Durante los meses de Mayo, Junio y Julio nuestro miembro del equipo
Eduardo Puértolas ha estado realizando una estancia de Investigación en
Iowa City (Estados Unidos) con el objetivo de estudiar los principales
crocodilomorfos de Norteamérica. A continuación os adjuntamos un breve
relato de su experiencia: Tras obtener una beca para realizar una
estancia breve (FPU) en EE.UU., y no sin pocos problemas burocráticos
para conseguir un visado, a principios de Mayo pude marchar a las
Américas. Mi estancia ha sido supervisada por el Dr. Christopher Brochu
de la Universidad de Iowa, al cual he de agradecer toda la ayuda y
hospitalidad prestada durante estos tres meses.
Tras una semana
de aclimatación en Iowa City realicé mi primer viaje al Field Museum of
Natural History (Chicago), situado a tan solo 4 horas de coche de Iowa
City. Tras algunas dificultades y anécdotas, como tener que ser
“rescatado” por la policía tras terminar en el barrio más peligroso de
Chicago en busca de un hostel que resultó que no existía (riesgos de
reservar alojamiento barato por internet), por fin pude comenzar el
trabajo en el museo. Lo primero que destaca de este museo es su tamaño,
su belleza y su localización, situado a las orillas del Lago Míchigan
desde donde se pueden contemplar unas magníficas vistas de los
rascacielos de Chicago. Por dentro el museo tampoco desmerece, y con lo
primero que te encuentras al entrar es con el enorme esqueleto de Sue,
probablemente el T. rex más famoso que existe. Como resultado de
esta visita pude estudiar de primera mano varios crocodilomorfos
actuales, incluidos los holotipos de Crocodylus novaeguineae y C.
mindorensis, así como gran cantidad de taxones fósiles como Alligator prenasalis, Borealosuchus riggsi o Ceratosuchus entre otros muchos.
Mi
siguiente parada fue el congreso del Crocodile Specialist Group en Lake
Charles (Lousiana). Aaunque no era un congreso específico sobre
paleontología, me permitió hacer contactos y aprender bastantes cosas
sobre biología, ecología y sistemática de los crocodilomorfos actuales.
Además fue una estupenda oportunidad para visitar los pantanos de
Lousiana y poder contemplar aligátores a escasos metros y en su medio
natural.
Durante parte de Junio y Julio realicé mi siguiente,
último y más largo viaje con el objetivo de visitar las colecciones
paleontológicas y herpetológicas de los principales museos de la costa
este de los Estados Unidos. La primera parada del viaje fue en el
American Museum of Natural History de Nueva York, uno de los museos de
ciencias naturales más importantes del mundo y el más impresionante en
el que yo haya podido estar. La cantidad de taxones dentro de los
almacenes compactos de este museo es abrumadora, y cada cajón que abres
esconde una sorpresa. Durante dos semanas de trabajo intensivo pude
revisar gran parte de los crocodilomorfos que existen en la actualidad y
en torno a unos 20 taxones fósiles de entre los cuales destacan los
holotipos de Necrosuchus ionensis, Borealosuchus wilsoni, Brachychampsa montana, Allognathosuchus mooki, Prodiplocynodon langi o Asiatosuchus grangeri.
El
siguiente viaje fue a la Universidad de Stony Brook, una pequeña ciudad
situada en Long Island (Nueva York). Tras perder la mitad de mi día de
visita entre los diferentes trenes y transbordos necesarios para llegar a
Stony Brook (un viaje de 2 horas que se convirtió en un infierno de 5
horas) por fin llegué a la universidad donde me atendió amablemente el
Dr. Alan Turner, especialista en crocodilomorfos y dinosaurios
terópodos. En mi breve visita pude contemplar de primera mano varios
ejemplares del Cretácico de Madagascar, entre los cuales se encuentran
algunos de los crocodilomorfos más raros que hayan pisado la Tierra,
como el holotipo del pequeño “cocodrilo” herbívoro de morro achatado
Simosuchus, además de otros taxones norteamericanos como el holotipo de
Protosuchus richardsoni, uno de los crocodilomorfos más basales que
existen.
La ruta continuó hasta la Universidad de Yale (New
Haven, Connecticut) donde se encuentra el Yale Peabody Museum of Natural
History. New Haven es una bonita ciudad que parece entramarse alrededor
y dentro de la Universidad de Yale, una de las universidades más
reconocidas y antiguas de Estados Unidos. El museo es relativamente
pequeño, pero su interior alberga una importante colección de
paleontología. Dentro de los crocodylomorfos destacan varios holotipos
como Pristichampsus vorax, el crocodiloideo basal “Crocodylus” affinis, o gavialoideos como Thoracosaurus o Gavialis lewisi.
