jueves, septiembre 02, 2021

Posdoctorales para el Cámbrico

 I'd be grateful if you would pass on details of two postdoctoral opportunities to any colleagues who may be interested.


These form part of a Leverhulme project developing stratigraphic methods and datasets to better resolve the evolutionary timing of the Cambrian explosion.

Bringing together fossils, isotopes and stratigraphy to time the pace of the Cambrian explosion:


https://durham.taleo.net/careersection/du_ext/jobdetail.ftl?job=21000916

Developing a Bayesian approach to stratigraphic correlation: 


https://durham.taleo.net/careersection/du_ext/jobdetail.ftl?job=21000810




Martin Smith

miércoles, septiembre 01, 2021

Un equipo de paleontólogos del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza ha excavado esta última semana de agosto un nuevo yacimiento de dinosaurios de hace aproximadamente 125 millones de años en la localidad de Alacón.
Se trata de un yacimiento localizado hace un par de años durante una prospección paleontológica en la que se buscaban fósiles de vertebrados del Barremiense en la Formación Blesa. Durante dicha prospección se localizaron una gran cantidad de esquirlas y fragmentos de huesos junto a dos huesos completos de la pata de un dinosaurio, aparentemente ornitópodo. La presencia de fósiles completos llevó a organizar una campaña de excavación para poder comprobar el potencial del yacimiento y ver si se trataba de huesos aislados o de una acumulación mayor.

Durante 5 días se ha abierto una cata de trabajo de 10x2 metros que ha permitido recuperar más de una veintena de huesos, dejando así claro el gran potencial del yacimiento. Pese a que los huesos se encuentran completos están muy fracturados por lo que en su mayoría han tenido que ser extraídos junto a la roca que los rodeaba en momias de yeso, lo que ha imposibilitado su identificación en campo.

La cercanía del yacimiento a la localidad de Alacón, donde se puede visitar un pequeño museo sobre la paleontología del Parque Cultural del Río Martín, ha atraído las miradas curiosas de los vecinos, conocedores de la riqueza paleontológica y arqueológica de la zona. Han sido muchas las personas que se han acercado a preguntar por la excavación, los fósiles y el modo de trabajo, pero siempre deseando ánimos y suerte a los paleontólogos.

Eduardo Medrano aguado, codirector de la excavación, afirma que ha sido una semana de mucho trabajo. “Abrir un yacimiento nuevo siempre es difícil porque no sabes qué tipo de acumulación vas a encontrar. Tienes que ir con más cuidado que en otros yacimientos que ya conoces donde puedes avanzar más rápido. Jara Parrilla Bel, doctora en geología y codirectora de la excavación califica la semana como exitosa y especial. “Al estar tan cerca del pueblo hemos recibido gran cantidad de visitas a las que explicábamos quiénes éramos y qué estábamos haciendo allí. Ha sido una semana emocionante al ver como el yacimiento no paraba de crecer y de mostrarnos nuevos fósiles”.

El nuevo yacimiento aportará su granito de arena al ya extenso patrimonio paleontológico del Parque Cultural del Río Martín. Desde dicha entidad han cedido la residencia de la localidad de Ariño para el descanso de los paleontólogos, así como varias salas donde almacenar y trabajar con los fósiles recuperados.
En los próximos meses se comenzarán los trabajos de preparación de los fósiles previo a su estudio y se estima que para la primavera de 2022 se organice una nueva campaña de excavación con un frente de trabajo de mayor tamaño que permita recuperar más restos de este enigmático dinosaurio.



lunes, julio 05, 2021

I Jornadas Patrimonio Paleontológico, Biodiversidad y Educación

 Los próximos 19 y 20 de julio tendrá lugar en el edificio de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación conocido como “La Pirámide” de la Universidad de La Laguna (ULL), las "I Jornadas Patrimonio Paleontológico, Biodiversidad y Educación" en horario de mañana (9:30-14:00) en formato presencial (previa inscripción hasta cubrir cupo) y online. Inscripciones a través del siguiente formulario.




