte de 600 millones de Euros en I+D+i. El presupuesto para 2011 (8600 millones) era ya un 8% menor que en 2010, a su vez 15% inferior que el de 2009. Queda claro entonces que este nuevo recorte deja a la Ciencia española en una situación de emergencia, en un contexto de crisis económica y política nacional.
También hay que tener en cuenta al estudiar esas cifras que buena parte del I+D español financia investigación en tecnología militar y otras causas poco loables, con lo que el dinero dedicado al tipo de investigación que querrían mayoritariamente los españoles es incluso menor. La investigación y la innovación son pilares fundamentales para el desarrollo de una sociedad moderna, y hemos demostrado muchas veces que los científicos españoles podemos ser tan buenos como los del resto de países si nos dan la oportunidad. Dado que nuestros bienamados líderes no parecen querer entenderlo, quizás haya llegado el momento de exigir que nos den la opción a nosotros. ¡Exige una casilla en tu declaración de la renta para poder dedicar un 0,7% de tus impuestos a la consecución de un mundo mejor!
Nuestro objetivo es conseguir un número de firmas máximo, hasta el uno de febrero, para que nuestros representantes reflexionen seriamente sobre esta iniciativa y la hagan realidad en nuestras cámaras. (0.7% es el porcentaje de libre asignación actual en la declaración de la renta)