La
última parada de este viaje, y no menos intensa, fue en el National
Museum of Natural History (Smithsonian) localizado en la capital de
EE.UU., Washington DC. Situados en pleno centro de la capital, entre el
capitolio y el monumento a Washington, se encuentran los diferentes
museos del Smithsonian (todos gratuitos, por cierto), entre los que
destaca el National Museum of Natural History. Dentro de este museo pude
estudiar el resto de crocodilomorfos actuales que me quedaban por ver
así como muchas formas extintas entre las que destacan el holotipo de Borealosuchus sternbergii, varios ejemplares de C. affinis (uno de ellos completo), multitud de cráneos de Allognathosuchus polyodon (entre ellos el holotipo), así como varios gavialoideos como Gavialosuchus americanus o Eosuchus minor.
En
resumen ha sido una estancia de lo más productiva, donde he podido
estudiar de primera mano todas las especies de crocodilomorfos que
existen en la actualidad así como la mayoría de crocodilianos extintos
de Norteamérica (pricipalmente del Cretácico y del Terciario). En total
han pasado por mis manos en torno a 70 taxones diferentes representados
por más de 250 especímenes que servirán para establecer comparaciones
con los taxones europeos objetivo de mi tesis.
jueves, julio 24, 2014
sábado, julio 19, 2014
Sobre la presencia de un gran dinosaurio carnívoro en el Cretácico Inferior de Teruel
En un trabajo liderado por el aragosaurero J.M. Gasca acabamos de
describir un fragmento distal de fémur de un gran dinosaurio carnívoro
que hemos incluido en Carcharodontosauria. El fósil proviene del
Cretácico Inferior de Ladruñan (Teruel) y documenta la presencia de
estos grandes terópodos en la Formación Mirambel (Barremiense inferior).
Por el momento no hemos encontrado más restos, pero seguro que es
cuestión de tiempo.
Los carcharodontosaurios son un grupo de grandes tetanuros en los que se encuentran algunos de los más grandes terópodos como Carcharodontosaurus (norte de África) y Giganotosaurus (Argentina). Todos ellos no son gigantescos, por ejemplo recientemente se ha publicado uno de menor tamaño en el Cretácico Inferior de Cuenca, que nuestros colegas madrileños lo denominaron como Concavenator.
El nuevo resto se encontraba depositado en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, pero nunca había sido estudiado, ni citado en revistas científicas. La revisión que está haciendo José Manuel para su tesis permitió descubrir que presentaba caracteres morfológicos que lo acercaba a Acrocanthosaurus, un carcharodontosaurio del Cretácico Inferior de Norteamérica. El fósil de la Formación Mirambel es demasiado fragmentario para clasificarlo en detalle, pero permite documentar la presencia de tres grandes dinosaurios carnívoros en el Barremiense ibérico. Anteriormente se ha documentado la presencia de espinosaurios y ceratosaurios también en el Barremiense de Teruel.
Es una línea de trabajo que acaba de empezar, lo primero que debemos encontrar son ejemplares que permitan clasificar a este gran terópodo, presenta afinidades con faunas norteamericanas, o con faunas gondwánicas… o por el contrario forma parte de una línea endémica ibérica. Os iremos contando.
La referencia de la publicación es: Gasca, J.M., Canudo, J.I., Moreno-Azanza, M. 2014. A Large-Bodied Theropod (Tetanurae: Carcharodontosauria) from the Mirambel Formation (Barremian) of Spain. Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie Abhandlungen, 273/1, 13-23.
El resumen original es el siguiente.
We describe an isolated distal femur of a large-sized theropod dinosaur from the Mirambel Formation, Teruel province, Spain. It comes from the Ladruñán-3 fossil locality, which represents a sandstone channel deposit that is early Barremian (Early Cretaceous) in age. This femur can be identified as belonging to an undetermined stem carcharodontosaurid allosauroid. The distal outline is similar to that of the basal carcharodontosaurid Acrocanthosaurus, which bears a ridge for the cruciate ligaments in the flexor groove and a deep but narrow extensor groove. This new Carcharodontosaurid remnant extends the presence of this large-bodied theropod lineage in the Iberian Peninsula back to the early Barremian. The coexistence of carcharodontosaurids, ceratosaurians and spinosaurids in the Barremian of the Iberian Peninsula echoes the clade composition of large-bodied predator dinosaurs characteristic of other Early Cretaceous faunas in Gondwana. This suggests that Early Cretaceous Iberian ecosystems were as diverse as other Barremian European assemblages, with carcharodontosaurids being exclusive to Iberia.
Los carcharodontosaurios son un grupo de grandes tetanuros en los que se encuentran algunos de los más grandes terópodos como Carcharodontosaurus (norte de África) y Giganotosaurus (Argentina). Todos ellos no son gigantescos, por ejemplo recientemente se ha publicado uno de menor tamaño en el Cretácico Inferior de Cuenca, que nuestros colegas madrileños lo denominaron como Concavenator.