En ellas participarán el Vicerrectorado de Investigación, Gobierno de Canarias, investigadores, personal técnico del Parque Rural del Anaga, divulgadores científicos, y diversas personalidades para hablarnos de la importancia del Patrimonio Paleontológico y la necesidad de protegerlo y conservarlo, utilizando entre otras herramientas, la educación y la divulgación. Nombres como Francesc Gascó alias El Pakozoico, Esther Martín del MUNA, Sergio Ávila de la Universidad de Azores, Verónica Díaz del Museo Naturkunde de Berlin, Luis Javier Capote y Patricia Delponti de la Universidad de La Laguna, entre otros, serán algunos de los ponentes.

Estas jornadas se encuentran encuadradas dentro de los proyectos “El patrimonio paleontológico de Canarias como un referente cultural y ambiental atlántico: Modelización 3d de los lagartos gigantes canarios del género Gallotia” y “Conservación y valoración de recursos paleontológicos de Canarias: PaleoParque del Macizo de Anaga”, cuya investigadora principal es la doctora Carolina Castillo Ruiz, Profesora Titular de la Universidad de La Laguna y Coordinadora del Área Paleontología. Organiza el Área de Paleontología y Vicerrectorado de Investigación ULL.

Para más información podéis consultar las redes sociales de PaleoConéctate ULL en
Twitter, FaceBook e Instagram o mandar un correo a paleoconectate@ull.edu.es

Las sesiones serán retransmitidas por el canal de YouTube de Paleoconéctate en los siguientes enlaces:
Día 1, lunes 19: https://youtube/fh5hzHhxAsM
Día 2, martes 20: https://youtube/sJ3GLJNtpr43

jueves, julio 01, 2021

Bonapartesaurus, ¿un dinosaurio cojo?



Los restos de Bonapartesaurus fueron descubiertos y excavados por el paleontólogo Jaime Powell en los años 80, cerca de la ciudad patagónica de General Roca (provincia de Río Negro, Argentina). Unos años después, en 1987, y tras un estudio preliminar, Powell publica el primer trabajo científico dando a conocer el ejemplar. En ese estudio, propuso que los restos pertenecerían al primer dinosaurio lambeosaurino encontrado en Argentina, un grupo de dinosaurios hadrosáuridos que poseen una cresta hueca. Esta identificación se basó en su semejanza con el hadrosáurido asiático Barsboldia sicinsky, que en esa época era considerado también un lambeosaurino. Ya en ese primer trabajo Powell reconoció la presencia de una patología en el pie, “un callo”, que diagnosticó como una posible fractura.


Años después, en 2017, Cruzado-Caballero y Powell dieron al fin nombre a este ejemplar, que fue identificado como una nueva especie, Bonapartesaurus rionegrensis, y en el que además se encontraron otras posibles patologías en varias vértebras de la cola. En un reciente trabajo publicado en la revista Cretaceous Research se ha llevado a cabo el estudio detallado de dichas patologías obteniéndose como resultado la descripción de varias fracturas asociadas a posibles infecciones posteriores y el primer caso de cáncer óseo encontrado en un hadrosáurido argentino.



El estudio de las paleopatologías relevante a la hora de conocer aspectos relacionados con la paleobiología y paleoecología de los organismos fósiles que las poseen. Asimismo, en el caso de las enfermedades es posible estudiar su aparición a lo largo de la historia de la vida, a qué grupos de organismos afectaron y en qué medida. Con todo esto, es posible analizar como los organismos del pasado se relacionaban con sus congéneres y/o depredadores, con el medio y, en términos general, como era su biología. De esta forma, por ejemplo las fracturas nos hablan de posibles caídas, golpes con objetos duros o con otros organismos; permiten inferir si usaban partes de su cuerpo, como la cola para golpear objetos y/u otros animales para defenderse; también es posible interpretar si se produjeron posibles accidentes como el ser pisados por otros individuos de su especie, tal como se ha propuesto para las fracturas en la cola de los hadrosáuridos, las que podrían haber ocurrido cuando estos dinosaurios incubaban sus huevos en grupos y otros adultos los pisaban al pasar a su lado, entre otras inferencias posibles. La presencia de infecciones y la curación de las fracturas también nos dan información sobre el sistema inmune y los mecanismos de sanación que presentaban los organismos fósiles, ya que podemos compararlos con aquellas que tienen los animales actuales (p.ej., mamíferos y reptiles) y poder inferir otros aspectos de su paleobiología. Por último, la presencia de enfermedades, tales como los tumores, nos indica que este tipo de enfermedades ya existía desde muy temprana época y afectaba a una gran diversidad de animales, y al igual que las fracturas o infecciones, nos hablan de la biología de los animales que la sufrían, de cómo se enfrentaban a ellas, si podían sobrevivir más o menos tiempo, o si eran mortales a corto plazo.


