martes, julio 03, 2012

Las primeras icnitas de dinosaurios estegosaurios en el Berriasiense de Europa

Es bien conocido que la Cuenca de Cameros es uno de los lugares de la península Ibérica que está proporcionando más huellas de dinosaurios y otros “reptiles” mesozoicos (Moratalla y Sanz, 1997; Pérez-Lorente, 2002; Hernández-Medrano et al 2008). Su presencia es una prueba de la existencia de estos animales en estas tierras durante el Jurásico y el Cretácico, aun cuando, en ocasiones, no se hayan encontrado todavía restos óseos de los mismos. Uno de estos casos, es el de los estegosaurios. Estos dinosaurios, fácilmente reconocibles por la presencia de grandes placas dispuestas sobre sus lomos y de espinas óseas en su cola, fueron muy abundantes durante el período Jurásico, pero decayeron rápidamente durante el Cretácico (Galton y Upchurch 2004). En la Península Ibérica fueron relativamente frecuentes durante el Jurásico Superior  (Pereda-Suberbiola y Galton 2001).

Durante muchos años se especuló sobre la posible forma que mostrarían sus huellas por lo que fueron pocas las asignadas a estos animales. Hoy sabemos que comparten muchas características con las de los saurópodos, como, por ejemplo, la forma de media luna de las manos, en las que se aprecia la aguda marca del dedo I; o las improntas alargadas y ovales de los sus pies. Sin embargo, cuando están bien impresas, las señales dejadas por sus dedos son muy diferentes. En las de saurópodos se observan cinco marcas correspondientes a las uñas de los dedos (generalmente, 3 o 4) y a callosidades correspondientes al resto de los dedos. En las huellas de estegosaurios, las señales de los dedos son siempre 3, muy cortas y con terminación redondeada, dirigiéndose hacia delante. Quizás ha sido este uno de los motivos por el cual hasta ahora el número de icnitas relacionadas con estos dinosaurios haya sido tan escaso.


Estos días acaba de publicarse el primer estudio sobre icnitas de estegosaurios en la Cuenca de Cameros. El hallazgo se produjo en el año 2008 en el yacimiento de Valloria IV (Soria). Una par de icnitas pie-mano, en forma de contramoldes, mostraban la singular morfología de las extremidades de estos dinosaurios. Por su pequeño tamaño posiblemente fueron ocasionadas por una especie juvenil. Sus características especiales han permitido relacionarlas con uno de los dos icnogéneros correlacionados con estegosaurios: Deltapodus. Este icnogénero fue creado, en 1994, con huellas del Jurásico Medio de Inglaterra (Whyte & Romano 1994), aunque hubo de pasar varios años antes de que se relacionará con un estegosaurio. Desde entonces se han encontrado nuevas icnitas de este icnogénero en otras partes del mundo, incluyendo la península Ibérica (Chiappe, 2009; García-Ramos et al., 2006; Cobos et al. 2010; Mateus et al. 2011…). La falta de icnitas huellas y sobre todo conocer la disposición en sus rastros, no ha permitido incluirlo en una icnoespecie.

Sus caracteres morfométricos y la existencia de restos óseos de estos reptiles en la Península Ibérica, han permitido inferir que muy probablemente sus autores pudieron pertenecer al género Dacentrurus  o semejante. Este tipo de estegosaurio herbívoro debió frecuentar las amplias llanuras, a veces encharcadas, de un sistema de playa-lake (Gómez-Fernández & Meléndez, 1994), que predominaba en esta zona durante la deposición de la Fm. Huerteles (Grupo Oncala), hace unos 140 m.a. (Berriasiense, Cretácico inferior). Esta circunstancia permite ampliar la existencia del icnogénero Deltapodus al menos hasta los primeros tiempos del Cretácico Inferior. La persistencia de este icnogénero durante el Berriasiense, así como de la asociación Megalosauripus-Therangospodus permite ver que el relevo faunístico del Jurásico por la del Cretácico no se produjo drásticamente durante el pasaje Jurásico-Cretácico, sino que diversos géneros con afinidad jurásica se mantuvieron durante el comienzo del Cretácico inferior, quizás ayudados por el aislamiento que suponía la existencia un extenso archipiélago  en Europa, en esa época.

Este nuevo descubrimiento amplía la variedad de huellas de reptiles en el Mesozoico de Cameros, convirtiendo a esta cuenca en una de las más importantes a nivel mundial por el número de huellas, su variedad y extensión temporal.

Referencia:
Pascual C., Canudo J. I., Hernández N., Barco J. L. & Castanera D. 2012. — First record of stegosaur dinosaur tracks in the Lower Cretaceous (Berriasian) of Europe (Oncala group, Soria, Spain). Geodiversitas , 34 (2): 297-312. http://dx.doi.org/10.5252/g2012n2a4