El nuevo resto se encontraba depositado en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, pero nunca había sido estudiado, ni citado en revistas científicas. La revisión que está haciendo José Manuel para su tesis permitió descubrir que presentaba caracteres morfológicos que lo acercaba a Acrocanthosaurus, un carcharodontosaurio del Cretácico Inferior de Norteamérica. El fósil de la Formación Mirambel es demasiado fragmentario para clasificarlo en detalle, pero permite documentar la presencia de tres grandes dinosaurios carnívoros en el Barremiense ibérico. Anteriormente se ha documentado la presencia de espinosaurios y ceratosaurios también en el Barremiense de Teruel.
Es una línea de trabajo que acaba de empezar, lo primero que debemos encontrar son ejemplares que permitan clasificar a este gran terópodo, presenta afinidades con faunas norteamericanas, o con faunas gondwánicas… o por el contrario forma parte de una línea endémica ibérica. Os iremos contando.
La referencia de la publicación es: Gasca, J.M., Canudo, J.I., Moreno-Azanza, M. 2014. A Large-Bodied Theropod (Tetanurae: Carcharodontosauria) from the Mirambel Formation (Barremian) of Spain. Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie Abhandlungen, 273/1, 13-23.
El resumen original es el siguiente.
We describe an isolated distal femur of a large-sized theropod dinosaur from the Mirambel Formation, Teruel province, Spain. It comes from the Ladruñán-3 fossil locality, which represents a sandstone channel deposit that is early Barremian (Early Cretaceous) in age. This femur can be identified as belonging to an undetermined stem carcharodontosaurid allosauroid. The distal outline is similar to that of the basal carcharodontosaurid Acrocanthosaurus, which bears a ridge for the cruciate ligaments in the flexor groove and a deep but narrow extensor groove. This new Carcharodontosaurid remnant extends the presence of this large-bodied theropod lineage in the Iberian Peninsula back to the early Barremian. The coexistence of carcharodontosaurids, ceratosaurians and spinosaurids in the Barremian of the Iberian Peninsula echoes the clade composition of large-bodied predator dinosaurs characteristic of other Early Cretaceous faunas in Gondwana. This suggests that Early Cretaceous Iberian ecosystems were as diverse as other Barremian European assemblages, with carcharodontosaurids being exclusive to Iberia.
martes, julio 15, 2014
Assistant Professor - Plant Science - Stockholm University
Assistant
Professor - Plant Science - Plant Phylogeography
Stockholm
University · Department of Ecology, Environment and Plant Sciences
Subject
description: The subject involves the study of biogeographic patterns of green
plants from a phylogenetic perspective and may involve different levels of
organization, from populations and species to the entire plant system.
Main tasks:
Research and supervision, in addition to some teaching in plant systematics.
Required
qualifications: In order to qualify for the position of associate senior
lecturer, the applicant must have completed a doctoral degree or an equivalent
degree of no more than seven years (7) before the deadline for applications.
All
teaching positions at Stockholm University require the ability to collaborate
and the general ability and suitability to perform one’s duties.
Please use
the 'Apply' button to submit your application. Deadline for applications is
August 30th, 2014.
Additional
information: An associate senior lecturer is employed until further notice, but
no longer than four years. The contract may be extended to a maximum of six
years under special circumstances, such as due to sick leave or parental leave.
An
associate senior lecturer may, on application, be promoted to a permanent
position as associate professor. Specific criteria for promotion from assistant
professor to associate professor have been established by the Faculty of
Science and can be found at www.science.su.se.
An
application for promotion to assistant professor should be submitted to the
faculty at least nine months before the appointment as assistant professor
expires. An employee seeking promotion to senior lecturer is expected to be
able to teach in Swedish.
Further
information about the position can be obtained from Professor Peter Hambäck,
telephone +46 8 16 1288
Administrative
coordinator Mikael Stenberg, telephone +46 8 16 2086, will provide further information about the
application and appointment procedure if required.
domingo, julio 06, 2014
Pasen y Vean al Tiburón del Huerva
Los boxeadores suelen tener nombres sonoros para identificarlos, los que
tengan una cierta edad recordarán al Tigre de Cestona, el famoso
Urtain. No es un boxeador, pero en Zaragoza tenemos al Tiburón del
Huerva. Vamos a conocer un poco de él. Para los que no conozcan nuestra
ciudad. Se encuentra en el interior de España, alejada cientos de
kilómetros del mar, pero unida a él por el río Ebro. En sus aguas suele
haber los típicos peces de río, pero no tiburones. Hace casi cien años
se encontró un pequeño ejemplar de tiburón gato que forma parte de la
colección Navás y que próximamente se expondrá en el Museo de Ciencias
Naturales de la Universidad de Zaragoza. Si alguien sabe de esta
historia es Juan Jose Bastero, padre Jesuita experto en la historia de
Longinos Navás. Os dejamos un delicioso escrito suyo con toda la
historia del tiburón de Huerva.
