viernes, enero 10, 2014

Sobre el color de algunos vertebrados marinos fósiles

La coloración en los vertebrados sirve para funciones que van desde un discreto camuflaje hasta una ostentosa exhibición sexual. También puede proporcionar información importante sobre el medio ambiente y la biología de un organismo en particular. El pigmento más general y abundante, la melanina, también tiene una amplia gama de funciones no visuales, que incluye la termorregulación en vertebrados ectotermos o de “sangre fría”, es decir aquellos cuya temperatura corporal depende de la del medio ambient. En paleontología, la evolución funcional de los pigmentos naturales es relativamente desconocida, debido a nuestra limitada capacidad para identificar de forma inequívoca los rastros de ella en el registro fósil.

El trabajo del que hablamos hoy, publicado en la prestigiosa revista científica, Nature, presenta evidencia química directa de pigmentación en la piel fosilizada de tres reptiles marinos: una tortuga laúd, un mosasaurio y un ictiosaurio. Los rastros oscuros de tejido blando preservado en estos fósiles están dominados por la eumelanina, molecularmente conservada en asociación con los melanosomas fosilizados.

El trabajo sugiere que, contrariamente al color claro de muchos animales pelágicos actuales, por lo menos algunos ictiosaurios eran de color oscuro. Se consigue así conocer la pigmentación en tegumento fósil, además de lo que ya se conocía en algunas plumas fósiles. Además los autores proporcionan evidencia de melanismo convergente en tres linajes diferentes de tetrápodos secundariamente acuáticos: tortugas, ictiosaurios y mosasaurios. Sobre la base de los análogos de especies marinas actuales, se propone que los beneficios de la termorregulación y / o camuflaje es probable que hayan contribuido a este melanización.

Nota aclaratoria: El color del pelo es el resultado de la adición a la queratina del pelo de unas sustancias químicas de naturaleza fenólica denominadas melanina, en la que se distinguen las eumelaninas derivadas del aminoácido tirosina mediante oxidaciones y las feomelaninas, que contienen compuestos de azufre conjugados con el anillo aromático de la tirosina. En general, cuanto más eumelanina, más oscuro es el color del pelo; y por el contrario, cuanto más feomelanina, más claro. La pérdida de la capacidad parcial o total de producir melanina en los melanocitos (son las células que producen melanosomas) de los bulbos pilosos para transferirla al pelo en crecimiento es la causa del pelo “blanco” en los individuos maduros y seniles.

Toda la información en Nature