sábado, mayo 18, 2013

El pterosaurio que “comía” piedras

Dos esqueletos prácticamente completos del pterosaurio Pterodaustro guinazui del Cretácico Inferior de Argentina presentan una asociación de granos de arena gruesa poco seleccionada en el interior de su cavidad abdominal. Un reciente trabajo lo interpreta como gastrolitos ingeridos (geograstrolitos). Se han encontrado de manera habitual en arcosaurios (incluyendo las aves), pero hasta el momento nunca se habían descrito en pterosaurios.

La investigación sobre los gastrolitos tiene gran interés en las conclusiones paleobiologicas. Estas piedras estomacales, también conocidas como geogastrolitos se encuentran tanto en animales terrestres como acuáticos. Se han interpretado de manera variada, como fuente suplementaria de minerales (en animales acuáticos), para mantener la flora microbiana, para la eliminación de parásitos, pero la más aceptada es que se usan como ayuda en la digestión de alimentos duros. Los arcosaurios actuales (cocodrilos y aves) ingieren de manera habitual granos de arena, incluso de tamaño grueso. Entre los arcosaurios fósiles se han citado en dinosaurios ornitisquios, prosaurópodos, saurópodos, terópodos no avianos y algunos grupos de aves. Hasta el momento no habían sido citados en pterosaurios, a pesar de conocerse ejemplares con una exquisita conservación.

En un trabajo liderado por la investigadora argentina Laura Codorniu que se ha publicado en la revista norteamericana Journal of Vertebrate Paleontology documenta la presencia de granos de arena en dos ejemplares de Pterodaustro. Este pterosaurio se conocen por muchos ejemplares del Cretácico inferior de la parte central de Argentina (provincia de San Luis). Se trata de un animal fascinante por tener una boca sumamente especializada con cientos de dientes finos y flexibles formando una estructura filtradora altamente sofisticada.

Los geogastrolitos encontrados en Pterodaustro se interpretan funcionalmente apara ayudarles a estos pterosaurios en su digestión. Su alimento posiblemente estaría compuesto por crustáceos con su caparazón mineralizado. Estos crustáceos son relativamente abundantes en los mismos sedimentos donde se han conservado los fósiles de Pterodaustro. Uno de los especímenes tiene los dientes mandibulares anteriores mucho más robustos que los posteriores y además son procumbentes (proyectados hacía fuera). Los investigadores proponen que esa morfología podría ayudar a recoger los granos de arena.

La referencia completa es: Codorniú, L., Chiappe, L., Cid, F.D. 2013. First occurrence of stomach stones in pterosaurs. Journal of Vertebrte Paleontology, 33, 3, 647-54