En un pequeño frasco de formol y con el tamaño y aspecto de una gruesa sardina, se conserva el pez marino cartilaginoso, de familia próxima al tiburón, que sorprendentemente fue recogido por unos niños en el río Huerva a su paso por Zaragoza.
En una revista aragonesa de divulgación científica del año 1923 apareció la siguiente noticia:
«Zaragoza. El día 21 de Octubre se recogió en el Huerva un ejemplar joven de unos dos decímetros de longitud del selacio escílido Scyllium canicula Cuv. El ejemplar está en el Museo del Colegio del Salvador, regalado por D. Francisco Orús. En dicho Museo ya existía otro adulto de la misma especie, procedente del Mediterráneo. Por la rareza del caso se consigna aquí, habiendo sido antes objeto de comentarios de la prensa local y de la curiosidad...»
Años más tarde, evocando sucesos antiguos en la prensa local zaragozana, se leía lo siguiente:
«Cosas nuevas de la Zaragoza vieja. Tres niños pescaron un tiburón en el Huerva. El suceso fue registrado en el Boletín de la Sociedad Ibérica de Ciencias Naturales.»
Continúa el redactor con un ameno y detallado relato del hallazgo y sus repercusiones en la ciudad.
Se trataba de un tiburón pescado por los hermanos Marcelino, Felixín y Antoñico en la mañana del domingo 21 de octubre de 1923, en el río Huerva, junto a la fábrica de Yarza y la salida de la turbina del almacén de maderas de Hijos de Nicasio Gracia, enfrente del edificio de la actual Casa de Socorro.
Los tres niños, de 11, 10 y 9 años, eran hijos de Marcelino Gargallo, empleado del Centro Mercantil Industrial y Agrícola (Casino Mercantil), que vivía en la calle Miguel Servet, frente al cuartel de Intendencia de la calle Conde de Alperche.
Los niños bajaron a jugar al Bote: prender fuego, sirviéndose de una caña con un papel ardiendo enganchado en su extremo, al chorro de gas acetileno que sale por el orificio practicado en el fondo de una lata vacía de conservas de tomate, en la cual se ha introducido carburo de calcio, y, vuelta del revés, se ha apretujado con tierra en una hoya en la que se ha echado agua u orina. El bote acaba saliendo despedido. Otro juego: tirar piedras que reboten en el agua de la presa del paseo de la Mina.
«Los tres hermanos vieron que en dirección de la corriente venía un pez no muy grande pero que tenía una forma muy rara; el benjamín de los Gargallo, más atrevido que sus hermanos mayores, después de varios intentos y corridas, cogió al animal por la cola, y viendo que el pescado hacía extraños y bruscos movimientos, lo tiró con toda su fuerza a tierra, donde el singular pez dio los últimos coletazos.»
Lo llevaron a casa. Sus padres asombrados. El padre lo lleva al Casino Mercantil, a D. Marcelino Ariza (aficionado a la pesca con caña). De ahí lo presentaron a Mariano Sánchez Gascón (Presidente de la Sociedad de Pescadores), y a varios pescadores reunidos con él: nadie supo decir de qué se trataba. Por fin, a...
«...Francisco Orús, muy aficionado a la pesca, que viéndose asimismo incapaz de catalogar al pez, recurrió a quien en Zaragoza les podía sacar de la duda.»
«En el Colegio de El Salvador [sic], de los padres jesuitas, impartía clase de ciencias el ilustre naturalista padre Longinos Navás, y a él acudió el señor Orús con el pez envuelto en un papel, excusándose de las molestias que podía ocasionar al sabio jesuita, el cual al desenvolver el paquete y ver el pez, exclamó con toda la naturalidad del mundo:
—Esto es un tiburón.
—¿Un tiburón dice usted, padre?
—Un tiburón pequeño, por supuesto. ¿Se ha cogido en el Huerva?
—Sí, padre, en el río Huerva. esta mañana. Yo pensaba que podía haber bajado del pantano de Mezalocha.
—De ninguna manera. Estos peces son marinos y no suben a los ríos a desovar. Ha venido del Mediterráneo subiendo por el Ebro y después por el Huerva. Es un caso raro y que en tantos años de estar en Zaragoza no había oído.»
«El naturalista, padre Navás, siguió reconociendo al pez: la boca semicircular en la cara inferior, evidente señal de los selacios; las cinco aberturas branquiales; aletas características; la cola indivisa u homocerca [sic]... No había duda, aquel joven pez de unos veinticinco centímetros de largo, era un tiburón, un seláceo de la familia de los escílidos, la especie Scyllicem canicula [sic]; pez abundante en el Mediterráneo que llega a alcanzar cincuenta o sesenta centímetros de longitud.»
«El caso por lo raro e infrecuente era digno de consignarse en una revista científica, por lo que el padre jesuita del Colegio de El Salvador [sic] de Zaragoza, padre Longinos Navás, lo comunicó, con un cuidadoso estudio, a la Sociedad Ibérica de Ciencias Naturales, para su divulgación. Quedando el tiburón pescado en el Huerva en el gabinete de ciencias naturales del colegio, dentro de un frasco con alcohol, para su clasificación y posterior conservación.»