En Bonapartesaurus, como ya hemos dicho, se han identificado tres patologías, dos en las espinas neurales de dos vértebras de la cola y la tercera en un hueso del segundo dedo del pie, el metatarsiano. Una de las vértebras presenta una fractura desplazada y casi totalmente curada, probablemente relacionada con un traumatismo debido a un fuerte golpe que hizo que se desplazara el hueso y se curara de esa forma, por ese motivo tiene una característica curvatura. La otra vértebra, tiene una fractura casi completamente curada producida también por un evento de estrés, pero no se ha podido confirmar si habría sido por un impacto u otro evento. Lo que sí se sabe es que este evento no produjo el desplazamiento del hueso, por lo que la espina mantiene su forma recta, pero se formó un callo óseo de forma esférica que creció a medida que se curaba la fracturas y se estabilizaba. Estas fracturas, sobre todo en el caso de la fractura desplazada se cree que habrían estado asociadas a infecciones posteriores del tejido blando que rodeaban al hueso, tales como músculos o ligamentos, entre otros. Por último, en el caso de la patología del pie, lo que más llama la atención es el gran sobrecrecimiento de hueso, que posee un aspecto de coliflor que cubre casi todo el metatarsiano. Cuando se estudió, primeramente, se pensó que podría ser debido a una fractura, pero en un estudio más detallado, que consistió en analizar su histología y realizar tomografías computerizadas, se descartó la hipótesis de la fractura. Esto se debió a la ausencia de las características típicas de las fracturas, tales como la presencia de una línea más o menos brillante cruzando el hueso en las imágenes tomográficas. Por el contrario, se observaron indicadores de la presencia de un cáncer o neoplasia del tipo osteosarcoma, tales como la reducción de la densidad ósea y varias zonas donde el tejido cortical fue destruido.
¿Pero qué nos dicen estas patologías sobre si afectaron o no al día a día de Bonapartesaurus?



 Las fracturas de las vértebras fueron sin duda dolorosas, no sólo por la propia fractura sino también por la infección que se habría producido y esto habría restado movilidad a la cola, aportando una gran incomodidad en el desplazamiento y en su actividad diaria. Partiendo de la curación avanzada pero incompleta de estas fracturas se piensa que la muerte de Bonapartesaurus no fue inmediatamente posterior al evento que provocó las fracturas y la posterior infección, pero no es posible cuantificar cuanto tiempo vivió después de ello, ¿meses? ¿años? o incluso, si estas heridas fueron la causa misma de su muerte. Con respecto a la lesión del metatarsiano, no es posible inferir en qué medida afectó la locomoción de Bonapartesaurus. Esto se debe a que, si bien el cáncer alcanzó un gran desarrollo, el metatarsiano no representa uno de los huesos con mayor rol en el soporte del peso del cuerpo, los que suelen provocar la muerte cuando se ven afectados por patologías. Asimismo, los músculos del pie que se unían sobre la región de la patología, podían verse asistidos por otros músculos con uniones en otras regiones del pie. Mucho se desconoce aún de los aspectos biomecánicos de esta región, por lo que aún no es posible llegar a una interpretación concluyente sobre como afectó en su marcha. Es interesante mencionar que el cáncer registrado en el metatarsiano, aparentemente no migró hacia otros huesos, ya que no se observan indicios en casi la mitad del esqueleto que conservó Bonapartesaurus, por lo que aunque afectó de manera muy severa al metatarsiano no se ha registrado en ningún otro hueso conservado. 


