jueves, julio 25, 2013

Los investigadores de Atapuerca encuentran la herramienta de piedra más antigua de Europa occidental, próxima a 1,5 millones de años.

El Equipo de Investigación de Atapuerca ha hallado en la Sima del Elefante, en Atapuerca (Burgos), un sílex cretácico tallado al  Modo 1 (tecnología muy rudimentaria), en el nivel TE8, que se localiza unos dos metros por debajo del TE9 (datado en 1,2 millones de años), donde en 2007 se encontró la mandíbula humana más antigua de Europa occidental. Por lo tanto, dicha herramienta es todavía más antigua y se aproxima al límite aceptado para la primera ocupación de Europa occidental, que se sitúa en 1,5 millones de años.

A su vez, nuevos hallazgos en el yacimiento de Gran Dolina, en el nivel TD4, que ronda el millón de años, confirma la continuidad del poblamiento humano en Europa desde que este se origino, hace sobre 1,5 millones de años, hasta la aparición de Homo antecessor, hace unos 850.000. Además, coincidiendo con el balance de la campaña de excavación de este año en Atapuerca, se ha dado a conocer una escápula infantil de Homo antecessor, la segunda documentada de un homínido tan pretérito. Este fósil, aunque se descubrió en 2005, ha necesitado de siete años de paciente restauración en el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social).

Para Eudald Carbonell, codirector del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA), no hay duda de que uno de los resultados más destacados de la campaña de excavación que se desarrolla en Atapuerca desde el 1 de julio y que finaliza este viernes, es el hallazgo en la Sima del Elefante de la herramienta mencionada. Al ser más antigua que la mandíbula humana documentada en 2007, “en consecuencia, pensamos que con el nuevo fósil nos acercamos al límite aceptado para la primera ocupación de Europa Occidental que se sitúa en 1,5 millones de años”, ha comentado.

Este hallazgo, junto con los nuevos fósiles de industria lítica, aparecidos en otro yacimiento de Atapuerca este verano, concretamente en Gran Dolina, en el nivel TD4, de un millón de años, “confirma la continuidad del poblamiento humano en Europa desde que este se originó, hace aproximadamente 1,5 millones de años, hasta la aparición de Homo antecessor, hace unos 850.000”, explica Carbonell.
Para este arqueólogo, esto es muy importante porque “contradice las hipótesis planteadas por algunos investigadores que explicaban el primer poblamiento de Europa a partir de la sucesión de pequeñas oleadas de homínidos sin continuidad en el tiempo y condenadas a la extinción ante su incapacidad de adaptarse a los nuevos espacios”.

En este sentido, Eudald Carbonell se ha referido a un artículo publicado el pasado 18 de julio de 2013 en la revista Quaternary Science Rewievs, “Continuity or discontinuity in the European Early Pleistocene human settlement: the Atapuerca evidence”, en la que, entre otras hipótesis, se propone precisamente la continuidad del poblamiento europeo durante el Pleistoceno inferior. Esta firmado por distintos miembros del EIA, entre los cuales se halla el mencionado codirector del Proyecto Atapuerca. “Aunque se trata de una industria lítica muy arcaica, ésta ya refleja –prosigue Carbonell- el desarrollo de actividades complejas, como el aprovechamiento de animales caídos en las torcas. Estas actividades implican un cierto control del territorio, al ser necesario leer e interpretar las señales que se producen en el medio cuando un animal cae en una trampa de este estilo, tales como los bramidos de los propios animales o el revoloteo de aves carroñeras en las inmediaciones”.
.
Otro hecho a remarcar ha sido la presentación de una escápula de Homo antecesor. Se puso en evidencia en 2005, en el nivel TD6 de Gran Dolina. Perteneció a un niño o niña de entre cuatro y seis años y representa una gran oportunidad de investigar sobre el desarrollo y la locomoción de esta especie. Su estudio se presumía muy complejo, dado que el fósil se encontraba literalmente incrustado en un bloque de arcilla calcificada. Tras siete años de paciente trabajo, el equipo de restauración del IPHES ha conseguido liberar este resto fósil tan peculiar y se ha podido dar a conocer por primera vez en sociedad. Además, actualmente ya está en condiciones de poder ser analizado. Posteriormente se expondrá en el Museo de la Evolución Humana de Burgos. En el registro fósil de los homininos (especies que ya se desplazan de forma bípeda) arcaicos tan sólo se conocen las escápulas de un individuo inmaduro de unos tres años de edad, perteneciente a la especie Australopithecus afarensis, localizado en la localidad de Dikika, en Etiopía.

Mas información en el Blog del IPHES  http://bit.ly/168aO0j