En un pequeño frasco de formol y con el tamaño y aspecto de una gruesa sardina, se conserva el pez marino cartilaginoso, de familia próxima al tiburón, que sorprendentemente fue recogido por unos niños en el río Huerva a su paso por Zaragoza.
En una revista aragonesa de divulgación científica del año 1923 apareció la siguiente noticia:
«Zaragoza. El día 21 de Octubre se recogió en el Huerva un ejemplar joven de unos dos decímetros de longitud del selacio escílido Scyllium canicula Cuv. El ejemplar está en el Museo del Colegio del Salvador, regalado por D. Francisco Orús. En dicho Museo ya existía otro adulto de la misma especie, procedente del Mediterráneo. Por la rareza del caso se consigna aquí, habiendo sido antes objeto de comentarios de la prensa local y de la curiosidad...»
Años más tarde, evocando sucesos antiguos en la prensa local zaragozana, se leía lo siguiente:
«Cosas nuevas de la Zaragoza vieja. Tres niños pescaron un tiburón en el Huerva. El suceso fue registrado en el Boletín de la Sociedad Ibérica de Ciencias Naturales.»
Continúa el redactor con un ameno y detallado relato del hallazgo y sus repercusiones en la ciudad.
Se trataba de un tiburón pescado por los hermanos Marcelino, Felixín y Antoñico en la mañana del domingo 21 de octubre de 1923, en el río Huerva, junto a la fábrica de Yarza y la salida de la turbina del almacén de maderas de Hijos de Nicasio Gracia, enfrente del edificio de la actual Casa de Socorro.
Los tres niños, de 11, 10 y 9 años, eran hijos de Marcelino Gargallo, empleado del Centro Mercantil Industrial y Agrícola (Casino Mercantil), que vivía en la calle Miguel Servet, frente al cuartel de Intendencia de la calle Conde de Alperche.
Los niños bajaron a jugar al Bote: prender fuego, sirviéndose de una caña con un papel ardiendo enganchado en su extremo, al chorro de gas acetileno que sale por el orificio practicado en el fondo de una lata vacía de conservas de tomate, en la cual se ha introducido carburo de calcio, y, vuelta del revés, se ha apretujado con tierra en una hoya en la que se ha echado agua u orina. El bote acaba saliendo despedido. Otro juego: tirar piedras que reboten en el agua de la presa del paseo de la Mina.
«Los tres hermanos vieron que en dirección de la corriente venía un pez no muy grande pero que tenía una forma muy rara; el benjamín de los Gargallo, más atrevido que sus hermanos mayores, después de varios intentos y corridas, cogió al animal por la cola, y viendo que el pescado hacía extraños y bruscos movimientos, lo tiró con toda su fuerza a tierra, donde el singular pez dio los últimos coletazos.»
Lo llevaron a casa. Sus padres asombrados. El padre lo lleva al Casino Mercantil, a D. Marcelino Ariza (aficionado a la pesca con caña). De ahí lo presentaron a Mariano Sánchez Gascón (Presidente de la Sociedad de Pescadores), y a varios pescadores reunidos con él: nadie supo decir de qué se trataba. Por fin, a...
«...Francisco Orús, muy aficionado a la pesca, que viéndose asimismo incapaz de catalogar al pez, recurrió a quien en Zaragoza les podía sacar de la duda.»
«En el Colegio de El Salvador [sic], de los padres jesuitas, impartía clase de ciencias el ilustre naturalista padre Longinos Navás, y a él acudió el señor Orús con el pez envuelto en un papel, excusándose de las molestias que podía ocasionar al sabio jesuita, el cual al desenvolver el paquete y ver el pez, exclamó con toda la naturalidad del mundo:
—Esto es un tiburón.
—¿Un tiburón dice usted, padre?
—Un tiburón pequeño, por supuesto. ¿Se ha cogido en el Huerva?
—Sí, padre, en el río Huerva. esta mañana. Yo pensaba que podía haber bajado del pantano de Mezalocha.
—De ninguna manera. Estos peces son marinos y no suben a los ríos a desovar. Ha venido del Mediterráneo subiendo por el Ebro y después por el Huerva. Es un caso raro y que en tantos años de estar en Zaragoza no había oído.»
«El naturalista, padre Navás, siguió reconociendo al pez: la boca semicircular en la cara inferior, evidente señal de los selacios; las cinco aberturas branquiales; aletas características; la cola indivisa u homocerca [sic]... No había duda, aquel joven pez de unos veinticinco centímetros de largo, era un tiburón, un seláceo de la familia de los escílidos, la especie Scyllicem canicula [sic]; pez abundante en el Mediterráneo que llega a alcanzar cincuenta o sesenta centímetros de longitud.»