Como conclusión del trabajo Bonapartesaurus tuvo varias lesiones que a priori aunque dolorosas no lo llevaron a la muerte, permitiéndole sobrevivir y seguir interactuando con sus congéneres a pesar del dolor inicial producido por las fracturas y las infecciones. 


https://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-tumor-en-el-pie-y-dos-fracturas-en-la-cola-complicaron-la-vida-de-este-hadrosaurio

viernes, junio 25, 2021

Tortugas “marinas” desovaban en Sobrarbe hace 42 millones de años

 


El yacimiento paleontológico de Castejón de Sobrarbe (Aínsa, Huesca) es conocido por el descubrimiento del mamífero sirenio fósil Sobrarbesiren cardieli, pero el estudio de más fósiles procedentes de este yacimiento está revelando nuevas sorpresas sobre el ecosistema que había en la Comarca de Sobrarbe (Huesca) hace 42 millones de años. Durante los trabajos de lavado y triado de los sedimentos para la recuperación de fósiles de pequeño tamaño (microfósiles) se han encontrado decenas de miles de fragmentos milimétricos de cáscaras de huevo. La revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology recoge este estudio en el que participan investigadores de Aragosaurus en la Universidades de Zaragoza, Nova de Lisboa, Bilbao (UPV/EHU) y el Grupo de Biología Evolutiva de la UNED.




El estudio en detalle de estas cáscaras mediante distintas técnicas de microscopía electrónica ha permitido identificarlas como pertenecientes a tortugas pleurodiras, tortugas de cuello largo que lo recogen de forma lateral, por su similitud con las cáscaras de huevo de la especie actual Erymnochelys madagascariensis, la tortuga de cabeza grande de Madagascar. Estas tortugas habitaban ecosistemas costeros, no en mares abiertos, y no están emparentadas con las tortugas marinas actuales. Este hallazgo es muy importante, ya que se trata de las primeras cáscaras atribuidas a tortugas del periodo Eoceno de todo el registro mundial.
La gran cantidad de cáscaras por metro cuadrado, superior a la de cualquier otro yacimiento de cáscaras de huevo del mundo, y su estado de conservación han permitido a los investigadores reconocer la existencia de un área de nidificación de tortugas litorales en las playas del antiguo Golfo de Bizkaia, que se extendía hasta la Comarca de Sobrarbe. 

La responsable de estos nidos es probablemente la tortuga fósil Eocenochelus eremberti, de la que se han encontrado numerosos ejemplares en el yacimiento, y que desovaba aprovechando las zonas arenosas de un gran delta que se abría al Cantábrico. De hecho, Eocenochelus corresponde a un pariente primitivo de la actual Erymnochelys, apoyando esta identificación.


Ester Díaz Berenguer, investigadora del grupo Aragosaurus, responsable de las actuaciones en el yacimiento y coautora del trabajo, ha declarado que “a pesar de que el yacimiento de Castejón de Sobrarbe es muy conocido por sus sirenios fósiles, su estudio nos está descubriendo un ecosistema complejo, donde diferentes especies coexistían e interactuaban”. 

Miguel Moreno, miembro del grupo de investigación aragonés actualmente en la Universidad Nova de Lisboa y especialista en huevos fósiles, remarca la importancia del estudio de la geología para poder comprender el yacimiento “Castejón de Sobrarbe es un lugar privilegiado para excavar fósiles, donde podemos recuperar mucha información, que nos está permitiendo comprender relaciones complejas entre el ambiente del Eoceno y los organismos que vivían hace 42 millones de años”. José Ignacio Canudo, director del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza e investigador principal del grupo Aragosaurus-IUCA, ha remarcado “el gran interés patrimonial de los fósiles de vertebrados de Sobrarbe, un patrimonio que sólo ahora comenzamos a descubrir, y que dará muchas sorpresas en el futuro”. 



Investigadores de la Universidad Nova de Lisboa, la Universidad de Zaragoza, la Universidad de Bilbao (UPV/EHU), y el Grupo de Biología Evolutiva de la UNED han publicado este estudio en la prestigiosa revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.


