domingo, abril 12, 2015

Brontosaurus vive

Esta tarde nos hemos tomado el café con un titular de esos que hacen que dejes cualquier cosa que estés haciendo y te pongas a leer en diagonal un trabajo de casi 300 páginas buscando donde está el truco. ¡Brontosaurus ha resucitado!  No, no estamos hablando de la clonación de un dinosaurio, sino de algo en el fondo mucho más aburrido y banal, pero que hace que ahora mismo todos los dinosaurólogos y aficionados del mundo tengan en las pantallas de sus portátiles el artículo de PeerJ en el que Emanuel Tschopp y colaboradores han devuelto la validez al taxón Brontosaurus, al demostrar que su espécimen tipo es suficientemente distinto de Apatosaurus como para pertenecer a su propio género.Y señores, no hay truco.

A estas horas la paleoblogosfera( y aqui, y aqui, y por todas partes ) y la prensa en general, está llena de artículos contando la historia que tantas veces hemos repetido en clase de paleontología o en visitas guiadas a museos: En 1878, durante la guerra de los huesos que lo enfrentó a Edward Cope, Othniel Marsh describió Apatosaurus ajax, un gigantesco dinosaurio saurópodo. Al año siguiente, y con material proveniente de la misma formación, pero de distinto yacimiento, el propio Othniel Marsh describió Brontosaurus excelsus, otro monstruoso saurópodo. Sin embargo, nuevos especímenes descubiertos a finales del siglo XIX mostraton que los dos grandes dinosaurios de Marsh pertenecían al mismo género, y desde entontes, Brontosaurus dejó de ser un nombre válido, para pasar a ser un sinónimo junior de Apatosaurus durante más de 110 años. La moraleja de la  historia es que el público en general nunca acepto este hecho, y el nombre de Brontosaurus quedó para siempre en el imaginario común como el saurópodo más grande. Conocer la historia de Brontosaurus, y omitir su nombre a conciencia fue, durante años, una buena forma de distinguir al auténtico Freak de los dinosaurios de alguien que solo seguía la moda de Jurassic Park. Sin embargo, el Nuevo trabajo ha descubierto que existen diferencias suficientes entre Apatosaurus y Brontosaurus, a la luz de  los nuevos hallazgos realizados durante el siglo XX y XXI, para considerar ambos géneros independientes. La propuesta está lanzada, y generará discusión, como reconoce el autor que lidera el trabajo en una entrevista para Nature. Pero de esto va la ciencia, y seguro que la discusión será divertida.

Sin embargo, el trabajo de Tschopp y colaboradores va mucho más allá de vindicar el nombre del lagarto del trueno. Detrás del gran titular hay un trabajo sistemático profundo, y una revisión de hasta 81 especímenes de dinosaurios, incluyendo todos los esqueletos de diplodócidos que han sido designados tipos de alguna especie (conocidos en taxonomía con la pomposa denominación de portadores del nombre), que han sido codificados para más de cuatrocientos setenta caracteres anatómicos, creando una de las matrices de saurópodos más grandes hasta la fecha. Las 298 páginas del trabajo recogen descripciones detalladas de cada carácter, incluyendo además ilustraciones y fotografías  cuando es necesario. Una labor de recopilación de información que, a la larga dará mucho más que hablar que el anecdótico retorno de un viejo amigo.

Hace ya 25 años, el gran divulgador de la paleontología Stephen J. Gould escribía su clásico Bully for Brontosaurus, contando la historia del género y como se había realizado un intento de recuperar en nombre de Brontosaurus apelando a su extendido uso entre el público en general. Y terminaba su ensayo declarándose "Brontófilo" y a la vez perdedor, inclinándose ante los defensores de Apatosaurus, pero al mismo tiempo añorando que alguna vez se hiciera justicia a su vieja colección de sellos, que incluía una estampa de Brontosaurus. Si Gould siguiera vivo, hoy sería probablemente uno de los días más felices de su vida.

Tschopp E, Mateus O, Benson RBJ. (2015) A specimen-level phylogenetic analysis and taxonomic revision of Diplodocidae (Dinosauria, Sauropoda) PeerJ 3:e857 https://dx.doi.org/10.7717/peerj.857