«El caso por lo raro e infrecuente era digno de consignarse en una revista científica, por lo que el padre jesuita del Colegio de El Salvador [sic] de Zaragoza, padre Longinos Navás, lo comunicó, con un cuidadoso estudio, a la Sociedad Ibérica de Ciencias Naturales, para su divulgación. Quedando el tiburón pescado en el Huerva en el gabinete de ciencias naturales del colegio, dentro de un frasco con alcohol, para su clasificación y posterior conservación.»
lunes, junio 30, 2014
Puesto de trabajo en el Smithsonian National Museum of Natural History
Nos ha llegado información de un puesto de trabajo en el Smithsonian National Museum of Natural History que os puede interesar.
Develops, designs, implements and maintains sustainable and extensible database-driven web applications.
Assists research staff in implementing digital collaboration with colleagues outside the Museum and will support a facility for two-way sharing of research data.
Establishes and oversees a georeferencing program to georeference Paleo and historical United States Geologic Survey collecting localities according to best practices and established standards.
Researches and reviews the applicability of new information technologies and processes that improve the efficiency and productivity of Department digitization and research programs.
For full details and to apply:
For all applicants with non-Federal status: https://www.usajobs.gov/GetJob/ViewDetails/373760000
For all Federal status applicants: https://www.usajobs.gov/GetJob/ViewDetails/373776500
jueves, junio 26, 2014
El fresquito que pasaron los dinosaurios al final del Cretácico
Este periodo geológico, usado como modelo invernadero del futuro, concluyó con un descenso progresivo de temperaturas en el planeta
Una revista del grupo Nature publica la investigación realizada por paleontólogos de la Universidad de Zaragoza, Reino Unido, Italia y EEUU
Para el trabajo se han estudiado fósiles moleculares de membranas celulares bacterianas y su relación con la temperatura de las masas de agua marina superficiales donde vivieron
Una investigación internacional, en la que han participado micropaleontólogos de la Universidad de Zaragoza, demuestra que los últimos 18 millones de años del Cretácico se caracterizaron por un descenso global y progresivo de las temperaturas medias, poniendo fin a una de las etapas más cálidas de nuestro planeta.
La revista Nature Communications recoge en acceso abierto el trabajo de 10 geoquímicos y micropaleontólogos del Reino Unido, España, Italia y Estados Unidos, en el que se ha perfeccionado un reciente método de medir las temperaturas de las aguas marinas superficiales del pasado geológico. Este paleotermómetro (conocido como TEX86) se revela como una de las formas más precisas de evaluar las variaciones climáticas del pasado geológico. Por parte de la Universidad de Zaragoza han participado Irene Pérez Rodríguez y José Antonio Arz Sola, miembros del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Instituto de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA).
Los científicos aragoneses han contribuido al establecimiento de un modelo de edad utilizando los foraminíferos planctónicos, un grupo de microfósiles de rápida evolución. Esto les ha permitido asignar una edad específica a cada muestra analizada mediante el TEX86y, por lo tanto, situar correctamente los valores de temperatura en la escala temporal del Cretácico.
El método. El TEX86 relaciona la temperatura del agua con la composición de las membranas celulares de las Thaumarchaeota, bacterias que abundan flotando en las capas más superficiales de todos los mares y océanos. Sus membranas están formadas por unas moléculas lipídicas (los GDGT), que pueden contener hasta cuatro anillos de ciclopentano.
El número de anillos aumenta en función de la temperatura del agua, como una adaptación de la membrana celular que le permite regular su fluidez. Cuando estas bacterias viven en aguas cálidas o cuando lo hacen en aguas frías, las proporciones de los GDGT con 1, 2 3 ó 4 anillos son muy diferentes, según una relación hoy en día bien conocida. Tras la muerte de las bacterias, sus restos se acumulan en el fondo marino formando parte de los sedimentos.
El método del TEX86 consiste en analizar la abundancia relativa de los distintos tipos de GDGT preservados como biomoléculas fósiles en las rocas sedimentarias y aplicar las relaciones actuales para evaluar la temperatura de la superficie marina dónde y cuándo vivieron esas bacterias. Para ello se extraen los GDGTmediante complejas técnicas químicas, midiendo sus proporciones con un cromatógrafo de gases y un espectrómetro de masas. Después se analizan los valores mediante fórmulas análogas a las que relacionan en la actualidad las frecuencias de estas biomoléculas con la temperatura del agua y se sitúan estos valores en la escala temporal de millones de años.