El trabajo ha sido financiado en parte gracias a una ayuda del Instituto de Estudios Altoaragoneses, concedida para el estudio de estás cascaras de huevo. Así mismo, han contribuido la Fundação para a Ciência e a Tecnología de Portugal, El Ministerio de Ciencia e Innovación de España y los Gobiernos de Aragón y el País Vasco, que financian a los equipos de investigación involucrados en este trabajo y la colaboración del Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineos.

jueves, junio 17, 2021

Un nuevo plesiosaurio Portugués es el más antiguo y completo de la Península Ibérica


Se ha descubierto una nueva especie de plesiosaurio que vivió hace unos 195 millones de años en la región de São Pedro de Moel, en el litoral Portugués. Este nuevo plesiosaurio sería el más completo y antiguo de la Península Ibérica ya que proviene de rocas del inicio del Periodo Jurásico, un intervalo temporal del que casi no hay registro de este tipo de animales en la Península.

Los plesiosaurios eran reptiles marinos de la Era de los Dinosaurios, por lo tanto, tenían que salir a la superficie para respirar. Además, poseían extremidades que evolucionaron en aletas y cuellos generalmente largos que recuerdan al mítico “Monstruo del Lago Ness”.


 

Esta nueva especie se ha denominado Plesiopharos moelensis, que significa “el plesiosaurio cercano al faro de [São Pedro] de Moel”, dada su proximidad al gran faro situado sobre los acantilados calcáreos de dicha localidad. Este fósil, que consiste en un esqueleto parcial compuesto por parte de las aletas derechas, vértebras dorsales y cervicales, costillas y parte de la cintura pélvica, pronto será el centro de una exposición temporal en el Dino Parque de Lourinhã (Portugal). 

Los fósiles fueron encontrados por dos coleccionistas, Victor Teixeira y António Domingos, y fueron donados al Museo de Lourinhã y preparados en el Dino Parque de la misma localidad. El buen ejemplo que dieron estos dos aficionados a la paleontología con la donación de este material, es aún más significativo dado que la costa portuguesa sufre cada vez más expolio y  recolección descontrolada de fósiles que amenaza la preservación del patrimonio paleontológico del país.


El autor principal de esta investigación internacional y miembro del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza, Eduardo Puértolas Pascual, ha realizado este estudio como parte de su trabajo postdoctoral en la la Universidade Nova de Lisboa. Además, también han participado investigadores de otras instituciones de Portugal, Alemania y Estados Unidos.

El nuevo hallazgo se publicó en la prestigiosa revista Acta Palaeontologica Polonica, y puede consultarse de manera gratuita en el siguiente enlace (http://www.app.pan.pl/article/item/app008152020.html).

Reconstrucción de Plesiopharos moelensis. Imagen: crédito Simão Mateus


miércoles, junio 16, 2021

El extraño lagarto que se creyó un pájaro

En marzo de 2020 se describió la nueva especie Oculudentavis khaungraae en un artículo en la revista Nature a partir de un pequeño cráneo de 99 millones de años de antigüedad atrapado en una piedra de ámbar de Myanmar. Su mandíbula alargada, sus grandes ojos y su corta y abovedada caja craneal hicieron creer al equipo investigador que se encontraban delante del dinosaurio aviano más pequeño jamás hallado, de un tamaño parecido al colibrí más pequeño conocido. El equipo concluyó que esta pequeña criatura supuestamente voladora estaba remotamente emparentada con la famosa ave extinta Archaeopteryx. Pero tras su publicación, algunos expertos externos se mostraron escépticos sobre la identidad del animal y rápidamente se llevaron a cabo estudios que cuestionaban esta interpretación. La evidencia definitiva llegaría poco tiempo después en forma de un segundo espécimen extraordinariamente bien conservado.

En 2019, Arnau Bolet, investigador 'Juan de la Cierva' en el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), conjuntamente con Juan Daza (de la Sam Houston State University), Edward Stanley (del Florida Museum of Natural History), Susan Evans (del University College London) y otros colegas de distintas partes del mundo, habían empezado a trabajar con un espécimen fósil que procedía de la misma mina. Semanas antes, Adolf Peretti había contactado con Juan Daza para mostrarle una gran variedad de fósiles en ámbar y uno de ellos incluía un cráneo y partes del esqueleto: un pequeño fragmento de la columna vertebral y de la cintura escapular. El equipo investigador estaba entusiasmado porque el fósil mostraba algunas características morfológicas que no habían visto nunca antes.



