martes, junio 10, 2014

Las musarañas gigantes de Atapuerca mordían de verdad!



El hallazgo de unas depresiones pequeñas y delimitadas en un húmero de Talpa cf. europaea (top) en los niveles del Pleistoceno Inferior (TELRU) de la Sima del Elefante (Sierra de Atapuerca, Burgos) llamó la atención de todo el equipo de microfauna. Este pequeño resto ha sido el objeto de un estudio tafonómico completo donde se demuestra que estas alteraciones corresponden a una mordedura. Las mordeduras no son comunes en los pequeños mamíferos, y mucho menos con una morfología clara y delimitada que permita su estudio detallado.

Con el propósito de identificar el depredador se han comparado las dimensiones de las depresiones con la dentición de pequeños mamíferos carnívoros como Mustela nivalis y Mustela palerminea y también con la musaraña gigante de dientes rojos de TELRU, Beremendia fissidens. Los datos sugieren que ésta musaraña pudo ser la causante de la mordedura, lo que significa que tenía la capacidad de morder a presas más grandes que ella misma a pesar de carecer de la adaptación al consumo de pequeños mamíferos, más propia de los carnívoros. De este modo se confirma que complementaría su dieta insectívora con otras fuentes de proteína, lo que podría haber sido una forma de responder a las necesidades de su alta tasa metabólica.

El estudio ha sido publicado en la revista Historical Biology, en una investigación liderada por la aragosaurera Maria Bennàsar (en la fotografía) que ha contado con la colaboración de los también aragosaureros Gloria Cuenca-Bescós, Juan Rofes, Hugues A. Blain y miembros de Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) como Isabel Cáceres y Rosa Huguet.

Os dejamos aquí la cita de la publicación:
M. Bennàsar, I. Cáceres, G. Cuenca-Bescós, R. Huguet, H.A. Blain & J. Rofes (2014): Exceptional biting capacities of the Early Pleistocene fossil shrew Beremendia fissidens (Soricidae, Eulipotyphla, Mammalia): new taphonomic evidence, Historical Biology: An International Journal of Paleobiology, DOI: 10.1080/08912963.2014.918611