En el estudio, se ha utilizado el TEX86 para analizar en Shuqualak (Estado de Mississippi) la evolución de la temperatura de las aguas marinas superficiales en rocas carbonatadas marinas de bajas latitudes, de entre 84 y 66 millones de años.Se ha evidenciado que a comienzos de este intervalo el Atlántico Norte fue un océano relativamente cálido con unos 35ºC de temperatura superficial media, disminuyendo con el tiempo hasta alcanzar los 28ºC. Esta tendencia coincide con algo ya conocido, el enfriamiento de las masas de agua superficial de altas latitudes y de las masas de agua oceánica profunda. Sobre la evolución climática en bajas latitudes no existen muchos datos fiables por lo que, cuando se coloca esta última pieza en los modelos de circulación oceánica, se comprueba que durante los últimos 18 Ma del Cretácico nuestro planeta estuvo sujeto a un enfriamiento climático importante, progresivo y de carácter global. En la publicación también se discute la causa principal de este cambio climático, concluyendo que el candidato más probable es una disminución en la cantidad de CO2 atmosférico, ligada a una ralentización de la actividad tectónica y de la desgasificación volcánica a escala planetaria.
Queda por explicar el motivo por el que este enfriamiento climático no provocó el crecimiento de casquetes polares en las altas latitudes, de modo similar a lo que ocurrió hace unos 35 millones de años, y cuál pudo ser su repercusión en los ecosistemas cretácicos, dominados por dinosaurios y grandes reptiles marinos.
miércoles, junio 25, 2014
Sobre la paleobiodiversidad de los dinosaurios iguanodontes en el Cretácico español
Los restos fósiles de dinosaurios suelen ser fragmentarios y abundantes
en el Barremiense (Cretácico inferior de la Cordillera Ibérica (España)
pero eso no significa que no puedan dar una importante información,
especialmente en cuanto a la paleobiodiversidad. Cuantos dinosaurios? y
de qué grupos? poblaban esta parte de la Cordillera ibérica en el
Barremiense son preguntas que se pueden responder con huesos aislados.
Un buen ejemplo es el trabajo que acabamos de publicar en la revista
Cretaceous Research.
Nuestro aragosaurero José Manuel Gasca ha liderado una investigación sobre fragmento de mandíbula y un isquion de un yacimiento de la localidad turolense de Gasca. Se trata de material encontrado hace años en la superficie de este yacimiento y que se encontraba depositado en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. Se ha realizado una detallada y delicada preparación ha permitido recuperar los fósiles para el estudio. En la publicación se identifican estos fósiles como pertenecientes a un dinosaurio iguanodontio cercano a Delapparentia turolensis. Se trata de la primera cita de este taxón fuera del yacimiento-tipo situado en Galve. Delapparentia fue descrito hace pocos años por el aragosaurero José Ignacio Ruiz-Omeñaca a partir de un material excavado hace más de 50 años en el yacimiento de La Maca (Galve).
Además en el trabajo se hace un repaso de la paleobiodiversidad de los grandes ornitópodos en el Barremiense inferior, lo que permite demostrar que hay menos tres taxones distintos, uno de los cuales sería Delapparentia y otro cercano a Iguanodon. Ahora solo nos queda encontrar ejemplares algo más completos que permita definir o en su caso asignar a alguno de los taxones europeos ya descritos al material fragmentario que se encuentra en los yacimientos de Galve y de Josa.
La referencia completa es: Gasca, J.M., Canudo, J.I., Moreno-Azanza, M. 2014. On the Iberian iguanodont dinosaur diversity: new fossils from the early Barremian, Teruel province, Spain. Cretaceous Research 50, 264-272.
New fossils from the lower Barremian (Lower Cretaceous) of Spain increase the known occurrence of iguanodont dinosaurs (i.e. members of the clade Iguanodontia) in the Iberian Peninsula. A partial dentary and ischium from the fossil locality of La Cantalera 2 (Blesa Formation, municipality of Josa, Teruel province) testify to the presence of a new specimen in the early Barremian of Iberia, closely related to Delapparentia turolensis, which was previously only known in the type locality (La Maca-3, Camarillas Formation, municipality of Galve, Teruel province). These new fossils are assigned to Delapparentia turolensis (ischium) and cf. Delapparentia sp. (dentary). Moreover, the description and comparison of some of the characters of the ischium reveal that this bone is of previously unnoticed relevance for iguanodont systematics. The differences in overlapping postcranial material e observed by comparing ischial material from the provinces of Teruel and Burgos lead us to conclude that late Hauterivian-early Barremian iguanodont diversity in Iberia consists of at least two different taxa: Delapparentia turolensis and another form closely related to Iguanodon. Additionally, dental morphotypes from La Cantalera bonebed evince the presence of at least three different iguanodonts in the lower Barremian of Iberia.
Nuestro aragosaurero José Manuel Gasca ha liderado una investigación sobre fragmento de mandíbula y un isquion de un yacimiento de la localidad turolense de Gasca. Se trata de material encontrado hace años en la superficie de este yacimiento y que se encontraba depositado en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. Se ha realizado una detallada y delicada preparación ha permitido recuperar los fósiles para el estudio. En la publicación se identifican estos fósiles como pertenecientes a un dinosaurio iguanodontio cercano a Delapparentia turolensis. Se trata de la primera cita de este taxón fuera del yacimiento-tipo situado en Galve. Delapparentia fue descrito hace pocos años por el aragosaurero José Ignacio Ruiz-Omeñaca a partir de un material excavado hace más de 50 años en el yacimiento de La Maca (Galve).