"El espécimen nos desconcertó a todos al principio porque si se trataba de un lagarto ¡era uno muy muy raro!", dice Bolet. No fue hasta unos meses después de conocer la existencia del holotipo de Oculudentavis en un encuentro científico, que terminaron su estudio y concluyeron que ambos especímenes podían considerarse sin lugar a duda como miembros del mismo género de lagarto. Finalmente, en Julio, el artículo que describió Oculudentavis khaungraae fue retirado por sus autores, por lo que la nueva especie se esfumó. Al menos, como pájaro.

El estudio sobre este segundo espécimen ha permitido describir la nueva especie Oculudentavis naga dentro del mismo género. Su nombre es un homenaje a los 'Naga' un nombre que agrupa a varios grupos étnicos nativos del noreste de la India y el noroeste de Myanmar. Ambos fósiles (los holotipos de O. naga and O. khaungraae) fueron segmentados digitalmente mediante un escáner de microtomografía computarizada para obtener imágenes detalladas de cada uno de los huesos individuales y para estudiar mejor las diferencias entre ellos. El estudio ha sido publicado hoy en la revista Current Biology.


"En el momento en que obtuvimos las primeras imágenes tomográficas empezamos una lluvia de ideas sobre de qué animal podía tratarse", explica Juan Daza, profesor asistente de ciencias biológicas en la Sam Houston State University. "Al final, el estudio detallado y nuestros análisis nos ayudaron a clarificar su posición". El equipo también determinó que ambos cráneos se habían deformado durante el proceso de fosilización. El morro de O. khaungraae se había estrechado y recordaba al pico de un ave, mientras que el cráneo de O. naga se había comprimido. Estas deformaciones reforzaban las características aviarias de uno de los cráneos y las reptilianas del otro. "Imagina que pellizcamos la nariz de un lagarto de modo que adquiere una forma triangular. "¡Se parecería mucho más a un pájaro!", comenta el coautor del estudio Edward Stanley, director del Florida Museum of Natural History's Digital Discovery and Dissemination Laboratory.


"Concluimos que ambos especímenes eran lo suficientemente parecidos como para pertenecer al mismo género, Oculudentavis, pero presentan una serie de diferencias que sugieren que se trata de especies distintas", explica Bolet. Oculudentavis se distingue de otros lagartos por distintos rasgos, como el morro con cresta ahusada, las mandíbulas muy largas formadas por una porción dentaria larga y postdentaria muy corta, o la configuración del paladar. Estas y otras características morfológicas lo convierten en un lagarto de aspecto extraño, pero algunas características clave como el tipo de implantación de los dientes, la forma del hueso escamoso o el modo en que la mandíbula inferior se articula con el cráneo, son evidencias suficientes para identificarlo como tal.


Con toda esta información, el equipo investigador pudo concluir que Oculudentavis no era un pájaro y que su parecido con las aves era debido a la convergencia en las proporciones del cráneo, es decir que "a pesar de su cráneo abovedado y su largo y afinado morro, en realidad no presenta ningún carácter físico que sustente la idea de una relación próxima con las aves", dice Susan Evans, coautora del estudio y Profesora de Morfología y Paleontología de Vertebrados del University College London.

Si bien los depósitos de ámbar de Myanmar son un tesoro de fósiles que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo, Daza explica que existe un consenso entre los paleontólogos sobre el hecho de que adquirir ámbar birmano de forma ética es cada vez más complicado, especialmente tras que el ejército tomara el control del país en febrero. El espécimen de O. naga fue adquirido siguiendo las pautas éticas para el uso del ámbar birmano establecidas por la Society of Vertebrate Paleontology y se conserva en la Fundación del Museo Peretti (en Suiza), mientras que el de O. khaungraae forma parte de la colección del Hupoge Amber Museum (en China).


El espécimen de Peretti se compró a empresas autorizadas que exportan piezas de ámbar legalmente desde Myanmar, siguiendo un código ético que garantiza que no se cometieron violaciones de los derechos humanos durante su extracción y la comercialización y que el dinero derivado de las ventas no apoyó el conflicto armado. El fósil tiene una trazabilidad autenticada, que incluye permisos de exportación de Myanmar.

Otros coautores del estudio son Adolf Peretti (Peretti Museum Foundation, Switzerland), J. Salvador Arias del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET - Fundación Miguel Lillo); Andrej Čerňanský de la Comenius University de Bratislava, en Eslovaquia; Marta Vidal-García de la Universidad de Calgary en Canadá; Aaron Bauer de la Villanova University y Joseph Bevitt de la Australian Nuclear Science and Technology Organisation.

La investigación ha sido financiada por la US National Science Foundation, la Sam Houston State University, la Royal Society, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, el Programa CERCA / Generalitat de Catalunya, el Ministerio de Educación de la República Eslovaca y la Academia de Ciencias de Eslovaquia.

miércoles, junio 09, 2021

Recuperada una columna vertebral de más de 5 metros de un dinosaurio gigante en Teruel

 Investigadores del grupo Aragosaurus-IUCA y del ICP extraen en Camarillas una serie vertebral con 15 vértebras articuladas del cuello y de la espalda de un saurópodo de unos 25 metros de longitud  

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Es la primera vez en España que se excava una serie vertebral cervico-dorsal tan completa de un dinosaurio gigante, lo que ha supuesto una gran dificultad técnica

Los fósiles de unos 145 millones de años pertenecen a un ejemplar gigante que podría ser una nueva especie sin describir



Las excavaciones han sido financiadas por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Camarillas
(Zaragoza, miércoles, 9 de junio de 2021). Paleontólogos del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza y del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) han recuperado la serie vertebral articulada más completa de un dinosaurio saurópodo gigante en España. Los fósiles de unos 145 millones de años hallados en Camarillas (Teruel) incluyen parte de una columna vertebral de más de 5 metros, con al menos 15 vértebras articuladas del cuello y de la espalda de un dinosaurio gigante, perteneciente a una nueva especie sin describir.
“Las vértebras tienen una dimensión de más de 30 cm de largo y, a falta de su restauración, se estima que podrían tener unas dimensiones cercanas a 1 metro de altura cada una de ellas. Se trataría de un dinosaurio que bien podría alcanzar una longitud superior a los 25 metros y, posiblemente, sea uno de los más grandes a nivel europeo”, ha destacado el paleontólogo Diego Castanera, investigador postdoctoral, que ha liderado este trabajo junto a José Ignacio Canudo, investigador principal del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza.



Durante los últimos meses han continuado con gran dificultad técnica las excavaciones de estos fósiles del yacimiento de La Peñuela (Camarillas, Teruel). “La extracción de la serie vertebral no ha sido tarea fácil”, comenta Diego Castanera. En primer lugar tras la excavación y protección con yeso de las vértebras hubo que separarla en dos partes, para evitar que la “momia” (nombre técnico que se usa para la estructura) tuviera demasiado peso y facilitar su manejo y extracción. Posteriormente, se realizó una estructura de hierro (realizada por el taller Martin Pérez de Cedrillas) para finalmente montar una caja de cartón que fue rellenada de poliuretano expansible.
Las dos “momias” fueron retiradas del yacimiento con una máquina giratoria y una góndola por Juan Ramón López y transportadas a Camarillas. Allí, aguardan para su restauración y su posterior estudio científico que sin duda aportará nuevos datos sobre los dinosaurios gigantes, ya que posiblemente se trate de una nueva especie de dinosaurio.


Las excavaciones han sido financiadas por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón y han contado también con el apoyo del Ayuntamiento de Camarillas. Dichas excavaciones forman parte de la investigación postdoctoral desarrollada por el director de la actuación Diego Castanera, sobre el cambio de faunas en el tránsito Jurásico-Cretácico de la Cordillera Ibérica y que han sido financiadas por la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación de la Generalitat de Cataluña (AGAUR) y también forman parte del proyecto de investigación del Grupo Aragosaurus-IUCA financiado por el Ministerio de Ciencia. 



El yacimiento fue descubierto por el vecino de Camarillas Pedro Cirugeda y ha permitido la recuperación de más de 80 fósiles, de los que la mayor parte pertenecen al dinosaurio saurópodo. Pero también se han encontrado dientes de dinosaurios terópodos (carnívoros) y de cocodrilos, así como abundantes restos de plantas. En conjunto el yacimiento aporta una información muy interesante sobre los ecosistemas del intervalo Jurásico-Cretácico, hace unos 145 millones de años.