Además en el trabajo se hace un repaso de la paleobiodiversidad de los grandes ornitópodos en el Barremiense inferior, lo que permite demostrar que hay menos tres taxones distintos, uno de los cuales sería Delapparentia y otro cercano a Iguanodon. Ahora solo nos queda encontrar ejemplares algo más completos que permita definir o en su caso asignar a alguno de los taxones europeos ya descritos al material fragmentario que se encuentra en los yacimientos de Galve y de Josa.
La referencia completa es: Gasca, J.M., Canudo, J.I., Moreno-Azanza, M. 2014. On the Iberian iguanodont dinosaur diversity: new fossils from the early Barremian, Teruel province, Spain. Cretaceous Research 50, 264-272.
New fossils from the lower Barremian (Lower Cretaceous) of Spain increase the known occurrence of iguanodont dinosaurs (i.e. members of the clade Iguanodontia) in the Iberian Peninsula. A partial dentary and ischium from the fossil locality of La Cantalera 2 (Blesa Formation, municipality of Josa, Teruel province) testify to the presence of a new specimen in the early Barremian of Iberia, closely related to Delapparentia turolensis, which was previously only known in the type locality (La Maca-3, Camarillas Formation, municipality of Galve, Teruel province). These new fossils are assigned to Delapparentia turolensis (ischium) and cf. Delapparentia sp. (dentary). Moreover, the description and comparison of some of the characters of the ischium reveal that this bone is of previously unnoticed relevance for iguanodont systematics. The differences in overlapping postcranial material e observed by comparing ischial material from the provinces of Teruel and Burgos lead us to conclude that late Hauterivian-early Barremian iguanodont diversity in Iberia consists of at least two different taxa: Delapparentia turolensis and another form closely related to Iguanodon. Additionally, dental morphotypes from La Cantalera bonebed evince the presence of at least three different iguanodonts in the lower Barremian of Iberia.
martes, junio 24, 2014
Research Assistant in the Vertebrate Paleontology group at Oklahoma State University
We are hiring again at OSU-CHS in Tulsa! Below please find the advertisement for a Research Assistant in the Vertebrate Paleontology group at Oklahoma State University. We have a dynamic and growing program, and need help to support four research labs with varied (and fascinating) research foci.
The Vertebrate Paleontology laboratories in the Department of Anatomy and Cell Biology at OSU\'s Center for Health Sciences seek a Research Assistant to conduct and facilitate academic research in support of four faculty members. The work is varied and includes: running a volunteer program; training students and volunteers; managing laboratories; preparing specimens, including paleohistological specimens; and a significant public outreach component.
The Research Assistant must have strong osteological knowledge, with broad experience across Vertebrata. Must be able to use petrographic and binocular dissecting microscopes. Must be able to work independently in the laboratory and as part of a team, good communications skills are key. Should be familiar with general lab safety practices, able to use power tools, and comfortable with chemical preparation, or be willing to learn. If not already proficient with an SEM, Adobe Illustrator and Photoshop, and specialized analysis software, then should be motivated to learn. Prior experience in a vertebrate paleontology lab, collection, and/or museum is desirable. Creativity and initiative are a must. There may be opportunities to assist with field work but it is not required.
Must apply online: https://jobs.okstate.edu, job # 10679. Oklahoma State University is an AA/EEO/E-Verify employer committed to diversity. All qualified applicants will receive consideration for employment and will not be discriminated against based on race, color, religion, sex, national origin, disability or protected veteran status. OSU is a tobacco-free campus.
The Vertebrate Paleontology laboratories in the Department of Anatomy and Cell Biology at OSU\'s Center for Health Sciences seek a Research Assistant to conduct and facilitate academic research in support of four faculty members. The work is varied and includes: running a volunteer program; training students and volunteers; managing laboratories; preparing specimens, including paleohistological specimens; and a significant public outreach component.
The Research Assistant must have strong osteological knowledge, with broad experience across Vertebrata. Must be able to use petrographic and binocular dissecting microscopes. Must be able to work independently in the laboratory and as part of a team, good communications skills are key. Should be familiar with general lab safety practices, able to use power tools, and comfortable with chemical preparation, or be willing to learn. If not already proficient with an SEM, Adobe Illustrator and Photoshop, and specialized analysis software, then should be motivated to learn. Prior experience in a vertebrate paleontology lab, collection, and/or museum is desirable. Creativity and initiative are a must. There may be opportunities to assist with field work but it is not required.
Must apply online: https://jobs.okstate.edu, job # 10679. Oklahoma State University is an AA/EEO/E-Verify employer committed to diversity. All qualified applicants will receive consideration for employment and will not be discriminated against based on race, color, religion, sex, national origin, disability or protected veteran status. OSU is a tobacco-free campus.
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